Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

martes, 5 de febrero de 2008

Bach y Stokowsky

Tengo un libro viejo (o joya bibliográfica, según como se vea) : "Diccionario de los músicos célebre del pasado y del presente". Escrito por Hubert Whelbourn y editado por primera vez en lengua inglesa en 1930. El texto es un viaje al pasado de los valores musicales y los gustos. Testimonia la manera de cómo era abordada la música, tanto en términos biográficos como críticos. Es interesante, sin duda. Lo que me sorprende de este diccionario es el poco espacio que se le dedicó a J.S. Bach. Las notas de sus hijos, Carl Philip Emananuel y Johan Christian, tienen mayor longitud, dando entender que sus vástagos, talentosos sin duda, eran valorados más o igual que el gran Johann Sebastian. Es curioso, pues el redescubrimiento que había realizado Mendelssohn hacia 1830 había generado toda una tradicción creciente de admiración al maestro de Eisenach. Conjeturo una respuesta. A lo largo del siglo XIX, J. S. Bach fue valorado por muchos de los grandes compositores (Brahms, Liszt, entre otros) . Sin embargo, era considerado como un músico para los músicos. No para el gran público.
En las primeras décadas, los programas de concierto se hallaban dominados por el sinfonismo postromántico. Las orquestas se transformaron en verdaderos ejercitos comandados por un director-dictador, habitualmente considerado como un mediador entre las esferas espirituales y la humanidad. La quinta esencia del prototipo del "gran director" fue, qué duda cabe, Gustav Mahler (1860-1911). Mahler unió a sus dotes de compositor de primera línea, la de director espectacular. Amigos y discípulos de Mahler, mantuvieron el espíritu del director superior: Walter, Furtwangler, Toscanini, Klemperer, etc. La forma sinfónica se hallaba en su máximo esplendor masivo. Las obras de Beethoven, Berlioz, Brahms, Schumann, Wagner, Mahler, Strauss, Bruckner, etc. , poseían los elementos esenciales para constiuir una experiencia sonora transfigurada. Es curioso que este sinfonismo, cuasi espiritual, se desarrolló paralelamente a las primeras vanguardias musicales, llegando a coexistir de forma sorprendente.


Leopold Stokowsky (1882-1977) fue un director formado en aquel espíritu. Inglés e hijo de inmigrantes rusos, desarrolló su carrera fundamentalmente en los Estados Unidos. Músico dotado, cultísimo, es reconocido por sus transcripciones de la música de J. S. Bach. Sobretodo de la célebre Toccata y Fuga BWV 565. Esta versión sinfónica se hizo conocida en la película animada de Walt Disney Fantasía de 1941 (aunque la primera versión en de 1920). Stokowsky asumió como un deber suyo divulgar la obra de Bach bajo los procedimientos interpretativos dominantes de aquellas décadas. Los puristas, consideraron que las versiones de Stokowsky traicionaban el esencia de la obra bachiana, haciendo de ésta una experiencia espectacular, portentosa y ajena a su concentración religiosa, sobría y solemne. Otros vieron en estas transcripciones, una reinvención de la música de Bach, tornándola moderna en su espíritu y forma. El mismo Stokowsky consideró que la música de Bach era particularmente dúctil al lengueje sinfónico. Creía fervientemente en la modernidad de la música de Bach. Más allá de ambas posturas, las transcripciones de la música para órgano que realizó Stokowsky contribuyeron a popularizar la obra del gran músico alemán. Un público mayor reconoció que en la solemnidad de Bach se podrían encontrar estructuras de diálogo creciente, de gran dramatismo, contraste y fuerza. Bach para espíritus de la posguerra por diversas razones.


Toccata y Fuga BWV 565 Transcripción por Leopold Stokowsky


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