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jueves, 18 de agosto de 2016

El maestro Erich Kleiber y el pequeño Pedro Pablo Kuczynski: fragmentos de un recuerdo

PPK de niño

Erich Kleiber (1890-1957)

Ercih Kleiber (1890-1957) fue uno de los directores fundamentales de la primera mitad del siglo XX. Padre de eminente Carlos Kleiber, Erich dejó su natal Austria cuando Hitler amenazaba toda la vida decente de centro Europa en la década de los treinta, para afincarse en Argentina. Una vez nacionalizado argentino, Erich Kleiber llevó una vida musical importante en nuestra Sudamérica, viajando repetidamente a Perú entre 1939 y 1943, dirigiendo varios conciertos con la muy correcta Orquesta Sinfónica Nacional del Perú. 

Leyendo Nuestros ritmos y sonidos: la música clásica en el Perú del maestro Armando Sanchez Málaga, nos encontramos con fragmentos de cartas de Erich Kleiber escritas a su esposa en diciembre de 1939. En ellas se muestran fragmentos de la relación amical que el famoso director de orquesta tuvo con la familia del actual presidente del Perú. Así el martes 2 de diciembre de 1939 le escribe a su mujer lo siguiente: "Bueno, acabo de volver del concierto, que salió espléndidamente. Después fui al restaurante chino con Luis Dammert y los Kuczynski. Mañana, ocho horas de ensayo por sectores".¿ A quién se refiere el célebre maestro austriaco? Sin duda a Maxime Kuczynski (médico y profesor universitario) y a Madeleine Godard (maestra de piano), los padres del actual presidente peruano. Ambos melómanos y activos en el mundo de la cultura de ese entonces. 

Luego, en otra carta fechada el 9 de diciembre de 1939, Kleiber le escribe a su esposa lo siguiente: "Aqui se habla un maravilloso español, ¿sabes? Muy puro y todos se ríen del criollo argentino. Ayer hice una ascensión a la montaña con los Kuczynski hasta los 4,800 metros, caminando al pie del glaciar (que llega a los 6000 metros) y me sentí medio mareado, pero la vista era maravillosa". Sin duda, una relación de amplia cercanía entre los padres de nuestro primer mandatario y el reconocido director. 

Un dato que llama la atención es cuando el gran maestro austriaco menciona, sin nombrarlo, a nuestro futuro presidente. Así,  en una epístola del 24 de diciembre del mismo año, se puede leer: " !Navidad muy triste¡ Fui a la ciudad y compré un osito y una gran pelota para el chico de los Kuczynski, pero cuando vi su árbol de Navidad todo iluminado, no pude soportarlo y me escapé hacia el borde del mar y comí sólo en la pensión". 

¿Quién es el "chico de los Kuczynski"? Sin duda, Pedro Pablo. En ese momento, era un infante que difícilmente recordaría del célebre invitado  en casa. Esas eran las vinculaciones familiares de nuestro actual presidente. ¡Qué interesante!

Gran versión de la séptima de Beethoven. Curiosamente, el 5 de diciembre de 1939, Kleiber dirigió esta sinfonía  a la OSN. Los Kuczynski, ¿habrán estado? 


viernes, 2 de octubre de 2015

La belleza salvífica

Detalle del Nacimiento de Venus de Botticelli

Sin belleza, la verdad y el bien - el conocimiento y la ética- carecen de contundencia; es el ser sin  su luz, tal como pensaba San Buenaventura. Sin belleza, la ética se convierte sólo en un manual de costumbres cívicas, en proposiciones simples sin el vuelo necesario para elevar a las costumbres. Sin belleza, el saber pierde su finalidad teórica y contemplativa y se queda reducida a la finalidad instrumental. Si no hay belleza, no hay mundo que admirar, no hay Dios al que sublimar y no hay amor para dar. 

Hoy le pido a la belleza - a la historia de una idea de occidente- que regrese al ser. Que vuelva a alimentar a la verdad y al bien. Le pido a la belleza que salve al mundo, que confiera armonía y proporción a la mentes; le pido que controle a la desmesura, que cincele a los hábitos y que le vuelva dar al saber las alas de la bella lógica y la contundencia de la retórica. 

Hoy la belleza es un imperativo para salvar a la Creación o a la evolución filogenética. Debemos pedirle a quien le corresponda, que la belleza nos arrebate, nos libere, cuando la noche es más oscura. 

Magdalena. La Tour. 

miércoles, 24 de junio de 2015

Volver a la casa del arte y de la materia

El Angelus, Millet

Nuevamente el orden subyacente del mundo material que es descubierto por la mente que contempla. Nuevamente la conciencia que se maravilla por esos órdenes inmanentes. Luego, nuevamente, los artefactos hechos siguiendo el patrón del orden implícito. Primero la piedra labrada, luego, la vara ornamentada por la mano humana. Y así, la palabra transfigurada en poema, en rima, en métrica. Y así, la imagen, el volumen, el espacio. Finalmente, la "misteriosa forma del tiempo": la música.

Volver a la casa del arte es volver a vivir. Es respirar tranquilo sabiendo que en este mundo material la potencia del espíritu se forma y se reforma de inmensas maneras.  Porque todo lo que quisimos y no quisimos nos fue dado, De esa manera, la materia de los sueños, de los ingenios, de las normas y hábitos abiertos a la infinitud, regresan a un corazón pensante que redescubre la potencia de lo que las manos y la mente humana hicieron con tanta certera inteligencia y amor. 

Quiero compartir uno de los textos más hermosos que alguna vez he leído. Se trata de la parte final del Himno al Universo de Telhaird de Chardin, sacerdote jesuita y científico del siglo XX. Pensador profundo que muchos podrían visitar nuevamente en estos tiempos de auroras...


Bajo el Arco, Gaston la Touche


HIMNO A LA MATERIA

Por Pierre Teilhard de Chardin

Bendita seas tú, áspera Materia, gleba estéril, dura roca, tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer.

Bendita seas, peligrosa Materia, mar violenta, indomable pasión, tú que nos devoras si no te encadenamos.

Benditas seas, poderosa Materia, evolución irresistible, realidad siempre naciente, tú que haces estallar en cada momento nuestros esquemas y nos obligas a buscar cada vez más lejos la verdad.

Bendita seas, universal Materia, duración sin límites, éter sin orillas, triple abismo de las estrellas, de los átomos y de las generaciones, tú que desbordas y disuelves nuestras estrechas medidas y nos revelas las dimensiones de Dios.

Bendita seas, Materia mortal, tú que, disociándote un día en nosotros, nos introducirás, por fuerza, en el corazón mismo de lo que es.

Sin ti, Materia, sin tus ataques, sin tus arranques, viviríamos inertes, estancados, pueriles, ignorantes de nosotros mismo y de Dios. Tú que castigas y que curas, tú que resistes y que cedes, tú que trastruecas y que construyes, tú que encadenas y que liberas, savia de nuestras almas, mano de Dios, carne de Cristo, Materia, yo te bendigo.

Yo te bendigo, Materia, y te saludo, no como te describen, reducida o desfigurada, los pontífices de la ciencia y los predicadores de la virtud, un amasijo, dicen de fuerzas brutales o de bajos apetitos, sino como te me apareces hoy, en tu totalidad y tu verdad.

Te saludo, inagotable capacidad de ser y de transformación en donde germina y crece la sustancia elegida.

Te saludo, potencia universal de acercamiento y de unión mediante la cual se entrelaza la muchedumbre de las mónadas y en la que todas convergen en el camino del Espíritu.

Te saludo, fuente armoniosa de las almas, cristal límpido de donde ha surgido la nueva Jerusalén.

Te saludo, medio divino, cargado de poder creador, océano agitado por el Espíritu, arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado.

Tú, Materia, reinas en las serenas alturas en las que los santos se imaginan haberte dejado a un lado; carne tan transparente y tan móvil que ya no te distinguimos de un espíritu.

¡Arrebátanos, oh, Materia, allá arriba, mediante el esfuerzo, la separación y la muerte; arrebátame allí en donde al fin sea posible abrazar castamente al Universo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Pasiones de semana santa




Padeció en la tortura, padeció en la cruz. La "teología de la muerte de Dios" habría dicho que esa muerte, la muerte que se conmemora el viernes santo, es una muerte sin fin, una muerte que no acaba. Teotanatología. La pasión y muerte del Adán Redimido, ha sido motivo justo de música, de música grande capaz de representar el horror del crucificado. Tema inagotable que seguirá siendo - por los interesados a pesar de la "ciudad secular"- motivo de estremecimiento. El símbolo es poderoso: el ser humano crucifica al hijo de Dios. 

Dos tipos de composiciones son célebres en recrear la pasión y muerte de Jesucristo. Las Pasiones y el Stabat Mater. Y los grandes maestros nos han brindado páginas preciosas y hondas sobre el sufrimiento crístico. Bach y Telemann con pasiones que parten de los evangelios canónicos. Y muchísimos compositores que tomaron el Stabat Mater del monje místico Jacopone Da Todi: Pergolesi, Vivaldi, Rossini, Pärt, entre otros. 

Quiero hacer un breve viaje la pasión, en el padecer, de Cristo. Mostrar lo que es capaz de hacer el arte cuando lo que se ama está en otro orden. 

1. Erbarme dich, mein Gott. Pasión según San Mateo. Johann Sebastian Bach. 

Ten piedad de mí, Dios mío,
advierte mi llanto.
Mira mi corazón,
mis ojos que lloran
amargamente ante Ti.
¡Ten piedad de mí!



2. Es ist vollbracht!. Pasión según San Juan. Johann Sebastián Bach


Todo se ha consumado!
¡Oh consuelo para el alma que sufre!
La noche del dolor
me deja contar las últimas horas.
El héroe de Judá
finalizó la batalla
y consiguió gran victoria.




3. Stabat Mater de Pergolesi.

1.Versión por Lope de Vega6

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
2.

¡Oh, cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
3.

Y ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y ¿quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
4.

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
5.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
6.

Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
7.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo.
Porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
8.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
9.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
10.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Música pensada, pensar en música




I

El mayor es Bach. Bach pensó desde la música todo lo que puede ser pensado. De ahí que gran parte de su obra pueda ser tomada como un grado de abstracción superior, capaz de comprender  lo real en su multiplicidad. La Ofrenda Músical y El Arte de la Fuga, son la cima de la música como pensamiento. Sólo algunos escritos filosóficos están a su altura. Sobrecogen el espíritu de la  misma manera que una serie de argumentos encadenados, como los que vemos en Descartes, en Hobbes, en Leibniz, en Kant. 

El mayor es Bach. Su obra emociona como la liturgia cristiana bellamente concebida, como un paisaje cósmico visto desde el Hubble. Se toma en cuenta lo individual y, desde ahí, hacia lo universal. Contemplación en el amor. 

II

Mozart es un cuerpo pensado. No es un cuerpo natural. De ahí que su música siempre se eleva desde algún punto, sobre todo en los movimientos lentos. Como cuerpo pensado, su música puede transcurrir entre la tierra y el cielo con gran facilidad. Mozart es asequible, pero hay algo siempre que se nos escapa. Es el misterio de un cuerpo que nunca ha sido hallado.  

III

Beethoven es secular. Se distancia del Dios, se distancia de las costumbres y de los hábitos; crea su propio universo, sus propias deidades, sus propios humanos. Beethoven ensambla la historia humana a su manera. Beethoven inventa nuestros sentimientos. Beethoven seculariza nuestro mundo desde su inmenso mundo personal. 

IV

Brahms es la conciencia del tiempo y de la historicidad. De ahí que amó a la tradición y quiso mantener su legado. De ahí que puso las semillas, incipientes, de la revolución serial. Brahms se sabe parte de la historia y ese regalo, gran Johannes, se agradece.

martes, 16 de diciembre de 2014

En esta inmensidad se anega el pensamiento

El llanto del monje, Caspar David Friedrich


El penúltimo verso de El Infinito de Leopardi dice así: En esta inmensidad se anega el pensamiento. En este momento estoy ante algo asi. Estoy ante la noche oscura delante del océano pacífico. No es una noche estrellada como la que ponderaba Kant en su segunda crítica. Más bien, es una noche oscura sin estrellas, sin luna; sólo el negro profundo del mar y el sonido insesante de las olas. Si avanzo hasta la orilla, me encuentro ante cierta experiencia de la nada. O es como situarse ante la materia oscura, aquella forma de materia incomprensible pero extensa en el cosmos. 

Estando aquí, soy. No como el ser práctico que estoy obligado a ser. Sino como el contemplativo que soy en esencia. Me encanta contemplar y, tras contemplar, pensar. Contemplar y pensar, esos dos tesoros ocultos. 

Materia oscura y mar. Eso es lo que ahora percibo. Esta inmensidad me abruma y me sobrepasa. ¿A qué parte del mundo iré a girar después de darme cuanta qué soy? Lamentablemente, la contingencia despiadada se encargará, en algunos días , de llenar mi vida de datalles prácticos y contables. La inmensidad de esta noche de materia oscura, será derruída por otras leyes. 

Pero la música se encargará de hacerme recordar que esta experiencia fue real. Será con Brahms. Así será. 


lunes, 3 de noviembre de 2014

Cantantes populares, personales interpretes




Se cree que los que amamos a la gran música, somos indiferentes al género popular  y que tenemos una actitud elitista sobre la música. Nada más falso. La música es una y las puertas entre la música académica y la música popular siempre han estado abiertas. Además, en la música popular se evidencia aquel yo que canta mientras se vive, mientras se camina, mientras se ama.

Las preferencias existen. Y este blog se ha construido, en gran medida, a partir de la exposición vergonzosa de gustos individuales. En esta oportunidad, quiero compartir una parte de mis gustos populares. Interpretes e interpretaciones de algunas canciones que me gustan por el modo cómo se cantan. 

1. Nothing Else Matters. Del célebre “álbum negro” de Metallica, editado en 1991, esta bella canción ya tiene vida propia por sus grandes méritos. ¿No será la canción por la que Metallica será recordada a lo largo del siglo XXI? Tantas versiones tiene Nothing Else Matters que una más parecería una ofensa. Pero hay una versión de la brasilera Paula Fernandes que me encanta por su timbre y la calidad de la interpretación de la gran canción de  Metallica. Le añade algo. Creo. 




2. From here to eternity. Cuando vi por primera vez El Cielo sobre Berlín de Win Wenders escuché esta canción perturbada y perturbante. Descubrí que era obra de uno de los cantantes más dotados de la historia del rock: Nick Cave. Esta canción del álbum del mismo nombre, es de 1984. Australia siempre nos ha demostrado que posee grandes músicos. 




3. Time after Time. ¿Quién podría pensar que una canción de Cyndi Lauper, de 1983,  podría ser cantada así y llegar a niveles superlativos? Pero claro, se trata de Cassandra Wilson; una de las voces más bellas del jazz de los últimos años. Impresionante. 




4. Black hole sun.  Después que Soundgarden tomó el planeta tierra junto a Nirvana y a Pearl Jam, nada fue igual. Y tras aquella maravillosa era del rock, se quedó para siempre la voz de Chris Cornell. La versión acústica de Black Hole Sun, original de 1994, es tan grande como la voz y el talento de Cornell. 




5. Still loving you. Clásico de Scorpions, clásico triste que ellos mismos han versionado innumerables veces. Nunca de está de más oír otra nueva versión. Aquí con Vanessa Mae, uniendo al diván de oriente y de occidente. La canción data de 1982. 


miércoles, 10 de septiembre de 2014

La música de la primera guerra mundial. Una segunda entrega

Soldados franceses al frente de guerra en 1914. 

La guerra de las naciones imperiales. La primera gran guerra tecnológica de la historia. La guerra de la Segunda Revolución Industrial. La Guerra que dio inicio al fin de la inocencia humana. Mientras más tiempo transcurre es mayor su significancia y más espeluznante su dimensión total. Imaginemos, por un momento, la batalla de Somme y el millón de muertos que ocasionó. Todo ello bajo el cielo de la tierra. 

Cuando escucho la música que se compuso en 1914, aun la guerra no se inmiscuye en ella . El viejo mundo todavía está presente en los sonidos, incluso en las manifestaciones más radicales. La revolución física no se fusiona con las armas de destrucción masiva. Y aun no es inútil la poesía. Hay música que avanza desde Beethoven,  persistiendo en la creencia de la misión artística. 

¿Qué más se estrenó en el año del inicio de la Gran Guerra? Aquí algunas otras muestras que en otras oportunidades ya hemos compartido, pero que están unidas entre si, por el año de su generación. 

1. The Lark Ascending de Ralph Vaughan Williams. Es una composición para violín y orquesta, compuesta a partir de un poema de George Meredith en 1914. Es probablemente, una de las obras del gran maestro inglés. 




2. Las Siete canciones populares de españolas de Manuel de Falla fueron compuestas en 1914, cuando el maestro fijo su residencia en Madrid al iniciarse la Guerra. Inicialmente son canciones pero han sido transcritas para varias formaciones de cámara. Prefiero las versiones instrumentales. 



3. Las Variaciones a una Canción de Cuna de Erno Dohnányi, es una de las obras más conocidas en del maestro húngaro y, probablemente, una de las bellas. También compuesta en 1914. 




4. El dúo para violín y violonchelo op 7 es, sin duda, una de las grandes composiciones para dos instrumentos de cuerdas del siglo XX. Zoltán Kodaly construye en esta obra una de las mejores muestra de su talento y talante. 1914, también. 

lunes, 21 de abril de 2014

Heavy Metal y la distancia generacional



I
Hace treinta años era un adolescente, un adolescente más de una ciudad que iniciaba tu expansión ilimitada; expansión que no fue sólo geográfica, sino, sobre todo, de mentalidades. De aquellos años, lo que más recuerdo en términos de mi formación cultural, era la presencia (omnipresencia, digamos) de los Estados Unidos y del mundo anglosajón en general. Presencia absoluta que moldeaba nuestros interiores ya conformados por la presencia occidental -en Lima- desde hacía varios siglos. Si lo pienso en términos fríos, tal presencia anglosajona en el imaginario mediático de la cultura urbana limeña no era buena ni mala, pues siempre hay poder cultural dominante en el mundo. Y si ese poder no era el de Estados Unidos, podría haber sido el poder de otra nación. Así, la presencia anglosajona y especial norteamericana en mi formación cultural, era gravitante. No porque yo lo decidiera, sino porque era el relato cultural dominante. Y la historia nos ha enseñado que eso es inevitable. El poder político, económico y militar de los imperios, también se expresa en el poder cultural; en la capacidad de reproducir sus imágenes del mundo de forma expansiva e intensa.  De este modo, la alienación cultural como problema no existe. Pues todos somos, de algún modo, "alienados". 

Como decía, hace treinta años era adolescente; un adolescente que veía vídeos musicales en la época en que MTV iniciaba su dominio integral y derivado por doquier. Y gracias a los vídeos de MTV que miraba en un canal -ahora inexistente- de la antigua frecuencia UHF, pude tomar contacto con varias de la culturas visuales de mediados de los años ochenta. Culturas visuales que eran derivadas de la diversidad de las subculturas musicales. Cada subgénero musical poseía su propia imagen. Y MTV era la vitrina de cada una de esas infinitas formas, donde música e imagen se fundían en una sólo entidad estética de algunos minutos de duración. Las otrora poderosas casas discográficas invertían mucho dinero en la producción de videoclips, potenciado las ventas de las unidades al infinito y fomentando giras inmensas e interminables por todo el mundo. Nos encontrábamos en el apogeo de una era de la historia de los medios a escala global. Es muy difícil que esa situación se vuelva a repetir por las características actuales del entorno sociocultural de la cosmopolis. 

II
1984. Desde Lima el mundo me parecía inmenso. Era muy consciente que vivía en una "pequeña" ciudad de 5 millones de habitantes (esa era la población de Lima). Una ciudad grande en extensión, pero pequeña en sus vivencias y en su códigos de conducta moral, mucho más cercanos a la "moral homérica" que a la "ética cívica". Así, en esa ciudad pequeñita, gracias a los vídeos musicales, pude descubrir  que una había un subgénero musical que se diferenciaba de los demás tanto por la música como por la presencia de sus ejecutantes. Y ese tipo de música se llamaba Heavy Metal. 

III
1984. No sólo es el título de un libro distópico de Orwell, ni tan sólo el nombre de un álbum de Van Halen. 1984 es un año de hace tres décadas. El año en que el Heavy Metal llegó a ser el subgénero musical más aclamado del mundo entero (influenciado por la civilización anglosajona) y cuando sinónimo de escuchar "buena música", era escuchar Heavy Metal. Desde mi humilde espacio en la tierra, pensaba que lo que escuchábamos Heavy Metal éramos trillones de humanos y casi la totalidad de jóvenes costeños de clase media limeña. Situación que no era cierta, pero que a mi me tenía sin cuidado. Pues igual pensaba que "todos" escuchaban Heavy Metal y que a todos les gustaba el Heavy Metal. 

IV
1984. No sólo los andes peruanos se llenaban de muertos gracias a las idiotas y asesinas huestes del camarada Gonzalo. No sólo la Guerra Fría la estaba ganando Estados Unidos cada día más a la Unión Soviética. Y no sólo el reaganomics se transformaba en el evangelio de la economía global. 1984, era el año del dominio del Heavy Metal. En ese año Iron Maiden publica Poweslave e inicia su gira más ambiciosa. Van Halen edita su disco más popular: 1984. Quiet Riot se consolida con Condition Critical y Autograph es extrañamente famoso con Turn Up The Radio. En 1984 Ratt debuta en lo alto con Out of the Cellar y Saxon trata de conquistar los Estados Unidos con Crussander. En 1984 Deep Purple regresa a la cima con Perfect Strangers y Whitesnake empieza su camino a la estratosfera con Slide It In. Y claro Def Leppard hace bailar a la tierra con Pyromania y Twisted Sister con Stay Hungry. 1984, millones de jóvenes mueven la cabeza de atrás hacia adelante e imaginan que la escoba es una Fender. 1984, las paredes se  pueblan con graffiti con el nombre de bandas de Metal. 1984 se condensa lo anterior y lo inmediatamente posterior. ¿No fue Rock in Río I en enero de 1985? Rock en Río, la primera manifestación fuera de las murallas de occidente de gran rock y explosión inicial de Heavy Metal para muchos en Sudamérica. 

V
2014. Décadas después veo That Metal Show en VH1. El público que celebra Eddie Trunk tiene más o menos mi edad. Se mencionan grupos, solistas, productores; discos entrañables, historias deliciosas que ojalá sean algún día parte de una buena película. Aun cuando estoy a la distancia, pienso que en Sudamérica hay muchos como yo que fueron formados en esa experiencia de la música popular. Y que a todos nos une una extraña hermandad: haber sido parte de un credo musical y al mismo tiempo mítico. 

En la actualidad hay grupos musicales extraordinarios, pero el Heavy Metal es casi música marginal. No se si de nostálgicos, aunque pueda que lo sea. Pero no es lo que llegó a ser en su momento. Hoy hay otros sonidos, otras formas sonoras de ser jóvenes. Es claro que el Heavy Metal es música de mayores, de adultos. Hay distancias que empiezan a ser inevitables. Las distancias que se dan en el universo de los sonidos constituyen uno de esos abismos que diferencian a las generaciones humanas. Nunca pensé que una buena canción de Metal podría llegar a tener el mismo espacio que un bolero para otras generaciones. Increíble.




martes, 14 de enero de 2014

Visiones de la esperanza en Claudio de Lorena y en Meindert Hobbema

Claudio de Lorena. Puerto con embarque de la Reina de Saba. 1648
En la pintura de Claudio de Lorena (1605-1682) se unen los tiempos. Lo que une las edades del hombre es la luz y el horizonte. Siempre hay un camino que nos lleva al ocaso. Pero como suele ser en estos casos, el crepúsculo puede ser la intuición de los ciclos del renacer constante. En la pintura de Claudio de Lorena no hay una "historia del error", pues no importa que el verdadero mundo sea, finalmente, accesible al sabio, al cristiano, al filósofo nórdico o al científico. No importa el mundo real. Aquí todo es posible, la constante horizontal, la luz, el ocaso, la aurora, todos los tiempos de nuestro mundo. 

La avenida de Middelharnis, Meindert Hobbema, 1680. 


He caminado innumerables veces esa alameda. He visto al perro y al hombre. He olido el campo de alrededor y he conversado con el agricultor acerca del tiempo, de las nubes y de los relojes. Mis zapatos se han llenado de tierra y no me ha importado. He recuperado el sentido de la eternidad en un momento que recuesto sobre la hierba debajo de un árbol. Meindert Hobbema (1638-1709) estuvo aquí conduciendo mi camino hacia el infinito. Esta es la vida, me digo. Hacia el final todo es posible. 


Händel me ayuda ver estas visiones finales...

lunes, 15 de julio de 2013

Música para una isla



Si por azar del destino me quedase sólo en una isla, qué música llevaría en este periplo que necesariamente sería un viaje interior. Pues el viaje geográfico termina  siendo un viaje del cerebro y de la mente que le da forma. Así, la música que me acompañase en esta travesía, tendría que ser música que guíe, que camine, que consuele, que eleve, que hunda. Música para todos los momentos de la mente, los momentos que surgen cuando uno está sólo en una isla solitaria. 

Incluyo en esta lista imaginaria, tanto música académica como popular. Y pensaré, en algunos casos, en términos de grabaciones discográficas. El orden en lo de menos, no indica jerarquías. 

1. Benjamin Britten. Suites para violonchelo Op 70, 80 y 87. Caminar en una playa desierta en el amanecer, con los innumerables fantasmas rondando en la mente. Camino y abismos. No es música para relajar el sistema nervioso. Por el contrario, enerva todo lo que se tiempla al interior. No apto para oídos cursis. 

Lamento: Lento rubato, Suite para violonchelo N. 1 Op 70



Moto perpetuo e Canto quarto: Presto. Suite para violonchelo N. 1 Op 70



2. Edgar Várese. Ionisation para instrumentos de percusión. Perdido en la noche, sin luz y sin estrellas. El alma oscura con tus temores. Pero no miedo, sino fascinación por saber todas las soledades juntas y unidas al mismo tiempo. 



3. Pink Floyd. Echoes. Sentado en una piedra, fumando un cigarrillo, tomando café. Mirar el panorama yermo; quizás aparezca una estrella, quizás no. Pero sentado en esa piedra, eventualmente, podré alzar vuelo. ¿Qué vuelo? Oh alma, hasta donde puedes llegar desde que naciste al mundo¡



4. Franz Liszt. Seis consolaciones. Recuerdos a la vista, mirando cada detalle de la isla solitaria. La isla solitaria se transforma en un enorme caja de remembranzas. No se puede huir. Estamos anclados a la pena del paso de tiempo.



5. Franz Schubert. Allegro moderato de Sinfonía "Inacabada" N. 8. En algún momento pensaré que vivo la segunda navegación. Por un momento creeré que el universo de Newton tiene su propio soundtrack. Estoy viviendo la experiencia de creer que la realidad es algo externo a mi. Muy extraño. 



6. Wolfang Amadeus Mozart. Andante de la Sinfonía Concertante para viola y violín KV 364. Hacia algún medio día aunque no lo sea. Buscando el medio día, donde sea.



7. Johannes Brahms. Andante del Trio para corno, viola y piano Op 40. Seguro que estoy próximo al regreso. Queda la isla como un lugar más o como un lugar menos. He viajado a territorio inhóspito, pero sin dejarme atacar o morir. Se aprende en una isla solitaria.

jueves, 4 de julio de 2013

Se estudia Humanidades


La Escuela de Atenas. 
Se estudia humanidades porque el tiempo es importante. Porque es necesario saber que las cosas humanas tuvieron -aunque el mito lo oculte- un origen cierto. Y también porque el tiempo, aun en su diversidad y asimetría, contiene una infinidad de formas de lo humano. Porque el tiempo y lo humano son uno. 

Se estudia humanidades porque los sentidos se forman. Porque la sensibilidad se conduce. Y porque esa sensibilidad, una vez conducida,  produce nuevos órdenes y mundos. Así, se estudia humanidades para saber que hay sonidos que van desde el ser al no ser, volúmenes que se confunden con ilusiones, espacios rectos y oblicuos que son lo mismo, fantasías cromáticas de reinos privados y colectivos, palabras que dicen todo y nada y que nos importan demasiado, movimientos que danzan solos hasta lo inmutable. Y se estudia  todo eso porque forma  a un interior que ama y desea amar, que busca ser bueno y bello. Y que no se conforma con los estudios culturales, la siempre triste sociología de las cosas  y la más triste antropología de los lugares comunes ¿Se entiende?

Se estudia humanidades para no sólo contar hasta cinco y desaparecer. Se estudia humanidades para mirar la noche estrellada y sentir en las células la ley moral que habita en cada uno. Se estudia humanidades para sobrecogerse con la teoría unificada, para emocionarse con la segunda ley de la termodinámica, para soñar con  la destrucción molecular de la muerte. 

Se estudia humanidades para el hacer. ¿Quién podría discutirlo?

Se estudia humanidades hasta alcanzar la altura del sueño. Para entender el todo, humanizándose. Para decirle a todos, y a los más jóvenes, que hay un tercer y un cuarto piso. Y que, eventualmente, no hay límites para la condición humana. Yque en esa condición habita la libertad. ¿No así Filosofía?

jueves, 4 de abril de 2013

All hell break loose



















El carro de heno, lado derecho del tríptico

Marte, el portador de la guerra. Sinfonía "Los Planetas" Op 32 de  Gustav Holst

miércoles, 13 de marzo de 2013

Algunas de las mejores canciones de Hard Rock. Una modesta opinión



¿Qué debe poseer una buena canción de Hard Rock? Depende de lo que busquemos en una canción. Y esa búsqueda, tornada en deseo, se alimenta de los valores estéticos que poseamos; valores que en última instancia se sustentan en ideales o ídolos (según sea el caso). Lo que acabo de enunciar es una verdad de Perogrullo, pero que hay que tomarla en cuenta. Algo nos gusta porque entra en contacto con los valores estéticos que nos han formado. La sensibilidad es formada y, por lo tanto, también los cánones estéticos.

Varias veces he dejado constancia de mi gusto por el Hard Rock. No sólo porque fue mi pasión adolescente, sino porque considero que las mejores canciones de rock y pop provienen de este subgénero. A la fuerza y contundencia de una canción de Hard Rock, se une calidad compositiva e inteligencia en la interpretación. Violencia y pasión que se consigue con altura. Aunque es cierto que no todas las canciones de rock duro sean necesariamente buenas canciones. 

Este mañana de marzo escucho Hard Rock mientras trabajo. Y oigo una selección que me gustaría compartir con ustedes. Probablemente, algunas de estas canciones no sean de su pleno agrado. Pero como toda selección es siempre arbitraria. 

1. Medusa de Trapeze. Trapeze fue una banda de inicios de los 70. Y tuvo al mejor vocalista de la historia del rock: Gleen Hughes. Medusa es parte del segundo disco que lleva el mismo nombre. Pero esta vez he optado por la versión de Black Country Communion, el último grupo que formado por Hughes. La versión es de 2010 y posee todos los elementos de una gran canción de Hard Rock. Es sin duda una de mis favoritas de todos los tiempos.



2. Animal Magnetism de Scorpions. Cuando uno observa la historia del Rock, pocas banda pueden ostentar tal nivel a lo largo del tiempo. Scorpions dejaron la estela maldita a su debido momento y supieron construir bien su adultez y vejez. Nadie duda del legado de estos grandes del rock alemán.

A fines de los 70, Scorpions decide conquistar los Estados Unidos. plenamente. Y lanzan el mejor disco de su historial: Animal Magnetism (1980). De este disco muy bien producido, se extraen varias joyas, The Zoo por ejemplo. Sin embargo, la cumbre llega al final del álbum  y la canción tiene el mismo nombre: Animal Magnetism. Esta canción resume muy bien lo que buscaba Scorpions y posee una de las letras sensuales del Hard Rock. Indispensable. 



3. Might Just Take Your Life de Deep Purple. En 1973 Deep Purple debía reinventarse y tratar de emular el legado inmenso de Ian Gillan, quien había cantando en dos de las joyas enormes de Purple: In Rock y Machine Head. Pero Blackmore, seguía buscando la perfección en la música y con muy buen tino llama a David Coverdale y a Gleen Hughes para que se hagan cargo de la parte vocal y del bajo respectivamente. Might Just Take Your Life pernenece a Burn , el álbum que le permitió a Deep Purple reinventarse en su lado más blues. Might Just Take Your Life es sin duda una de las canciones mejor concebidas del rock, por donde se la mire. Hughes sigue Coverdale. 



4. Hand of Doom de Black Sabbath. En 1970 Black Sabbath edita el celebrado Paranoid. Aquí todas las canciones son impresionante, nunca habrá pierde. Pero en Hand of Doom, las fuerzas oscuras de la materia cantaron el mejor hard blues que recuerde. Y además Ozzy todavía era el entrañable Ozzy.



5. Love to love de UFO. En 1977, UFO logra editar su obra maestra: Ligths Out. La sociedad entre Schenker y Mogg ha obrado el milagro y UFO llega a esta cima de del hard prog. 

Leo sobre la cantidad de músicos que han sentido la influencia de UFO y especialmente de esta canción. Aquí hay todo lo que se espera de una buena canción que une la pasión con la inteligencia. Love to love, para soñar y volar alto.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Del culto al ser humano



Lo que más me sorprende de la muerte de Hugo Chávez, no es tanto en sí su muerte. Pues todo ser humano, aquejado por una enfermedad grave, potencialmente muere. Sino, descubrir la magnitud del culto a la personalidad que hubo en Venezuela desde 1999. Un culto a la personalidad que sólo pudo haber existido en la Unión Soviética, en Rumanía o en Albania. La imagen del líder omnipresente , que personifica a toda la nación; que guarda en sí y dentro de sí a toda una colectividad. 

Desde diciembre de 2012 comenzaron a circular algunos vídeos propagandísticos, preparando a los venezolanos ante una eventual muerte de Chávez. Y cimentando el camino a la continuidad del régimen bolivariano. Asumir a Chávez como una entidad trascendente, una suerte de divinidad terrena, capaz de sintetizar los anhelos de todo un pueblo. "Yo soy Chávez", es el lema de todo este sistema propagandístico que debe estar por llegar al paroxismo en estos días. En realidad, me cuesta creer las imágenes que veo. ¿Tanto vale un simple ser humano? ¿Puede un individuo constituirse en la imagen de millones?  

George Soros, a quien leo con pasión en estos días, se pregunta en "Mi Filosofía": ¿por qué los seres humanos prefieren el engaño a la verdad, la manipulación al conocimiento? El culto a Chávez, las formas grotescas que adquiere, sólo pueden ser entendidas dentro de la compleja red de vínculos que establece el ser humano con lo real. Pero en mi caso, jamás se me ocurriría creer o decir que yo soy otro. Puedo admirar a muchos, pero nunca pensaría que soy de un grupo que tiene nombre propio. Conmigo, nada de cultos seculares. Miseria del comunofascismo.

viernes, 18 de enero de 2013

Lima 478

Muralla de Lima hacia el siglo XVII

Mi vista se pierde en la indefinición de los cuatro horizontes. Un desigual océano de cemento se yergue ante mi.  E indeterminados anónimos andan y coexisten con el alma pegada al piso, adiestrándose en el arte de  la multiplicación de caras según la estación de los afectos. ¿Cuántos somos? ¿Cuántas vidas se entrecruzan aquí en este plano que parece infinito? Casi 10 millones entre Lima y Callao, me informo. Casi 10 millones de poéticas, 10 millones de monólogos interiores,10 millones de descubrimientos diestros y siniestros.  ¿En qué piensan? ¿Quién los está pensando? ¿Qué Dios es visible o invisible? ¿Cuántas muertes y resurrecciones habrán aquí, en un día?

Mirando la ciudad desde lo alto, hay distancia con todos. En el taxi que me lleva a la universidad, también hay distancia con todos. En la calle, donde hay un anciana provinciana que ofrece caramelos, también hay distancia con todos. ¡10 millones¡ ¡Cómo no van haber distancias! Algunos nos odiamos más que otros. Algunos odian este lugar más que otros. Y los que lo odian más, destruyen este lugar; lo vienen haciendo  algo más de medio siglo. Y lo odian tanto que han sepultado el corazón de este lugar Y al sepultarlo, Lima se quedo sin su secreto. Es la venganza, era inevitable. 

En el taxi, el chófer me mira de reojo y con ira. Descubro su odio y malestar tras haberle pedido ( muy amablemente) que baje el volumen de la cumbia horripilante que escuchaba. Comparo nuestras fisonomías de forma integral. También nuestra vestimenta, las formas de entonar las palabras. En fin, los órdenes estéticos y éticos que prefiguran comprensiones de mundo radicalmente distintas. Nada nos es común. Salvo la razón natural que concluye que "Todos los seres humanos somos iguales por naturaleza". Sin embargo, mientras lo observo pienso: "Así, convivimos tu y yo. No nos queda más remedio. Estamos atados o unidos a esta pertenencia obligada. Pero tu y los tuyos ganaron: impusieron su ciudad. Yo y los míos, perdimos; estamos de retirada y en este siglo XXI nos habremos extinguido plenamente. Felicitaciones." 

La Gran Misa de Lima  a seis voces de Tomás Torrejón y Velasco (1644- 1728). 




martes, 8 de enero de 2013

2013: año de celebraciones













Este 2013 nos trae varias celebraciones de primer orden. Trataré de hacer una lista de lo que conmemora "la misteriosa forma del tiempo". Probablemente algunas efemérides no podré mencionarlas por la fragilidad de la memoria, por ello, desde ya, la disculpas del caso.

Los nacimientos: 

Bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi. ¿Quien no conoce algo de este gigante de la opera? Estemos preparados para la infinidad de homenajes que por doquier le harán al gran Verdi. 
Bicentenario del nacimiento de Richard Wagner. A Wagner lo amamos o lo odiomos. No hay término medio. Aquí el "último trovador" renacerá en su propio templo, a la estatura de su propio mito. 
Bicentenario del nacimiento de Charles Valentin Alkan. Notable. Una de las cimas de la música para piano. Romántico olvidado injustamente cuando está a la altura de Liszt y Chopin. Los melómanos no debemos pasar por alto este bicentenario. 
Centenario del nacimiento de Benjamin Britten. No tengo palabras para describir lo que siento por la obra de este compositor de primerísimo orden. Recuerdo el día que sus Suites para Violonchelo me dieron una nueva oportunidad para el asombro. Britten es muy, pero muy grande. 
Centenario del nacimiento de Witold Lutoslawski. Una oportunidad de oro para descubrir a un músico notable. 
180 años del nacimiento de Johannes Brahms. Siempre será justo celebrarlo bajo cualquier pretexto. Cada día que pasa pienso que Brahms es el cuarto músico, el único que puede estar muy cerca de "los tres divinos" (Bach, Mozart, Beethoven). 
140 y 70 años del nacimiento de Sergei Rachmaninoff. Para llamar a los espíritus de la turbulencia. La tragedia tiene su músico. No olvidar su legado es tarea de todos. 
140 años del nacimiento de Max Reger. Mucho más de lo habíamos creído. También es una buena oportunidad para celebrarlo. 
90 años del nacimiento de Gyorgy Ligeti. Una gran oportunidad para pensar en el centenario próximo. Hay tanto que descubrir en Ligeti, tanto que aprender. 
80 años del nacimiento de Krzysztof Penderecki. Un hombre de fe que se acerca a la sabiduría musical. Sigue vivo y espero que siga vivo. Uno de los últimos grandes músicos del siglo XX. 

Las muertes: 

60 años de la muerte de Sergei Prokofiev. Y pensar que hubo un momento que Prokofiev fue considerado el más grande compositor del siglo XX. Otra oportunidad para volver a escucharlo con mayor detenimiento. 
50 años de la muerte de Paul Hindemith. Medio siglo de fallecido y todavía no lo reconocemos en su real dimensión. 
10 años de la muerte de Luciano Berio. Como si fuese ayer cuando leí en un diario: "Murió Luciano Berio". Felizmente estoy ad portas de cegarme con la luz de su inmensa obra. Este año será una de mis audiciones obligadas. 

Música Popular. No pensaba incluirlas. Pero creo que es una buena oportunidad de hacerlo. 

30 años de la muerte de Chabuca Granda. Trovadora peruana de finas formas limeñas. Quizás el único referente local  en el que reconozco algo con lo que puedo identificarme. 
50 años de la muerte de Edith Piaf. Esa voz distinguida en la multitud de voces. ¿Ya medio siglo de muerte? Increíble y canta mejor. 

Y entre lo mejor del rock...


40 años de The Dark Side of the Moon. La obra más célebre de Pink Floyd está de celebraciones centrales. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Misterios gozosos: algunas canciones para el ocaso del alma


Hay canciones que me gustan más allá de las letras cantadas. Que me gustan y  que las disfruto más allá de razones puramente formales. A varias las encuentro en el equilibrio exacto entre la respiración y la tristeza, entre el placer y la nocturnidad. Hoy no tengo muchas ganas de mis adorados clásicos de siempre. Hoy son canciones sencillas que me inducen a mis propios deseos gozosos y a cierto ocaso de mi mismo. 

1. Nights in White Satin de Moddy Blues (1967). Cada vez que la escucho me imagino a una pareja suicida de más de 60 años. Una pareja que mira una ciudad distinta a ellos, antes del fin de una vida. Una pareja perpleja ante la ciudad de hoy: variopinta al extremo, con olor a monoxido y a aceite, con sol sin protección. Nostalgias de tiempos idos. Una bella romanza para oír en el ocaso sin ídolos. 



2. No Time de The Guess Who (1969). Esta canción respira hondo. Y me lleva a volar sobre las nubes de un crepúsculo que lucha por no ser artificial. Hay un deseo de trascendencia tan diáfano. Una era que no debió terminar por razones estéticas más que doctrinarias. No Time para siempre.




3. Suite: Judy Blue Eyes de Crosby, Still and Nash (1969). Las voces, la paz de las voces. La dulzura de las voces. Hay un siglo tras todo eso. El ocaso del alma es más tolerable este 2012. 1969, aun no nazco, pero estoy naciendo en la libertad de estas voces. 



4. Dear Prudence de The Beatles (1968). ¿Creen ustedes que se puede decir algo mejor que este ocaso del alma? Nunca dejará de sonar, nunca y nunca.



5. Set the Controls for the Heart of the Sun de Pink Floyd (1968). Este ocaso se hunde en la noche. Hay misterio, hay formas de nocturnidad no demostradas por la pasión. Una obra de arte hecha Pink Floyd.



6. Starless de King Crimson (1974). Erarse una vez en la humanidad la canción más triste de la historia y la más bella de todas. ¿Te imaginas nuestro fin como ciudadanos de una roma imaginada? Esta canción me eleva al nivel de la tierra. Cambios de tiempo que nunca volverán a realizarse. Todos los tiempos del alma están aquí comprimidos.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un siglo sin Nils Runeberg



Hace un siglo murio Nils Runeberg, teólogo sueco y  autor de  Kristus och Judas y de Den hemlige Frälsaren,  ambos libros esenciales para descubrir y comprender el "misterio de Judas". Sin duda fue Den hemlige Frälsaren, el texto que más juicios apasionados generó por su vehemencia y contundencia y el que deparó los mayores infortunios a su autor. 

Bien apunta Jorge Luis Borges en su acertado y erudito estudio sobre el célebre teólogo y docente en Lund: 

Runeberg comprendió que no era llegada la hora: Sintió que estaban convergiendo sobre él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, que en la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra; a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios. ¿No era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería ésa la blasfemia contra el Espíritu, la que no será perdonada (Mateo 12: 31)? Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto y divulgado el horrible nombre de Dios?

Ebrio de insomnio y de vertiginosa dialéctica, Nils Runeberg erró por las calles de Malmö, rogando a voces que le fuera deparada la gracia de compartir con el Redentor el Infierno.

Murió de la rotura de un aneurisma, el primero de marzo de 1912. Los heresiólogos tal vez lo recordarán; agregó al concepto del Hijo, que parecía agotado, las complejidades del mal y del infortunio.

Hoy en Melomanía rendimos homenaje al hombre, al personaje, al laberinto que nos lego a todos los mortales de esta parte del mundo.

Se me viene a la mente la célebre aria de La Pasión según San Juan de Bach: Es ist vollbracht. Quizás todo, tras Judas, todo esté consumado.


¡Todo se ha consumado!
¡Oh consuelo para el alma que sufre!
La noche del dolor
me deja contar las últimas horas.
El héroe de Judá
finalizó la batalla
y consiguió gran victoria.