Mostrando entradas con la etiqueta Franck. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Franck. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de agosto de 2021

Cesar Franck ( 1822-2022): a un año de su bicentenario. Una lista de sus obras esenciales


El próximo año, se cumple doscientos años del nacimiento del mayor músico nacido en Bélgica y naturalizado francés: Cesar Franck (1822-1890). En ese sentido, y ponderando la obra de este ilustre compositor, mostramos una lista de sus obras que creemos fundamentales y que nos introducen a su poderoso universo creador. Esta es sólo una aproximación muy general y personal: 

1. Sonata para piano y violín en la mayor- 1886

2. Quinteto para piano, dos violines, viola y violonchelo en fa menor- 1878

3. Trio para piano, violín y violonchelo número 1 en fa sostenido menor- 1840

4. Variaciones sinfónicas para piano y orquesta- 1885

5. Preludio, coral  y fuga en si menor para piano- 1884

6. Sinfonía en re menor- 1888

7. Psique : Poema sinfónico- 1887

8. Preludio,fuga y variación para órgano- 1862

9. Misa a tres voces en la mayor- 1860/1872

10. Cuarteto para cuerdas en re mayor- 1890
 

domingo, 27 de septiembre de 2020

Piano, violonchelo y violín. Los grandes trios (una selección personal)

Los tríos para piano, violonchelo y violín han sido abordados con frecuencia por los grandes compositores. Y es difícil elaborar una lista que haga justicia a un repertorio que posee cumbres con derechos propios y adquiridos. Sin embargo, de tiempo en tiempo me vienen ganas de confeccionar una selección de los tríos para piano y cuerdas que más me han llamado la atención a lo largo de los años.  Y esta es la oportunidad. Como en otras oportunidades, me disculpo por las omisiones que podría cometer. Pero me arriesgo, pidiendo disculpas a mis pacientes lectores si faltara algún trío de sus preferencias. 

Empecemos....

1. Trío para piano y cuerdas en re menor, op 70 N. 1 " De los espectros", de Ludwig Van Beethoven. Compuesto en 1807 y estrenado en 1808. De todos los tríos de maestro de Bonn, probablemente sea el más conocido y el más admirado. Tiene uno de los movimientos más logrados y sombríos de todo su repertorio: largo assai ed espressivo, del que proviene su nombre. A fin de mantener la unidad de la obra, comparto toda la composición, esperando que prestemos atención al segundo, descomunal, movimiento, 



2. Trío para piano y cuerdas n. 1 en re menor op 49 de Felix Mendelssohn, completado en 1839 y estrenado en 1840. No cabe dudas, que este trío posee uno de los primeros movimientos más románticos del repertorio. Y de debe a la fina inclinación de Mendelssohn por la melodía. Si teníamos por Mendelssohn una actitud contraria a su época, el inicio nos los devuelve a su propia era. Gran trío, necesario en toda colección de música de cámara. 



3. Trio para piano y cuerdas en fa sostenido n. 1 op 1 de Cesar Franck. Compuesto en 1840, con solo 18 años, es una de las muestras más logradas del talento del gran compositor belga. El primer movimiento nos lleva a dimensiones insospechadas de pasión romántica, pero en un nivel de innovación sobrecogedor. En esta obra se anuncian cumbres del repertorio de Franck como la sonata para piano y violín y el quinteto para piano y cuerdas.



4. Trio para piano y cuerdas en mi menor N.2 op 90 de Camille Saint-Seans. Compuesto en 1892 es una de la obras mejor logradas del repertorio de cámara del ilustre compositor francés. Ya hemos escrito sobre esta joya en una entrada anterior. Y creo que es necesario seguir haciéndole justicia. El primer movimiento: allegro non troppo, es posee una melodía que atraviesa como cuchillo. 


5. Trío para piano y cuerdas en mi menor N. 4 op 90 "Dunky" de Antonin Dvorak. Una de los tríos que hacen del compositor checo un consumado creador de música de cámara. Este trio se estrenó en 1891 y se inspira en los sonidos populares que tanto fascinaban al gran Dvorak. Todas las seis "dunkas" son de un virtuosismo notable. Vale oro por donde se le mire. 



6. Trio para piano y cuerdas en mi menor n. 2  op 67 de Dimitri Shostakovich. No hay duda que la figura del gran Shostakovich sigue creciendo con el tiempo. Y este trío es uno de los mejores ejemplos de lo que era capaz de componer para el repertorio de cámara. Estrenado en 1941, en plena guerra, está dedicado a la memoria de Ivan Sollertinsky, uno de sus mejores amigos. El trío en mi menor, exige a los interpretes una virtuosismo extremo que, por momentos, raya en la dinámica energética absoluta. Un gran trio, para poner punto final a esta modesta selección.


viernes, 21 de agosto de 2015

César Franck, su quinteto para piano y cuerdas y un poema de Eloy Sánchez

Monumento a César Franck, en Francia. 

Cuando se escucha el quinteto para piano y cuerdas en re menor de César Franck, se tiene la impresión de estar asistiendo a cierto tipo de funeral. No un funeral de la muerte que le sigue a la vida ida. Sino el funeral de cierto tipo de esperanzas, de expectativas. Funeral que, incluso, abusa de la melancolía. Pienso que es una de las obras para cámara mas intensas y mejor logradas. Además creo que debería ser más reconocida por un número extenso de melómanos. 

El poeta español Eloy Sánchez hizo un hermoso poema a partir de la relación (maestro-alumna) que el gran compositor belga tuvo con Augusta Holmés, compositora nacida en Irlanda y que ahora se encuentra en proceso de reconocimiento.  Los movimientos del quinteto de Franck le dan título a este tríptico de Eloy Sánchez. Comparto con ustedes el quinteto, el poema y el deseo procurar extender mi admiración por esta gran obra de Franck. Obra que, por cierto, también fue grandemente admirada por Marcel Proust. 

Comparto el quinteto de Franck y el poema de Eloy Sánchez dividido en tres secciones a partir de los movimientos. 

CÉSAR FRANCK A AUGUSTA HOLMES
(Quinteto para piano en Fa menor)


1 (Molto moderato, quasi lento - Allegro)

Cuando ya no esperaba que nada perturbase
el sosiego y el orden que yo mismo elegí para mi vida,
apareciste tú, y de repente toda la paz que poco a poco
fui con paciencia conquistando apartóse de mí,
y una llama muy viva ahora me habita el alma.
Tú tal vez no comprendas lo que esto significa para un
hombre
como yo, que siempre ha estado, en realidad, tan solo,
a pesar de la fiel compañía de unos pocos amigos
y de la larga dicha conyugal que mi mujer me ha dado.
Es como si de pronto un ruiseñor cantara
en la desolación de un árbol anclado en el invierno
y sus ramas desnudas de nuevo recordasen
la gracia del verdor bajo el influjo de esta música.




2 (Lento, con molto sentimiento)

Mi vida ha sido un duro camino de fracasos
a los que nunca doblegué mi espíritu,
pues desde siempre supe que el artista que trabaja
con honradez en el servicio de su Señor y de su obra,
muy rara vez consigue la atención de las gentes
de su tiempo; atención que estimula,
pero que al fin y al cabo no necesita el arte.
Bajo las altas bóvedas de esta iglesia ha transcurrido
la parte más fecunda y hermosa de mis días:
el olor de la cera y del incienso de las sagradas ceremo-
nias,
los devotos rumores de las plegarias de los fieles,
me acompañaron siempre mientras que yo intentaba,
sentado aquí, en el coro, junto al dócil teclado
de este órgano amigo, dar expresión cumplida
a la inquietud que me embargaba el pecho.
Y en cierto modo he sido feliz, porque acepté
con humildad el fluir casi anónimo
de mi destino, aunque a veces el desaliento y el hastío
se acercaran a mí.




3 (Allegro non troppo, ma con fuoco)

Ahora sé que mi dicha
fue tan sólo ignorancia de que un día cualquiera
habrías de llegar: tu presencia bastó
para arruinar la paz que con trabajo obtuve.

Cómo negarme a la dulzura con que a veces me miras,
a tu risa tan libre, al fulgor que te envuelve,
a la luz que en tus labios brilla si es que me nombras.

Yo no sé, yo no sé, pero bendigo esta locura
que sacude mi espíritu y me llena de sol cuando te veo.
Y doy gracias a Dios por haberte creado, por haber
permitido
que vinieras de pronto para cambiar mi vida;
pues ya no soy el mismo, aunque a los ojos
de todos sea el de siempre y nadie, nadie sepa
que sólo pienso en ti, que te amo, que es para ti mi
música.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Primer trío para piano de César Franck



Muchos empezamos nuestro camino por la música de Franck a partir de la sonata en la mayor para piano y violín; referencia obligada en cualquier colección de un melómano que se precie de serlo. Después, otros tantos descubrimos el quinteto para piano y cuerdas en fa menos que posee, acaso, uno de los momentos más dramáticos de la música de cámara: lento con molto sentimento. 

Ciertamente sólo bastarían la sonata en la mayor o el quinteto en fa menor, para situar a Franck entre los compositores más importantes de la música de cámara del siglo XIX. Aparte se encuentran sus composiciones orquestales y sus célebres obras para órgano, obras también ampliamente difundidas y reconocidas. 

Siempre hay lugar para agradables sorpresas. Como en muchas otras cosas, hay que estar siempre atentos a las posibilidades que nos da la vida para descubrir nueva y gran música. Composiciones que nos dejen estremecidos y apasionados. Y eso es lo que me ha pasado con el trío para piano y cuerdas N. 1 en fa sostenido menor FWV 1 de César Franck. Obra compuesta hacia 1840, cuando el joven maestro contaba tan sólo con 18 años. 

Todo es romántico en este primer trío ( de los cuatro que compuso). Desde la época, hasta el modo de concebir la melodía y el patetismo de cada incursión rítmica y armónica, a largo de los sensibles movimientos: Andante con moto,  Allegro molto y Finale: Allegro maestoso. 

Confieso que esta primera audición está más cercana a la emoción que a la razón. Sin embargo, ya empiezo a entender la ruta de esta andar de los tríos de Franck. Hay varias interrogantes: ¿Por qué no siguió por esta senda? ¿Cuánto se asemeja a Brahms en la construcción "casi sinfónica" de la música de cámara? En fin, preguntas y preguntas. 

Primer movimiento: Andante con moto.

lunes, 18 de marzo de 2013

El sonido de mis afectos


¿Suenan las pasiones? ¿Tienen música los sentimientos? ¿Puedo traducir mis sentimientos en música? Todos hemos hecho este ejercicio. Desmesurado para unos, inútil para otros. Lo cierto es que casi todos hemos caído en la tentación de ponerle música a la vida o las vidas que hemos tenido. Así, los grandes maestros son nuestros mejores amigos, los que nos prestan sus sonidos; nos prestan su corazón y su razón.

Mendelssohn y el amor: Andante con molto tranquillo. Trío N. 1 Op 49. 



Franck y la tristeza: Lento con molto sentimento. Quinteto en fa menor



Schubert y la desolación: Andante con moto. Cuarteto N. 14 en re menor "La muerte y la doncella".



Pärt y una visión del paraíso: Para Alina. 1999



Ligeti y una visión del infierno: Kyrie: molto espressivo. Misa Requiem. 1959.



Bach y mi alegría: Allegro. Concierto de Brandenburgo N. 5 en re mayor BWV 1050.



Coda: No hay música para el odio. Felizmente.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cuatro quintetos

La forma reina de la música de cámara es el cuarteto de cuerdas. También cercana  a esa cúspide se encuentran los tríos (habitualmente para violín, violonchelo y piano) y los quintetos (para piano y cuerdas). Ayer en la noche estuve escuchando después de mucho tiempo el Quinteto para piano y cuerdas en fa menor FVW 7 de César Franck. Siempre es estimulante oír una obra de dimensiones notables y de una sensibilidad exquisita. Una composición que no deja indiferente por su capacidad de hacernos sentir aquello que no nos está afectando. Una obra cumbre de la melancolía; melancolía en el sentido renacentista, no romántico. Una vez que terminaba el allegro non troppo ma con fuoco todas las sensaciones se habían evidenciado y quedaba exhausto ante la profusión de imágenes sonoras, algunas refinadas y apolíneas otras sumergidas en un torrente de oscuros deseos. El católico ferviente Franck nos entregaba una obra notable del repertorio para el quinteto de piano y cuerdas. 

¿Cuáles son los quintetos para piano y cuerdas que más me emocionan? La lista del repertorio no es tan extensa como la de los cuartetos, tríos o dúo sonatas. Por ello es difícil seleccionar un grupo selecto de esta formación camerística. Como últimamente he estado releyendo con avidez los Cuatro Cuartetos de Eliot, pienso que sería interesante reducir la lista a cuatro quintetos. Mis cuatro quintetos para piano y cuerdas favoritos son los siguientes. 

1. Quinteto para piano en fa menor Op 34 de Johannes Brahms. Me pregunto si existe otra composición de cámara a la altura de esta obra. Probablemente no haya otra en el siglo XIX que le haga sombra. Aquí se recapitulan y unen clasicismo y romanticismo, juventud y madurez, forma y sentimiento. Todos los movimientos son notables, todos están en su lugar. En general, el quinteto para piano me genera la misma actitud que el segundo concierto para piano: temor y temblor a la usanza del maestro Kierkergaard. 

Cuarto movimiento: Finale: Poco sostenuto - Allegro no troppo - Presto, no troppo. Músicos notables en esta interpretación brillante.



2. Quinteto para piano y cuerdas en fa menor FVW7 de César Franck. Líneas arriba ya he mencionado algunos alcances de esta obra imprescindible del repertorio camerístico. Sólo añadir que la primera vez que la oí fue como parte de la banda sonora del film Celeste una película acerca de la relación entre Marcel Proust y su sirviente Celeste. 

Segundo Movimiento: Lento, con molto sentimento.



3. Quinteto para piano y cuerdas en sol menor Op 57 de Dimitri Shostakovich. Siempre me pareció extraño que este quinteto haya obtenido el premio Stalin en 1941. Más aun cuando ahora sabemos de la tragedia personal que el Shostakovich padeció durante su vida, sobre todo durante el stalinismo. Nunca  llegaremos saber lo que su atormentada mente vivió, pues las evidencias se manifiestan contradictorias. Podemos reconocer el dolor, pero también la pasión y la sabiduría formal que llegó a poseer como pocos. Shostakovich sabía de música, sabía de historia de la música y amaba la tradición musical. El más grande músico del siglo XX, qué duda cabe. Este muy lejos de todos los demás, perdón por el atrevimiento. Compuesto al modo barroco durante la segunda guerra mundial, presenta innumerables  momentos notables. 

Primer movimiento: Preludio, lento. Otra versión de notables músicos.



4. Quinteto para piano y cuerdas en mi bemol mayor Op 44 de Robert Schumann. Una de las obras centrales del repertorio, dio luz a las composiciones posteriores del repertorio. Schumann logra con este quinteto traspasar el umbral de la música absoluta a la música evocativa. Todo se puede tocar, besar, oler. Podemos caminar a su lado y tropezarnos con sus propias pasiones. Eusebius, Raro, Florestán. La legión Schumann en su mejor momento. 

Segundo movimiento: In modo d'una marcia. Un poco largamente.

miércoles, 23 de junio de 2010

Aérea y olorosa

¿Quién era el Vinteuil de Proust? Pablo Neruda responde desde su autobiografía Confieso que he vivido lo siguiente: 

Nunca leí con tanto placer y tanta abundancia como en aquel suburbio de Colombo en que viví solitario por mucho tiempo. De vez en cuando volvía a Rimbaud, a Quevedo o a Proust. Por el camino de Swan me hizo revivir los tormentos, los amores y los celos de mi adolescencia. Y comprendí que en aquella frase de la sonata de Vinteuil, frase musical que Proust llamó "aérea y olorosa", no sólo se paladea la descripción más exquisita del apasionante sonido, sino también una desesperada medida de la pasión.

Mi problema en aquellas soledades fue encontrar esa música y oírla. Con la ayuda de mi amigomúsico y musicólogo, investigamos hasta saber que el Vinteuil de Proust fue formado tal vez por Schubert y Wagner y Saint—Saéns y Fauré y D' Indy y César Franck. Mi indigna mala educación musical se mantuvo ignorante de casi todos esos músicos. Sus obras eran cajas ausentes o cerradas. Mi oído nunca reconoció sino las melodías más evidentes, y eso, con dificultad. Por fin, avanzando en la pesquisa, más literaria que sonora, conseguí un álbum con los tres discos de la sonata para piano y violín de César Franck. No había duda, allí estaba la frase de Vinteuil. No podía caber duda ninguna. 

Y el mismo Marcel Proust en Un amor Swann elabora una bella reflexión impresionista sobre la sonata de Vinteuil: 

Con esta frase de Vinteuil  había abrazado nuestra condición mortal.  Tuvo algo humano que la hizo muy conmovedora. Su destino estaba ligado al futuro y a la realidad de nuestra alma,  como un  ornamento más, pero diferenciado. Tal vez la nada es la verdad y nuestros sueños no existen. Pero entonces sentimos que estas frases musicales, los conceptos que existen con relación a  ellas, no son nada. Nosotros nos extraviamos o quedamos como rehenes cautivos de la fortuna. Y por eso  la muerte era algo menos amarga y sin gloria. Y también, por eso,  menos probable. 

Consideraré, sin muchas evidencias, que la sonata de Vinteuil es la de Franck. Asumiré aquello que aquellas frases musicales son, en efecto, la constatación de la levedad del ser y del existir. Observaré el drama de quedarme en el rosario de las impresiones. Me quedaré en la conciencia de la nada desde la suspensión de una nota que se eleva y sale por el lado inexistente de mi mismo. 

Sonata para piano y violín en la mayor FWV 8 de César Franck. Movimientos: 

1. Allegretto ben moderato
2. Alegro
3. Recitativo-Fantasía (Ben moderato)
4. Poco Allegretto mosso





Mi movimiento favorito: Recitativo-Fantasía (Ben moderato)



viernes, 9 de abril de 2010

Psyché y Eros

Para Angelina e Ignacio 

El mito de Psyqué y Eros. La imaginación romántica lo hizo suyo. Ahí está la escultura de Canova, ahí esta la sinfonía de Franck. Y partir de un texto de la Metamorfosis de Apuleyo, César Franck elaboró una interpretación musical del mito, ciertamente a su modo. Una obra divida en tres parte:

1. El sueño de Psyqué (lento) y Psyqué raptada por los céfiros (allegro vivace)
2. Los jardines de Eros (lento) y Psyqué y Eros (andantino)
3. El Castigo (Quasi lento). Sufrimientos y quejas de Psyqué (lento) y El perdón de Psyqué (o apoteosis).

Psyché. poema sinfónico para coros y orquesta. César Franck








miércoles, 16 de septiembre de 2009

Camino sobre un quinteto

De todas las obras de cámara, esta es una de los que más me llegan al corazón. Algo tiene que ver Marcel Proust, me imagino. Hace tantos años. Proust, Gide, Valery, Mallarmé. Lectura sin fisura. Y todo con Franck, Faure y, claro, Debussy, Satie y Ravel. Bruma del fin del invierno, "todos los recuerdos que salieron de una tasa de te". El Quinteto para cuerdas y piano en Fa menor de Cesar Franck (1822-1890) posee más atmósfera que certeza melódica. Sin embargo, cuánto apasionamiento se puede encontrar en la atmósfera en una obra que esta entre dos tierras. la romántica y la impresionista. 


Molto moderato quasi lento allegro, enérgico y trágico. Lento, pureza que languidece  largamente, pero que no se torna en muerte eficaz. Allegro non troppo, donde la pasión  vuelve al inicio de la navegación. Un eterno retorno trágico y doblemente enérgico. Todo se mira al espejo. Este quinteto es una obra esencial que siempre hay que saber recuperar, como la célebre Sonata en La para piano y violín y el Cuarteto en Re. Maravilloso y enorme Franck en su música de cámara. Y aun no comentamos su obra sinfónica ni coral. Otras cumbres.

1) Molto moderato quasi lento allegro- Quinteto en Fa menor para piano y cuerdas FWV 7- Cesar Franck. En dos partes.





2) Lento con molto sentimento



3) Allegro non troppo ma con fuoco