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domingo, 6 de diciembre de 2020

Erlkönig de Schubert por Berlioz, Liszt, Reger y Ermst




Sin duda es uno de los lieder más célebres del gran Franz Schubert. Basado en un poema de Goethe del mismo nombre, fue publicado e 1821. Varios de los grandes compositores han versionado al "Rey de los Elfos. Haremos una revisión de las transcripciones que se realizado del conocido lieder del maestro Schubert, donde compositores de la talla de Liszt, Berlioz, Ernst y Reger nos han dado impresionantes versiones


EL REY DE LOS ELFOS


¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Un padre con su hijo, lo lleva seguro y caliente, 
al resguardo de su regazo fiel.

- Hijo mío ¿por qué escondes tu asustado rostro?
- ¿Es el rey de los elfos, oh padre, tú no lo ves?
- ¿El rey de los elfos con su corona y manto?
¡Son alucinaciones hijo, que la niebla te hace ver!

¡Oh lindo niño, anda, ven conmigo!
Verás que juegos alegres te enseñaré.
¡Y qué flores tan extrañas florecen en mi orilla,
con las que mi madre hace dorados ramilletes!

- Padre mío, padre mío, ¿no oyes tú las promesas
con las que el rey de los elfos pretende atraerme?
- No hagas caso, hijo mío es la fronda seca del árido
bosque, agitada por el cierzo.

- Lindo niño, ¿no quieres venir a mi palacio?
Te aguardan mis hermosas hijas en la entrada.
Cada una, en la noche, arrullará tu sueño.
y sabrán entretejer sus danzas y cantos,

- Padre mío, padre mío, ¿no ves allá en la sombra,
resplandecer las bellas hijas del monarca?
- Hijo mío, no hagas caso, es la difusa espesura,
lo veo bien y no hay nada más.

- Niño hermoso, amo tu belleza divina;
si no vienes por las buenas, emplearé la fuerza.
- Padre mío, padre mío, ¡mira cómo me aferra!
me lastiman sus manos. ¡Defiéndeme padre!

Atemorizado el padre clava las espuelas a su caballo,
aprieta contra su pecho al lloroso niño,
por fin llega al portal de su casona.
Mira, y en sus brazos el niño está muerto.

1. Erlkönig, transcripción para orquesta y barítono por Hector Berlioz


2. Erlkönig en transcripción para piano por Franz Liszt. Probablemente, una de transcripciones más electrizantes realizadas por el gran compositor húngaro



3. La versión orquestada por Max Reger


4.  Arreglo para violín de Heinrich Wilhelm Ernst


miércoles, 17 de junio de 2015

Palabras de Francisco por los 750 años de nuestro Dante

Dante por Giotto. 

Hace más de un mes, el intenso papa Francisco escribió una carta de homenaje y reflexión sobre uno de los mayores poetas de la historia: Dante Alighieri. Sirva este espacio para promover la reflexión teológica en clave dantesca y dantófila. 

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO AL PRESIDENTE DEL CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA CON MOTIVO DE LA SOLEMNE CELEBRACIÓN DEL 750 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GRAN POETA DANTE ALIGHIERI

Al venerado hermano

Cardenal Gianfranco Ravasi

Presidente del Consejo pontificio para la cultura

Con ocasión de la solemne celebración del 750° aniversario del nacimiento del gran Poeta Dante Alighieri, que tiene lugar en el Senado de la República italiana, deseo dirigir a usted y a quienes participarán en la conmemoración dantesca mi cordial y amistoso saludo. En especial lo hago llegar al presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, al presidente del Senado, Pietro Grasso, a quien dirijo mi sentida felicitación por esta significativa iniciativa, al ministro Dario Franceschini; y lo hago extensivo a todas las autoridades, a los parlamentarios, a la Sociedad Dante Alighieri, a los estudiosos de Dante, a los artistas y a quienes con su presencia quieren honrar a una de las figuras más ilustres no sólo del pueblo italiano sino de toda la humanidad.

Con este mensaje quiero unirme también yo al coro de quienes consideran a Dante Alighieri un artista de altísimo valor universal, que tiene aún mucho que decir y dar, a través de sus obras inmortales, a quienes están deseosos por recorrer la senda del conocimiento, del auténtico descubrimiento de sí, del mundo, del sentido profundo y trascendente de la existencia.
Muchos de mis Predecesores quisieron solemnizar las celebraciones dantescas con documentos de gran importancia, donde la figura de Dante Alighieri se proponía precisamente por su actualidad y por su grandeza no sólo artística sino también teológica y cultural.

Benedicto XV dedicó al gran poeta, con ocasión del VI centenario de la muerte, la encíclica In praeclara summorum, con fecha del 30 de abril de 1921. Con la misma el Papa quería afirmar y poner de relieve «la íntima unión de Dante con la Cátedra de Pedro». Al admirar «la prodigiosa vastedad y agudeza de su ingenio», el Pontífice invitaba a «reconocer que el poderoso impulso de inspiración él lo tomó de la fe divina» y a considerar la importancia de una correcta y no reductiva lectura de la obra de Dante sobre todo en la formación escolástica y universitaria.

El beato Pablo VI, además, se interesó de manera especial por la figura y la obra de Dante, a quien dedicó, como conclusión del Concilio ecuménico Vaticano II, hace exactamente cincuenta años, la bellísima carta apostólica Altissimi cantus, donde indicaba, con gran sensibilidad y profundidad, las líneas fundamentales y siempre vivas de la obra dantesca. Pablo VI con fuerza e intensidad afirmaba que «Dante es nuestro. Nuestro, queremos decir, de la religión católica» (n. 9). En cuanto al fin de la obra dantesca, Pablo VI afirmaba con claridad: «El fin de la Comedia es primariamente práctico y transformador. No se propone sólo por ser poéticamente bella y moralmente buena, sino en alto grado de cambiar radicalmente al hombre y llevarlo del desorden a la sabiduría, del pecado a la santidad, de la miseria a la felicidad, de la contemplación aterradora del infierno a la beatificante del paraíso» (n. 17). Citaba, además, el significativo pasaje de la carta del poeta a Can Grande de la Scala: «La finalidad de todo y de la parte es sacar del estado de miseria a los vivientes en esta vida y conducirlos al estado de felicidad» (n. 17).

También san Juan Pablo II y Benedicto XVI se refirieron a menudo a las obras del gran poeta y lo citaron numerosas veces. Y en mi primera encíclica, Lumen fidei, elegí también yo recurrir a ese inmenso patrimonio de imágenes, símbolos y valores constituido por la obra dantesca. Para describir la luz de la fe, luz que se debe redescubrir y recuperar a fin de que ilumine toda la existencia humana, partí precisamente de las sugestivas palabras del poeta, que la representa como «chispa, / que se convierte en una llama cada vez más ardiente / y centellea, cual estrella en el cielo» (n. 4; cfr. Par. XXIV, 145-147).

En vísperas del Jubileo extraordinario de la misericordia, que iniciará el 8 de diciembre próximo, a los cincuenta años de la conclusión del Concilio Vaticano II, deseo vivamente que las celebraciones del 750° aniversario del nacimiento de Dante, como las de la preparación del VII centenario de su muerte en 2021, hagan que la figura de Alighieri y su obra sean nuevamente comprendidas y valoradas, también para acompañarnos en nuestro camino personal y comunitario. La Comedia se puede leer, en efecto, como un gran itinerario, es más, como una auténtica peregrinación, tanto personal e interior como comunitaria, eclesial, social e histórica. Ella representa el paradigma de todo auténtico viaje en el que la humanidad está llamada a abandonar lo que Dante define «la era que nos hace tan feroces» (Par. XXII, 151) para alcanzar una nueva condición, marcada por la armonía, la paz, la felicidad. Es este el horizonte de todo auténtico humanismo.

Dante es, por lo tanto, profeta de esperanza, anunciador de la posibilidad del rescate, de la liberación, del cambio profundo de cada hombre y mujer, de toda la humanidad. Él nos invita una vez más a volver a encontrar el sentido perdido y confuso de nuestro itinerario humano y saber mirar de nuevo el horizonte luminoso en el que brilla en plenitud la dignidad de la persona humana. Al honrar a Dante Alighieri, como ya nos invitaba Pablo VI, podemos enriquecernos con su experiencia para atravesar las numerosas selvas oscuras aún dispersas en nuestra tierra y realizar felizmente nuestra peregrinación en la historia, para alcanzar la meta soñada y deseada por todo hombre: «el amor que mueve el sol y las demás estrellas» (Par. XXXIII, 145).

Vaticano, 4 de mayo de 2015

Francisco

1. Después de una lectura de Dante por Liszt.




 Francesca da Rimini de Tchaikovsky. Impresionante forma de acercarse a Paolo y Francesca.


 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Dante: 750 años de su venida al mundo.

Dante por Giotto

Lo sabemos bien. El neofacismo indigenista y los estudios culturales ( y sus nefastas derivaciones), lo han ocultado en esta parte del mundo. Nos dicen que es absurdo que un latinoamericano conozca y se asombre del universo de los clásicos. Nos dicen que debemos mirar nuestro terruño, aun cuando no sepamos bien que diablos es eso. Permanecemos en la provincia, nunca como ahora. Quizás por ello, la sentencia de Hegel ahora tiene mayor contundencia: "La lechuza de Minerva levanta vuelo cuando empieza el ocaso". Estamos en el ocaso y la sabiduría nos abandona. Los antropólogos y los sociólogos de la literatura están en su fiesta terminal. Y los imagino como las hordas de la Gestapo y de las SS, pero esta vez  quemando a Homero, a Cervantes, a Dante, a Leopardi, a todos ellos y a otros más. Antropólogos y sociólogos contra la humanidad. Tenían razón Popper y Hayek cuando cogieron del cuello las ciencias sociales y las agitaron como lo hicieron. Pero ya habían sembrado las semillas de su barbarie. 

Sin belleza no hay bien ni verdad. Lo decía bien Von Balthsar. Y las tres se encarnaron en Dante, las tres en La Comedia. El mayor canto hecho por un hombre; Teodramática en su mayor amplitud. No vamos a abundar en más sobre Dante. Los dantófilos podrán decirlo mejor que yo. Lo único que puedo afirmar que mientras existan lectores que presientan los grandes temas de la humanidad, la obra de los clásicos, nunca morirá a pesar de los adoradores  de la "brutezza". 

Comparto el Canto XXXIII del Paraíso. 

Virgen Madre, hija de tu hijo,
humilde y alta más que otra criatura,
término fijo del consejo eterno,

tú eres quien la humana natura
ennobleció tanto, que su hacedor
no desdeñó hacerse su hechura.

En tu vientre se reencendió el amor,
a cuyo calor en la eterna paz
ha germinado así esta flor.

Para nosotros eres aquí meridiana faz
de caridad, y abajo, entre los mortales,
eres de la esperanza fuente vivaz.

Señora, eres tan grande y tanto vales,
que quien quiere gracia y a ti no se acoge,
su deseo quiere que sin alas vuele.

Tu benignidad no sólo socorre
a quien demanda, mas muchas veces
liberal al demandar precede.

En ti misericordia, en ti piedad,
en ti magnificencia, en ti se aduna
cuanto en la criatura hay de bondad.

Ahora, este, que de la ínfima laguna
del universo hasta aquí ha visto
las vidas espirituales una a una,

te suplica, por gracia, de virtud
tanta, que pueda con los ojos alzarse
más alto hasta la última salud.

Y yo, que nunca por mi propio ver me inflamé
como hago por el suyo, todas mis preces
te ofrezco, y ruego que no sean escasas,

por que de toda nube lo desligues
de su mortalidad con tus ruegos,
para que el sumo placer se le despliegue.

Aún más te ruego, reina, que puedes
lo que quieres, que conserves sanos,
luego de tanto ver, sus afectos.

Venza tu guardia las mociones humanas:
¡Mira a Beatriz con cuantos beatos
a favor de mis ruegos juntan las manos!

Aquellos ojos de Dios amados y venerados,
fijos en el orador, demostraron
cuánto los ruegos devotos le son gratos;

de allí a la eterna luz se alzaron,
de lo cual no debe creerse que pueda
una criatura dirigir un mirar tan claro.

Y yo que al final de todas mis deseos
me acercaba, como era natural,
calmé el ardor en mí de mi deseo.

Bernardo me indicaba y sonreía
para que mirase arriba; mas yo estaba
ya por mi mismo como él quería;

porque mi vista, venida sincera,
más y más se metía por el rayo
de la alta luz que en sí misma es verdadera.

De aquí en adelante mi mirar fue mayor
que nuestra charla, que a la visión cede,
y cede la memoria a grandeza tanta.

Como quien soñando mira,
que tras el sueño la emoción impresa
queda, y lo otro la mente no retiene,

así estaba yo, que casi a su término llegada
mi visión, todavía me destila
en el corazón el dulzor que nació de ella.

Así al Sol la nieve se desliga;
así al viento en las hojas leves
se pierde la sentencia de Sibila.

¡Oh suprema luz, que te elevas tanto
de los mortales conceptos! A mi mente
presta de nuevo un poco de lo que parecías,

y haz mi lengua tan potente,
que al menos una chispa de tu gloria
pueda dejar a la futura gente;

pues, por volver un tanto a mi memoria
y por resonar un poco en estos versos,
más se comprenderá de tu victoria.

Creo yo, por lo intenso que sufrí
del vivo rayo, que me habría perdido,
si mis ojos de él hubiéranse partido.

Y recuerdo, que por ello más audaz
me hice a soportar tanto, que uní
mi mirada al valor infinito.

¡Oh abundante gracia por la que presumí
fijar la vista en la luz eterna,
tanto que la fuerza de la visión consumí!

En su profundo vi que se interna,
ligado con amor en un volumen,
todo lo que por el universo se desencuaderna;

sustancia y accidente y sus costumbres
cuasi confundidos entre sí, de modo tal
que lo que digo modesta es vislumbre.

La forma universal de este nudo
creo que vi, que al recordarlo,
diciendo esto, siento mayor gozo.

Un punto sólo me causa más letargo
que veinticinco siglos idos de la empresa
que movió a Neptuno a admirar la sombra de Argos.

Así mi mente enteramente suspendida,
fija miraba, inmóvil y atenta,
y siempre de admirar encendida.

Y en aquella luz tal uno se renueva,
que apartarse de ella hacia otro aspecto
es imposible que nunca se consienta;

pues el bien, que del querer es objeto,
entero en ella se encierra; y fuera de ella
es defectivo lo que allí es perfecto.

En adelante será más corta mi conversa,
sólo de lo que recuerdo, que la de un infante
que en el pezón baña todavía la lengua.

No era que más de un simple semblante
hubiera en aquella luz que yo miraba,
pues es siempre así como era antes;

sino porque la visión se avaloraba
en mi mirada, una sola apariencia,
mudando yo, por mi se trastocaba.

En la profunda y clara subsistencia
del alto lumbre me aparecieron tres giros
de tres colores y de un continente;

y uno de otro como iris de iris
parecía reflejo, y el tercero parecía fuego,
que aquí y allá igualmente se espire.

¡Oh! ¡Cuán poco es el decir y cuán flaco
mi concepto! y esto, y lo que vi,
es tanto, que no basta con decir “poco”.

¡Oh luz eterna que sola en ti sedes,
sola te entiendes, y por ti entendida
y tú te entiendes, amas y sonríes!

Aquel circular, que así concebido
parecía en ti como luz refleja,
contemplado por mis ojos en torno,

dentro de sí, de su color mismo,
me parecía ver pintada nuestra efigie;
porque mi rostro en él estaba metido todo.

Como el geómetra que se afana y aflige
por medir el cerco, y no encuentra,
pensando, el principio que precisa,

así estaba yo en aquella visión nueva;
ver quería cómo la imagen al círculo
correspondía y cómo allí se encontraba;

mas no bastaban las propias alas:
si no que mi mente fue herida
de un fulgor que cumplió su anhelo.

A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;
mas ya movía mi deseo y mi velle,
como rueda a su vez movida,

el amor que mueve el Sol y las demás estrellas.

Después de una lectura de Dante. Franz Liszt


jueves, 13 de marzo de 2014

Alturas temerarias: cinco complejidades para piano



Componer música es, también,  probar y probarse. Exigir y exigirse. Pues también los grandes compositores, muchos de ellos, fueron grandes interpretes. Sabían tanto cómo componer y , al mismo tiempo, cómo ejecutar. El resultado de ambas dotaciones, es que el compositor podía y sabía los modos de conmoción más eficaces. Sabía la manera de conducir nuestra experiencia sensorial, transformándola en experiencia estética, elevándonos a alturas y bajuras insospechadas. Pero también sabía, sí sabía, cómo dejarnos mudos con su talento. Las composiciones virtuosas, de alguna manera, nos dicen: soy capaz de concebir esto. 

Hace tiempo quería escribir sobre las piezas para piano que, a mi juicio, son las más complejas; entendiendo complejidad como la relación entre virtuosismo y coherencia formal. No sólo de simple pirotecnia. Es más bien, la excelencia, el areté de las grandes obras para piano. Hermoso e insuperable repertorio.  

1. Sonata para piano n.º 29 en Si bemol mayor Op. 106, subtitulada Hammerklavier, fue compuesta en el otoño de 1818 en cuatro movimientos al modo de la sonata clásica. El último movimiento, Largo - Allegro risoluto, posee uno de los momentos más grandes de la literatura musical no sólo por la complejidad de la obra, sino porque el sentido de lo inefable brota en cada momento de la fuga enigmática que se pronuncia en dos eternos minutos. 



2. Scarbo de Gaspard de la  Nuit de Ravel. Gaspard de la Nuit debe ser una de las obras más complejas de todo el repertorio. Estrenada en 1909, esta obra posee tres movimientos. Siendo el último, Scarbo, el más célebre.



3. Mazzepa. Estudio Trascendental. N. 4 en re menor de Liszt. De los doce estudios, todos ellos de extrema dificultad, Mazzepa es, sin duda, el que exige más al pianista. Inspirado en un poema de Victor Hugo y estrenado en 1840, Mazzepa es sin duda una de las cimas del arte de sorprender. 



4. Variaciones a un tema de Paganini op 35 de Johannes Brahms. Alguna vez Clara Schumann dijo de las variaciones de Brahms: variaciones para ser tocadas por una bruja, observando lo difícil que le había resultado tocar esta obra. La varaciones fueron compuesta hacia 1863 y se basa en Capricho 24 en La menor para violín del gran Paganini.



5. Allegro Bárbaro de Charles Valentin Alkan. No se si es la pieza más compleja de Alkan pero si es, sin duda, una de las más complejas obras que compuso el gran pianista francés. Parte de los 12 Estudios para piano el Allegro Bárbaro fue compuesto hacia 1847.

)

lunes, 15 de julio de 2013

Música para una isla



Si por azar del destino me quedase sólo en una isla, qué música llevaría en este periplo que necesariamente sería un viaje interior. Pues el viaje geográfico termina  siendo un viaje del cerebro y de la mente que le da forma. Así, la música que me acompañase en esta travesía, tendría que ser música que guíe, que camine, que consuele, que eleve, que hunda. Música para todos los momentos de la mente, los momentos que surgen cuando uno está sólo en una isla solitaria. 

Incluyo en esta lista imaginaria, tanto música académica como popular. Y pensaré, en algunos casos, en términos de grabaciones discográficas. El orden en lo de menos, no indica jerarquías. 

1. Benjamin Britten. Suites para violonchelo Op 70, 80 y 87. Caminar en una playa desierta en el amanecer, con los innumerables fantasmas rondando en la mente. Camino y abismos. No es música para relajar el sistema nervioso. Por el contrario, enerva todo lo que se tiempla al interior. No apto para oídos cursis. 

Lamento: Lento rubato, Suite para violonchelo N. 1 Op 70



Moto perpetuo e Canto quarto: Presto. Suite para violonchelo N. 1 Op 70



2. Edgar Várese. Ionisation para instrumentos de percusión. Perdido en la noche, sin luz y sin estrellas. El alma oscura con tus temores. Pero no miedo, sino fascinación por saber todas las soledades juntas y unidas al mismo tiempo. 



3. Pink Floyd. Echoes. Sentado en una piedra, fumando un cigarrillo, tomando café. Mirar el panorama yermo; quizás aparezca una estrella, quizás no. Pero sentado en esa piedra, eventualmente, podré alzar vuelo. ¿Qué vuelo? Oh alma, hasta donde puedes llegar desde que naciste al mundo¡



4. Franz Liszt. Seis consolaciones. Recuerdos a la vista, mirando cada detalle de la isla solitaria. La isla solitaria se transforma en un enorme caja de remembranzas. No se puede huir. Estamos anclados a la pena del paso de tiempo.



5. Franz Schubert. Allegro moderato de Sinfonía "Inacabada" N. 8. En algún momento pensaré que vivo la segunda navegación. Por un momento creeré que el universo de Newton tiene su propio soundtrack. Estoy viviendo la experiencia de creer que la realidad es algo externo a mi. Muy extraño. 



6. Wolfang Amadeus Mozart. Andante de la Sinfonía Concertante para viola y violín KV 364. Hacia algún medio día aunque no lo sea. Buscando el medio día, donde sea.



7. Johannes Brahms. Andante del Trio para corno, viola y piano Op 40. Seguro que estoy próximo al regreso. Queda la isla como un lugar más o como un lugar menos. He viajado a territorio inhóspito, pero sin dejarme atacar o morir. Se aprende en una isla solitaria.

jueves, 27 de junio de 2013

La última de las edades: En la tumba de Wagner de Franz Liszt

Liszt y Wagner en su última edad

Lo que pudo haber sentido Liszt cuando murió Wagner, se lo llevó Liszt a su tumba. Nunca lo sabremos. Quizás Cósima tendría más información, pero ella tampoco está. Cuando murió Wagner y murió Liszt tres años después, moría el primer romanticismo. Pues murió Chopin en 1849, Mendelssohn en 1848 y Schumann en 1856. Y tres décadas después murieron Wagner y Liszt. Y así, todos murieron. 

Liszt sientió en la muerte de Wagner la muerte de toda una generación y la muerte de una forma de generar música. Y Liszt sabía que la muerte de Wagner iba abrir una nueva edad en la música. La edad de la música tras la muerte de Wagner. 

No se si lo que sintió Liszt cuando murió Wagner fue genuino. Aunque a simple vista parece que si. Porque la muerte de Wagner fue un hecatombe, un acontecimiento gigante que sólo un gigante como Liszt pudo sentir en toda su magnitud. También  lo fue la muerte de Listz. 

Por cierto, la muerte de Wagner fue en 1883, la muerte de Liszt en 1886.

lunes, 4 de marzo de 2013

La misma tempestad en tres tiempos: Vivaldi, Beethoven y Liszt

La tempestad de Giorgione
¿Cómo suena una tempestad en la música? ¿Es posible reproducir el movimiento del cielo? ¿Es posible la mímesis sonora? ¿O es tan sólo un extraño deseo? El deseo de que la música imite los sonidos que la engendran. 

Pienso en tres casos. El primero, el célebre concierto "La tempestad del mar" de Antonio Vivaldi, que se encuentra en el Il cimento dell'armonia e dell'inventione. El Concerto n.º 5 en Mi bemol mayor, "La tempesta di mare" (La Tormenta en el Mar), RV 253, fue escrito entre 1723 y 1725.



Otra obra, de fundamentos neoclásicos,  en la Sonata para piano n. 17 en re menor Op 31 n. 2 "La tempestad". Ya hemos escrito sobre esta obra de gran alcance y de altura insospechada. Esta sonata fue publicada en 1802 y según se sabe fue concebida después de una lectura de la obra de Shakespeare, del mismo nombre. Vamos con el tercer movimiento. Una joya de allegretto. 



Finalmente: Orage de Liszt. Aquí el demonio del piano dio rienda suelta a su desenfreno. Una de las maravillas del primer año del peregrinación.

martes, 20 de noviembre de 2012

Hexameron

Liszt, Mendelssohn, Chopin, Czerny, Berlioz, Marie D´agoult y George Sand,
ante el busto de Beethoven . 
Liszt tomó la "La marcha de los puritanos" de la ópera "Los Puritanos" de Bellini. Luego construyó un tema e ideó un conjunto de variaciones, unas realizadas por él, otras confiadas a otros compositores de la época. Estamos en 1837, en el esplendor de la primera gran generación del romanticismo. Hexameron S 392 tiene las siguientes partes: 

Introduction: Extremement lent (Liszt)
Tema: Allegro marziale (transcribed by Liszt)
Variation I: Ben marcato (Thalberg)
Variation II: Moderato (Liszt)
Variation III: di bravura (Pixis) - Ritornello (Liszt)
Variation IV: Legato e grazioso (Herz)
Variation V: Vivo e brillante (Czerny) - Fuocoso molto energico; Lento quasi recitativo (Liszt)
Variation VI: Largo (Chopin) - (coda) (Liszt)
Finale: Molto vivace quasi prestissimo (Liszt)

La obra presenta todas las desmesuras del gran Liszt y los aportes necesarios de sus contemporáneos ilustres. Clara Schumann cuenta que la primera vez que se ejecutó esta obra, por Liszt, fue en su casa, con Robert a su lado. Hoy sabemos bien lo que Clara pensaba de Liszt. 

martes, 14 de febrero de 2012

E caddi come corpo morto cade

Y caí como un cuerpo muerto. Así termina el Canto V del Infierno, tras la triste, enorme e intensa historia de Paolo y Francesca. ¿Cómo no sentir la trama trágica de los amantes que hablan al unísono, como si trataran de un sólo ser, unido al amor desmesurado?



Vuelvo a ver los grabados de Doré. !Qué manera de penetrar desde el lenguaje plástico en el lenguaje poético! Un sólo movimiento de dos seres que nos comunican por medio del poeta: 

Amor, que no perdona amar a amado alguno,
me prendó del placer de este tan fuertemente
que, como ves, aún no me abandona.

¿No es, acaso, uno de los momentos más bellos de la literatura universal? ¿Qué sería de las historias de amor, sin la más conmovedora historia de amor? Aun en el infierno están juntos. ¿Por qué no imaginarlos, así, en el paraíso? ¿No es posible en el paraíso la desmesura? Al leer a Dante, al ver a Doré, al comprender la vida como la comprendo ahora, son más las preguntas que las respuestas, que las certezas. 

Après une Lecture du Dante, Années de pèlerinage de Franz Liszt

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Todo lo que es en el amor

Galaxia espiral M 75,


Dante y Beatriz en la Visón del Empíreo, Dore

Mis cosas, mis cosas pequeñas y las demás pequeñas cosas que hay en el mundo. El asombro por todo cuanto hay y la materia en sus indefinidos estados, tamaños y formas. Ahora estoy o me imagino estar en "el cinturón de Kuiper" mirando a lo lejos el sistema solar. O mejor aun, contemplando cómo la enormidad ilimitada se alza ante mi. "Oh eternidad, palabra terrible" ( J. S. Bach). ¿Qué hace que todo gire de ese modo impensado? Porque hay un movimiento integral e inacabado de todo esto. Me emociona pensarlo y me asusta concebirlo desde la pequeñez de mi efímera condición humana. 

Todos estos días son duros. Son  los días más duros porque tengo que hacer tantas cosas al mismo tiempo. Y tengo que vivir todas las vidas que poseo en un sólo momento. Pero ahí estás, cosmos, recordándome que el carbono tomo conciencia de si. Que de las redes de interacción neuronal fluyo el pensar y de ese pensar, la emoción de esta noche estrellada que no tiene límite desde mi isla en el "cinturón de Kuiper". Ahora recuerdo que Dante tenía razón cuando al final del canto XXXIII del Paraíso decía con bella precisión:  l’amor che move il sole e l’altre stelle (el amor que mueve el Sol y las demás estrellas). Es cierto, sólo el amor es capaz de ese movimiento integral. Sigamos en nuestra cúpula estelar. 

Magnificat, Sinfonía Dante de Franz Liszt


viernes, 18 de noviembre de 2011

Afectos naturales: Liszt y los últimos estudios de ejecución trascendental


Procederé al modo del caos. Si, acaso, el caos posee un procedimiento. Procederé tanto del trabajo como del amanecer de hoy. Por eso estoy en el límite de la experiencia y la inocencia. ¿En quién piensa Liszt mientras se avecina cada ola de esto que escucho y me sobrecoge como pocas cosas logran sobre-cogerme ? No es la religión la que me justifica ante el espejo. Es la música, sobre todo. "Chasse Neige" , Estudio de Ejecución Trascendental nº 12 en si bemol mayor. No es el corazón el que agita su marcha. Es algo más hondo que no se puede describir.

Estudio de Ejecución trascendental Nº 12 en si bemol mayor, "Chasse Neige" de Franz Liszt



¿Quién está aquí mientras el universo se esta creando desde la energía primordial?. ¿Acaso no es la pasión la que mueve la realidad? La física procede del amor en todas sus formas. Hay que mirar alto para reconocer que en esta fuerza lo que habita en la fragilidad. ¡Qué frágil es la pasión¡ 

Estudio de ejecución transcendental Nº 10 "Allegro agitato molto Appassionata" de Franz Liszt

miércoles, 18 de agosto de 2010

Liszt y los pájaros de Francisco

La "lisztsomanía" llegó a su fin. El celebrado Liszt tuvo que enfrentar la muerte de dos de sus hijos. Y, al mismo tiempo, la crisis mística que sobrevino al percatarse que su mundo, el mundo romántico del que se había sido parte, estaba desapareciendo. Habían muerto Mendelssohn, Schumann y Chopin. De los cuatro grandes del  romanticismo cosmopolita, sólo él vivía. Cuando la "lisztsomanía" llegaba a su fin, el romanticismo estaba en su fase mítico-nacionalista y se asistía a una primera reacción neoclásica en el interior del siglo romántico. Wagner y Brahms eran las fuerzas en conflicto. Liszt se alineó con el amigo generacional: Wagner. Pero lo hizo sin mayor convicción. Quizás obligado, a la larga, por la parentela forzada. Cosima, su tercera hija con Marie d`Agoult, se casó con Wagner. 

En esa crisis personal, Liszt se hizo franciscano. El músico más célebre de su tiempo, el primer "Pop Star" de la historia de la música, se rapaba el cabello al modo de los monjes franciscanos. Imagino que el 25 de abril de 1865, la noticia corrió por toda Europa. El músico más famoso recibía las órdenes de "padre", como se entendía en el siglo XIX, es decir, sin exclusividad sacerdotal. Pero hubo un proceso. No fue de la noche a la mañana. El Abad Franz Liszt se convirtió después de varios intentos, de idas y contramarchas. 

La búsqueda espiritual de Liszt se puede seguir a partir de varias de sus obras instrumentales y corales. Tiene importancia Légende N º 1: San Francisco de Asís: La Predicación a los Pájaros. S175. El gran compositor húngaro intenta describir uno de los momentos más reconocibles de las Florecillas de San Francisco, el momento que el santo conversa con las "hermanas aves". Más allá de las limitaciones descriptivas de la música, la obra se presenta como una demostración más del enorme talento del compositor. Además de ser una obra que siempre reta a los mejores pianistas. 

Lengende: St François d'Assise 'La prédication aux oiseaux', S175 No 1. Piano Leslie Howard, artista exclusivo de Hyperion.



viernes, 13 de agosto de 2010

Armonías poéticas y religiosas

Hay un Liszt encantador, hay un Liszt embaucador,  hay un Liszt provocador y  hay un Liszt conmovedor.  Cada uno tiene su lugar y su tiempo. A Liszt podemos bailarlo o sufrirlo. Nos arranca un aplauso, una lágrima y también un bostezo. A pesar de sus desequilibrios,  fue uno de los grandes; qué duda cabe. Hizo tanto en piano que sobrecoge la holgura de su producción. En ese mar multitemático, proyectado al infinito, destacan algunas obras. Entre las escogidas "Harmonies poétiques et religieuses" S154, dedicadas a Carolyne zu Sayn-Wittgenstein, mujer casada a la que conoció en uno de sus viajes a Rusia. Con Carolyne, Liszt vivió uno de sus más célebres y novelescos romances. De la tortuosa relación nos quedó este grupo de composiciones para piano de  virtuosismo sobrecogedor. Romanticismo extremo para sensibilidades que disfrutan los excesos de la pasión. 

La obra trata de tener un hilo conductor común. Vincular la fe y la poesía y, desde ellas, intuir la experiencia de la muerte. Es decir, estetizar lo que llamó en el imaginario romántico "morir de amor". En las "Harmonies", Listz recupera algunas de sus obras corales elaborando transcripciones para piano de las mismas. Como en el caso de "Ave María", del "Padre Noster", entre otras piezas. La  obra esta fechada en 1847 y sus partes son las siguientes: 

  1. Invocation
  2. Ave María
  3. Bendición de Dieu dans la soledad
  4. Pensée des mortes
  5. Pater Noster
  6. Hymne à l'enfant réveil
  7. Funérailles
  8. Miserere, d'après Palestrina
  9.  (Lagrimoso Andante)
  10. Cantique d'amour 


Funérailles. Harmonies poétiques et religieuses. S154. Franz Liszt. Piano: Martha Argerich

viernes, 26 de febrero de 2010

El tema de la muerte

En el imaginario romántico, la experiencia de la muerte se constituyó- al igual que en el primer barroco- en tema recurrente. Sin embargo, en la visión romántica y decimonónica  la muerte ya había perdido esa relevancia sobrenatural que había tenido siglos atrás. Los románticos hicieron de la muerte un motivo estético o, en todo caso, redujeron el ámbito religioso del mismo secularizándolo. De ahí la familiaridad temática y la exploración morbosa. Escudriñar en la muerte sus límites visuales, literarios y psicológicos. 

El tema de la muerte en la música presenta características propias. En los géneros vocales es más evidente. Basta que el texto narre esa experiencia, envuelto en un ropaje instrumental sonoro. Se me viene a la mente perturbadora aria del  Il Farnace de Antonio Vivaldi: Gelido in ogni vena, cuyo texto dice: 

Helada, por todas las venas,
Me siento correr la sangre
La sombra de un hijo exangüe
Me llena de terror
Y para mayor pena mía
Creo haber sido cruel
Con un alma inocente:
El corazón de mi corazón.

Momento cumbre y terrible en que Tamiri ha matado a su hijo por petición del rey Farnace. Cecilia Bartoli nos entrega una conmovedora interpretación concertante de Tamiri.



Por ello el tema de la muerte, en la música vocal, puede ser fácilamente identificable. Pero en el caso de las composiciones musicales, la muerte es mucho más difícil de ubicar. A no ser que se traten de composiciones que han sido aceptadas por su título como "piezas mortuorias". Por ejemplo, la famosa marcia fúnebre (adagio assai) de la sinfonía Heroica de Beethoven. Este movimiento se trata de llevar al plano sonoro instrumental la experiencia de la muerte debida a la guerra, en este caso a los conflictos bélicos desatados por Napoleón Bonaparte. Aquí en versión de Karajan en una primera parte:



Como vemos, a pesar de su pesadumbre, aun late en el clasicismo prometeico beethoveniano, esa dimensión sobrenatural que posee la muerte. Sin embargo, como decíamos líneas arriba, el romanticismo exploró en la cuestión mortuoria como un motivo estético, desligado de la carga humana-divina. Un caso para mi emblemático es el Totentanz de Franz Lizst, compuesto entre 1838 y 1848. Esta danza macabra de enorme poder perturbador, aborda la cuestión de la muerte desde una perspectiva tremenda, tanto por la forma como por sus contenidos. Es una obra peligrosa que exige al pianista un virtuosismo que sólo Liszt podía plantear. También una visión de la muerte convertida en exuberancia seductora. Romántica. 

Totentanz. S126. Franz Liszt. Piano: Enrico Pace



lunes, 15 de febrero de 2010

Campanita en sol

Paganini y Liszt. Virtuosos admirados, genios poseídos del violín y el piano. Liszt hizo todo lo posible por dar a conocer a sus contemporáneos. Sus innumerables transcripciones son casi un género con nombre propio. Además, fue maestro de la cita musical, de la reelaboración inteligente y respetuosa de la obra de otros. El rondo del Segundo Concierto en si bemol de Nicolo Paganini llegó a tener fama y vida propia. Sobre todo por el célebre tema de la "campanella". Liszt que heredó en el piano el deslumbrante virtuosismo que tuvo Paganini en el violín, hizo varias versiones para el teclado de la famosa campanita. La "campanella" que hoy mostramos esta dentro de los Grandes Études de Paganini S140 compuestos entre 1838-39. Obras de un virtuosismo temerario como gran parte de las composiciones de Liszt de ese periodo.

Estudio 3 "Campanella" en sol sostenido menor S140. Franz Liszt. Piano: Alice Sara Ott, una de las revelaciones gratificantes de estos años. 



Rondo- Concierto para violín número 2 en si menor Op 7. Nicolo Paganini

jueves, 24 de diciembre de 2009

Ave verum corpus

Se presume que fue escrito por el Papa Inocencio VI (pontificado desde1352 hasta 1362). Durante la Edad Media fue usado en la consagración de la Hostia. Sin duda, es el himno eucarístico más célebre de las antiguas y luminosas liturgias. Dada la injuria de los tiempos, donde la Navidad se ha tornado en fiesta pagana, es tan necesario regresar a las bases de la experiencia de fe. Curiosamente, creer en nuestros días se ha transformado en un acto de rebeldía. Y quien escribe esto es, para nada, conservador.


Ave verum corpus, natum
De Maria Virgine,
Vere passum, immolatum
In cruce pro homine,
Cujus latus perforatum
Unda fluxit et sanguine,
Esto nobis praegustatum
In mortis exanime.

Traducción del latín


Salve, Cuerpo verdadero, nacido
de la Virgen María,
verdaderamente atormentado, sacrificado
en la cruz por la humanidad,
en cuyo costado perforado
fluyó agua y sangre;
esto es un anticipo
de la prueba que será para nosotros la muerte.

Ave Verum Corpus KV 618. W. A. Mozart



Ave Verum Corpus. S44. F. Liszt



Ave Verum Corpus. F. Poulenc



Ave Verum Corpus. E. Elgar

viernes, 24 de abril de 2009

Visión paralela del paraíso

El sonido del mar antes del fin de la madrugada, que llega hasta nosotros, se disipa al entrar el alba. Mientras, miro mi parte de ciudad cotejando en todas las visiones previas qué metáfora sirve para plasmar esta impresión . El silencio casi absoluto induce a creer que cierta eternidad se puede vislumbrar en la aparente quietud de los fenómenos. Ventanas al cielo. Lo divino que se manifiesta en la ausencia. ¿Para qué bajar a la historia si en la ahistoricidad se llega a presentir todo esto? No hay deseo. Anulación del ansia. Alma que se despliega por lo aparente y se intruduce en todo, descubriendo algo que con palabras es inutil decir. ¿Libertad? ¿Será esa la libertad?


Nuages gris (1881)- Franz Liszt. K. Zimerman

lunes, 5 de enero de 2009

Sonido y silencio

Barenboim escribe: " El sonido no es independiente, no existe por sí mismo, sino que tiene una relación constante e inevitable con el silencio. En ese contexto la primera nota no representa el inicio: surge del silencio que lo precede. Si el sonido esta relacionado con el silencio, ¿de qué tipo de relación se trata? ¿El sonido domina al silencio o el silencio domina al sonido?...El último sonido no es el final de la música...Por eso es tan perturbador cuando un público entusiasta aplaude antes de que se haya apagado el último sonido, porque hay un último momento de expresividad que consiste precisamente en la relación entre el final del sonido y el inicio del silencio que le sigue. En ese aspecto la música es un espejo de la vida, porque los dos (sonido y silencio) empiezan y terminan en nada" ( del libro: El sonido es vida. El poder de la música. 2007)


Al leer este texto de Daniel Barenboim - gran músico de una tradición casi extinguida- me doy cuenta que eso es lo que tanto me asombra de la música y que no se reduce a la música. La música que habita en mi corazón entre latido y latido, a intervalos de algo que se presenta y algo que se extingue. Esta, no esta. Es, no es. Por eso, todo ser que se interesa por la duración- pienso- esta en condiciones de "entender" la música y no sólo "saber" de música. Entender la continuidad, la relación; el espacio vacio, tras la relación, tras la continuidad. ¿Indeterminación? ¿Determinación? ¡Esto es maravillosamente grande, qué alegría darse cuenta de ello!

Nuages Gris de Franz Liszt, 1881. Casi al final de su vida y siglo. Conciencia de todo esto que decimos arriba. Al piano, Krystian Zimerman.


domingo, 23 de noviembre de 2008

Descripción II: Tormenta y aves

Albertine, amiga de Liszt y de Marie, escribió lo siguiente sobre Orage (la tormenta) :

"Todo anunciaba la tormenta de verano. Estalla en el preciso momento en que Liszt empieza a tocar. Un viento furioso sopla; tenemos que recoger las sillas y enrollar el toldo del balcón. Toda esta agitación me perturba y me pone nerviosa. Liszt no se inmuta, al contrario su inspiración crece. No es él, sino el mismisimo genio de la música...Estamos bajo el hechizo, tocados por la varita del mago...Liszt interpreta una tormenta. Parece leer una partitura invisible, o componer en tiempo real"

Franz Liszt. Tormenta (Orage)- Años de peregrinación- Primer año. Misha Kottler al piano.




El género de la "chanson" de programa fue la cima de la música descriptiva del renacimiento. Se desarrolló en Flandes y en Francia, sobre todo. Le chant des oiseaux, de Clement Janequin (1485-1558) es un ejemplo de viva polifonía profana, rico en el uso de onomatopeyas que, usadas como revestimiento, emulan el canto de las aves. Mis alumnos siempre la disfrutan



Clement Jenequin- Le chant des oiseaux


viernes, 31 de octubre de 2008

Matelda en el jardín. Primera visión del Paraíso

Purgatorio XXVIII
(fragmento)


Sois nuevos, y quizá porque yo río,
comenzó ella, en éste lugar elegido
por la natura humana para su nido,

maravillados os retiene una sospecha;
mas luz aporta el salmo Delectasti,
que puede desanublar vuestro intelecto.

Y tú que estás delante y me rogaste,
di si otra cosa oir quieres; que pronta vine
a tus cuestiones todas, hasta que baste.

El agua, dije yo, y el son de la floresta
impugnan en mi la creencia nueva
por algo que oí contrario a ésta.

Por lo que ella: Te diré como procede
por su razón aquello que admirarte hace,
y purgaré la niebla que te hiere.

El sumo Bien, que solo a sí se place,
hizo al hombre bueno y para el bien,
y este lugar le dio en arras de paz eterna.

Por su falta que demoróse poco;
por su falta en llanto y en afanes
cambió honesta risa y dulces juegos.

Para que la conmoción que abajo hacen
de sí la exhalación del agua y de la tierra,
que cuanto pueden tras el calor marchan,

no hiciera al hombre guerra alguna,
este monte se alzó al cielo tanto
que libre de ellas quedó desde la puerta.

Ahora bien, como en el entero círculo
el aire se mueve con la primera vuelta,
si en algún punto no es roto el cerco,

en esta altura que está por entero suelta
en el aire vivo, tal movimiento repercute,
y hace que la selva suene, porque es espesa;

y la azotada planta tanto puede,
que de su virtud el aire impregna,
y este luego, girando, difunde entorno;

y la otra tierra, conforme es digna
por sí y por su cielo, concibe y alumbra
de diversas virtudes diversos leños.

Por tanto allá no será maravilla,
oído esto, cuando alguna planta
os germine sin aparente semilla.

Y saber debes que la campiña santa
en la que estás, de toda semilla está colmada,
y fruto encierra que allá abajo no se coge.

El agua que ves no surge de vena
nutrida de vapor que el frío convierta,
como río que adquiere y pierde aliento;

mas sale de fontana sólida y cierta,
que por voluntad de Dios tanto recobra,
cuanto vierte en dos partes abierta.

En esta parte con virtud desciende
que quita la memoria del pecado;
en otra de toda buena obra recuerda.

Este Lete; y del otro lado
Eunoe se llama; y no opera
si aquí primero que allá no se bebe;

a todos los demás sabores estos superan.
Y aunque mucho pueda ser sacia
tu sed porque más no te descubro,

te daré un corolario aún de gracia:
no creo que mis dichos te sean menos caros,
si más allá de prometido se espacian.

Aquellos que antiguamente poetizaron
la edad de oro y su feliz estado
quizá este monte en el Parnaso soñaron.

Aquí fue inocente la raíz humana;
aquí es siempre primavera y fruto;
éste es el néctar del que todos hablan.

Entonces atrás me di vuelta por completo
a mis poetas, y vi que con sonrisa
había escuchado el último período;

luego a la bella dama retorné la vista.


Sinfonía Dante. Franz Liszt. Tercera parte: Magnificat