Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Domenico Zipoli (1688-1726)


1959, el debate terminó. Domenico Zipoli y Domenico Zipoli es la misma persona. El discípulo de Alessandro Scarlati, el que llegó a ser uno de los músicos más respetados de Roma y el misionero jesuita en las reducciones del actual Paraguay es misma persona. Una vida separada por dos vidas. Pero una obra que es la misma. En su caso, fue el arte la continuidad. Pues me imagino a Zipoli componiendo para nobles romanos y me imagino a Zipoli componiendo para los indígenas de las misiones. ¿Qué es lo que unifica ambas situaciones extremas? ¿El sentido de búsqueda que en esencia es el mismo para lo trascendente y para el arte? ¿Una vida, como toda vida, que siempre transita entre los extremos?.

Quizá la unión de todo esto es el dar. Ser una ofrenda para todos. Primero, a la aristocracia de su mundo. Después, a la nobleza del paraíso terrenal. Servir a Roma, servir a Jerusalén. Sencillo el hermano Domenico, músico enorme todavía por descubrir en este siglo.

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