Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Pink Floyd y popularización de las vanguardias tardías

Muchas veces he visto la película documental "Pink Floyd Live at Pompeii" (1971). Una obra de enorme interés en el proceso creativo de los Floyd y el devenir del Prog Rock. Este film logró plasmar en un claro concepto audiovisual la experiencia psicodélica de los primeros años y creó las bases para el futuro de la misma; futuro en el que clásico The Dark Side Of The Moon (1973) se presenta como el resultado evidente a tal proceso. Siempre he pensado que el The Dark Side Of The Moon - sin duda, una composición notable- condujo a Pink Floyd a un callejón sin salida. Pues obligó y condenó a los Floyd a ser una banda de rock experimental cuando tal opción no tenía cabida en su proyección futura. Así, Wish You Are Here (1975), Animals (1977), The Wall (1979) y The Final Cut (1983), siendo obras realizadas con oficio y talento, evidencian el peso del mito "psicodélico y vanguardista" del periodo 1967-73. Creo, como muchos, que los discos mencionados poseen canciones hermosas y entrañables, incluso los que grabaron como trio tras la salida de Waters en 1987 y 1994. Sin embargo, a veces me pregunto qué hubiera pasado si Pink Floyd se hubiese separado tras el The Dark Side Of The Moon.


La experimentación en el rock tuvo un efecto contradictorio. Por un lado, se produjeron obras que en un contexto académico musical se observaron superadas. La mayoría de los compositores de la segunda posguerra llagaron a ser bastante más experimentales, mucho más atrevidos que cualquier grupo de rock o de prog rock. Por otro lado, debido a los escasos conocimientos musicales de la mayoría de los consumidores, los experimentos en el rock solían ser sobredimensionados. Así se llegó a creer que tal o cual grupo o solista fueron los inventores de determinado estilo. ¿Cuántos habrán creido que los Floyd fueron los inventores del caos sonoro controlado? Pienso que muchos. Por eso, en parte, se explica la leyenda.
Sin embargo, creo que hay algo que legitima la propuesta de los Floyd de aquellos años. Gracias a la enorme popularidad que llegó a esta banda, mucho supieron que era posible concebir otro tipo de sonoridades. Pink Floyd llevó a la "cultura Pop" la experimentación musical, masificó lo que desde 1920 se estaba haciendo en el ámbito académico y que tras la postvanguardias (serialismo, aleatoriedad, minimalismo, etc) se radicalizó. Ciertamente, hubo otros grupos que hicieron lo mismo (incluso, The Beatles en el Sargent Pepper's¨Lonely Hearts Club Band de 1967 y White Album de 1968). Pero quizá Pink Floyd fue la banda que más contribuciones realizó, probablemente sin querer, a la popularización de la música contemporánea.
Aqui: A Saucerful of Secrets de 1968 en versión 1971 del Pink Floyd Live At Pompeii


miércoles, 26 de diciembre de 2007

4 de mayo del 2008

Se ha confirmado, según parece, algo importante: Rush en mi ciudad. Estaré ahí, es obvio. !Qué alegría!. Ahora quiero compartir una de mis composiciones predilectas de Rush: 2112, Overture /Temples of Syrinx, composición basada en la novela de Ayn Rand Anthem y que fue criticada por la prensa de los años setentas por ser una apología al individualismo radical. Era 1976 y el péndulo ideológico se hallaba en otras direcciones. La puesta en vivo de esta obra siempre ha sido aposeósica, tomando en cuenta el peso de la leyenda. Probablemente Rush sea una de las pocas bandas clásicas que no ha visto modificada su conformación en más de treinta años. Desde 1974, Lee, Lifeson y Peart tocan juntos. Ya sea en la versión originaria en estudio de 1976 o en las innumetables grabaciones en vivo, 2112 (Overture - Temples of Syrinx) es un clásico del prog rock, teniendo varios de los elementos que busco en toda música: inventiva, dominio de la forma y fuerza controlada.



lunes, 24 de diciembre de 2007

Oratorio Navidad BWV 248

1734, Bach compone y estrena su célebre oratorio sobre el nacimiento de El Redentor. Seis cantatas basadas en varios pasajes bíblicos, como era de esperarse en la liturgia luterana. Estoy seguro que Bach habrá colocado la frase de siempre ( "soli Deo gloria") en la partitura. La belleza de esta obra no tiene comparación: es "la composición" navideña por excelencia. Al igual, ciertamente, que El Mesías de Haendel. Sin embargo, a diferencia de la celebérrima composición de Haendel, el Oratorio Navidad esta lejos de la grandilocuencia - hermosísima- del Mesías. Se trata de una obra concentrada, de oficio esmerado, dirigido -como la casi totalidad de la obra de Bach - a ese Alguien inefable. Composición litúrgica, concebida para conducir a la grey a un encuentro colectivo y personal con el Liberador - Reconciliador. Por ello puede discurrir a lo largo del alma, tocando esa fibra mística que todos tenemos y que muchas veces consideramos inexistente en nuestro entorno posible.


Pero en Bach la mística no se reduce a una experiencia irracional. No se trata de dejarse conducir en términos románticos. Despojarnos de nuestra conciencia de sí y abandonarnos al influjo sonoro. En Bach la mística hay que enternderla como control prudente de la espiritualidad. La obra en su conjunto fluye en el dominio de las tensiones sonoras. Un cerebro que logra ensamblar lo posible del sonido, sometiendo a la inteligencia el mundo formal-material. No es una mística desbordada, sino una mística de los límites. Quizá por eso perdura. Bach rompe la dicotomía clásico-romántico. El Oratoria Navidad es una muestra de una espirutualidad de tensiones ajustadas. Una muestra de interpretación de La Palabra. Una manifestación de la importante teología luterana hecha obra de arte.


Un fragmento del Oratorio Navidad, con John Eliot Gardiner en la dirección y la mezzosoprano argentina Bernarda Fink. Toda un regalo navideño del "músico de Dios"



miércoles, 19 de diciembre de 2007

Meditaciones a partir de Stockhausen recientemente muerto

Ahora que murió Karlheinz Stockhausen el artista se empezará a liberar del mito. El mito que la psicodelia elevó. Claro, todos los "amantes del culto" hablaban de él. Citaban con frecuencia su ingenio y talento. Hasta los Beatles se dejaron seducir: "number 9, number 9, number 9...". En los 80s y 90s el asunto cambió. La vanguardia de posguerra ya había sido asimilada por ese engendro llamado "cultura pop". Y Stockhausen volvió a ser el que nunca había dejado de ser: el músico estudioso, fino y de una vasta cultura humanista(como la mayoría de los compositores alemanes) que se evidenciaba en gran parte de su obra.

Tengo muy pocas grabaciones de Stockhausen. Pero hace cerca de dos décadas, gracias a la extinta radio Deustche Welle, pude oír varias de sus obras. Recuerdo haber grabado varias de ellas en viejos Cassettes que se han estropeado con el tiempo. Lástima, varias pues eran composiciones realizadas para ocasiones específicas. Sin embargo, más allá de la pérdida, queda en mi la fascinación por esas mañanas de invierno, de 1989 ó 1990, en que esperaba las emisiones de la Deustche Welle, a sabiendas que era casi seguro que alguna obra de Stockhausen iba ser transmitida. La expectativa y la curiosidad colmaban la soledad de mi melomanía. Y pienso, como ahora, si todos hubieran sabido que esto era lo que más interesaba en la vida. Escuchar a Stockhausen en vez de las tortuosas lecciones de Lengua I, las inútiles clases de Ontología o de "psicología de la personalidad".

Quizá aquel muchacho debió confiar más en lo que su intuición por la libertad le decía: más Stockhausen y menos sentimiento de culpa. Más de fina experimentación -cultísima, como me gusta-, menos "de pequeña vida" y enorme perorata. Gracias a Stockhausen me doy cuenta de todo esto. Cómo quisiera, por unos momentos, volver a aquellos años y decirle a ese joven que escuche y comprenda el sentido real que habita en las composiciones de Stockhausen: que se deje conducir por el "serialismo integral", pues ahí la existencia y el pensar son uno sólo. Porque no hay nada más grato que esa unión.
Cuarteto para helicóptero y cuerdas de Karlheinz Stockhausen. 2003




domingo, 16 de diciembre de 2007

Domenico Zipoli (1688-1726)


1959, el debate terminó. Domenico Zipoli y Domenico Zipoli es la misma persona. El discípulo de Alessandro Scarlati, el que llegó a ser uno de los músicos más respetados de Roma y el misionero jesuita en las reducciones del actual Paraguay es misma persona. Una vida separada por dos vidas. Pero una obra que es la misma. En su caso, fue el arte la continuidad. Pues me imagino a Zipoli componiendo para nobles romanos y me imagino a Zipoli componiendo para los indígenas de las misiones. ¿Qué es lo que unifica ambas situaciones extremas? ¿El sentido de búsqueda que en esencia es el mismo para lo trascendente y para el arte? ¿Una vida, como toda vida, que siempre transita entre los extremos?.

Quizá la unión de todo esto es el dar. Ser una ofrenda para todos. Primero, a la aristocracia de su mundo. Después, a la nobleza del paraíso terrenal. Servir a Roma, servir a Jerusalén. Sencillo el hermano Domenico, músico enorme todavía por descubrir en este siglo.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Dos instrumentales: seriación progresiva

Dos obras instrumentales que tengo en mente desde hace varias horas. Una de ellas comentada por un querido amigo en un mail que recibí recientemente: Discipline de King Crimson, la banda del talentoso guitarrista inglés Robert Fripp. La otra, vuelta a escuchar una de estas noches tras una conversa con mi hermano: YYZ de Rush. ¿Por qué las tengo en mente? ¿Por qué dos instrumentales progresivos me tienen capturado?. La cerebral Discipline debe estar en mi por algún factor inconsciente que no logro descifrar. La contundente YYZ, por similares razones. Música que envuelve, que no deja indiferente.
Discipline es del albún del mismo nombre editado en 1981. YYZ del célebre Moving Pictures, también de 1981. !Qué coincidencia!. Quizá mi alma me exige algo de orden reiterado y de poder simultáneamente: progresiones ascendentes que me levanten el ánimo después de estos infames días. Cerebro y músculo para ver la vida de cara al sol.
Aqui quiero compartir ambas obras maestras del mejor progresivo.



Discipline para ustedes con Robert Fripp a la izquierda con sus reconocibles gafas y Bill Bruford en la batería.



YYZ de Rush el Power Trio por automasia. Ver a Peart en la batería toda una oda a la perfección.


sábado, 8 de diciembre de 2007

Lord Yehudi Menuhin

Para muchos lo mejor que hizo fue antes de los 12 años y que su técnica no pudo seguir avanzando a pesar de sus enormes potencialidades. ¿Qué más hubiese podido hacer ? Otros- como yo- consideran que Oistrakh fue mejor violinista. Pero creo que no se trata de ser "el mejor". Lord Menuhin llegó a ser algo más que un gran músico. Fue un humanista es los dos sentidos comúnmente usados. Humanista en términos morales y humanista en términos culturales. Un hombre bueno producto de una alma bella. Menuhin era de esos humanos que logran superar el stardard común del ser humano. Por ello, a pesar de las limitaciones que su técnica tuvo en las últimas décadas de su vida, en sus interpretaciones se evidencia una "humanidad" que sólo es posible desde la unión de lo bello y lo bueno.


Sólo a partir de ese contacto con instancias no visibles desde lo individual y universal, Menuhin llegó a captar el sentido último de la obra de Bach., sobre todo de la sonatas y partitas para violín; obras de una sabiduría y profundidad sobrecogedoras. Quiero compartir mi admiración hacia este enorme humano que fue Yuhudi Menuhin (1916-1999)


miércoles, 5 de diciembre de 2007

Carta al infinito para alguien

Querida X. : No trataré de dar lecciones de vida a alguien tan joven como tu. En realidad, detesto la actitud de los mayores ante los jóvenes, actitud de supuesta maestría por los años que transcurren. Los años no dan nada, salvo eso, años. Acumulación, pero no sabiduría. Y la acumulación puede ser de frustraciones, de inmadurez, de prejuicio, de agresividad. Nada garantiza la supuesta sabiduría de los mayores. Se puede llegar a los 80 años y ser un perfecto imbécil. O se puede tener esa edad joven, como tu, y hacer esas inmensas preguntas que soy incapaz de responder. Probablemente, a lo largo de lo que te quede por vivir, irás respondiendo los cuestionamientos que haces. Sin embargo, nada garantiza que logres responder la primera de las preguntas que realizas con frecuencia. Lo interesante, pienso, es que las formulas.


Sólo te hablaré de mi. Con frecuencia me comparo con un violín, un Guarneri Da Gesú. Se que puede parecer pretencioso que me compare con un instrumento tan noble como este. Pero reconozco que soy un Guarneri por el tipo de música que sale de mi cuando soy tocado por las manos adecuadas. Esas manos, me imagino, son las del Espíritu. Soy conciente que puedo transformarme en una Suite para violín de Bach. Realizar un breve monólogo concentrado e íntimo. Sin embargo, como buen violín, soy más feliz en un duo. Mejor sueno cuando estoy frente a un Stradivarius. Los Stradivarius son mis mejores amigos. Al dialogar juntos, establecemos un contrapunto inacabado de preguntas, respuestas y silencios. Nuestras melodías se unen pero mantienen cierta independencia que las hace reconocibles por separado. Creo que este diálogo es posible porque el Stradivarius, al igual que el Guarneri, es un instrumento noble. Y las relaciones más fecundas se dan en la nobleza. Cuando estoy ante un violín vulgar, el Guarneri que soy, se transforma en algo inútil, como un violín vulgar. Y en vez de salir de mi una melodía entrañable, se escucha una terrible distorsión.


Prefiero huir de los violines vulgares y quedarme con los Stradivarius. Por eso pienso que eres una Stravidarius o una Guaneri. Creo que buscarás a otros Stradivarius y también a los Guarneri, como yo. Y el día que los encuentres, tus enorme preguntas se harán infinitas y el diálogo inacabado, como el Concierto para Dos Violines de Bach. Y descubrirás por ti sóla que bastaba con darse cuenta que eras un instrumento noble.



J. S. Bach. Concierto para dos violines. Largo ma non tanto. Oistrakh con un Guarneri y Menuhin con un Stradivarius.


sábado, 17 de noviembre de 2007

Du Pre por Baremboim

"Todo lo que yo le enseñara o que ella podría oir parecía hacer brotar algo que ya estaba en ella. Jacqueline sentía horror por todo lo que fuera fingido, insincero o artficial. Tenía un don que muy pocos intérpretes poseen: el talento de hacerle sentir al oyente que cuando ella tocaba una pieza la estaba componiendo...Cuando tocaba experimentaba una sensación de abandono absoluto y esa era la cualidad que cautivaba a sus colegas y audiencia...Era una persona sumamente bondadosa que podía ser bastante dura en sus juicios sobre otros músico, cuando estaba en juego la ausencia de compromiso y de intensidad, o cualquier cosa que significara una falta de integridad...Con la mayoría de los interpretes uno siente que son seres humanos que hacen música. Con ella, en cambio uno tenía la sensación de que estaba ante un músico que además era un ser humano...Tenía la capacidad para imaginar el sonido como nunca ví en ningún otro músico"
Una vida para la música. Daniel Baremboin. pp. 104-105.
Javier Vergara Ediitor. Buenos Aires, 1991.



miércoles, 7 de noviembre de 2007

Mujer y Hombre

"Clara Wieck (futura esposa de Schumann) me ha deleitado con música francesa contemporánea, totalmente nueva para mi. Esos fragmentos exigían una gran rapidez"
Wolfgang Goethe
"Tocaremos juntos, comprondemos juntos, como los ángeles"
Robert Schumann a Clara Wieck
"No me ha causado buena impresión. Cuando estabas sentada al piano no te reconocía, tu personalidad estaba por debajo de la opinión que tengo de ti"
Robert Schumann a Clara Wieck Schumann
"!Las mujeres no están hechas para componer! Es imposible componer, debo grabar esto en mi estúpida cabeza"
Clara Wieck Schumann a si misma
"No estaré tranquilo hasta que no te hayas puesto a trabajar. Dios mio, qué equivocado estaba"
Gustav Mahler a su esposa Alma Schindler
"En las mujeres sólo hay emoción y sentimiento; en cambio el hombre, con su espíritu, esculpe la música"
Ludwig Van Beethoven
Una muestra de la "estúpida cabeza" de Clara Wieck. Hasta los grandes, como Schumann y Beethoven, afirmaban sandeces"

miércoles, 31 de octubre de 2007

La soledad de los niños en la era que jamás existió


La ilusión de una fuga. Ficción que se oculta tras los ojos pintados.Miradas que han perdido lugar y tiempo. Y por eso maldad y por eso inocencia. Los espejismos que son ustedes en la era que jamás existió. Porque yo si viví en la historia, algo que para ustedes no es posible.

En la historia habían autos que volaban por el aire, cadáveres que juntábamos a diario en cada calle. La historia de estar encerrados en el miedo de un círculo que no tenía fin. Y habían dos imperios que cogían el mundo de cabo a rabo. Sueños cíclicos de otredad de tiempo en tiempo. Y la historia también era jugar al aire libre, enamorarse de alguien que caminaba por la calle y que no sabíamos ni su nombre. Todo eso y algo más era la historia.

Y ahora, en la inercia absoluta, han de esperar sólo una vejez anticipada antes flotar, huir y desvanecerse. Las moradas han sido abolidas quedando vestigios, en imágenes, que cuidadosamente envían sin destinatario. Toda la humanidad que es lo mismo que nadie. Un grito que se econde detrás del antifaz de los ojitos pintados. Un grito cuidadoso y eléctrico que posa para la camara ficción. La soledad en el tumulto irreal. Sin universales ni individuales, los restos que les ha tocado creer vivir.

sábado, 27 de octubre de 2007

Anne -Sophie Mutter y Von Karajan: entre la guerra y la paz. Primera Parte I

Hace treinta años grabó su primer disco. Tenía quince y era la niña mimada de la Deutsche Grammophon. Apadrinada por el cíclope Von Karajan, encandiló al mundo de los melómanos. La ocasión era precisa. Los conciertos para violín 3 y 5 de Mozart (KV 216 y 219), del periodo más fresco y jovial del amado Wolfgang. La versión dirigida por Karajan fue, como todo lo que hacía, "marca Karajan": Sobrecogedor, grandilocuente, pedante, sobrexpuesto, atronador. Mozart postromántico y ese "algo" tan Karajan de ver el arte.
Siempre me ha parecido que estas versiones perdieron el lado adolescente con el que fueron concebidos originalmente los tres conciertos para violín. Es como si hubiesen sido compuestos en 1791 y no en 1775. Sin embargo, algo me reconcilia con estas versiones: el violin de Anne- Sophie Mutter. Karajan obliga a una guerra entre la orquesta y la solista. ¿Cómo hizo la jovencísima Anne - Sophie para doblegar al monstruo?. El resultado: un clásico de interpretación. Las versiones de ambos, interpretando los conciertos de Bach, Beethoven y Vivaldi (editadas en 1984), serán la justificación para otra seriación.


miércoles, 24 de octubre de 2007

Seriación pictórica: Lilla Cabot Perry (1848-1933)




No es muy reconocida en esta parte del mundo. No es particularmente original ni novedosa, pero algunos de sus temas me interesan. Verán por qué. Se acercó al impresionismo desde los Estados Unidos, su país natal. Fue amiga de Monet y llegó a exponer en el Salón de París. Murió a los 85 años y su obra, para mi, habla por si sola. Gracias Lilla por estas bellas pinturas.

lunes, 22 de octubre de 2007

Melodía íntima

Mi pequeña y yo estamos en una diminuta plazuela cerca al malecón. Juntos, nos hemos sentado en una banca de madera. Comemos galletitas y bebemos leche chocolatada en caja. Ella me mira, me dice que está feliz, quiere que nos quedemos un rato más mientras la brisa de la mañana nos refresca el rostro. Yo asiento y columpia sus pies que no llegan al piso. La abrazo y pienso qué hermosa es la vida cuando se nos permite vivirla ( o cuando luchamos por vivirla).
Mi niña es un pequeño Stradivarius y yo, un largo Guarneri da Gesú. ¿Qué melodía ha salido de nosotros? La de nuestras risas libres ejecutadas por el Espíritu. No hay muerte, no hay inicio. Sólo la eternidad reconocida en una mano grande y en una manito pequeña que se tocan con amor.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Jacqueline y concierto de Elgar

En la seriación de ayer publiqué un video de Jacqueline du Pré interpretando el segundo movimiento del concierto para violonchelo de Elgar, dirigido por su esposo, el pianista y director judío-argentino, Daniel Baremboim. Este es un regalo de cara al aniversario de la muerte de esta gran artista y mujer. Escuchemos en silencio y quedemos en silencio después de este ejercicio de profundidad y pasión.

martes, 16 de octubre de 2007

Elgar Cello Concerto 2nd mov.

Elgar Cello Concerto 2nd mov.

Elgar Cello Concerto 2do movent. du Pre

Elgar Cello Concerto 2nd mov.

Jacqueline du Pré: 19-10-1987/ 19-10-2007. Habitó entre nosotros.


Hay un poco de magia en todas las cosas
y una pérdida para compensarlo todo
Lou Reed
Magic and Loss 1991

Se fue hace treinta años, a los 42. Tenía 28 cuando la máldita esclerosis múltiple la confinó a la silla de ruedas. Nunca más la humanidad la volvió a oir. El silencio fue definitivo el 19 de octubre de 1987. Leo sobre ella. Miro una y otra vez el DVD que la EMI editó hace algún tiempo. Ya lo había dicho alguien, desde aquel infausto 1973, nuestra vida empezó a ser más pobre. Es un escándalo que belleza y bondad (Kalonagathia) mueran pronto, encarnadas en este ser que habitó entre nosotros. ¿Qué me queda de Jacqueline? Las sonatas de Beethoven y de Brahms que grabó junto a Baremboin y el sobrenatural concierto para violonchelo de Elgar (versión inigualada). Pero sobre todo me queda su sonrisa, la fiesta que construía a su alrededor con sólo verla.

Escucho a Perlman, Baremboin, Zuckerman, Mehta. Ahora todos pasan la sesentena. Hablan con emoción de su querida "Jacky", como si el nombrarla la traería de nuevo entre nosotros. Es fantasmal observarla en las imágenes en blanco y negro...Me lacera verla, me da cólera, me entristece, me alegra. Todos los sentimientos se entrecruzan: es la unión del dolor y de la luz.

lunes, 15 de octubre de 2007

Salmo 126


Salmo 126 "Nisi Dominus" Rv 608 de Antonio Vivaldi. La voz maravillosa de Teresa Berganza, la Orquesta de Cámara Inglesa y la dirección de Antoni Ros Marba. La habré escuchado unas cien veces y siempre hay algo nuevo. Me gusta y la siento más imponente (aunque se que odioso comparar) que la versión de Haendel. Mi parte favorita: el ritornello a la siciliana que dinamiza el "Cum dederit". Conmomedora al grado sublime; tan gráfica, tan esperanzadora. Omnipresente. Imagino esta aria siempre con imágenes que creo y recreo entre el dolor y la luz, como todo lo que me rodea:

cum dederit dilectis suis somnum.
Ecce hereditas Domini filii:
merces, fructus ventris.

Y la voz de Berganza...¿qué decir de la mayor mezzosoprano de las últimas décadas?. Il pete roso pocas veces es alzado a niveles insospechados. Un milagro de interpretación.




sábado, 6 de octubre de 2007

Mendelssohn y el final del viaje


Overtura "Meeresstille und gluckliche Fahrt" (Mar en calma y prospero viaje), en Re Mayor Op 27. Inspirado en el poema de Goethe del mismo nombre. Final del viaje, reencuentro. La experiencia liminal que se asume en paz, sobre todo porque Mendelssohn ayuda a ubicar las pautas. Las búsquedas de la pequeñísima vida, no por lo breve sino por las dimensiones de lo hecho. "Que seas filósofa y sepas barrer". Como en los monasterios: ora et labora. Como en los niños: camina en un círculo. Como en los ancianos decrépitos: baila alrededor de un árbol dibujado. Y así, entre paredes, entre plazas amplias, entre ambos vaticinios, se construye algo de esto: La amplitud de la ilusión de esta paz, en el mar en el que se navega o naufraga ( "e il naufragar m'è dolce in questo mare" -Leopardi). Bienaventurado seas porque lo lagraste. Qué es necesario es Mendelssohn para comprender todo esto.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Invierno inacabado


En la memoria, los viejos atardeceres de invierno. El día gris, la neblina que cubre de un extremo a otro el litoral, que se acerca a casas y edificios, quitándoles prestancia y haciendo, de éstas, más frágiles y entrañables. Asocio estas imágenes con música, invariablemente. Por ejemplo, el rumor de la olas que se eleva hasta el acantilado, me evoca el Lento con molto sentimento del Quinteto para piano y cuerdas Op 14 de César Franck. Hermosa pieza. O aquella conversación que tuve con unos de mis Stradivarius más queridos (amigo, en el lenguaje de todos), mientras mirábamos la parte de la ciudad que le correspondía a su ventana. La niebla ahí, omnipresente en nuestra ciudad, nos llevó al silencio. No sé cómo, pero enlazo ese instante con La fille aux cheveux de lin del Debussy. Quizá porque la habíamos oído días antes, quizá porque recuerdo a este queridísimo Stradivarius con el piano del fiel Cluade Debussy.

Lecturas de invierno, con café y cigarrillos, mirando con amor a mi cactus "Couperin", aquel que tuve que sacar de su maceta cuando mudé de apartamento y, en acto privadamente doloroso, tuve que plantar en un jardín. Lo llamé "Couperin" porque el día que lo rescaté de un parque y planté en una vieja maceta, estaba escuchando L'art de toucher le clavecin del Francois Couperin. Era un día de invierno. Me recuerdo leyendo en clave religiosa Los Cantos de Leopardi, acompañado de un cactus ahora inimaginable.

Y así los días de invierno estarán por terminar en algunas semanas. Pero ¿cómo me pienso a mi, con qué música en este largo invierno? Por ahora, con la Sonata para violín N.1 BWV 1001 de Bach, el Adagio y el Presto. Y, por favor, siendo un Guaneri da Gesú tocado por David Oistrakh: concentrado, anhelante y libre.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Barenboim y la despedida final del prófugo


Veo las noticias con distancia. El juego político me importa un bledo. Rebeldía también es la intimidad de los goces. Rebeldía también es desconectarse. Rebeldía también es acercarse con mayor respeto a lo importante. Rebelarse también es optar por aquello que nos aleja de la insufrible banalidad. Rebelarse contra los cobardes, contra los irreverentes, una necesidad vital.

Con los años se gana distancia y se pierde, cada vez más, el miedo que suele acompañar al desgarramiento ético. ¿Acaso un pobre diablo puede vulnerar el espacio de los goces? ¿ Acaso un pobre diablo puede ecplipsar la fiesta íntima de un corazón que se alegra por lo importante?

Ahora Barenboim está ahí, ejecutando la Sonata para piano N. 31 Op 110 de Beethoven. Y Barenboim enseña a un joven pianista la manera más adecuada de interpretar esta obra. Y Baremboin filosofa sobre el sonido, juega con las palabras de manera ingeniosa. Es un artista culto y oirlo hablar es un placer adicional.

Daniel Barenboim y sus lecciones sobre Beethoven son lo importante esta noche, como la breve lectura de Primo Levi en el atardecer. ¿Y el prófugo? Ahí, llorado por algunos ( que pueden ser uno, dos, tres, cien mil o un millón. Me da igual). En mi caso, lo digo con fuerza: te desprecio prófugo amoral, ya no eres importante. Que hable de ti la banalidad que te llevó al poder.

sábado, 15 de septiembre de 2007

La mujer del violonchelo

Ver en la televisión el trio "el fantasma" (geister) de Beethoven Op 71 N.1. Barenboim, Zukerman y Du Pre. Largo assai ed espresivo. ¿Puede haber algo más conmovedor esta noche?. En esta interpretación, Du pre debe tener unos veinticinco años. Mientras veo las imágenes, el violín de Zukerman y el piano de Barenboim, pasan a un segundo plano. Por momentos, obvio el sonido, para concentrarme en el movimiento de la mujer del violonchelo. ¿Quién toca a quién? Parece que el violonchelo es quien esta ejecutando al cuerpo de Jacqueline. Ver esos dedos, estas manos bellísimas, ese rostro que sube y baja de tensión. La mirada que se pierde ante la firme convicción de ser tocada por algo amado. Se unen-pienso.
Luego, en el Presto, reaparecen Barenboim y Zukerman. Aplaudo íntimamente. Hubiese querido ver más esta noche. Sin embargo, el regalo mayor esta por venir. El concierto Op 85 de Elgar bajo la dirección de Barenboim y la mujer del violonchelo. ¿Qué más decir? !Qué limitada es la palabra!

viernes, 7 de septiembre de 2007

IM: Luciano Pavarotti (1935-2007)


Oda a una Aria de Haendel
Dulce es el recuerdo.
Más dulce es el recuerdo
de tu dulcísima
presencia.

Luis Hernández. (1941-1977)

martes, 4 de septiembre de 2007

Melomanía Fantasma

Tema y variaciones sobre el segundo movimiento del primer sexteto de Brahms. El mismo Johannes hizo tal versión para piano. En la calle la llovizna húmeda del amanecer. Sonata para violín SZ 117 de Bartok. Los pasos de un padre y su niña resuenan sobre la vereda mojada. Mumuki de Piazzolla. El auto avanza lento, no puede ir más rápido, es peligroso. Adagio del concierto para dos clarinetes de Krommer. En brazos, la niña le pregunta al padre sobre la lluvia. Ambos se mojan la nariz y el rostro. Menuetto: Allegretto del quinteto para cuerdas K 515 de Mozart. Un abrazo y beso de despedida. La ilusión de volverse a ver en unas horas.
Todo se ha unido por el fanstasma. Tu un Guarneri da Gesú, yo un Stradivarius. Sea la unidad del universo y la continuidad de los hechos por estos sonidos que llamas música.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Respuesta a la pregunta adolescente melómano

Hace días me preguntaste sobre mis intereses y gustos musicales. Son muy variados y abarcan un largo espectro que va desde la música académica más trascendente hasta boleros y tangos memorables. Incluso puedo tolerar algunas canciones de salsa, sobre todo cuando de bailar se trata (con algunas copas, claro está).
A tu edad me encantaba el hard rock, heavy metal y el rock progresivo. Había hecho un paréntesis para mis gustos clásicos, absolutos en mi niñez. Como muchos, a los 14 o 15 años, empecé a entusiasmarme con grandes bandas como Iron Maiden, Black Sabbath, Led Zeppelin, etc. Todas las conoces, pues siguen siendo admiradas por los chiquillos de tu generación. Obviamente el devenir del rock ha seguido originando nuevas banda que no conozco muy bien, pues mis gustos e intereses musicales son, como sabes, esencialmente académicos y clásicos. Pero eso no quiere decir que no siga disfrutando del rock. De todas los estilos populares es el que más me gusta. Y creo tener una colección medianamente interesante de discos. Aunque debo ser claro. En los últimos veinte años mis preferencias por el rock se han hecho más eclécticas. Ya no soy un headbanger. Por mi edad y actividad, que conoces bien, es un poco difícil. Por ello voy a mencionar mis preferencias rockeras. Espero no defraudarte.

En esta lista no tomes en cuenta estilos, ni tampoco el orden. Esta como está.

-Pink Floyd. Por lo que fueron capaces de hacer. Por cuatro álbunes extraordinarios que sobresalen en toda la historia del rock.

-Rush. Porque son capaces de hacer gran música con una formación básica. Por tener composiciones memorables, de gran talento, fuerza e imaginación. Por no ser ampulosos.

-Joe Jackson. Por la finesa, el drama y los contrastes. Por esas letras sabias y entrañables. Por el piano duro, diestro y leve al tiempo de una voz bellísima.

-Iron Maiden. Por lo que fue cuando soñaba. Por el recuerdo de los días soleados de verano, allá por 1986 y 1987.

-Roxi Music. Por la soportable levedad de bailar.

-The Mission. Por la oscuridad, por ser el otro lado de muchas cosas. Por la voz de Wayne Hussey.

-Velvet Underground y Lou Reed. Por todo lo que muchos saben y dicen.

-The Cult. Por las juergas.

-Tears For Fears. Por el lado sofisticado y dulzón que todos tenemos de vez en cuando.

-Sex Pistols.Por lo que muchos creemos y que derrepente no es tan cierto.

-Wire Train. Porque todos tuvimos un grupo que sonó, nos gustó sin saber por qué y desapareció.

-David Bowie. ¿Qué melómano que se precie lo dejaría de lado?

Seguiría, pero ya es suficiente respuesta para la pregunta de un adolescente melómano.





lunes, 27 de agosto de 2007

Seriación poética: León Felipe


Oraciones

Hazme una cruz sencilla,
carpintero...,
sin añadidos
ni ornamentos...,
que se vean desnudos
los maderos,
desnudos
y decidídamente rectos:
los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos.
Que no haya un sólo adorno
que distraiga este gesto:
este equilibrio humano
de los dos mandamientos...
Sencilla, sencilla...
Hazme una cruz sencilla, carpintero.

----------------------------------------

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
no irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Fragilidad

Cuerpo,
tiempo,
vacio...
encerrados en un cofre.
Gonzalo Ontaneda
Esa condición inseparable a lo que somos. Basta un instante tremendo y el día atroz dura más de tres días. Y todas las preguntas, antiguas - porque son la perdurables-, vuelven. !Cuánta necesidad oculta a la razón! (o la potencia, no lo sé).
¿Qué detalle de la inmensa fragilidad habrá vivido César Franck cuando compuso la sonata en La Mayor para piano y violín o el quinteto para piano y cuerdas?. Tras este desastre no dejo de asociar el instante de terror y los posteriores, con ciertas huellas de estas obras del insigne compositor belga. Se que no le inspiró catástrofe alguna. Quizá las turbulencias del alma que azotaban a la conciencia desdichada del romanticismo tardío.
Recitativo - Fantasía: Ben moderato-molto lento. Una y otra vez regresa. Miro los diarios, veo las imágenes de televisión y me sigue con su omnipotente dolor. Espero durante la noche el proximo bombardeo de la tierra y el latido de mi corazón frágil es el "bajo continuo" que interviene esta obra. Montaje coronario en medio de la era que nunca existió. Y que la mater natura nos obliga una y otra vez a hacer existente. Algo es claro, este dolor y terror nos devuelve a cierto tipo de vida.

jueves, 9 de agosto de 2007

Seriación pop: Snakes & Arrows de Rush




Aquí lo mejor desde el Counterparts (1993). El retorno más oscuro y glorioso de los últimos años. Decir Rush es suficiente. El power trio más longevo y noble. Músicos inteligentes, creativos y talentosos. Lee (Bajo y voz), Lifeson (guitarra y coros)) y Peart (baterías). Sin embargo, gran parte de las importancia de este grupo se debía al talento especial de Neil Peart. Peart, probablemente, el mejor bateristas de todos los tiempos. Porque la baterías de Peart no sólo sonaba bien, encandilaba y sorprendía, sino que pensaba. Una batería pensante de un músico enorme. Una batería intelectual, lejos de la exhasperante pirotecnia o de la dionisiada nocturna. Además Peart era el letrista minucioso, concentrado; investigador por naturaleza, convencido que para hacer arte hay que pensar e investigar.

El resultado: 35 años de una leyenda que crece y que se reconoce cada vez más. Sin embargo los canadienses estaban algo perdidos. Albunes correctos. Porque nada de lo ha hecho Rush es regular o malo. Pero repetitivos y que evidenciaban el natural desgaste de las leyendas. Lo que curioso es que sabía que tarde o temprano el Power Trio más célebre u duradero volverían a las andanzas.

Hace unas semanas tengo el Snake & Arrows (2007), editado cinco años después del correcto pero intrascendente Vapor Trails (2002). !Qué disco! Desde Far Cry, una patada a todos aquellos que pensaban en lo peor para Rush hasta We hold On, el último álbum de los canadienses nos devuelve a lo mejor de la esencia de Rush. Niel Peart recuperado tras la muerte de su hija y de esposa, retorna con letras escarbadas de los abismos del ser humano (como siempre), letras inteligentes como su batería. La voz de Geddy Lee sigue intacta, cercana a las sesentena, y su bajo continua siendo una verdadera cátedra del hacha. Y Alex Lifeson no ha perdido ese sentido milimétrico para copar el sonido de Rush.

La crítica, como suele ser en estos casos, ha sido variable. Un buen disco para unos, aburrido para otros. Para mi es una exelente muestra de lo que se puede seguir haciendo tras más de tres décadas de hacer música. No es 2112, tampoco el Hemispheres, Moving Pictures o Signals. No tiene porque serlo. Rush es ahora una banda de veneración y dejaron su lugar en la historia del rock. En su caso hay que dejar de pensar desde la sociología del arte y ver a Rush desde la estética. Entender la inteligencia de estos músicos, canónicos, formales que le lanzan una sonora patada al historicismo artístico. Conservadores con tecnología y devoción a la música. (y, por que no, cierto interés monetario que no invalida la propuesta de Rush. Es rock al fin y al cabo)

sábado, 4 de agosto de 2007

Aquella vez de Menuhin y Oistrakh


No voy a detenerme en los enormes méritos del Concierto para dos violines de Bach (BWV 1043), pues son sabidos y admirados por cualquier melómano. Tampoco pienso hacer una semblanza o una biografía de los dos - probablemente - mayores violinistas del siglo XX. Son muy conocidos y no podría aportar algo importante a lo sabido por muchos. Sólo me reafirmo en lo siguiente. Pocas veces la perfección técnica, la individualidad y la espiritualidad más profunda lograron conciliarse en dos músicos. Rusos ambos y muy amigos (tenía que ser así).
Mi ignorancia en música es grande y cada día que pasa, cada vez que me interno con mayor profundidad en el universo del mayor de los artes humanos, descubro lo ignorante que soy y reconozco la impertinencia de escribir estas líneas de tiempo en tiempo. !Qué pequeño soy ante esto que tanto me apasiona!

Hace unos días vi algo inolvidable. Un DVD editado el 2001: The Art of Violin por la WB Music. En el capítulo dedicado a Menuhin y Oistrakh, miré y contemplé un suceso quizá único en la historia de la interpretación. Ambos, Yehudi y David, interpretaron en Bucarest, en 1958, el celebérrimo concierto de Bach. Tres minutos y treinta y seis segundos como muestra de algo impresionante. Repetí siete veces la escena para convencerme de lo que estaba viendo. Y era verdad, Menuhin y Oistrakh tocaban juntos. Aquella noche, no podía dormir pensando en lo que había visto. Tenía ganas de decírselo a alguien o todos. Me exitación fue tal que volví a mirar la escena del concierto una vez más. !Qué feliz fuí!

No hace mucho la EMI editó un DVD de Manuhin, Oistrakh y !Rostropovich!. ¿Se imaginan eso?. Tocan obras de Bach, Mozart y Brahms... Tendré que esperar hasta que mi habitual facilitador de DVDs me lo entregue. Cuentos los días para esa fiesta íntima.

martes, 31 de julio de 2007

Brahms


Admiro a Beethoven, divinizo a Bach, adoro a Mozart. Me conmueve Chopin y Tchaikovsky.Me deslumbra Liszt y ensueño con Debussy. Me devora Mahler y me seduce Ravel. Río con Mendelssohn y Haydn. Aprendo con Hildegard y Dowland. Pienso con Shostakovich y Britten. Todos y otros más, constituyen el centro de la vida que vivo por dentro. Ellos son mis amigos, los más fieles que tengo, pues estarán conmigo siempre pase lo que pase.
Pero hay uno, entre todos, que es el más querido: Johannes Brahms. En él, todo lo que vivo con los demás (y que señale al inicio de esta seriación), se conjuga. Hoy lo volví a descubrir cuando escuché una reiteración casi bimensual: los sextetos y, actor seguido, el Requiem Alemán tuvo que ser quitado pues demasiada belleza no se puede escuchar tras los sublimes sextetos. Es que el Requiem alemán es extraordinario (no tengo otra expresión que esta manida palabrita).
Y pensar que Thomas Alva Edison le pidió un saludo de prueba para su fonógrafo que, por cierto, es el único registro oral de un músico que primer orden: "Aqui el Dr. Brahms para el Dr Edison". Cuando escuche la voz de Bramhs en un documental, dije: por fin oí tu voz amigo.
Bien Johannes, ahora es el momento en el que podré concluir el Requiem. Es tarde, pero vale la pena. ¿Para qué estamos lo amigos?.





domingo, 22 de julio de 2007

Seriación poética: Miguel de Unamuno

Salmo I

(Ex 33,20)


Señor, Señor, ¿por qué concientes

que te nieguen los ateos?

¿Por qué, Señor, no te nos muestras

sin velos, sin engaños?

¿Por qué, Señor, nos dejas en la duda,

duda de muerte?

¿Por qué te encondes?

¿Por qué encendiste en nuestro pecho el ansia

de conocerte,

el ansia de que existas,

para velarte así a nuestras miradas?

¿Dónde estás, mi Señor; acaso existes?

¿Eres creación de mi congoja,

o lo soy tuya?

¿Por qué, Señor, nos dejas

vagar sin rumbo

buscando nuestro objeto?

¿Por qué hiciste la vida?

¿Qué significa todo, qué sentido

tienen los seres?

¿Cómo del poso eterno de las lágrimas,

del mar de las angustias,

de la herencia de penas y tormentos

no has despertado?

Señor, ¿por qué no existes?

¿Dónde te escondes?

Te buscamos y te hurtas,

te llamamos y callas,

te queremos y Tu, Señor, no quieres

decir: !Vedme, hijos mios!

Una señal, Señor, una tan sólo,

una que acabe

con todos los ateos de la tierra;

una que dé sentido

a esta sombría vida que arrastramos.

!Qué hay más allá,Señor, de nuestras vidas?

Si Tú, Señor, existes,

!dí por qué y para qué, dí tu sentido!

!Dí por qué todo!

¿No pudo bien no haber habido nada,

ni Tú, ni mundo?

Di el porqué del porqué, !Dios de silencio!



viernes, 13 de julio de 2007

Beethoven, el lector


A la muerte del gran compositor alemán, según Schlosser y Schindler, dos personajes muy cercanos a Beethoven, se encontraron unos setenta libros a su alrededor. Incluso, en se mesa de noche, se hallaron volúmenes de poesía de Goethe y Schiller que, al parecer, estuvo leyendo en sus últimos días. También, se encontraron en un anaquel cercano a su cama, el teatro completo de Shakespeare en traducción de Schiller ( al parecer Beethoven no se tomo la molestia de estudiar a fondo el inglés). También las obras de Homero, la tragedia griega y una versión bilingüe de la Comedia de Dante. Asimismo un Atlas cartográfico de Europa y de otras partes del mundo, la Biblia en traducción de Lutero (curioso pues Beethoven no era integrante de ninguna iglesia reformada, tampoco católico practicante a pesar de la Misa Solemnis).


Otro dato que revela los intereses de lector de Beethoven es el que reseña Steinitzer es que Beethoven siguió algunos cursos en la universidad de Bonn, matriculándose en las asignaturas de Historia y de Literatura. Lo que demuestra porque se hallaron varios tomos con las obras de Tucídides. Además Beethoven, en su juventud, como muchos de sus contemporáneos, leyó a Kant. Sin embargo, su interés por la filosofía no fue completo. Tras su muerte se encontraron algunas ediciones fragmentarias de los Diálogos de Platón y varios libros de Kant, resaltándole la primera edición de la Historia natural general y Teoría del Cielo de 1755, textos del llamado periodo precrítico. También las tres críticas kantianas (de la razón pura, de la razón práctica y la del juicio). No se halló ninguna obra de Hegel a pesar de ser haber nacido, ambos, el mismo año (1770). Es curioso, pues si hubo un filósofo que ejercía un dominio casi absoluto sobre el pensamiento germano por aquello días era, sin duda, Hegel. Sin embargo, Beethoven vivió y murió en Viena y esta ciudad no fue un espacio intelectual precisamente amigable a la filosofía hegeliana.


Se mencionan otras obras que no revisten mayor interés para nosotros. Se trata de autores que fueron reconocidos en la Viena de las primeras décadas del siglo XIX y que después, como suele pasar, cayeron en el abismo del olvido ¿Qué se desprenden de estos datos? Que probablemente Beethoven no fue un compositor precisamente culto comparado con Wagner, Mahler, Schoemberg, entre otros. Pero hay que considerar que, comparando a Beethoven con muchos de sus predecesores (a excepción de Mozart o quizá Haydn), la formación del genio de Bonn era considerablemente superior.


¿Influenció en Beethoven su interés por la lectura? Es muy probable. Es sabido que la parte coral de la Novena proviene de un poema de Schiller (poeta muy querido por Ludwig) y que, como reseña Grillparzer y el mismo Schindler, Beethoven estuvo trabajando sobre el Fausto de Goethe. Se sabe que estaba tratando de iniciar la composición de una opera sobre el drama faustico. !Hubiera sido tan interesante esta obra! Pero en fin, Beethoven leyó. ¿Harán lo mismo muchos de los artistas jóvenes de nuestros días?

viernes, 29 de junio de 2007

Bach, Goldstein y Stalingrado


Fue en la navidad de 1942. El mando superior del Ejercito Rojo ordenó la presencia de los músicos más importantes de la Unión Soviética. Debían realizar un concierto al aire libre ante las exhaustas tropas. Boris Goldstein, violinista virtuoso y joven prodigio, se paró delante de miles de combatientes y empezó a tocar piezas populares del repertorio nacional ruso. Como la melodía se perdía entre el estruendo de las armas alemanas que bombardeaban otra parte de la ciudad, se trajeron altavoces que fueron colocados alrededor de los combatientes en descanso. Goldstein pudo continuar con su concierto solista. Sin embargo, el milagro estaba por venir. El joven Boris, contraviniendo las órdenes de los generales soviéticos que le habían prohibido tocar melodías extranjeras, empezó a tocar las Partitas para violín de Bach ante su inusual audiencia. Como la música se oía por gran parte de Stalingrado, de un momento a otro, los cañones y las metrallas alemanas dejaron de sonar. El comando nazi, por medio de altavoces, solicitó un alto al fuego para oir el concierto de Boris Goldstein. El mando rojo aceptó la petición. Incluso los técnicos alemanes acoplaron sus parlantes para que la música sea oída con mayor nitidez en el lado alemán. Por una hora y media la guerra cesó. Por una hora y media, el infierno de la peor batalla de la historia, se colocó bajo la sombra del paraíso.


Tras el concierto, ambos bandos abandonaron por unas horas la batalla. El joven Goldstein había sido instrumento del milagro. ¿Cuántos soldados habrán recibido su Extrema Unción con las Partitas de Bach? ¿Cuántos llegaron a ver alguna ventana del cielo por unos instantes? ¿Por qué Bach?

jueves, 21 de junio de 2007

Requiem

Dies Irae
Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla:
Teste David cum Sibylla.

Quantus tremor est futurus,
¡Quando judex est venturus,
Cuncta stricte discussurus!

Me propongo a realizar un acto de injusticia y de ignorancia atrevida: confeccionar una lista de los Requiem que más me conmueven. Toda selección es peligrosamente arbitraria, más aun cuando conozco tan poco de música y sólo soy un aprendiz de melómano. Hace varios días estaba con la idea de hacer este ejercicio tonto, inútil, pero diáfano y sincero. El Requiem es una misa noble, de intenciones poderosas y necesarias; sobre todo para quien cree (y no sabe por qué ni para qué). Ofrenda de fe mayúscula, madura como todo aquello que se acepta sin miramientos, madura como la fe de los niños y las niñas. Aqui está mi lista.


1) Requiem. W. A. Mozart.
2) Requiem Alemán. J. Brahms
3) Requiem. H. Berlioz
4) Requiem War. B. Britten
5) Requiem. L. Cherubini
6) Requiem. G. Faure
7) Messa da Requiem. G. Verdi
8) Requiem. M. Durufle
9) Requiem. F. Liszt
10) Y para labrarnos una esperanza mayor, algo que traiciona esta lista: La Sinfonía N. 2 de G. Mahler "Resurrección", con textos de G. Klopstock: ( 5to Movimiento)


Luz Primordial

¡Oh, pequeña rosa roja!
¡Los hombres sufren gran necesidad!
¡Los hombres sufren con gran pena!
He estado alejado del cielo.
Venía por un ancho camino,
cuando un angelito intentó hacerme retroceder.
¡Oh, no! ¡Rechacé regresar!
¡Provengo de Dios y regresaré a Dios!
El misericordioso Dios me dará una lucecita,
¡para iluminar mi camino hacia la eterna gloria!

Resurrección

Coro, Soprano
¡Resucitarás, si resucitarás,
polvo mío, tras breve descanso!
¡Vida inmortal
te dará quien te llamó!

¡Para volver a florecer has sido sembrado!
El dueño de la cosecha va
y recoge las gavillas
¡a nosotros, que morimos!

Contralto

Oh créelo, corazón mío, créelo:
¡Nada se pierde de ti!
¡Tuyo es, sí, tuyo, lo que anhelabas!
¡Lo que ha perecido resucitará!

Soprano
Oh créelo: ¡no has nacido en vano!
¡No has sufrido en vano!

Coro
¡Lo nacido debe perecer!
¡Lo que ha perecido, resucitará!

Coro, Contralto
¡Cesa de temblar!
¡Dispónte a vivir!

Soprano, Contralto
¡Oh dolor! ¡Tú, que todo lo colmas!
¡He escapado de ti!
¡Oh muerte! ¡Tú, que todo lo doblegas!
¡Ahora has sido doblegada!

Coro
Con alas que he conquistado,
en ardiente afán de amor,
¡levantaré el vuelo
hacia la luz que no ha alcanzado ningún ojo!
¡Moriré para vivir!

Coro, Soprano, Contralto
¡Resucitarás, sí, resucitarás,
corazón mío, en un instante!
Lo que ha latido,
¡habrá de llevarte a Dios!


!Qué lástima no conocer alemán!

viernes, 15 de junio de 2007

Aquella canción de Tor Aulin

"Y el caballero cabalgó hasta Tierra Santa para rogar por su amada; Oh Cristo, lleva en tu mano el alma de la muchacha y llévala al cielo...Volveré cuando florezca la picea. Durante tres veranos permanece donde el ruiseñor canta cada noche. Y acude a misa de noche y día en la capilla del Santo Sepulcro. Volveré cuando florezca la picea. Con brotes de palma por las orillas del Jordán, él entona una plegaria a su Dios: que volverá a su tierra y abrazará a su amada. Volveré cuando florezca la picea"

August Strindberg. Den Frendlose. 1898.

Ella es la canción de Aulin -sobre en un poema de Strindberg- que puedo escuchar sin agotarme en las sucesivas repeticiones. La canción que Anne Sofie Von Otter canta encantadoramente. Como en un cuadro de Rossetti o de Millais, piano y voz languidecen. Como lánguida es la visión de Tierra Santa soñada desde Suecia. Estética del paraíso perdido. Bella decadencia susurrante que intuye lo inevitable. Anne Sofie Von Otter frasea situada en el nervio de cada verso. Nervio desfalleciente, aun cuando lucha por persistir en la melodía. A la "amada" la concibo como la Lizzy Siddal de Rossetti en la vaporosa atmósfera de Millais. Ajena a la mujer esperada en Tierra Santa. Imaginación decadente la mía que se eleva más allá de estas islas. "Och ridderen for uti osterland....Y el caballero cabalgó hasta Tierra Santa".


jueves, 7 de junio de 2007

Mortal Belleza

The Pass

Proud swagger out of the schoolyard
Waiting for the worlds applause
Rebel without a conscience
Martyr without a cause

Static on your frequency
Electrical storm in your veins
Raging at unreachable glory
Straining at invisible chains

And now youre trembling on a rocky ledge
Staring down into a heartless sea
Cant face life on a razors edge
Nothings what you thought it would be

All of us get lost in the darkness
Dreamers learn to steer by the stars
All of us do time in the gutter
Dreamers turn to look at the cars
Turn around and turn around and turn around
Turn around and walk the razors edge
Dont turn your back
And slam the door on me

Its not as if this barricade
Blocks the only road
Its not as if youre all alone
In wanting to explode

Someone set a bad example
Made surrender seem all right
The act of a noble warrior
Who lost the will to fight

And now youre trembling on a rocky ledge
Staring down into a heartless sea
Done with life on a razors edge
Nothings what you thought it would be

No hero in your tragedy
No daring in your escape
No salutes for your surrender
Nothing noble in your fate
Christ, what have you done?

Albun: Presto. Rush, 1989
Neil Peart.

miércoles, 6 de junio de 2007

Seriación cinematográfica: Leni Riefenstahl


La perfección en un sólo acto. Coreografía de imágenes, puntualidad del detalle en un ritmo cronometrado al mínimo. No hay una imagen de sobra, toda la hojarasca ha sido artesanalmente desechada. Poiesis para el tirano.

Se ha montado el espectáculo para expiar la culpa y la humillación. La desesperanza de un mundo sin corazón ha creado al monstruo que sacia a las máquinas deseantes. La desesperanza también ha anulado la belleza del bien, para quedarse sólo en la belleza. Belleza de formato, ensamblada en la simetría del temor, tras el ocaso de los dioses.

Miro y contemplo una y otra vez el "Triunfo de la Voluntad". Aun cuando me repele el mensaje, me subyuga el poder de la imagen. La señorita Riefenstahl (1902-2003) sólo cumplía "órdenes", es decir, debía realizar "un trabajo eficiente". Eros de la "novia de la muerte". Esa fue la coartada, esa fue la coartada.

viernes, 1 de junio de 2007

Seriación escultórica: Cristo de la Pietá visto desde arriba


Bello durmiente a la espera de su resurreción. La imagen y semejanza ha recreado al creador encarnado en la piedra o en el cuerpo. El círculo se ha cerrado otra vez. La Rosa Mística lo encarnó en su cuerpo. La Rosa Mística y la imagen y semejanza son lo mismo al momento de parir al Bello. Una lo parió niño, otro lo parió muerto. Pero el niño bello durmió al nacer, como el bello durmió al morir. En ambos casos el bello durmió. En ambos casos el bello despertó.

lunes, 28 de mayo de 2007

Aquella música ilustre de un Yankee


Caminó a la sombra de Gershwin. Fue su discípulo y amigo. Me gusta más que Gershwin y soy injusto. Soy injusto porque Elie Siegmeister (1909-1991) vivió mucho más tiempo que el célebre George y pudo hacer más cosas que su reconocido compatriota. Y siendo especialmente injusto, disfruto más a Siegmeister que a MacDowell, Copland y Ives. Disfruto de Seigmeister porque libera contemplar una música tan suelta, tan lejana de las tierra densas, tan espaciada de aquello que se construyó sobre la enorme fortaleza de lo esperado. Sunday in Brooklyn (1946) es una pieza especialmente inspirada, que discurre en una avenida de soledades definidas entre grandes edificios. Música así sólo pudo haber sido concebida en América. Porque la música americana se expande en la enormidad, en la sapienza de lo pragmático, la libertad de los nuevos de siempre. !Qué lejos de la historia se halla esta música, de la pesada carga de la historia!

Y las últimas obras de Siegmeister siguieron esa ruta a pesar de las proximidades con la post vanguardia. From These Shores (1985), basados en textos de Whitman, Twain, Thoreau (el genio de Walden), Langston Hughes y Faulkner, se revelan como un insinuante ejercicio de lectura artística. De la literatura a la música como muchas veces se ha hecho. Pero desde un espíritu free y sin complicaciones, ausente de dramas y torturas metafísicas o postmetafísicas. Algo que resulta sano cuando el mal humor se transforma en pensamiento.
Pienso qué acertada es esta música, qué importante es airearse lejos de la tradición. Y qué sano es volver a caminar sobre la tradición después de haber salido de ella por un rato. Siegmeister es ilustre por revelarnos el lado más querido de los Yankees, ese lado que queremos que perdure a pesar del "otro lado".

jueves, 24 de mayo de 2007

Britten: el manantial y el abismo

Fue Bach quien inicio el camino, aunque Teleman, el gran Teleman, también lo había explorado. Pero fue Bach quien dio mayor altura a ese ejercicio de sabiduría integral que es concebir suites para Violonchelo. Las seis suites para este instrumento se hallan entre lo mejor que el cíclope de
Eisenach pudo crear. En el BWV 1007 al 1012 todas las tensiones, simulaciones y fidelidades son recreadas y elevadas a categoría superlativa. La perfección en seis actos, la anabasis de un espíritu anhelante.

Durante años creí que no podía existir algo mayor, algo mayor de lo cual nada puede pensarse o gozase (San Anselmo de Canterbury). Incluso las maravillosas suites de Mendelssohn no podían emular tamaña entrega de amor bachiano. Sin embargo fue un día de 1997, fines de mayo como hoy, en que pude contemplar las Suites para Violonchelo de Britten. Sólo tres, la mitad que las de Bach. Suficiente.
Tres siglos después se cerraba el círculo. Tres siglos que Inglaterra no daba un músico de primer orden. El último había sido Purcell. Tres siglos después volvía aquella totalidad en la obra de Britten. Y la totalidad retornaba en nuestra época en el Op 72, 80 y 87 (años 1961, 1964, 1971), misteriosa progresión. La totalidad en límite de
todo. No en el Requiem War, ni Peter Grimes, ni la Serenata para tenor, trompa y orquesta de cuerdas (que tanto me subyugaba de adolescente). La totalidad como experiencia de los límites se manifestaba en la suites para violonchelo. El canto del manantial y la regresión al abismo. Las modulaciones al infinito, el temor y la gloria, el deseo y la condena, la unión del dolor y de la luz.


"Esto es el centro de su música" escribía el crítico Donald Mitchell en 1972. "En esta obra conviven todas las posibilidades del mundo" sentenciaba el célebre director y compositor Leonard Bernstein. Y pienso que Britten llegó con estas suites al centro de la música, cosa muy difícil. Es decir, escarbó en el centro del sonido. Escudriñó en el ensansanblaje misterioso de la música, ingresando al espacio del sonido puro. Por eso "conviven todas las posibilidades del mundo". En la suites se conjungan todos los sonidos posibles en sólo instrumento; lo tocado y cantado, lo que ha de cantarse y tocarse.

Estas obras estuvieron pensadas para un artesano mayor: Mitislav Rostropovich. Amigo cercanísimo de Britten, siempre le había pedido algo solista compuesto para él. El resultado no fue una obra, sino tres; estrenadas en un espacio de diez años. Se sabe que quien leyó la partitura antes de las ejecuciones fue otro gigante del siglo de los extremos: Dimitri Shostakovich. Imaginemos esta tria fata: Britten en la composición, Shostakovich en la asesoría distante y sabia, y Rostrotovich en la interpretación. !Y todavía no creemos en los milagros!


Aquí están las tres Suites para Violonchelo de Benjamin Britten (1913-1976), están en mí desde la epifanía de aquella noche otoñal de 1997. Sólo una cosa, disculpen la solemnidad y la pompa. Ahora es inevitable.

sábado, 19 de mayo de 2007

Rosa Mística


Nueve siglos me separan de ti y un océano que fue unido por naves cargadas de oro, plata y "todas las cosas corruptibles y codiciables" (Borges). No hay imagen exacta de ti, tampoco una biografía autorizada. Sólo referencias de aquí y allá y la exaltada devoción de algunas "feminas furia" . Tampoco creo que pueda comprender, cabalmente, lo que tu poesía y música llegan a conocer y comunicar. No podría aun con el mayor esfuerzo de reconstrucción hermeneútica. Es mucho tiempo y un espacio innegablemente amplio, limitaciones y mi ignorancia evidente.

Sin embargo intuyo, porque otra cosa no puedo hacer, que resplandeces en la certeza y en la seguridad de un paraiso prometido y que aun no se perdía por razones que tu sabías de antemano (otra intuición). Aquel paraiso en el que la Rosa Mística domina el mundo desde la libertad de los puros, de los bellos-buenos.

Entiendo que no fue fácil poder conciliar los deberes de hermana obediente y ser una artesana mayor. Si te sirve de consuelo, eso nunca ha sido fácil. Pero más allá de esta lejanía, presiento que me estas mirando mientras leo, oigo y comtemplo tu Ordo virtutum. Presiento que estás detrás de mi mientras escribo esto. Y quiero decirte que te quiero mucho Hildegard Von Bingen. Y también decirte que la Rosa Mística tuvo en ti a su mayor trovadora.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Seriación Escultórica: Gianlorenzo Bernini (1598-1680)




El principio clásico es evidente: alma bella en cuerpo bello. Serenidad y mesura. Idea que resplandece en lo inmutable. En cambio, el éxtasis ya es un conflicto. El alma poseída que impone su locura al cuerpo. El alma, ese sueño reciente frente al antiguo cuerpo. La hybris que dispara contra la "novia de la inviolable de la quietud". !Qué poder profético habitan en estas esculturas! ¿Qué pudo haber ocurrido cuando el origen de este éxtasis, cuando los prodigios seculares de este éxtasis, abrieron la puerta a todo esto? "Esto" que es tan difícil de expresar. Kenosis de la humanidad.

lunes, 14 de mayo de 2007

Confesión que no debiera hacerse

Hoy, por diversas razones, el día tuvo su instante de luz gracias a Mozart. Lo que quiere decir que este día fue por Mozart. Sin él, el día hubiese sido más oscuro que cualquier otro día. Y si es oscuro, triste. Y si es triste, sin sentido. Porque no hay nada más sin sentido que la tristeza.
Así, este día pudo ser muy triste, más triste que cualquier otro. Felizmente, el instinto por la luz (lo que otros llaman supervivencia) me obligó a escuchar La Sonata No 3 en sol mayor K.303 para violín y piano. Una obra nada fuera de lo común, es decir, una pieza simétrica, galante e inspirada como gran parte de la música de Wolfgang. Gracias a ese adagio -molto allegro , la tristeza creciente, se disipó por unos minutos. Y el día tuvo su espacio de esperanza y, por eso, de sentido. El sentido que da la belleza (que los Cultural Studies jamás entenderán).

sábado, 12 de mayo de 2007

La Música es igual a Bach


Me quedo mirando mi colección de grabaciones. No son pocas, pero tampoco son demasiadas. Siempre hay algo que quisiera tener. Falta algo siempre. Carencias que sólo tienen sentido para quien las padece. Requerimientos que para muchos serían tontos. Deseos comprensibles para alguien que asuma la música como una forma de vivir y de conocer la vida.


Al ver mi colección de grabaciones recuerdo el instante que adquirí la mayoría de ellas. En todos los casos siempre me embargó un sentimiento de entusiasmo infantil, de alegría ilimitada. También las ganas enormes de compartir con otro ser humano esta música tan amada. Porque también de eso se trata la melomanía. No se agota en la solitaria contemplación de una obra musical, sino también en el deseo de compartir aquella contemplación con algún congénere. Aquella satisfacción absoluta que se logra después de navegar junto a alguien. En que las risas sobrevienen después de haber asistido,por un momento, a un espacio de la belleza.


Sin embargo, es más frecuente que el placer del melómano sea solitario. Pocos son los que están dispuestos a usar el tiempo para oír. Como también son pocos los que tienen la disposición para mirar o leer. Aquí la dimensión del tiempo es fundamental. Si la temporalidad se vive de manera externa, es muy difícil que se pueda contemplar. El tiempo social nos obliga a verternos sobre el mundo, nos arranca de la catedral interior y nos conduce al vértigo de la desmesura. Ese es el tiempo del ruido, no de la música. Para oír música y contemplarla, se debe, creo, vivir el tiempo de forma interior. Es decir, dejar de lado al mundo por un momento (porque vivir en el mundo, es, aun, inevitable) y sumergirse en el ámbito más personal del yo. Estar en contacto sólo con la música en un diálogo abierto de formas que evocan los diversos estadios del alma y del ser. Y así cada melodía, cada nota, se torna en argumento de una poética que se edifica como un discurso armonioso. Tal como ocurre con algunos momentos luminosos de la filosofía o de la literatura más elevada. Aun cuando la obra evidencie una atonalidad voluntaria, es posible descubrir en aquel ejercicio sonoro, tanto en su fase compleja o primaria, la simetría consustancial al sonido.


Y así, en la conciencia, se edifican líneas melódicas, ascendientes o descendientes, que se unen generando otras, distribuyéndose por espacios que tienen la dimensión de nuestro cerebro y que son insospechablemente abiertos. En aquel momento, las estructuras sonoras pueden ser circulares, entrelazadas (como las cadenas enzimáticas del ADN) o de líneas verticales u horizontales que se cruzan. Si la fantasía es poderosa, las estructuras se hacen más visibles gracias al color. Y si la disposición es mayor, la luz ingresa a la melodía y el espíritu discurre por las estructuras del sonido puro, desmaterializanadose el violín, la clave y, alcanzando, cierta intuición de lo infinito, donde el sonido ya no es sonido (no verificable). A estas alturas llegamos al sonido absoluto. Las lineas han sido abolidas por la profusión ilimitada de éstas. Todas las escalas se comprimen, los tempi fluyen y esvanecen. Entramos al umbral del silencio, al que hemos llegado por la música. Toda la historia de la música, que es igual a Bach.

miércoles, 9 de mayo de 2007

La Hermana Mayor


Felix aprendió a tocar el piano junto a Fanny, la hermana mayor. Tan inteligente y prodigiosa como él. Según Abiatti, fue ella quien introdujo a su célebre hermano a la pasión por Bach. Además, conjetura Zelter, lograba superar al joven Felix al momento de improvisar. Pero todos los biográfos coinciden en el profundo cariño y respeto que ambos se tenían. Y, por esas cuestiones que los historicistas aplauden (el contexto), la bella Fanny no pudo desarrollar una carrera de compositora, pues debía ocuparse de las "cosas de mujeres". Afortunadamente, el sensible y culto Felix buscó publicitar el talento de su hermana como instrumentista, consiguiéndole algunas audiencias importantes y aplausos encendidos. Asimismo, la fama del hermano menor le permitió contactos con casas editoriales que publicaron sus composiciones y ejecutantes que interpretaron las mismas. Sonatas y preludios para piano, el oratorio Escenas de la Biblia (que posee una introducción hermosísima) y el célebre trio para piano, violín y violonchelo, son lo más reconocido de su obra. Artista talentosa y prolífica, mujer bella y afortunada hermana, murió joven, a los 41 años. Seis meses después moría también Felix.


Por ahora escucho el trio en mención, en Do Mayor Op 11. !Qué belleza!. El Andante Espressivo cautivante y el Finale Allegretto Moderato, preciso y directo. Y pienso qué consolador es saber que nuestra situación cultural nos permite descubrir mujeres de enormes talentos que se hallaban a la sombra de los hombres. Sin embargo, no se me ocurre pensar que Fanny compuso "negando su feminidad" y "asumiendo la escritura masculina". No me detengo en esos "neo paganismos". Simplemente me regocijo en la forma. Y pienso en el porqué de mi fascinación por la música: no tiene contenido expreso. Es sólo forma pura (coincido con Hanslick). Forma que me lleva a mi paraíso (si estoy de Cristiano), forma que me conduce a la utopía (si estoy de profano). La forma sin contenido expreso es la libertad, cada cual le da el contenido.


Me olvidaba. Escribía sobre Fanny Mendelssohn (1805-1847), la hermana mayor de Felix.

sábado, 5 de mayo de 2007

El Padre y el Hijo


Alexander Scriabin (1872-1915). Como pocos logró captar la atmósfera decadente de la cultura tardoromántica, de un espitu que se negaba a morir a pesar de las revoluciones en ciernes, las ciudades eléctricas y las aventuras inevitables de la vanguardia musical, fundadas y encarnadas en Stravinsky y Schoenberg. Hizo de la melancolía finisecular el motivo de exploraciones personales, enmarcadas en un individualismo puro e ingenuo y, por eso mismo, turbador. Scriabin escapa a toda delimitación conceptual del arte de su época. Al igual que Rachmaninov, se negó a mirar decididamente a sus contemporáneos revolucionarios y persistió en la búsqueda de una utopía imposible: la ensoñación romántica en medio de funcionalidades estratégicas. A pesar de todo esto, Scriabin fue un gran compositor. A mi parecer, el mejor compositor ruso de aquel tiempo. Desde la decadencia de un proceso imprescindible en la historia de la música (el romanticismo) buscó nuevos derroteros artísticos, construyendo una obra sólida y admirable.


A diferencia de sus contemporáneos, que, tras la "muerte de dios", se adscribieron tanto a pasiones y razones ideológicas y a estéticas neoprogramáticas, Scriabin se refugió en la teosofía del pintor Jean Delville, factotum del decadentismo. Aquel estilo extraño y extrañado de su tiempo, estilo temeroso a aceptar lo inevitable: radiaciones y oscilaciones extremas. El decadentismo era la fuga hacia la arcadia de la debilidad e irrealidad, el bostezo angustiado y anhelante por un pasado que se asumía desde imágenes subrepuestas. Estridencia triste y melancólica, pero sugestiva como toda decadencia. Sin embargo, en Scriabin el espíritu de la decadencia se transforma en un ejercicio creativo impresionante. Sólo pensar en la Sonata No 10 del Op 70 o en La Vers la Flame Op 72, para descubrir obras de un nivel de consistencia notables, sólidas a pesar de su ingravidez y denodadamente virtuosas sin parecerlas.


El otro Scriabin fue su hijo Julian (1908-1919). Vivió sólo once años y tuvo a su padre como primer maestro. Julian Scriabin pudo ser, probablemente, uno de los músicos más notables del siglo XX. En sus 4 Preludios para Piano y en la Fantasía para piano Op 28, se encuentran todas las características del prodigio genial. Creo y me atrevo a pensar que mayor audacia y sabiduría artística que en Mozart (!qué heregía digo!). Pero en fin, el niño murió ahogado al caerse de un bote cuatro años después que su padre Alexander.



viernes, 4 de mayo de 2007

Reflexiones de Ernst Bloch


"Qué decir del lenguaje musical ¿Por qué todo el mundo cree comprenderlo y, sin embargo, nadie sabe realmente qué significa la música o qué significado concreto encierra una melodía?...¿Cuándo empezamos a comprenderla de forma clara? ¿Cuándo podremos sentir diáfanamente a Beethoven, escuchándolo y comprediéndolo como si tratara de una palabra que se verbaliza? Al permanecer abierta, la música es una expedición a la utopía, a la utopía de nosotros mismos. De aquí que dentro de ella resuene el encuentro con el YO"


Ernst Bloch. El espíritu de la utopía.


lunes, 30 de abril de 2007

Coincidencia extraña


1903, nacen tres de los mayores pianistas del siglo XX. Arrau en Chile, Serkin en Austria y Horowitz en Rusia. En los tres espacios de occidente y sus variantes, América, Europa Occidental y Europa Oriental. Tanto Arrau como Serkin murieron en 1991. En cambio, Horowitz, en 1989.

!Qué extraña coincidencia se habría dado si Horowitz muriese un bienio después!


Otro elemento que los identifica es que fueron los últimos exponentes de la célebre escuela romántica, la que postulaba que el músico estaba llamado a ejercer una labor casi religiosa en ámbito artístico y cultural. A diferencia de los compositores de este siglo, concientes de las limitaciones integrales del artista. En ese sentido, los interpretes aun siendo notables, se encontraban bajo referentes estéticos algo atrasados respecto a los creadores. ¿Conservadurismo inevitable? Quizá. Por ello, en estas cumbres aun vibra cierta inocencia, una actitud de reverencia ante el legado de la tradición pianista. No hay sarcasmos, ni aproximaciones irreverentes. Una certera solemnidad, segura de lo que se recrea en cada pieza. Es evidente, nacieron en 1903, cerca, muy cerca, al gran siglo del piano.

domingo, 29 de abril de 2007

Sinfonía No. 14 de Shostakovich


Estrenada en 1969 y conocida por mi en el 2007. Pocas veces me he lamentado tanto como hoy de mi enorme ignorancia musical. Sabía quién era Shostakovich, podía reconocer la célebre sinfonía "Leningrado" y algunos de sus memorables cuartetos. Pero no era uno de mis héroes del siglo XX como Britten, Poulenc, Messiaen, Xenakis, Nono, etc. Se que los compositores que nombro se hallan en otros referentes estéticos y estilísticos, distintos a este imprescindible autor ruso. Sin embargo, después de oír y apreciar esta conmovedora obra, considero seriamente mirar con muchísima atención la vasta creación de Shostakovich.


Esta sinfonía se construye a partir de textos poéticos de Apollinaire, Garcia Lorca, Kuchelbecker y Rilke, cantados, a la "maniera" mahleriana, por una soprano y por un bajo. La atmósfera en general me resulta sombría y asfixiante. Desolación, burla mordaz, en suma, el ejercicio del dolor en su máxima expresión. Quizá las suites para violonchelo de Britten, amigo cercano de Shostakovich, poseen similar densidad y oscuridad. Sin embargo, y estas son las paradojas del arte, la sinfonía 14 es una obra, a pesar de su dolor, profundamente bella.


¿Cómo puede ser el dolor tan bello? El dolor no es bello. Pero bella es la forma con la que se le evidencia. El contrapunto entre la voz soprano y violonchelo en "El suicidio", con texto de Apollinaire, resulta terriblemente conmovedor. Me deja sin aliento, fascinado por las posibilidades de inspiración que pueden poseer los abismos. ¿Qué ideas manejaba Shostakovich al momento de emprender esta sinfonía? Su vida y su actitud política fue siempre muy contradictoria; dos veces se tuvo que retractar de sus convicciones libertarias en la Unión Soviética stalinista y postestalinista. El miedo al "Gulag", a la censura de los comisarios y al ostracismo cultural, pueden haber influido en sus arrepentimientos públicos. Probablemente, el dejar de componer le pareció más terrible que la falta de libertad. Hubiera sido muy difícil crear en las estepas siberianas o en un manicomio para enfermos de "individualismo burgués". Por ello optó por seguir siendo un músico del partido.


Ahora que escucho nuevamente la 14 de Shostakovich, sigo pensado en las ideas previas a la concepción de esta obra. Vislumbro, más allá de lo lúgubre, una luz que "deja siempre a la sombra vencida" (Miguel Hernández). ¿Cuál es esa? El ejercicio mismo de la creación que, a pesar de lo siniestro que pueda recrear, se evidencia por si sólo como un triunfo del espíritu. Y me reafirmo en lo creo: gracias al arte, todo aquello que en otros contextos puede parecer devastador, resulta bello y por eso mismo, esperanzador.