Música Principia

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”. E. M. Cioran, Silogismos de la amargura.

"Por la música, misteriosa forma del tiempo". Borges, El otro poema de los dones.

viernes, 29 de junio de 2007

Bach, Goldstein y Stalingrado


Fue en la navidad de 1942. El mando superior del Ejercito Rojo ordenó la presencia de los músicos más importantes de la Unión Soviética. Debían realizar un concierto al aire libre ante las exhaustas tropas. Boris Goldstein, violinista virtuoso y joven prodigio, se paró delante de miles de combatientes y empezó a tocar piezas populares del repertorio nacional ruso. Como la melodía se perdía entre el estruendo de las armas alemanas que bombardeaban otra parte de la ciudad, se trajeron altavoces que fueron colocados alrededor de los combatientes en descanso. Goldstein pudo continuar con su concierto solista. Sin embargo, el milagro estaba por venir. El joven Boris, contraviniendo las órdenes de los generales soviéticos que le habían prohibido tocar melodías extranjeras, empezó a tocar las Partitas para violín de Bach ante su inusual audiencia. Como la música se oía por gran parte de Stalingrado, de un momento a otro, los cañones y las metrallas alemanas dejaron de sonar. El comando nazi, por medio de altavoces, solicitó un alto al fuego para oir el concierto de Boris Goldstein. El mando rojo aceptó la petición. Incluso los técnicos alemanes acoplaron sus parlantes para que la música sea oída con mayor nitidez en el lado alemán. Por una hora y media la guerra cesó. Por una hora y media, el infierno de la peor batalla de la historia, se colocó bajo la sombra del paraíso.


Tras el concierto, ambos bandos abandonaron por unas horas la batalla. El joven Goldstein había sido instrumento del milagro. ¿Cuántos soldados habrán recibido su Extrema Unción con las Partitas de Bach? ¿Cuántos llegaron a ver alguna ventana del cielo por unos instantes? ¿Por qué Bach?

jueves, 21 de junio de 2007

Requiem

Dies Irae
Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla:
Teste David cum Sibylla.

Quantus tremor est futurus,
¡Quando judex est venturus,
Cuncta stricte discussurus!

Me propongo a realizar un acto de injusticia y de ignorancia atrevida: confeccionar una lista de los Requiem que más me conmueven. Toda selección es peligrosamente arbitraria, más aun cuando conozco tan poco de música y sólo soy un aprendiz de melómano. Hace varios días estaba con la idea de hacer este ejercicio tonto, inútil, pero diáfano y sincero. El Requiem es una misa noble, de intenciones poderosas y necesarias; sobre todo para quien cree (y no sabe por qué ni para qué). Ofrenda de fe mayúscula, madura como todo aquello que se acepta sin miramientos, madura como la fe de los niños y las niñas. Aqui está mi lista.


1) Requiem. W. A. Mozart.
2) Requiem Alemán. J. Brahms
3) Requiem. H. Berlioz
4) Requiem War. B. Britten
5) Requiem. L. Cherubini
6) Requiem. G. Faure
7) Messa da Requiem. G. Verdi
8) Requiem. M. Durufle
9) Requiem. F. Liszt
10) Y para labrarnos una esperanza mayor, algo que traiciona esta lista: La Sinfonía N. 2 de G. Mahler "Resurrección", con textos de G. Klopstock: ( 5to Movimiento)


Luz Primordial

¡Oh, pequeña rosa roja!
¡Los hombres sufren gran necesidad!
¡Los hombres sufren con gran pena!
He estado alejado del cielo.
Venía por un ancho camino,
cuando un angelito intentó hacerme retroceder.
¡Oh, no! ¡Rechacé regresar!
¡Provengo de Dios y regresaré a Dios!
El misericordioso Dios me dará una lucecita,
¡para iluminar mi camino hacia la eterna gloria!

Resurrección

Coro, Soprano
¡Resucitarás, si resucitarás,
polvo mío, tras breve descanso!
¡Vida inmortal
te dará quien te llamó!

¡Para volver a florecer has sido sembrado!
El dueño de la cosecha va
y recoge las gavillas
¡a nosotros, que morimos!

Contralto

Oh créelo, corazón mío, créelo:
¡Nada se pierde de ti!
¡Tuyo es, sí, tuyo, lo que anhelabas!
¡Lo que ha perecido resucitará!

Soprano
Oh créelo: ¡no has nacido en vano!
¡No has sufrido en vano!

Coro
¡Lo nacido debe perecer!
¡Lo que ha perecido, resucitará!

Coro, Contralto
¡Cesa de temblar!
¡Dispónte a vivir!

Soprano, Contralto
¡Oh dolor! ¡Tú, que todo lo colmas!
¡He escapado de ti!
¡Oh muerte! ¡Tú, que todo lo doblegas!
¡Ahora has sido doblegada!

Coro
Con alas que he conquistado,
en ardiente afán de amor,
¡levantaré el vuelo
hacia la luz que no ha alcanzado ningún ojo!
¡Moriré para vivir!

Coro, Soprano, Contralto
¡Resucitarás, sí, resucitarás,
corazón mío, en un instante!
Lo que ha latido,
¡habrá de llevarte a Dios!


!Qué lástima no conocer alemán!

viernes, 15 de junio de 2007

Aquella canción de Tor Aulin

"Y el caballero cabalgó hasta Tierra Santa para rogar por su amada; Oh Cristo, lleva en tu mano el alma de la muchacha y llévala al cielo...Volveré cuando florezca la picea. Durante tres veranos permanece donde el ruiseñor canta cada noche. Y acude a misa de noche y día en la capilla del Santo Sepulcro. Volveré cuando florezca la picea. Con brotes de palma por las orillas del Jordán, él entona una plegaria a su Dios: que volverá a su tierra y abrazará a su amada. Volveré cuando florezca la picea"

August Strindberg. Den Frendlose. 1898.

Ella es la canción de Aulin -sobre en un poema de Strindberg- que puedo escuchar sin agotarme en las sucesivas repeticiones. La canción que Anne Sofie Von Otter canta encantadoramente. Como en un cuadro de Rossetti o de Millais, piano y voz languidecen. Como lánguida es la visión de Tierra Santa soñada desde Suecia. Estética del paraíso perdido. Bella decadencia susurrante que intuye lo inevitable. Anne Sofie Von Otter frasea situada en el nervio de cada verso. Nervio desfalleciente, aun cuando lucha por persistir en la melodía. A la "amada" la concibo como la Lizzy Siddal de Rossetti en la vaporosa atmósfera de Millais. Ajena a la mujer esperada en Tierra Santa. Imaginación decadente la mía que se eleva más allá de estas islas. "Och ridderen for uti osterland....Y el caballero cabalgó hasta Tierra Santa".


jueves, 7 de junio de 2007

Mortal Belleza

The Pass

Proud swagger out of the schoolyard
Waiting for the worlds applause
Rebel without a conscience
Martyr without a cause

Static on your frequency
Electrical storm in your veins
Raging at unreachable glory
Straining at invisible chains

And now youre trembling on a rocky ledge
Staring down into a heartless sea
Cant face life on a razors edge
Nothings what you thought it would be

All of us get lost in the darkness
Dreamers learn to steer by the stars
All of us do time in the gutter
Dreamers turn to look at the cars
Turn around and turn around and turn around
Turn around and walk the razors edge
Dont turn your back
And slam the door on me

Its not as if this barricade
Blocks the only road
Its not as if youre all alone
In wanting to explode

Someone set a bad example
Made surrender seem all right
The act of a noble warrior
Who lost the will to fight

And now youre trembling on a rocky ledge
Staring down into a heartless sea
Done with life on a razors edge
Nothings what you thought it would be

No hero in your tragedy
No daring in your escape
No salutes for your surrender
Nothing noble in your fate
Christ, what have you done?

Albun: Presto. Rush, 1989
Neil Peart.

miércoles, 6 de junio de 2007

Seriación cinematográfica: Leni Riefenstahl


La perfección en un sólo acto. Coreografía de imágenes, puntualidad del detalle en un ritmo cronometrado al mínimo. No hay una imagen de sobra, toda la hojarasca ha sido artesanalmente desechada. Poiesis para el tirano.

Se ha montado el espectáculo para expiar la culpa y la humillación. La desesperanza de un mundo sin corazón ha creado al monstruo que sacia a las máquinas deseantes. La desesperanza también ha anulado la belleza del bien, para quedarse sólo en la belleza. Belleza de formato, ensamblada en la simetría del temor, tras el ocaso de los dioses.

Miro y contemplo una y otra vez el "Triunfo de la Voluntad". Aun cuando me repele el mensaje, me subyuga el poder de la imagen. La señorita Riefenstahl (1902-2003) sólo cumplía "órdenes", es decir, debía realizar "un trabajo eficiente". Eros de la "novia de la muerte". Esa fue la coartada, esa fue la coartada.

viernes, 1 de junio de 2007

Seriación escultórica: Cristo de la Pietá visto desde arriba


Bello durmiente a la espera de su resurreción. La imagen y semejanza ha recreado al creador encarnado en la piedra o en el cuerpo. El círculo se ha cerrado otra vez. La Rosa Mística lo encarnó en su cuerpo. La Rosa Mística y la imagen y semejanza son lo mismo al momento de parir al Bello. Una lo parió niño, otro lo parió muerto. Pero el niño bello durmió al nacer, como el bello durmió al morir. En ambos casos el bello durmió. En ambos casos el bello despertó.