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lunes, 18 de marzo de 2013

El sonido de mis afectos


¿Suenan las pasiones? ¿Tienen música los sentimientos? ¿Puedo traducir mis sentimientos en música? Todos hemos hecho este ejercicio. Desmesurado para unos, inútil para otros. Lo cierto es que casi todos hemos caído en la tentación de ponerle música a la vida o las vidas que hemos tenido. Así, los grandes maestros son nuestros mejores amigos, los que nos prestan sus sonidos; nos prestan su corazón y su razón.

Mendelssohn y el amor: Andante con molto tranquillo. Trío N. 1 Op 49. 



Franck y la tristeza: Lento con molto sentimento. Quinteto en fa menor



Schubert y la desolación: Andante con moto. Cuarteto N. 14 en re menor "La muerte y la doncella".



Pärt y una visión del paraíso: Para Alina. 1999



Ligeti y una visión del infierno: Kyrie: molto espressivo. Misa Requiem. 1959.



Bach y mi alegría: Allegro. Concierto de Brandenburgo N. 5 en re mayor BWV 1050.



Coda: No hay música para el odio. Felizmente.

martes, 8 de enero de 2013

2013: año de celebraciones













Este 2013 nos trae varias celebraciones de primer orden. Trataré de hacer una lista de lo que conmemora "la misteriosa forma del tiempo". Probablemente algunas efemérides no podré mencionarlas por la fragilidad de la memoria, por ello, desde ya, la disculpas del caso.

Los nacimientos: 

Bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi. ¿Quien no conoce algo de este gigante de la opera? Estemos preparados para la infinidad de homenajes que por doquier le harán al gran Verdi. 
Bicentenario del nacimiento de Richard Wagner. A Wagner lo amamos o lo odiomos. No hay término medio. Aquí el "último trovador" renacerá en su propio templo, a la estatura de su propio mito. 
Bicentenario del nacimiento de Charles Valentin Alkan. Notable. Una de las cimas de la música para piano. Romántico olvidado injustamente cuando está a la altura de Liszt y Chopin. Los melómanos no debemos pasar por alto este bicentenario. 
Centenario del nacimiento de Benjamin Britten. No tengo palabras para describir lo que siento por la obra de este compositor de primerísimo orden. Recuerdo el día que sus Suites para Violonchelo me dieron una nueva oportunidad para el asombro. Britten es muy, pero muy grande. 
Centenario del nacimiento de Witold Lutoslawski. Una oportunidad de oro para descubrir a un músico notable. 
180 años del nacimiento de Johannes Brahms. Siempre será justo celebrarlo bajo cualquier pretexto. Cada día que pasa pienso que Brahms es el cuarto músico, el único que puede estar muy cerca de "los tres divinos" (Bach, Mozart, Beethoven). 
140 y 70 años del nacimiento de Sergei Rachmaninoff. Para llamar a los espíritus de la turbulencia. La tragedia tiene su músico. No olvidar su legado es tarea de todos. 
140 años del nacimiento de Max Reger. Mucho más de lo habíamos creído. También es una buena oportunidad para celebrarlo. 
90 años del nacimiento de Gyorgy Ligeti. Una gran oportunidad para pensar en el centenario próximo. Hay tanto que descubrir en Ligeti, tanto que aprender. 
80 años del nacimiento de Krzysztof Penderecki. Un hombre de fe que se acerca a la sabiduría musical. Sigue vivo y espero que siga vivo. Uno de los últimos grandes músicos del siglo XX. 

Las muertes: 

60 años de la muerte de Sergei Prokofiev. Y pensar que hubo un momento que Prokofiev fue considerado el más grande compositor del siglo XX. Otra oportunidad para volver a escucharlo con mayor detenimiento. 
50 años de la muerte de Paul Hindemith. Medio siglo de fallecido y todavía no lo reconocemos en su real dimensión. 
10 años de la muerte de Luciano Berio. Como si fuese ayer cuando leí en un diario: "Murió Luciano Berio". Felizmente estoy ad portas de cegarme con la luz de su inmensa obra. Este año será una de mis audiciones obligadas. 

Música Popular. No pensaba incluirlas. Pero creo que es una buena oportunidad de hacerlo. 

30 años de la muerte de Chabuca Granda. Trovadora peruana de finas formas limeñas. Quizás el único referente local  en el que reconozco algo con lo que puedo identificarme. 
50 años de la muerte de Edith Piaf. Esa voz distinguida en la multitud de voces. ¿Ya medio siglo de muerte? Increíble y canta mejor. 

Y entre lo mejor del rock...


40 años de The Dark Side of the Moon. La obra más célebre de Pink Floyd está de celebraciones centrales. 

miércoles, 18 de enero de 2012

El fin perverso de todas las cosas: Le grand macabre de Ligeti

No cesaré  hasta que todo no haya exhalado su último aliento 
Nekrotzar. Acto Uno.  Le grand macabre


El Triunfo de la muerte de Brueghel

Tomo de Kant una frase inmensa: el fin perverso de todas las cosas. El fin final. El día en que todo acaba por la acción terrorífica del mal. Ya no mañana, ya no futuro. Se hunde la esperanza en un agujero negro, infinito. El fin del mundo es fin de todas las cosas que nos han sido dadas. Y Gyorgy Ligeti (1923-2006), construye el fresco horroroso de ese final.

En 1978 el célebre compositor húngaro estrena en Estocolmo una de las últimas grandes óperas de la historia: Le grand macabre, la representación de un apocalipsis lejano a cualquier escatología. No es menester mio narrar la trama de esta obra concebida en dos actos y cuatro cuadros. Sólo me interesa motivarlos que busquen - por diversos medios - esta historia genial concebida por Meschke y Ligeti. Donde los personajes centrales, con nombres tan insinuantes como Spermando, Astradamors Clitoria, Principe Go Go, Nekrotzar, etc, viven en un mundo dominado no sólo por los placeres del cuerpo, sino también por la ausencia absoluta de Dios, de utopía; en suma  de creencia trascendentes. La humanidad reflejada es estos personajes, casi espejismos trágicos, son ejemplos de la tristeza final del antropoceno. No hay más en mundo sin sentido. Hasta el eros ha perdido su poder provocador. Todo en el imaginado no lugar de Breughelland, algo así como la tierra del infierno de Breughel, el gran pintor alemán renacentista, autor del Triunfo de la Muerte. 

Solo como muestra, algunos fragmentos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Virtud del virtuosismo.

A veces los compositores pueden ser crueles. Componer para exigirle al interprete más allá de sus propias capacidades. Sobre esto hay muchas historias y mitos.  Cuentan que Mili Balakirev se ufanaba de haber compuesto una pieza para piano imposible de ser ejecutada, incluso por el mismo. O que Ravel obró Gaspar de la Nuit sólo para demostrar que era capaz de componer la obra más compleja de la historia del piano. Más allá de la mitología, hay ejemplos evidentes de composiciones complejas que exigen músicos de un virtuosismo extremo. Pero, ¿cuál es la razón de ser de este tipo composiciones? Es claro que el artista siempre ha tratado de  mostrar el dominio de la forma en la que  trabaja. Saber que se puede hacer algo que llega ser particularmente notable desde el punto de vista formal. Sin embargo, el virtuosismo posee un riesgo.Cuando sólo se trata de un mero alarde de dominio técnico, se corre el peligro de quedarse en el vacío. Como ese academicismo francés horroroso de fines del siglo XIX, cuando la pintura se hallaba en plena efervescencia impresionista. Pintura vacía de evidente dominio formal, pero sin sustancia ni vida. 

Pero hay un virtuosismo que llega a ser necesario en obras que poseen una dimensión conceptual mayor. Un ejemplo son las Armonías poéticas y religiosas de Franz Liszt. Me parece también que la Escalera del Diablo, de Georgy Ligeti, de fundamentos matemáticos basados en la matemática de Cantor, posee esa dimensión que une lo virtuoso con lo conceptual. Indagación pura que debe ser resaltada y valorada.

Presento obras que son particularmente difíciles de ejecutar del repertorio pianístico. Me parece que cada una de ellas lograr equilibrar el saludable desafío formal junto a lo sustancial, más aun cuando en la música es muy difícil evidenciar la dimensión de los conceptos.



Islamey. Mila Balakirev. Piano: Borís Berezovski



Ondine. Gaspar de la nuit. Maurice Ravel. Piano: Vladimir Ashkenazy.



Estudio para piano N. 13 "La escalera del Diablo". Georgy Ligeti.



Scarbo. Gaspar de la nuit. Maurice Ravel. Piano: Valentina Lisitsa

jueves, 17 de julio de 2008

2001: A Space Odyssey. 40 años después

En 1968 se estrenó uno de los films más representativos del género de ciencia ficción: 2001, A Space Odissey. No voy a hablar de las bondades cinematográficas de la célebre película de Stanley Kubrick, pues se ha escrito demasiado sobre la mismas y no me siento capacitado para hacerlo. Me limitaré simplemente a comentar sobre el interesante soundtrack de este film.


Kubrick le comicionó a Alex North la realización de la banda sonora. North ya había trabajado con anteriormente con Kubrick en otros films, entre ellos, Espartaco; siendo reconocido por el "tema de amor". Sin embargo, realizando el montaje sonoro, Kubrick desechó la partitura de North por razones estéticas. Al parecer Kubrick no quedó satisfecho con el resultado final. Ante ello, el director norteamericano, optó por recurrir a la obra de diversos compositores, tanto del siglo XIX como del XX. La lista de obras seleccionadas en el soundtrack y que aparecen en el film es la siguiente:

1. Overture: Atmospheres -Georgy Ligeti
2. Así hablaba Zarathustra- Amanecer - Richard Strauss
3. Requiem para soprano, mezzosoprano, coro y orquesta- Georgy Ligeti
4. El Danubio Azul - Johan Strauss
5. Lux Aeterna- Georgy Ligeti
6. Gayane Ballet Suite- Aram Khachtaturiam
7. Jupiter and Beyond:
a) Requiem para soprano, mezzosoprano, coro y orquesta-Georgy Ligeti
b) Atmospheres- Georgy Ligeti
c) Adventures- Georgy Ligeti
8. Así hablaba Zaratustra- Amanecer- Richard Strauss
9. El Danubio Azul- Johan Strauss.


En el caso del celebérrimo Danubio Azul, nos encontramos con una composición popular del siglo XIX. El Amanecer del poema sinfónico Así hablaba Zaratustra, es una obra del periodo de juventud de Strauss, inspirado en el libro más conocido de Niezsche. Postromántico, Strauss fue un compositor del cambio de siglo; probablemente el último gran compositor de una era de la música alemana. La inclusión de Khachtaturiam es interesante. Como compositor es situado dentro de nacionalismo contempotáneo. Sin embargo, aquí se revela un asunto ideológico. Khachtaturiam era el compositor oficial de estado soviético y el más apreciado en la Unión Soviética. Siendo un film realizado en plena "guerra fria", la inclusión de Kkachtaturiam se evidenciaba como una apertura estética en medio de un contexto confrontacional. Además porque la película enfatiza el caracter binacional de la expedición estelar.


Un comentario aparte merece la inclusión de Georgy Ligeti (1923-2006). Ligeti, en aquel momento, era uno de los compositores más interesantes de la posguerra. De origen húngaro, se hizo austriaco después de la intervención de la URSS en Hungría de 1956. Vivió en Alemania, donde tomo contacto con los músicos de la Escuela de Darmstadt, donde se familiarizó con la música electroacústica y el serialismo integral. Dentro de la película, las composiciones de Ligeti se presentan como la cima de toda la banda sonora. El Requiem es una obra asobrosa, de un poder sugestivo evidente y de una belleza turbadora. Además, su inclusión se revela como una apuesta a favor de la postvanguardia musical y a los riesgos que podría conllevar dicha opción. Ello evidencia el talente estético del gran director norteamericano y la inteligencia para seleccionar a compositores contemporáneos de primerísimo nivel. Otra razón más para volver a ver esta hermosa película es su intensa y subyugante banda sonora.


Amanecer- Así Hablaba Zaratustra- Richard Strauss. Filarmónica de Viena, dirigida por Herbert "el emperador" Karajan.



Requiem para soprano, mezzosoprano, coro y orquesta de Georgy Ligeti.