Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Inicio y fin para siempre


Easy Coker. Four Quartets  (Fragmento)
Las casas viven, mueren: existe un tiempo para edificar
y otro para la vida y la generación,
y otro para que el aire rompa el vidrio desportillado
y sacuda las tablas donde corretea el ratón de campo
y el raído tapiz que exhibe su callado lema.

T. S. Eliot
Biografía
No es lo que pudo ser:
Es lo que fue.
Y lo que fue está muerto.

Octavio Paz

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La persistencia de la voz ida: Ronnie James Dio


















Persisten esas voces. Múltiples en sus orígenes y finalidades. La gama de mis aficiones melómanas sigue siendo amplia a pesar de las obvias restricciones del gusto. Hoy quiero celebrar a la voz humana, intentando, quizás sin mucho éxito, mostrar cuánto disfruto de una buena voz, esa voz que por momentos me hace pensar que podemos ser más. Y voz que celebro es la de Ronnie James Dio (1941-2010)

Ronnie James Dio, la gran voz del hard rock y falleció en el 2010. Dio fue vocalista del pirmer  Rainbow, del segundo Black Sabbath y de Heaven and Hell (el proyecto alterno por razones legales de Black Sabbath). También vocalista de su propio grupo llamado, simplemente,  Dio. En el primer álbum que Ronnie James Dio grabó con Black Sabbath (Heaven and Hell, 1980) se encuentra esa joya que es "Children of the sea". La versión que comparto es del concierto en el festival Wacken del 2009, un año antes de la muerte del gran Dio. Nótese que a pesar de tener 68 años, la impresionante voz de Dio seguía siendo lo que era.



Otra de las emblemáticas canciones entonadas por el gran Dio fue, qué duda cabe, Stargazer del disco Rainsing de Raindow de 1976. Un verdadero clásico que eriza la piel de sólo pensar en impresionante calidad vocal de Dio y como ésta se unía a la virtuosa y poderosa permormace de Blackmore en la guitarra. Ahora comparto con ustedes Stargazer de Rainbow y Dio en la voz.









Cuando en 1983, Dio sale Black Sabbath se convierte en solista. Su primer álbum en solitario fue el impresionante "Holy Diver". La grandeza de Dont talk to stranger  es indudable. Sólo después el silencio.

 

martes, 6 de diciembre de 2011

La bondad en pequeñito



¿Quién levanta a quién? ¿Quién se eleva cuando te elevo? Con mis brazos te erijo hacia lo alto y sonríes feliz. ¿Quién hace feliz a quién? Con mis manos te acaricio y me acaricias, acariciándote. Te tengo en mis brazos, en mi pecho te llevo. Te tengo todo el día; cuando despierto te tengo, cuando me acuesto te pienso. Mi día te lo dedico y mi sueño te lo ofrezco. Y te ofrezco todos mis días hasta el final o a hasta el comienzo (que es lo mismo). 

Algún día sabrás quién soy, sabrás qué hice y entenderás que te amo tanto, que te amo de un modo que sólo tu podrás saber y entender. Porque el amor no tiene medida ni patrón definido y porque el amor no es dios ni hombre, sólo es. Y porque el amor es música que sólo se puede entender cuando el amor es música.

Así, mi melodía  y así  mi armonía, yo los amo. Pues yo sólo soy el ritmo que los sigue de cerca, de lejos, pero que nunca, nunca desaparece. Estoy atado y unido, a ti y a ti. Nada nos separará.  Y eso lo se cuando huelo tu cabecita, melodía y tu cabecita, armonía. Los amo tanto que algún día les podré decir, abiertamente, porqué los amo tanto. 

Hoy no hay culpa, no hay miedo, no hay terror. Sólo quiero tenerte y tenerte en mis brazos. Respirar con ustedes cuando respiro. Latir con ustedes cuando lato. Y vivir de ustedes , cuando vivo.

El rincón de los niños. La danza de la nieve. Claude Debussy

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Todo lo que es en el amor

Galaxia espiral M 75,


Dante y Beatriz en la Visón del Empíreo, Dore

Mis cosas, mis cosas pequeñas y las demás pequeñas cosas que hay en el mundo. El asombro por todo cuanto hay y la materia en sus indefinidos estados, tamaños y formas. Ahora estoy o me imagino estar en "el cinturón de Kuiper" mirando a lo lejos el sistema solar. O mejor aun, contemplando cómo la enormidad ilimitada se alza ante mi. "Oh eternidad, palabra terrible" ( J. S. Bach). ¿Qué hace que todo gire de ese modo impensado? Porque hay un movimiento integral e inacabado de todo esto. Me emociona pensarlo y me asusta concebirlo desde la pequeñez de mi efímera condición humana. 

Todos estos días son duros. Son  los días más duros porque tengo que hacer tantas cosas al mismo tiempo. Y tengo que vivir todas las vidas que poseo en un sólo momento. Pero ahí estás, cosmos, recordándome que el carbono tomo conciencia de si. Que de las redes de interacción neuronal fluyo el pensar y de ese pensar, la emoción de esta noche estrellada que no tiene límite desde mi isla en el "cinturón de Kuiper". Ahora recuerdo que Dante tenía razón cuando al final del canto XXXIII del Paraíso decía con bella precisión:  l’amor che move il sole e l’altre stelle (el amor que mueve el Sol y las demás estrellas). Es cierto, sólo el amor es capaz de ese movimiento integral. Sigamos en nuestra cúpula estelar. 

Magnificat, Sinfonía Dante de Franz Liszt


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Paseo en la niebla de Leoš Janáček



Ensoñaciones del caminante solitario que mira cómo la ciudad va adquiriendo la nota lejana y ausente que le otorga la niebla. Paso a paso, las cosas se van tornando indefinidas. Un auto avanza en medio de la oscuridad deformando la luz. Una madre y un niño en brazos se convierten en una sola materia. Un perro que ladra ve ahogado su ladrido en la espesura del vapor húmedo. Un ave es parte de un árbol ¿Dónde están las cosas?

Escucho En la niebla (V mlhách) de Leoš Janáček (1854-1928), composición para piano del gran músico checo, uno de los más intensos y profundos del cambio de siglo. En la niebla sigue la estructura de la sonata clásica pero con una evidente carga programática e impresionista. Lo mejor de Debussy es sabiamente incorporado en la poética tan individual e inclasificable de Janáček. Los movimiento de esta bella obra son: AndanteMolto adagioAndantinoPresto.

Andante y molto adagio de En la niebla de Leoš Janáček



Andantino y Presto de En la niebla de Leoš Janáček

viernes, 18 de noviembre de 2011

Afectos naturales: Liszt y los últimos estudios de ejecución trascendental


Procederé al modo del caos. Si, acaso, el caos posee un procedimiento. Procederé tanto del trabajo como del amanecer de hoy. Por eso estoy en el límite de la experiencia y la inocencia. ¿En quién piensa Liszt mientras se avecina cada ola de esto que escucho y me sobrecoge como pocas cosas logran sobre-cogerme ? No es la religión la que me justifica ante el espejo. Es la música, sobre todo. "Chasse Neige" , Estudio de Ejecución Trascendental nº 12 en si bemol mayor. No es el corazón el que agita su marcha. Es algo más hondo que no se puede describir.

Estudio de Ejecución trascendental Nº 12 en si bemol mayor, "Chasse Neige" de Franz Liszt



¿Quién está aquí mientras el universo se esta creando desde la energía primordial?. ¿Acaso no es la pasión la que mueve la realidad? La física procede del amor en todas sus formas. Hay que mirar alto para reconocer que en esta fuerza lo que habita en la fragilidad. ¡Qué frágil es la pasión¡ 

Estudio de ejecución transcendental Nº 10 "Allegro agitato molto Appassionata" de Franz Liszt

jueves, 10 de noviembre de 2011

En el grado cero de la humanidad: recordando a Primo Levi



"muerte sin fin de una obstinada muerte"
Muerte sin fin. José Gorostiza

Destruir al hombre es difícil, casi tanto corno crearlo: no ha sido fácil, no ha sido breve, pero lo habéis conseguido, alemanes. Henos aquí dóciles bajo vuestras miradas: de nuestra parte nada tenéis que temer: ni actos de rebeldía, ni palabras de desafío, ni siquiera una mirada que juzgue.
Si esto es un hombre. El ültimo. Primo Levi

No hay libro más conmovedor que Si esto es un hombre, novela testimonial del gran escritor judío italiano Primo Levi (1917-1987), sobreviviente del espanto de Aschwitz y conciencia torturada desde su liberación hasta su muerte. El segundo capítulo de Si esto es un hombre, en "En el Fondo", Levi describe y reflexiona en el doble significado de lo que fue un "Campo de Aniquilamiento". Es decir, el lugar donde el ser humano no es sólo asesinado, sino que es reducido a su mínimo expresión, casi al grado cero de la su humanidad:


"Entonces por primera vez nos damos cuenta de que nuestra lengua no tiene palabras para expresar esta ofensa, la destrucción de un hombre. En un instante, con intuición casi profética, se nos ha revelado la realidad: hemos llegado al fondo. Más bajo no puede llegarse: una condición humana más miserable no existe, y no puede imaginarse. No tenemos nada nuestro: nos han quitado las ropas, los zapatos, hasta los cabellos; si hablamos no nos escucharán, y si nos escuchasen no nos entenderían. Nos quitarán hasta el nombre: y si queremos conservarlo deberemos encontrar en nosotros la fuerza de obrar de tal manera que, detrás del nombre, algo nuestro, algo de lo que hemos sido, permanezca. Sabemos que es difícil que alguien pueda entenderlo, y está bien que sea así, Pero pensad cuánto valor, cuánto significado se encierra aun en las más pequeñas de nuestras costumbres cotidianas, en los cien objetos nuestros que el más humilde mendigo posee: un pañuelo, una carta vieja, la foto de una persona querida. Estas cosas son parte de nosotros, casi como miembros de nuestro cuerpo; y es impensable que nos veamos privados de ellas, en nuestro mundo, sin que inmediatamente encontremos otras que las substituyan, otros objetos que son nuestros porque custodian y suscitan nuestros recuerdos.

Imaginaos ahora un hombre a quien, además de a sus personas amadas, se le quiten la casa, las costumbres, las ropas, todo, literalmente todo lo que posee: será un hombre vacío, reducido al sufrimiento y a la necesidad, falto de dignidad y de juicio, porque a quien lo ha perdido todo fácilmente le sucede perderse a sí mismo; hasta tal punto que se podrá decidir sin remordimiento su vida o su muerte prescindiendo de cualquier sentimiento de afinidad humana; en el caso más afortunado, apoyándose meramente en la valoración de su utilidad. Comprenderéis ahora el doble significado del término «Campo de aniquilación», y veréis claramente lo que queremos decir con esta frase: yacer en el fondo.

Häftling: me he enterado de que soy un Häftling. Me llamo 174517; nos han bautizado, llevaremos mientras vivamos esta lacra tatuada en el brazo izquierdo."

Así, "yacer en el fondo", se entiende como el proceso donde al ser humano se le despoja de patria, de hogar, de familia, de amigos, de cabello, de rostro, de cuerpo y, finalmente, de nombre. La pérdida de todos los elementos identitarios, incluye la pérdida de los objetos singulares privados; las anclas que perennizan los recuerdos, también desaparecen. Sin nada que se considere como algo propio, íntimo,  los recuerdos se transforman en tortura. En el grado cero de la humanidad, el ser humano ya ha perdido todo. Matar a un hombre al que se le ha despojado de su totalidad circunstancial, es mucho más fácil. Doble aniquilación, muerte sobre muerte, acaso la muerte infinita.  


Metamorfosis, estudio para 23 instrumentos de cuerda. Richard Strauss. Compuesto durante la guerra. No encuentro mejor obra que me haga pensar en las palabras de Primo Levi. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Recordando un sueño de Kurosawa

Kurosawa nos lleva a descubrir lo que latía en el fondo de la mano hiperactiva y angustiada de Van Gogh. El motor de la máquina que se transforma en el alma deseante. La locomotora es el corazón del genio. Sólo otro genio como Kurosawa nos puede revelarlo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Proletariado académico

I got no time for livin
Yes, I'm workin all the time
Working Man. Rush


A working class hero is something to be
If you want to be a hero well just follow me

Working class hero. John Lennon


No hay más remedio. No queda otra cosa qué hacer. Levantarse cada mañana y repasar por la mente dónde tendré que ir hoy. Tres universidades. En una, mi hogar a tiempo completo y con cargo de autoridad intermedia; en las otras, dictados a tiempo parcial. Así, de lunes a sábado, por 10 horas al día. y 9 grupos de clase, mi vida transcurre y se evapora ¿Lo hago por gusto?. No. Tengo que hacerlo por necesidad. Los gastos son crecientes. La historia de amor del capitalismo lo exige. 

Pero al dictado de cursos, hay que sumarle el tiempo de corrección de evaluaciones y el preparado mínimo de clase. Las horas del esfuerzo crecen. La mesa de trabajo se va llenando periódicamente de exámenes, ensayos, prácticas calificadas, controles de lecturas. Miro la montaña de papeles acumularse ante mi desidia y un sentimiento de impotencia se apodera de mi. Ya no soy un catedrático universitario, ahora soy un "dicta clase". Un hombre de vida académica que va renunciando paulatinamente a sus sueños de investigador y que piensa con nostalgia los días en que escribir era casi acto sacramental. Ahora soy parte del  "proletariado académico". Un asalariado de la docencia universitaria, alguien que vende su garganta, dedos, ojos y la parte más funcional de su cerebro por horas a la semana. 

¿Cuánto tiempo más? - pienso. ¿Hasta qué edad?- vuelvo a pensar. Sin embargo, mientras escribo estas líneas, un deseo de rebeldía me invade. No sé exactamente qué pasara con mi vocación intelectual a largo plazo. Puede atrofiarse debido a la praxis asalariada de la docencia universitaria en el Perú. Puede liberarse de la montaña de exámenes, de los "currículos por competencia" y las coordinaciones fascista. Pero más allá de ambos vaticinios, esta situación no me hace nada feliz. Y me alegra, por lo menos, darme cuenta de esta insatisfacción. 

Working class hero. John Lennon



Working man. Rush

jueves, 6 de octubre de 2011

La gratitud desde el hacer

Henri Matisse. Armonía en rojo

Hace poco las palabras que el General Lorenz Loewenhielm le dijo a la comunidad y a Martine,  en el entrañable film de Gabriel  Axel, basado en el bello cuento de Karem Blixen, El Festín de Babette (1987), volvieron a mi a manera de testimonio integral de una vida que quiere ser vivida al máximo: 

 "La piedad y la verdad se han encontrado. La justicia y la dicha deben abrazarse entre sí. El hombre, con su debilidad y falta de visión cree que debe elegir su vida. Tiembla ante los riesgos que afronta. Sabemos qué es el miedo.  ¡Pero no! Nuestra elección no tiene importancia. Llega el momento en que nuestros ojos son abiertos y nos damos cuenta que la piedad es infinita. Sólo debemos aguardarla con confianza y recibirla con gratitud. La piedad no impone condiciones. Todo lo que hemos elegido nos es concedido. Y todo lo que hemos rechazado también nos ha sido concedido. Recibimos hasta lo que hemos rechazado. Cada noche me sentaré, si no corporalmente, lo que no significa nada, sí de manera espiritual, que lo es todo, a cenar contigo, exactamente igual que esta noche. Esta noche comprendí que en este mundo hermoso, todo es posible."

Es cierto general. En este hermoso mundo, en esta hermosa vida, aunque dura, aunque compleja, todo es posible. Y lo se porque el amor es capaz de mover al universo entero. Y aquello que parecía imposible, es ahora real. No hay noche que no me deje de sorprender el hecho de estar aquí, ahora, viendo la ciudad desde otro horizonte. Comprendiéndome desde la otra orilla. "La piedad no impone condiciones. Todo lo que hemos elegido nos es concedido. Y todo lo que hemos rechazado también nos ha sido concedido", dice el personaje Loewenhielm. Y termina diciéndole a Martine esa encumbrada frase: "Esta noche comprendí que en este mundo hermoso, todo es posible." Todo es posible. Todo ha sido posible. Es la rueda de la realidad en sus infinitos caminos. Por eso gracias. Gracias por haber movido la realidad para que esta noche y su día sean siempre posibles. 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Terror en la torre del hambre

Canto XXXIII. Ugolino con sus hijos. Gustave Dorè. 
En el noveno círculo del infierno (canto XXXIII) , nos hallamos en el centro del dolor. El Conde Ugolino, condenado a encierro perpetuo en la Torre de la Muda - por traidor- junto a sus hijos, se ve llamado a matarlos ante el hambre tremendo que los aqueja. Luego del filicidio múltiple, Ugolino devora a sus hijos, siendo su hambre más grande que su dolor. 

Así uno de los hijos del Conde, le clama urgido: 

e disser: "Padre, assai ci fia men doglia
se tu mangi di noi: tu ne vestisti
queste misere carni, e tu le spoglia"..

(y dijeron: ‘Padre, menor será nuestro dolor
si tú nos comes: tú nos vestiste
estas míseras carnes, tú tómalas ahora’)

Luego de narrarle su historia, el Ugolino le cuenta a Dante quejumbrado: 

già cieco, a brancolar sovra ciascuno,
e due dì li chiamai, poi che fur morti.
Poscia, più che 'l dolor, poté 'l digiuno".

(me puse a buscar tanteando a cada uno
y dos días los llamé, luego de muertos.
Después, más que el dolor, pudo el ayuno) 

El terror en la torre del hambre adquiere dimensiones totales. El humano rebajado a su estado primariedad absoluta. La mente no puede concebir esa escena tremenda. Sólo queda admirar la grandeza de Dante al momento de situarnos en los confines de la naturaleza humana. Este célebre canto sirvió de contenido para la primera opera de la historia: El lamento del Conde Ugolino (1582), de Vincenzo Galilei, padre del importante físico Galileo. No hay registro de esta composición, así que imaginemos, por un momento, cómo será la música de lo más triste del infierno.  

sábado, 24 de septiembre de 2011

Dante y la luz

Llegada al Epirineo, Canto XXXI. Dante y Beatriz

l’amor che move il sole e l’altre stelle

Llegamos al noveno cielo del paraíso,  Primum Movile. Ya no basta la contemplación de Beatriz, el amor transfigurado a la musa ya no es suficiente. Las coordenadas del deseo son mayores, pues la búsqueda es ilimitada. No basta Itaca, no basta Beatriz. Dante y el Ulises homérico se dan la mano. ¿ A dónde dirigir la mirada si la vuelta al hogar y el amor a la musa no son suficientes?. Y en ese cielo esplendoroso, donde el amor nos ha conducido a la morada más alta, Dante se aparta de Beatriz para mirar a Dios. Pero lo que ve es una luz no dimensional de la misma luz, tal como se expresa en el canto XXXIII del Paraíso:

 
¡Oh luz eterna que sola en ti sedes
sola te entiendes, y por ti entendida
y tú te entiendes, amas y sonríes!
Aquel circular, que así concebido
parecía en ti como luz refleja,
contemplado por mis ojos en torno,
dentro de sí, de su color mismo,
me parecía ver pintada nuestra efigie;
porque mi rostro en él estaba metido todo.
Como el geómetra que se afana y aflige
por medir el cerco, y no encuentra,
pensando, el principio que precisa,
así estaba yo en aquella visión nueva;
ver quería cómo la imagen al círculo
correspondía y cómo allí se encontraba;
mas no bastaban las propias alas:
si no que mi mente fue herida
de un fulgor que cumplió su anhelo.
A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;
mas ya movía mi deseo y mi velle,
como rueda a su vez movida,
el amor que mueve el Sol y las demás estrellas.
Después de una lectura de Dante. Franz Liszt

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Una canción de guerra para ti

Si. La vida es una guerra. Y hay que ponerse a resguardo de las balas, de los sables, de las flechas. Esa convicción me viene a la mente cada noche que regreso a dormir después de miles de horas frente a muchos y millones de autos, millones de rostros, millones de microbatallas. La vida es una guerra y el enemigo puede estar en cualquier lugar. 

Por eso, mi pequeño Zaratustra, deberás aprender a defenderte dando la primera patada en la cara contra aquel o aquella que ose humillarte, que ose no oírte, que ose no ser digno o digna de ti. Porque te amo te digo estas cosas incorrectas para luchar en esta vida que no tiene piedad con los corazones que miran la noche estrellada y aman los laberintos del alma.

lunes, 19 de septiembre de 2011

La eternidad desde la contemplación del instante




urna dibujada por Keats

Cada día son miles de días. La mente tiene su propio tiempo. No es la sucesión de eventos externos. Tiene que ver con lo que ocurre con el tiempo de adentro. Ese que posee su propio agujero negro y también el agujero de gusano correspondiente. Cuando cada día son miles de días es porque tarde o temprano llegará el momento en que el tiempo se tornará en lo eterno. Nadie ve eso. Sólo tu que lo transitas mirando la aurora...

Quizás por eso hoy puedo comprender a Keats mejor que otras veces. Y por eso no me queda ya nada por decir. Pasaron los años y casi nadie se dio cuenta quién eras. Como ocurre con el ánfora griega, recién descubierta tras el inicio de la era vértigo. 

Ode on a Grecian Urn

1.

THOU still unravish’d bride of quietness,
Thou foster-child of silence and slow time,
Sylvan historian, who canst thus express
A flowery tale more sweetly than our rhyme:
What leaf-fring’d legend haunts about thy shape                       5
Of deities or mortals, or of both,
In Tempe or the dales of Arcady?
What men or gods are these? What maidens loth?
What mad pursuit? What struggle to escape?
What pipes and timbrels? What wild ecstasy?                         10


2.

Heard melodies are sweet, but those unheard
Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on;
Not to the sensual ear, but, more endear’d,
Pipe to the spirit ditties of no tone:
Fair youth, beneath the trees, thou canst not leave                    15
Thy song, nor ever can those trees be bare;
Bold Lover, never, never canst thou kiss,
Though winning near the goal—yet, do not grieve;
She cannot fade, though thou hast not thy bliss,
For ever wilt thou love, and she be fair!                                   20


3.

Ah, happy, happy boughs! that cannot shed
Your leaves, nor ever bid the Spring adieu;
And, happy melodist, unwearied,
For ever piping songs for ever new;
More happy love! more happy, happy love!                              25
For ever warm and still to be enjoy’d,
For ever panting, and for ever young;
All breathing human passion far above,
That leaves a heart high-sorrowful and cloy’d,
A burning forehead, and a parching tongue.                  30

4.

Who are these coming to the sacrifice?
To what green altar, O mysterious priest,
Lead’st thou that heifer lowing at the skies,
And all her silken flanks with garlands drest?
What little town by river or sea shore,                         35
Or mountain-built with peaceful citadel,
Is emptied of this folk, this pious morn?
And, little town, thy streets for evermore
Will silent be; and not a soul to tell
Why thou art desolate, can e’er return.                        40

5.

O Attic shape! Fair attitude! with brede
Of marble men and maidens overwrought,
With forest branches and the trodden weed;
Thou, silent form, dost tease us out of thought
As doth eternity: Cold Pastoral!                                    45
When old age shall this generation waste,
Thou shalt remain, in midst of other woe
Than ours, a friend to man, to whom thou say’st,
“Beauty is truth, truth beauty,”—that is all
Ye know on earth, and all ye need to know.                50




Traición/ traducción 

Oda a una urna griega

Oh tú, inviolada novia del reposo!
Tú, hija del Silencio y el espacioso Tiempo,
historiadora rústica que sabes expresar
un cuento de un modo más dulce que esta rima.
¿Qué leyenda ornada de hojas te rodea
de dioses o mortales, o se trata de ambos,
en Tempe o los valles de la Arcadia?
¿Qué hombres o dioses esos? ¿Qué reacias doncellas?
¿Qué búsqueda insensata? ¿Qué esfuerzo por huir?
¿Qué caramillos y panderos? ¿Qué éxtasis?

Melodías que han sido escuchadas son dulces,
inauditas son más: sonad pues, caramillos,
pero no en el oído, sino más seductores,
tocad para el espíritu cancionetas sin tono.
Hermosísima joven, nunca cesa tu canto
debajo de esos árboles que no pierden sus hojas;
intrépido amante, nunca logras tu beso
aun estando tan cerca; pero no te lamentes,
ella no ha de esfumarse aunque no halles tu dicha,
¡amarás para siempre y será siempre hermosa!

Felicísimas ramas que ni aun despediros
podéis de vuestras hojas ni de la primavera;
y músico feliz que incansable interpretas
para siempre canciones nuevas ya para siempre;
¡amor más que feliz!, ¡más que feliz amor!,
para siempre cálido y presto a ser disfrutado,
para siempre anhelante y para siempre joven.
Aquí todo respira pasión sobrehumana
que deja el corazón apenado y ahíto,
abrasando la frente y la lengua reseca.

 ¿Quiénes son los que vienen hacia el sacrificio?
¿A qué verde altar, extraño sacerdote,
guías esa novilla que muge a los cielos
con sus sedosos flancos ornados de guirnaldas?
¿Qué pueblecillo próximo a un río o al mar,
o alzado en la montaña con su alcázar pacífico,
se vacía de gente esta pía mañana?
Pueblecillo, tus calles en silencio
estarán para siempre y ni un alma que diga
por qué estás tan desierto ha de tornar.

 ¡Oh pieza ática! ¡Qué bellamente
dispones sobre el mármol excelentes varones
y labradas doncellas junto a hierbas y ramas!
Tú excedes, callada forma, al pensamiento
como la eternidad. ¡Oh fría Égloga!
Cuando la edad consuma esta generación
continuarás en medio de otro dolor que el nuestro
como amiga del hombre al que dices:
"la belleza es verdad, la verdad es belleza;
esto es cuanto sabes y saber necesitas".



viernes, 16 de septiembre de 2011

Nevermind: 20 años son nada



I found it hard it was hard to find
Oh well, whatever, nevermind
 Kurt Cobain. Smells like teen spirit


Light my candles in a daze
'Cause I've found God
Kurt Cobain. Lithium


En 1991 parecía que la historia había llegado a su fin. Dos años atrás, el muro de Berlín - el muro de tantos lamentos - caía sobre los escombros de lo que fue el pasado de una ilusión (Furet). La que había surgido como el ensueño arcádico se había transformado en una pesadilla totalitaria y, a la larga, en un martirio burocrático. De ahí el sinsentido aparente de los setenta años de la experiencia liberadora del "hombre nuevo". Así, cuando se extinguió la Unión Soviética en agosto de 1991, parecía que la historia había llegado a su fin. La democracia liberal y el capitalismo de mercado evidenciaban su mayor gloria: el optimismo ilimitado por la ilusión de la cosmópolis. Nada hacía presagiar lo que ahora esta ocurriendo.

¿Veinte años son nada? ¿Volvemos con la frente marchita? Veinte años es mucho. Es la mitad de mi vida. Y desde 1991, ha pasado mucha agua bajo el adorable puente de la existencia. Dos décadas es mucho. ¿Pero lo es tanto para el mito? No. Porque los mitos no tienen tiempo lineal. Poseen una nomenclatura cíclica. Se recomponen según las certezas y los miedos. Y hace veinte años apareció, acaso, el último gran disco de la historia del rock, antes que el rock desaparezca. Pues es claro que hay grandes álbumes desde 1991. Pero no como el Nevermind de Nirvana.

Tengo claro el recuerdo. Gonzalo, mi hermano menor, hacia fines de 1991, me dice: ¿has escuchado Nirvana? . ¿Qué es eso?, le respondo con el desdén sobrentendido de los hermanos mayores. Prendemos el televisor y justo anuncian el vídeo transformador: Smells like teen spirit. Después de escuchar la opus magna del Nevermind, el resto es el silencio. Cogí los discos de Guns and Roses y me reí de ellos. Tomé a mis adorados Iron Maiden y sólo esbocé una sonrisa condescendiente. Nada era como Smells like teen spirit. Lo nuevo y lo viejo coincidían . Cobain y su combo habían logrado sintetizar toda la historia sensorial del siglo XX. ¿Magia? ¿Locura? ¿Genio? ¿Provocación? ¿Cómo tres de mis contemporáneos de Seattle podrían haberme hecho escuchar lo que yo espera oír? ¿Por qué esa conección interna tan poderosa entre un joven de Lima, Perú y una banda de Seattle, Washington, USA ? ¿Cuál eran esos  referentes comunes?

El gran referente era el fin de la historia. El desencanto y nihilismo de la norteamericana generation X, era próximo a la sensación de fragilidad tras una década de violencia política en el Perú y la bancarrota económica de 1990. Por otro lado, la música pop se estaba tornando en el reino del crossover y de la mixtura sónica y visual. El mundo adversativo de la posthumanidad. La sociedad de la productividad en masa se empezaba a ensamblarse a si misma, sin la participación humana. Códigos y signos que se entrecruzan formando lo informe.  Nevermind estaba hecho de los trozos estructurales de todo lo conocido. Por eso era metal, también post punk, también dark, también punk, también hard rock, también pop, también también. Todo y nada. Ironía de las viseras. All star converse con grasa, acné, más MTV, más pretensiones no poéticas que acabaron siendo poéticas. Era el triunfo de la gran supercultura pop, mediática, al interior de la subcultura trasgresora. En Nevermind ya no hay misterios y por eso ya no hay héroes. Cobain no era el sujeto al que se le mataría como a Lennon. Cobain no era el virtuoso dominado por sus demonios como Hendrix.  Cobain no era el payaso de Morrison. Cobain era Star Wars, Shopping Malls; era un recolector de basura, de excrecencias y una máquina deseante tras la última muerte de dios.  Cobain era el espejo de millones que usábamos desodorantes en bolita y nos secábamos el acné con cremas de color piel. Cobain era un aneurisma de las subdivisiones infinitas del fin de la historia. Y Nevermind el  testamento inicial de los días soleados, malolientes y sudorosos del nuevo siglo.

Con Nevermind la historia del rock también llegó a su fin. Ya todo lo sólido se había había desvanecido en el aire. Las certezas licuadas y los únicos valores en el santuario de los seis ceros. Por eso Cobain se mató tres años despues, en 1994. Cuando no soportó la hiperventilación que sus propios trozos de carne, de su acné rabioso, de sus viseras en la refrigedora pegadas con cinta adhesiva. El Nevermind sigue siendo lo que es: el gran disco de nuestro alegre dolor.

Smells like teen spirit



Lithium

lunes, 12 de septiembre de 2011

Otra vez mi música..


Todo pasa. Transcurre. No somos los mismos, tampoco el río que nos baña. Fluye lo real con sus entes y las cosas se transforman de modo incesante. Nada de lo que fue vuelve a ser. Todo es vida y muerte. Nada escapa al devenir, ni siquiera la aparente quietud de una ánfora griega. Tampoco la sosegada conciencia de la finitud. Por eso todo se nos va de las manos, personas y cosas. También nosotros nos vamos o nos vamos yendo de a pocos. Porque cada vida de nuestras vidas es eso. Una vida tras una breve muerte. ¿Cómo abrazar la constancia? No hay forma real. Sino, sólo desde la ilusión. La ilusión que se contempla desde la obra de arte. La permanencia por acercarse a esa plenitud del tiempo sin tiempo. 

Ahí está otra vez mi música. Mi experiencia de humano. Está ahí desde la Cuatro Estaciones de Vivaldi, desde la Quinta de Beethoven, desde la Toccata y Fuga de Bach. Esta ahí, idéntica desde que la recuerdo junto a mi vida. Todo se puede ir, morir, trasmutar. Pero mi música está como mi amiga más cercana, mi afecto más encumbrado,  la devoción íntima que sólo yo puedo comprender. Y por eso la música siempre me ha elevado sobre la mediocridad de la mayoría, sobre el facilidad del resto, sobre los lugares comunes de los comunes. 

Esta tarde necesito de mi música. Felizmente viene hacia mi. Me arropa, me acompaña, me emociona, me habla, me persigue, me escucha. Sí, porque mi música me escucha. Porque yo hablo con mi música. 41 años andamos juntos y sé, con una certeza escalofriante, que sólo ella está. 

Un día de música hace mucho

Tengo 16 años y estoy a oscuras escuchando la radio sólo en casa. Llegamos al Allegretto de la Séptima sinfonía en La Mayor de Beethoven. Empieza a sonar, el tiempo es creciente y obsesivo. Se recapitula el tema de modo dramático. No puedo presagiar lo que ha de venir. Cuando voy entrando a la locura de este movimiento, siento cómo se agita y se agiganta ante mi mente toda la realidad. Es la experiencia de la unidad en las partes. Viajo por el cosmos desde mis 15 metros cuadrados de soledad y puedo por fin entrever la infinitud. Estoy salvado. 

Allegretto de la séptima sinfonía en La Mayor Op 92 de Beethoven. Carlos Kleiber brinda a la humanidad una versión soberbia. 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Esa sentencia de Lérmontov

Recuerdo a partir del Abbadón de Sábato la célebre frase de Lérmontov. Hoy resuena en mis oídos como si el mismo Sábato me la estuviera leyendo:


"Es posible que mañana muera, y en la tierra  no quedará nadie que me haya comprendido por completo.  Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.  Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla. Pero las dos opiniones  serán igualmente equivocadas". 

Mijail Iurevictch  Lérmontov. Un héroe  de nuestro tiempo

miércoles, 31 de agosto de 2011

Adagio di molto de Sibelius

Jean Sibelius (1865-1957)

¿Cuáles son sus conciertos para violín más queridos? - me pregunta un joven cercano a mis aficiones melómanas. Trato de pensar, de hacer un repaso rápido en la memoria de esas obras indispensables del concierto rey de las cuerdas. Hay tantos de primer orden que sería un pecado omitir algunos de ellos. Además, porque se debe considerar el periodo y el lugar dentro una tradición. ¿Cuáles podrían ser? Ensayo una respuesta de invierno vespertino, con ganas integrales de escuchar sólo música en lo que resta del año. 

Sin orden jerárquico, planteo mis respuestas en la medida que los voy recordando:

  • Concierto para violín en mi menor Op 64 de Felix Mendelssohn. 
  • Concierto para violín en re menor Op 61 de Ludwig Van Beethoven
  • Concierto para violín en re mayor Op 35 de Piort Tchaikovsky 
  • Concierto para violín en sol menor Op 26 de Max Bruch
  • Concierto para violín en re menor Op 77 de Johannes Brahms
  • Concierto para violín N.º 2 en mi mayor BWV 1042 de J. S. Bach
  • Concierto para violín "A la memoria de un ángel" de Alban Berg
  • Concierto para violín en re menor Op 47 de Jean Sibelius 
Ahora que veo la lista, me quedo pensando en el concierto de Sibelius. Gran concierto, con uno de los primeros movimientos más logrados en el repertorio: Allegro moderato. De una intensidad sobrecogedora, capaz de hacernos vislumbrar alturas temerosas. Al igual que el tercer movimiento: Allegro ma non tanto, musculoso y fornido, capaz de hacer saltar de algarabía al más flemático oyente.  Sin embargo, por razones estacionales, tanto del ambiente como internas, quiero compartir el segundo movimiento: Adagio di molto. Un momento de sosiego desesperado entre dos columnas vigorosas. Es decir, de reflexión madura a pesar de las tristezas propias de la existencia. Este adagio di molto procede de la melancolía. De la melancolía concebida al modo del gran grabado de  Durero: reflexión serena desde el desconsuelo. Acaso desde la perspectiva de la pérdida y sus inevitables secuelas. Pero como ocurre con el gran arte, siempre abierta, a pesar del dolor, a cierta esperanza necesaria.

Adagio di molto del concierto para violín y orquesta  Op 47 en re menor de Jan Sibelius. Ferras soberbio y emotivo. Una forma de comprender a la luz de la esperanza todas las pérdidas.

lunes, 22 de agosto de 2011

La experiencia alada de la partita para flauta de Bach

Después de semanas, la música nuevamente. Consolación, a veces. Reafirmacion, otras. La música esta ahí, no se mueve. No se moverá nunca. Será siempre el espacio, el hogar, en cuál permanentemente soy. Este mediodía es Bach. Bach cíclico en mi vida de música. Pues se puede vivir largas estaciones sin varios de los grandes músicos. Pero sin Bach es imposible estar en música. Pues Bach es la columna base de toda la estructura de occidente. Y es su música, la suma de perfecciones: donde se encuentra aquello que hace de la música lo que es. 

Ahora escucho la Partita para flauta BWV 1013, similar en su forma a las suites para violonchelo. Donde se generan de modo artificial estructuras polifónicas de alcance amplio y diverso. Los movimientos de la partita para flauta son a la manera de la suite: Allemande, Corrente, Sarabande y Bourrée anglaise. Fue compuesta hacia 1718, en uno de los periodos más fecundos del gran Bach. Siempre la Sarabande en su liberación mayor. En este caso al inicio del segundo video.


sábado, 6 de agosto de 2011

Barenboim sobre Said

Barenboim y Said. Una admiración mutua. 

Leyendo el prólogo a Música al Límite de Edward Said (1935-2003) que escribe Daniel Barenboim, me quedo con la siguiente cita:

"La idea que tenía Said del mundo no le permitía ver lo obvio, lo literal, lo inmediatamente comprensible: en sus escritos y en su vida siempre descubría y aportaba pruebas de la interconexión existente entre las cosas, una idea que con toda probabilidad aprendió de la música. En la música no hay elementos independientes. Nos gustaría creer que es posible emprender acciones independientes en los ámbitos personal, social o político que no tuviesen consecuencias y, sin embargo, nos topamos continuamente con argumentos que demuestran lo contrario. Para Said, por ejemplo, era natural citar a Yeats cuando analizaba una interpretación de Bach o comparar el recital de Wagner en Israel con una lectura de El Corazón en la Tinieblas de Conrad por un africano contemporáneo. Para Edward Said no existían dos aspectos del ser humano que no estuvieran relacionados entre si."

Aria de la Variaciones Golberg de J. S. Bach



martes, 26 de julio de 2011

Agujero negro contra supernova

Mark Rothko. Capilla. 

A veces la música no suena. Sólo es duración, tiempo que transcurre. Bomba aburrida del cuartel achica/ tiempo tiempo tiempo tiempo/ Era Era. (César Vallejo). Es decir, pasa y pasa. No llega a ser el "aire sonoro" (Busoni)  que nos eleva o nos arrastra. Sólo transcurre en si misma. No es, no llega a ser. No llega a constituirse en materia de los ensueños, ni en materia de los recuerdos, ni materia de las necesidades. Transcurre, encerrando toda esperanza, todo alivio; incluso el alivio de duelo, incluso el alivio del alivio. No suena para nada, es la experiencia de la nada. 

Cuando la música no suena, tampoco llega a constituirse en silencio. Pues el silencio es la apertura y la conclusión de la experiencia sonora. La música, cuando surge del silencio y vuelve a él, adquiere sentido, pues comprendemos el devenir en su acción dramática. Un sonido modulado que nos lleva siempre a un símbolo. Una acción sonora que repercute en el recipiente abierto de la conciencia. Pero cuando la música no suena, no hay silencio que valga. Nos quedamos en la mudez del sinsentido. Es el todo ante del big bang. Cuando todo era nada. Y no habitaba el silencio y no habitaba el sonido. 

A veces pienso que los agujeros negros son las puertas hacia la nada. Y percibo que si me acerco a ellos, mi existencia sería arrastrada hasta su última disolución. Es decir, cuando no hay posibilidad de transformación, de cambio, de esperanza. Pues la esperanza está unida al cambio. Y cuando simplemente nos diluimos, ya no hay posibilidad de cambio. Eso ocurre cuando la música no suena.

Pero por un momento, atisbo el sonido.Contra la nada, algo empieza a constituirse de forma violenta y abrasiva. Es la furia contra la inexistencia. Es el tiempo que recupera el tiempo. La energía que se agolpa, uniendo todas las partes en riesgo de disolución absoluta. La lucha empieza.  El ser contra la nada. La música que busca erguirse sin límites, aun cuando tenga que convertirse en un agujero negro. Estalla finalmente y llena de su furia fugaz todo el universo, por un tiempo. Por eso se recupera nuevamente el sonido. Y la música finalmente suena. 

Sonata 4, 33 " de John Cage

viernes, 15 de julio de 2011

La otra belleza

La Prèire. Man Ray 

Ante el espejo, se mira la belleza. El reflejo no es el de la belleza real que resplandece junto al bien y a la verdad, al modo de los transcendentales. Sólo es belleza, desnuda y solitaria ante si misma. Esa belleza, reflejo de la real, se convierte en una puerta hacia lo desconocido. Sin bien ni verdad, es belleza ilimitada; incontinente en sensaciones, en pulsaciones, en pasiones. Es la belleza más allá del bien y del mal, más allá de la verdad y de la mentira. Y por eso, profundamente trágica, dolorosa, incomprensible. 

Ante la otra belleza, la que se mira ante el espejo, la reacción suele ser también descontrolada. Pues al no existir lo límites del bien y de la verdad. El contemplador se sumerge en el frenesí de la experiencia estética sin más. Belleza que nos lleva a la luz y al dolor. Pero que un rapto de última lucidez, el espectador logra unir, creando un nuevo tipo de relación con la última belleza.

Ya dentro del espejo, la belleza se torna en sombra y tiniebla, en lucha y en esfuerzo. Lucha por seguir siendo a  pesar de si misma. Por eso en la música, la otra belleza, ya no encanta, sino nos devora. Ya no logra equilibrar nuestros afectos, sino los expande al límite. Pero rompiendo incluso el límite, haciéndolo siniestro, compulsivo, ansioso. Sin embargo, tras la ruptura final, la música vuelve agotada; se convierte en restos mínimos, fragmentos de lo que fue en algún momento. La belleza en el espejo se desdibuja a si misma. Ya no hay un cuerpo unificado, sino brazos, piernas, cabeza, ojos, manos, etc. Partes de lo que fue. Fragmentos de un sueño que se disuelve sin esfuerzo; languidece esperando su muerte. 

Presento ahora, ejemplos de lo que considero la otra belleza. No tengo el modo de justificar su inclusión en este texto. Quizás sólo el modo impresionista de mis percepciones musicales o los términos afectivos de mis sensaciones. No hay forma de justificar estas palabras. Sólo tu estimado (a) lector(a) llegarán a entenderlo si escuchas con atención. 

Para Alina de Arvo Pärt. 



Canto secondo. Suite para violonchelo n.º 1 Op 72 de Benjamin Britten



Monólogo para Fagot. Isang Yun

lunes, 11 de julio de 2011

Hammerklavier: el resto es ruido



Partitura original de la Hammerklavier

Ahí esta el monumento a la perfección. ¿Qué me queda escribir? Nada. Porque nada soy capaz de decir ante tamaña muestra de sabiduría musical. Lo logró Bach con la Ofrenda Musical y el Arte de la Fuga. Lo logró Mozart con Don Giovanni y el Quinteto para Clarinete. Y Beethoven con la Hammerklavier. Todo lo demás es una apostilla. Lo siento por ser así de categórico. Es cierto, de estos tres titanes de la música hay mucho más. Y de otros gigantes como Schubert, Brahms, Mahler, Shostakovich, Britten, también hay mucho de primera línea. Pero ante la Hammerklavier, todo lo demás, ahora, me resulta ruido. 

No puedo escribir nada digno de la cumbre de la música para piano. Sólo me queda apagar las luces de esta noche, irme a dormir y pensar que nada soy, nada soy. Beethoven, qué grande eres, desde siempre. 

Sonata para piano n.º 29 en si bemol mayor Op 106 de Ludwig Van Beethoven. Presento sólo dos movimientos: el primero, Allegro y el tercero, Adagio sostenuto. Apasionato e con molto sentimento. 

Allegro




Adagio. La infinitud en la plenitud.



sábado, 9 de julio de 2011

En forma de tiempo, en forma de palabra


Esa música es antigua. Tiene tres siglos y algo más. Se reconoce con facilidad en el diálogo a dos voces melódicas, dentro del sabio modo del contrapunto. Dos violines, un Stradivarius y una Guarnieri. De alguna manera, cada melodía es el espejo de la otra. Aunque la primera lleva un tiempo más sobre la faz de la tierra, la segunda siempre lo alcanza, en una contemplación segura y serena de lo que se es y se hace. Dos formas que se enlazan haciendo que todo lo real resplandezca en su magnitud y profundidad, tanto las abstracciones como los objetos singulares. 

Esa música es antigua. Tiene tres siglos y algo más. Y es la música que devela el misterio del amor en su dimensión exacta. Pues el amor, hijo de la belleza, es equilibrio preciso de formas que se entrecruzan sin ahogarse. Ambas melodías saben a dónde dirigirse con sólo tomar en cuenta las señales del crecer juntos y del creer juntos. Un contrapunto amoroso que no requiere palabras, que transcurre en el tiempo y esta libre de los caprichos, de los prejuicios, de las sentencias morales altisonantes. Un contrapunto amoroso que sabe a dónde se dirige la escala dramática y trágica. Y que también sabe que el equilibrio reflejado es condición de libertad, libertad que sabe controlar su propio tiempo. 

Esa música es antigua. Ahora tiene tres siglos y algo más. Pero tendrá siglos ilimitados. Será, a pesar del tiempo, un eterno presente. No muere, pues lo que la belleza creó nunca más morirá. Y todo ello se entiende por ti, Johan Sebastian Bach. Tu, que en algún lugar de lo invisible, sigues creando el diálogo amoroso entre dos melodías, dos vidas, dos tiempos que se entrelazan. Al modo del contrapunto. 

Largo ma non tanto. Concierto para dos violines en re menor BWV 1043 de J. S. Bach

jueves, 30 de junio de 2011

En el corazón de lo real: Mahler y Nietzsche



Mahler en 1900
"Die Welt ist tief! / Und tiefer als der Tag gedacht"- escribe Nietzsche en su maravilloso Zaratustra. El Mundo es profundo! / Y más profundo de lo que el día recuerda. El vínculo trágico entre la finitud y la desesperanza: O Mensch! Gib acht! Tief ist ihr Weh!, Oh, Hombre! ¡Presta atención! / ¡Profundo es tu sufrimiento!. Pero en el sentido nietzscheano adquiere otra dimensión. La alegría por la existencia llega superar el drama de la finitud. La vida, en su potencia material-espiritual es eternidad. Así el texto de Nietzsche concluye:  Doch alle Lust will Ewigkeit! Will tiefe, tiefe Ewigkeit! Pero toda alegría busca la eternidad, / ¡Una eternidad profunda, profunda eternidad. Ese mismo tópico fue abordado por Mahler en la sinfonía "Resurrección", donde al término de la misma, el coro exclama en términos totales: "Si, resucitarás, corazón mio. Resucitarás para no morir". Así, la superación de la conciencia trágica es posible porque se asume en plenitud la experiencia de la muerte, como experiencia del amor por la existencia contingente. Sólo vivimos en la vida, en esta vida. Y es en esta donde nos es dada la posibilidad de vislumbrar el vuelo de la eternidad, pero de la eternidad vulnerable; "la eternidad débil". Por eso, en la poderosa alegoría nietzscheana, el sufrimiento nos permite entrever la eternidad. 

Serh Langsam. Misterioso. "O mensch". Cuarto movimiento de la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler.



viernes, 24 de junio de 2011

Maderna canta con Hölderlin y yo comprendo esta noche



Hyperion III (Hyperion + Stele per Diotima, 1965). Individuo- masa. Máquina-espacio. Cosa que piensa. Cosa que transpira. Hyperion. Entropía III. Versículo del sueño. Ego, soma, psique. No respiración. Toda ha volado, también los pétalos que cerraron a la rosa. Masa. Cosa. Cosa que sueña. ¿Dónde el cerebro? ¿Dónde el yo? ¿De dónde emerges mapa, tatuaje, certeza? Ego, soma, psique. A la orilla del océano cósmico, de dónde se naufraga con sólo mirar al vacío. 

Música de Maderna esta noche. No hay logos articulado, no discurso, no cosa que procesa. Pero me no me asusta. Quizás mi alma esta encontrado sus sonidos reales. Y su poesía integral. 

miércoles, 1 de junio de 2011

La música presente, hoy

Fotograma de Fearless, film de Peter Weir de 1993
La coexistencia entre lo que hay, lo que hubo y lo que habrá, eso es la música. Define bien Barenboim, pianista y sabio de la misteriosa forma del tiempo, que la música es el transcurrir de la nada al ser y del ser a la nada. El fuir de los instantes como es realmente es la vida. Por ello la coexistencia. Pero fue leyendo a Thomas S. Eliot, el poema cinco de  Burnt Norton de los  Cuatro Cuartetos, que tome conciencia plena de la música. 

Not that only, but the co-existence,
Or say that the end precedes the beginning,
And the end and the beginning were always there
Before the beginning and after the end.
And all is always now.

(No la calma de un violín, mientras dura la última nota,
No es sólo la coexistencia,
O, digamos, que el fin precede al comienzo,
Y el fin y el comienzo siempre estuvieron ahí
Antes del comienzo y antes del fin.
Y todo es siempre ahora)

Todo siempre es ahora. A pesar del fluir de la cosa sonora, del transcurrir en el que se funde el pasado con el presente. Por ello, la mayor lección de la música, pienso, es perseverar en el presente. Tomar el momento que  fuga hacia el no ser del futuro indeterminado y cogerlo con el corazón, con el cerebro, con el espíritu. Vivir es hoy. Mañana es lo invisible. La música es el hoy, como la vida es hoy. Mañana, el no ser nos puede abrir la puerta. 


Sinfonía 10 de Gustav Mahler. El gran música sólo terminó de modo definitivo el primer movimiento, Andante-Adagio. La versión que comparto es la de Leonard Bernstein. Por ser inconclusa tiene que ver con lo que he escrito líneas arriba. La atmósfera evanescente me hace pensar en la naturaleza inacaba de la música a pesar de su evidente actualidad. Como la vida que se esfuma pero que pretende seguir en la nota siguiente.





viernes, 20 de mayo de 2011

A la intemperie de la música



Bendita seas, materia mortal,  tu que, disociándote un día en nosotros, 
nos introducirás , por fuerza,  en el corazón mismo de lo que es.
Teilhard de Chardin.   Himno a la Materia

Música desnuda, a la intemperie. Sin más ornamento que ella misma. Música que se mueve sola, sin ropajes, sin pesos innecesarios. Suena la música y el cuerpo se libera de la carga culposa que la mente le impone. Porque la mente miente mientras el cuerpo es sincero y franco. El cuerpo se muestra sin nada, como en el nacimiento como en la muerte real. Venimos sin nada y nos vamos sin nada. Y el cuerpo lo sabe siempre, por eso es el receptáculo del sentir. Por eso sufre cuando la mente se dispara. ¿Por qué somos sólo cuerpo?

La mente es la ilusión de la eternidad, mientras el cuerpo es del tiempo. Por eso nace y envejece con la gloria de su temporalidad. Y por eso la música se prende de la materia corporal y lo primero que hace es hacernos sentir. La gloria de la música se expande en la mediación del cuerpo. El cuerpo se mueve y se conmueve. Gira en su potencia espiritual porque al ser materia, vibra con la energía de la música. Y reconoce la desnudez del acto musical en su esencia primigenia. 

La muerte del cuerpo no es la muerte del cuerpo. Es su transmigración a otra forma de cuerpo. En el fondo, lo que subyace siempre es el cuerpo. Eso lo aprendió el cuerpo por la música. Pues sabemos de nuestro cuerpo cuando la música se expande por la piel, se introduce en nuestra carne; vibran nuestras entrañas y se eleva hacia el alma que surge del cerebro, bella materia carnal. La música, así, a la intemperie del cuerpo desnudo, se desnuda como un cuerpo bello que nunca deja de ser, de existir, de fluir.

Gloria del cuerpo y del fluir en la recapitulación de la existencia. Prelude de la suite n.º 6 para Violonchelo BWV 1012. Música para el cuerpo en feliz intemperie.