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lunes, 7 de octubre de 2013

Rachmaninov y la grabación musical. Extractos de una entrevista

En plena ejecución (


En abril de 1931, la revista  inglesa Gramophone le realizó una entrevista al gran compositor ruso Sergei Rachamaninov (1873-1943). En la misma, el músico ofreció sus percepciones acerca del impacto de la grabación y las posibilidades de ésta en el quehacer interpretativo. Transcribimos algunos pasajes sobre el tema

 Hace poco me pidieron que expresara mi opinión sobre el valor de la musica en el contexto de la radiodifusión. En mi opinión, la radio tiene una mala influencia en el arte, pues destruye toda el alma musical y el verdadero significado de la música. Desde entonces, muchas personas se han  sorprendido de mi intensa aversión a la radio y les parece paradójico, puesto que ésta  ayuda a la difusión mis propias grabaciones. Ven en la grabación y la radiodifusión conexiones misteriosas e íntimas.

A mí me parece que el gramófono moderno y los modernos métodos de grabación son musicalmente superiores a la transmisión inalámbrica en todos los sentidos, sobre todo cuando se trata de la reproducción del piano. Estoy de acuerdo en que la grabación de piano no siempre fue tan exitosa como lo es hoy. Hace doce años, cuando yo estaba haciendo mis primeros discos con Edison en Estados Unidos, el piano salió con un tono tintineo delgado. Sonaba exactamente como la balalaika rusa, que, como ustedes saben, es un instrumento de cuerda parecido a la guitarra. Y los resultados producidos por el proceso acústico cuando comencé a grabar la versión masterizada en 1920 estaban lejos de ser satisfactoria. Es sólo el perfeccionamiento del registro eléctrico durante los últimos tres años, junto con las recientes mejoras en los propios gramófonos,  es lo que nos  ha dado una mejor reproducción del piano; una fidelidad, una variedad y profundidad de tono que casi no podría ser mejor. No tengo ninguna duda en afirmar que las grabaciones de piano moderno hacen justicia completa al pianista.

Hablando desde la experiencia personal, siento que mis registros sonoros sólo pueden ayudar a aumentar mi prestigio como artista. No es que los resultados sean excelentes, porque cualquier medio de grabación  limita el propio trabajo. Pero he escuchado muchos discos bien grabados por pianistas diferentes y en todos los casos han sido capturados los elementos esenciales de la actuación del artista  y ésta se  conserva.

De hecho, a través del gramófono podemos ofrecer espectáculos públicos muy similares a las que damos en los conciertos. Nuestros registros no deben defraudar a los oyentes más críticos que nos ha escuchado en vivo. Para millones de personas que no tienen oportunidad de hacerlo, las grabaciones transmiten una impresión justa y precisa de nuestro trabajo. Además, lo más importante para mi es que  la grabación permite al artista cerciorarse de la calidad de su propia interpretación.


Siendo un pesimista por naturaleza,  es  raro que esté contento con mis actuaciones, porque a menudo que creo que podrían haber sido mejores. Y al hacer registros, en realidad, creo que es posible lograr algo parecido a la perfección artística. Si una, dos o tres veces no se tocan tan bien como yo quisiera, es posible grabar y volver a grabar, y rehacerla hasta que, por fin, me encuentre contento con el resultado.

Rachmaninoff toca su propio concierto segundo para piano.

 

martes, 8 de enero de 2013

2013: año de celebraciones













Este 2013 nos trae varias celebraciones de primer orden. Trataré de hacer una lista de lo que conmemora "la misteriosa forma del tiempo". Probablemente algunas efemérides no podré mencionarlas por la fragilidad de la memoria, por ello, desde ya, la disculpas del caso.

Los nacimientos: 

Bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi. ¿Quien no conoce algo de este gigante de la opera? Estemos preparados para la infinidad de homenajes que por doquier le harán al gran Verdi. 
Bicentenario del nacimiento de Richard Wagner. A Wagner lo amamos o lo odiomos. No hay término medio. Aquí el "último trovador" renacerá en su propio templo, a la estatura de su propio mito. 
Bicentenario del nacimiento de Charles Valentin Alkan. Notable. Una de las cimas de la música para piano. Romántico olvidado injustamente cuando está a la altura de Liszt y Chopin. Los melómanos no debemos pasar por alto este bicentenario. 
Centenario del nacimiento de Benjamin Britten. No tengo palabras para describir lo que siento por la obra de este compositor de primerísimo orden. Recuerdo el día que sus Suites para Violonchelo me dieron una nueva oportunidad para el asombro. Britten es muy, pero muy grande. 
Centenario del nacimiento de Witold Lutoslawski. Una oportunidad de oro para descubrir a un músico notable. 
180 años del nacimiento de Johannes Brahms. Siempre será justo celebrarlo bajo cualquier pretexto. Cada día que pasa pienso que Brahms es el cuarto músico, el único que puede estar muy cerca de "los tres divinos" (Bach, Mozart, Beethoven). 
140 y 70 años del nacimiento de Sergei Rachmaninoff. Para llamar a los espíritus de la turbulencia. La tragedia tiene su músico. No olvidar su legado es tarea de todos. 
140 años del nacimiento de Max Reger. Mucho más de lo habíamos creído. También es una buena oportunidad para celebrarlo. 
90 años del nacimiento de Gyorgy Ligeti. Una gran oportunidad para pensar en el centenario próximo. Hay tanto que descubrir en Ligeti, tanto que aprender. 
80 años del nacimiento de Krzysztof Penderecki. Un hombre de fe que se acerca a la sabiduría musical. Sigue vivo y espero que siga vivo. Uno de los últimos grandes músicos del siglo XX. 

Las muertes: 

60 años de la muerte de Sergei Prokofiev. Y pensar que hubo un momento que Prokofiev fue considerado el más grande compositor del siglo XX. Otra oportunidad para volver a escucharlo con mayor detenimiento. 
50 años de la muerte de Paul Hindemith. Medio siglo de fallecido y todavía no lo reconocemos en su real dimensión. 
10 años de la muerte de Luciano Berio. Como si fuese ayer cuando leí en un diario: "Murió Luciano Berio". Felizmente estoy ad portas de cegarme con la luz de su inmensa obra. Este año será una de mis audiciones obligadas. 

Música Popular. No pensaba incluirlas. Pero creo que es una buena oportunidad de hacerlo. 

30 años de la muerte de Chabuca Granda. Trovadora peruana de finas formas limeñas. Quizás el único referente local  en el que reconozco algo con lo que puedo identificarme. 
50 años de la muerte de Edith Piaf. Esa voz distinguida en la multitud de voces. ¿Ya medio siglo de muerte? Increíble y canta mejor. 

Y entre lo mejor del rock...


40 años de The Dark Side of the Moon. La obra más célebre de Pink Floyd está de celebraciones centrales. 

lunes, 8 de febrero de 2010

La isla de los muertos

Hay algo de decadente en el simbolismo. Decadencia que nos es precisamente un juicio despectivo. Los anuncios de crisis son siempre bienvenidos para aquellos que observan el devenir de las artes desde una distancia y altura necesarias. En el caso de Arnold Böklind, el pintor suizo, las coordenadas de la decadencia se deducen del hálito de nostalgia -sin más- que se observan en sus obras. Es como forzar la presencia y vigencia de C. D. Friedrich  muy lejos de su origen romántico. Pues lo que se justifica en Friedrich se desvanece en Böklind. 

Siempre he pensado que la obra de Sergei Rachmaninoff posee cierta inclinación a la decadencia, en el sentido que expongo líneas arriba. Una voluntad de querer, de seguir a pesar de los tiempos idos. Persistir en la forma, aun cuando esa forma ya no tenga espacio por donde explayarse. Sin el ecosistema adecuando, sólo queda el artificio radical del símbolo y, curiosamente, éste, el símbolo, se erige sin iconología posible. 

La obra de Rachmaninoff es un descomunal esfuerzo formal. Posee un poder se seducción que convence a los oídos más convencidos, pero que puede, al mismo tiempo, dejar indiferente al oído huraño. Por ello, valorar a Rachmaninoff implica reconocer los límites de la seducción. Reconocer que lo que se escucha es una recapitulación desesperada de algo que se diluye. 

La Isla de los Muertos Op 29 es un poema sinfónico, inspirado en la serie de cuadros del mismo nombre de Arnold Böklind. El estreno de esta obra tuvo lugar en 1909. Al inicio se oye una especie de marcha fúnebre que recuerda el vaivén de las aguas de Estigia al cruzar Caronte en su barcaza. Similar al que se escucha en el primer movimiento de su segundo concierto para piano y parecido al Marte de los Planetas de Holst. Luego, el canto del Dies Irae, el viento y, finalmente, la sensación de todo se desvanece como en el principio. La vida y la muerte del cuerpo en su última navegación.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Ante la muerte y la música


Este fin de semana trajo La liturgia de San Juan Crisóstomo Op 31 de Sergei Rachmaninoff, obra coral sin acompañamiento compuesta en 1910 para servicio de adoración en la Iglesia Ortodoxa, tras su experiencia americana (recuérdese que tocó dirigido por Mahler). La estructura de esta obra es la siguiente:



  • Movimiento 1: El Velikaya Ekteniya 'Gran Letanía'
  • Movimiento 2: Blagoslovi, Moya dushe, Primera Gospoda 'Antífona. Bendice al Señor, alma mía '
  • Movimiento 3: Slava Otsu - Segundo Edinorodnyy Syne "Antífona. ¡Gloria a Dios Padre "
  • Movimiento 4: Tercer Vo tvoem tsarstvii 'Antífona. En tu reino '
  • Movimiento 5: Priidite, poklonimsya 'la pequeña entrada. Vengan, adoremos "
  • Movimiento 6: gospodi, spasi blagochestivya 'Trisagio. Señor, te pedimos que seas misericordioso '
  • Movimiento 7: Augmented Sugubaya Ekteniya 'Letanía'
  • Movimiento 8: PESN Kheruvimskaya 'Himno de los Querubines "
  • Movimiento 9: Letanía Prositelnaya Ekteniya 'de súplica'
  • Movimiento 10: simvol misma. El Veruyu Credo. Creo en un Dios "
  • Movimiento 11: Milost mira 'La Plegaria Eucarística - Sanctus - Benedictus'
  • Movimiento 12: Tebe poema "Te alabamos '
  • Movimiento 13: Himno Dostoyno  'a la Madre de Dios. Es realmente cumplir para que los bendiga "
  • Oración Movimiento 14: Nash Otche «El Señor. Padre nuestro que estás en el cielo '
  • Movimiento 15: Una svyat Edin "es santo"
  • Movimiento 16: Khvalite Gospoda s nebes 'Himno de la Comunión. Alabado sea el Señor de los cielos '
  • Movimiento 17: gradyy Blagosloven "¡Bendito el '
  • Movimiento 18: Da ispolnyatsya usta nasha "Himno de Alabanza. ¡Que se llena la boca "
  • Movimiento 19: Budi imya Gospodne "Bendito sea el nombre del Señor"
  • Movimiento 20: Desestimación Otpust ''
A primera vista, se presenta como una obra de fácil asimilación (si estamos familiarizados con el lenguaje vocal sin acompañamiento). Sin embargo, hay una evidente carga cultural que puede hacer difícil su completa comprensión. Ahora entiendo por qué  Tchaikovsky y Scriabin, son los músicos rusos que más puedo entender. (obviamente que a Stravinsky y a Shostakovich también, pero son otro cantar). Pero alguna razón, están más vinculados a los otros mundos. Y eso hace que pueda hacerlos míos con más facilidad. 

Trato de generar espacios interiores para dejarme conducir por esta poderosa composición. Pues algo me dice que enormemente lograda. Además de bella en extremo.

Gran letanía. Liturgia de San Juan Crisóstomo. Sergei Rachmaninoff

miércoles, 28 de octubre de 2009

Variaciones tardías

¿Decadencia? Algo de eso, pero hay que  saber  adivininarla. Pues en la obra de Serjei Rachmaninoff (1873-1943),  la brillantes, la melancolía, la parafernalia, se funden con un espíritu que,  a pesar del fuego, siempre languidece. Densidad y disfuerzo. Sinceridad y seducción. Conflicto y bostezo. Hay algo de Rachmaninoff que nunca me llega a convencer. No conmueve que quieran conmover conmovedoramente. En la música la conmoción debe ser conmoción. Como en el caso barroco.  La conmoción era parte integral de una estética (el delirio y éxtasis), en una orientación cósmica (literalmente). La verdad del dolor, del desamor-amor. Hybris del destino desatado desde el canon. En el romanticismo, conmover era mirarse al ombligo y saludar la totalidad desde él. Y, por lo tanto, arribar a instancias íntimas de diversos horizontes, pero siempre intimas.

Pero este monstruo del piano algo tramaba. Cuando todos pensaban que el cadáver seguía muriendo, lanzó al mundo (literalmente) tres de lo conciertos para piano, mayúsculos, que hacen sufrir al que toca y escucha, hartar al que toca y escucha. Y cual mago infinitamente dotado, la conmoción in extremis. Recargar al límite. ¿Acaso el Art Deco no tuvo  su músico? Es algo que pienso últimamente.

Si digo que no me conmueve Rachmaninov no estoy diciendo que no me guste. En todo caso, esta más allá de ese juicio bipolar. Por ello, hay que saber a qué metemos cuando optamos por una breve temporada de Rachmaninoff. Deslumbrarse, claro que si. Pero también reconocer los grados de decadencia que sabiamente diseñó para nosotros.

Rapsodia sobre un tema de Paganini Op 43. Serjei Rachmaninoff. Piano: Edit María Fazakas






miércoles, 22 de julio de 2009

Vocalise

Vocalise, Op. 34, No. 14 de Sergei Rachmaninoff. Un canción sin texto, voz y piano solamente. La melodía vocal se expande, aun cuando se evidencia algo de dolor, de lamento que fluye en esa ambiguedad estética que une la tristeza con la belleza. Esta composición se ubica en el periodo ruso del autor y fue escrita en 1912. Rachmaninoff, había regresado de Nueva York un año antes, donde había estrenado su célebre Tercer Concierto para Piano Op 30 bajo la dirección de Gustav Mahler (Imaginen esto melómanos: Mahler dirigiendo y Rachmaninoff tocando el piano. Los milagros existen).


Presento un trio de versiones de la Vocalise de Rachmaninoff. Una de René Fleming, otra de Kiri Te Kanawa y la última de la engreida de este blog Nathalie Dessay. Bellísimas intrepretaciones de tres gracias de la música.


Vocalise, Op 34, N. 14 de S. Rachmaninoff. Canta: René Fleming



Vocalise, Op 34, N. 14 de S. Rachmaninoff. Canta: Kiri Te Kanawa



Vocalise, Op 34, N. 14 de S. Rachmaninoff. Canta: Nathalie Dessay