Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un siglo sin Nils Runeberg



Hace un siglo murio Nils Runeberg, teólogo sueco y  autor de  Kristus och Judas y de Den hemlige Frälsaren,  ambos libros esenciales para descubrir y comprender el "misterio de Judas". Sin duda fue Den hemlige Frälsaren, el texto que más juicios apasionados generó por su vehemencia y contundencia y el que deparó los mayores infortunios a su autor. 

Bien apunta Jorge Luis Borges en su acertado y erudito estudio sobre el célebre teólogo y docente en Lund: 

Runeberg comprendió que no era llegada la hora: Sintió que estaban convergiendo sobre él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, que en la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra; a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios. ¿No era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería ésa la blasfemia contra el Espíritu, la que no será perdonada (Mateo 12: 31)? Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto y divulgado el horrible nombre de Dios?

Ebrio de insomnio y de vertiginosa dialéctica, Nils Runeberg erró por las calles de Malmö, rogando a voces que le fuera deparada la gracia de compartir con el Redentor el Infierno.

Murió de la rotura de un aneurisma, el primero de marzo de 1912. Los heresiólogos tal vez lo recordarán; agregó al concepto del Hijo, que parecía agotado, las complejidades del mal y del infortunio.

Hoy en Melomanía rendimos homenaje al hombre, al personaje, al laberinto que nos lego a todos los mortales de esta parte del mundo.

Se me viene a la mente la célebre aria de La Pasión según San Juan de Bach: Es ist vollbracht. Quizás todo, tras Judas, todo esté consumado.


¡Todo se ha consumado!
¡Oh consuelo para el alma que sufre!
La noche del dolor
me deja contar las últimas horas.
El héroe de Judá
finalizó la batalla
y consiguió gran victoria.


4 comentarios:

Rubén dijo...

«Por supuesto, ni la historia ni el teólogo son reales. Runeberg sólo fue el personaje que Borges inventó para su cuento Tres versiones de Judas. El escritor necesitó dar vida a Runeberg para anunciar algo que no podía decir un escéptico que creía que la Teología no era más que la perfección de la Literatura Fantástica, y Dios, su mejor invención.
Sin embargo, antes de morir Jorge Luis Borges rezó con fervor el Padrenuestro».
Sonia Lira

Ricardo Falla Carrillo dijo...

EStimado Rubén:

¿Cómo que no existió Nils Runeberg? Borges lo demostró inventándolo.

Saludos

Pablo Bedrossian dijo...

Me encantó tu forma de contarlo... un cuento sobre un personaje de un cuento... con las cautivantes y falaces realidades borgeanas...

Ricardo Falla Carrillo dijo...

Gracias por entender este homenaje.

saludos