Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Virtud del virtuosismo.

A veces los compositores pueden ser crueles. Componer para exigirle al interprete más allá de sus propias capacidades. Sobre esto hay muchas historias y mitos.  Cuentan que Mili Balakirev se ufanaba de haber compuesto una pieza para piano imposible de ser ejecutada, incluso por el mismo. O que Ravel obró Gaspar de la Nuit sólo para demostrar que era capaz de componer la obra más compleja de la historia del piano. Más allá de la mitología, hay ejemplos evidentes de composiciones complejas que exigen músicos de un virtuosismo extremo. Pero, ¿cuál es la razón de ser de este tipo composiciones? Es claro que el artista siempre ha tratado de  mostrar el dominio de la forma en la que  trabaja. Saber que se puede hacer algo que llega ser particularmente notable desde el punto de vista formal. Sin embargo, el virtuosismo posee un riesgo.Cuando sólo se trata de un mero alarde de dominio técnico, se corre el peligro de quedarse en el vacío. Como ese academicismo francés horroroso de fines del siglo XIX, cuando la pintura se hallaba en plena efervescencia impresionista. Pintura vacía de evidente dominio formal, pero sin sustancia ni vida. 

Pero hay un virtuosismo que llega a ser necesario en obras que poseen una dimensión conceptual mayor. Un ejemplo son las Armonías poéticas y religiosas de Franz Liszt. Me parece también que la Escalera del Diablo, de Georgy Ligeti, de fundamentos matemáticos basados en la matemática de Cantor, posee esa dimensión que une lo virtuoso con lo conceptual. Indagación pura que debe ser resaltada y valorada.

Presento obras que son particularmente difíciles de ejecutar del repertorio pianístico. Me parece que cada una de ellas lograr equilibrar el saludable desafío formal junto a lo sustancial, más aun cuando en la música es muy difícil evidenciar la dimensión de los conceptos.



Islamey. Mila Balakirev. Piano: Borís Berezovski



Ondine. Gaspar de la nuit. Maurice Ravel. Piano: Vladimir Ashkenazy.



Estudio para piano N. 13 "La escalera del Diablo". Georgy Ligeti.



Scarbo. Gaspar de la nuit. Maurice Ravel. Piano: Valentina Lisitsa

2 comentarios:

Quinøff dijo...

Muy interesante el tema que propones. Ejemplos bien seleccionados, también. En referencia a esta materia, ¿qué opinión te merece, para hablar de franceses, el virtuosismo en las obras de Alkan? Y por otro, ¿qué piensas del Opus Clavicembalisticum, de Sorabji? ¿Arte o alarde?

Grandes saludos!

Ricardo Falla Carrillo dijo...

Estimado Quinoff,

Justo pensaba incluir Opus Clavicembalisticum de Sorabji.Pero creo que merece una serie de post. Casualmente recién tengo la versión de Madge editada por BIS. Sobre Alkan ya he publicado hace unos meses.

Pienso que el virtuosismo de Alkan esta al servicio de su la música. No se trata de un frío ejercicio de pirotecnia virtuosa. Al menos en las obras que he estudiado.

De los grandes maestros, Liszt presenta esa dualidad entre aspaviento y arte sonoro. Por un lado resulta a veces insufrible, pero también bastante inspirador.

Un saludo afectuoso

Ricardo