Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La verdad es sinfónica

Cuando pienso en Guardini, en Barth, en Bonhoeffer, en de Lubac, en Von Balthasar me digo, cuán necesarios son en nuestros días pensadores de ese calibre, de esa formación, de esa sensibilidad. Es decir, hombres que junto al enorme talento intelectual asumieron y manifestaron sin vergüenzas su fe cristiana en un contexto de radical secularización. Testimonio desde el pensamiento, demostración hodierna que la inteligencia en grado mayor no esta reñida-para nada- con la vivencia religiosa.

Releo por estos días a Hans Urs Von Balthasar (1905-1988). Vuelvo a leerlo con placer, con alegría, con interés, con pasión. Hace años me leí Gloria, su obra consagrada a las relaciones fundamentales entre estética y teología. No llegué a leer los siete volúmenes de esta odisea intelectual de proporciones mayores. Pero si me marcaron varios estudios de la misma. Recuerdo con particular deleite sus observaciones sobre Dante, San Juan de la Cruz, Hopkins, entre otros. Y el epílogo final, bello y sereno, pleno de verdad unida a la fe.

Releo La Verdad es Sinfónica. Aspectos del Pluralismo Religioso. Y en el prólogo de este texto, Von Balthasar escribe lo siguiente: "A través de su revelación, Dios ejecuta una sinfonía, en la que no se sabe qué es más rico, si la armonía de su composición o la orquesta sinfónica de la creación que la interpreta. Antes de que el Verbo de Dios se hiciese hombre, la orquesta que es el universo tocaba más bien sin obedecer a ningún plan u orden preconcebidos: concepciones del mundo, religiones, bosquejos del estado, eran algo así como melodías,  aisladas y sin unidad. De alguna manera se vislumbra que este alboroto cacofónico sólo era un ensayar, un ejercitarse: por así decirlo, el "la" resuena a través de todo como una promesa...Entonces vino el Hijo, el heredero universal, por cuya causa había sido reunido toda la orquesta. La pluralidad de instrumentos que la componen adquiere sentido cuando interpreta, bajo la dirección de Cristo, la sinfonía de Dios. La unidad de la composición procede de Dios. Por eso el mundo era y será plural, y seguirá siendo cada vez más...En cuanto oyentes, no son otros que los mismos interpretes: al interpretar la divina sinfonía - cuya composición en modo alguno puede ser comprendida a partir de cada uno de los instrumentos, ni de su totalidad- todos experimentan  para qué han sido reunidos. Al principio se sentían extraños  los unos a los otros, incluso hostiles. De repente, cuando empieza el concierto, ven con toda claridad cómo sus diferentes voces no se limitan a sonar al unísono, sino que se integran en la superior belleza de la sinfonía"

Más adelante Von Balthasar afirma: "La verdad cristiana es sinfónica...Pero la sinfonía no supone en modo alguno una armonía almibarada y sin tensiones. La música más profunda y sublime es siempre dramática, es acumulación y resolución ( a un nivel más elevado) de tensiones y conflictos. Pero la disonancia no tiene nada que ver con la cacofonía. Tampoco es el único medio para poner en marcha la tensión sinfónica. Mozart da a sus melodías más simples- a menudo se trata de simples repeticiones de escala- una elasticidad, una ligereza,  una tensión tales, que la fuerza característica que a los pocos compases nos permite reconocer su música  parece brotar de un depósito inagotable de tensión espiritual, lo invade todo y halla resonancia por doquier. El depósito de la Iglesia es la profundad de las riquezas de Dios en Jesucristo, que se halla instalado en medio de ella. Ella deja  a este caudal expandirse en medio de una pluralidad inagotable, que fluye inconteniblemente de su unidad"


Así, la unidad que supone la pluralidad se explica en la belleza de la gran sinfonía, belleza sinfónica en la que se puede convertir la realidad si nuestro corazón y mente lo quieren. Pero para ello y palabras del propio Von Balthasar extraídas de Gloria : " El ser que se muestra en lo bello. La naturaleza proclama la gloria de Dios, sin palabras y sin voz. En cada cosa duerme una canción poética, y es el poeta el que con una palabra mágica o encantada hace cantar la naturaleza. Para ello debemos tener ojos capacitados para poder ver esta epifanía en lo cotidiano. Mientras más libre sea el ente, más personal y únicamente se podrá expresar. Ante el ente que se muestra epifánicamente el sujeto reacciona con el asombro". Es decir, dejarse asombrar por la belleza sinfónica de todas las cosas. Un proyecto para la humanidad que así lo desea.

Molto Allegro. Sinfonía 41 "Jupiter" KV 551. Dirige: Karl Böhn.



La unidad de lo plural en la belleza armónica. Voces humanas que hablan de perdón y reconciliación. La dimensión teológica de la Bodas de Figaro de Mozart.

BARTOLO, CHERUBINO, MARCELLINA, BASILIO,
ANTONIO, SUSANNA e FIGARO
(s'inginocchiano)
Perdono! Perdono!

IL CONTE
No, no, no!

LA CONTESSA
(esce dall'altra nicchia e vuole inginocchiarsi, il Conte nol permette)
Almeno io per loro
perdono otterrò.

BASILIO, IL CONTE e ANTONIO
(Oh cielo, che veggio!
Deliro! Vaneggio!
Che creder non so?)

IL CONTE
Contessa, perdono!

LA CONTESSA
Più docile io sono,
e dico di sì.

TUTTI
Ah, tutti contenti
saremo così.
Questo giorno di tormenti,
di capricci, e di follia,
in contenti e in allegria
solo amor può terminar.
Sposi, amici, al ballo, al gioco,
alle mine date foco!
Ed al suon di lieta marcia
corriam tutti a festeggiar!.

Ah, Tutti contenti. Final del Cuarto Acto. Las Bodas de Figaro. KV 492.

4 comentarios:

Quinøff dijo...

Te felicito de verdad por este soberbio post. Siento que has medido la profundidad de la música a partir del enfoque de Von Balthasar.
Gracias!

ricardo falla carrillo dijo...

Muchas Gracias por tus palabras. Personas como tu hacen que el esfuerzo de este blog no sea en vano. Saludos

johan dijo...

estimado ricardo.

la obra de Von Balthasar tiene una concepcion de belleza, diriamos, platonica?

joseph ratzinger dice de la musica: Por un lado está la música que Platón atribuye mitológicamente a Apolo, el dios de la luz y la razón, una música que atrae a los sentidos al interior del ^espíritu y que, de esta forma, conduce al hombre a la plenitud; una música que no anu­la los sentidos, sino que, más bien, los introduce en la uni­dad de la criatura humana. Eleva el espíritu precisamente al vincularlo a los sentidos, y eleva los sentidos en el mo­mento en el que los une al espíritu; de esta forma, expresa precisamente la posición privilegiada del hombre en el con­junto de la construcción del ser...El Logos mismo es el gran artista, en el que están pre­sentes, en su forma originaria, todas las obras de arte —la belleza del universo—. Participar en el canto del universo significa, por lo tanto, pisar por las huellas del logos se­guirlo...la primacía del Logos sobre el ethos."

el logos debe primar en la musica?

Ricardo Falla Carrillo dijo...

Estimado Johan, me parece que la de Von Balthasar tiene vínculos con Santo Tomás de Aquino (la vía de los grados de perfección). Además de mirar con afecto la estética teológica de San Agustín. En el caso del papa Ratzinger, es muy interesante la cita.

Sobre su pregunta, no se si el logos debería primar en la música. En todo caso, pienso que es la música la que ilumina al logos. Gracias a la música, el logos muestra su esplendor.

Gracias