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domingo, 6 de diciembre de 2020

Erlkönig de Schubert por Berlioz, Liszt, Reger y Ermst




Sin duda es uno de los lieder más célebres del gran Franz Schubert. Basado en un poema de Goethe del mismo nombre, fue publicado e 1821. Varios de los grandes compositores han versionado al "Rey de los Elfos. Haremos una revisión de las transcripciones que se realizado del conocido lieder del maestro Schubert, donde compositores de la talla de Liszt, Berlioz, Ernst y Reger nos han dado impresionantes versiones


EL REY DE LOS ELFOS


¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Un padre con su hijo, lo lleva seguro y caliente, 
al resguardo de su regazo fiel.

- Hijo mío ¿por qué escondes tu asustado rostro?
- ¿Es el rey de los elfos, oh padre, tú no lo ves?
- ¿El rey de los elfos con su corona y manto?
¡Son alucinaciones hijo, que la niebla te hace ver!

¡Oh lindo niño, anda, ven conmigo!
Verás que juegos alegres te enseñaré.
¡Y qué flores tan extrañas florecen en mi orilla,
con las que mi madre hace dorados ramilletes!

- Padre mío, padre mío, ¿no oyes tú las promesas
con las que el rey de los elfos pretende atraerme?
- No hagas caso, hijo mío es la fronda seca del árido
bosque, agitada por el cierzo.

- Lindo niño, ¿no quieres venir a mi palacio?
Te aguardan mis hermosas hijas en la entrada.
Cada una, en la noche, arrullará tu sueño.
y sabrán entretejer sus danzas y cantos,

- Padre mío, padre mío, ¿no ves allá en la sombra,
resplandecer las bellas hijas del monarca?
- Hijo mío, no hagas caso, es la difusa espesura,
lo veo bien y no hay nada más.

- Niño hermoso, amo tu belleza divina;
si no vienes por las buenas, emplearé la fuerza.
- Padre mío, padre mío, ¡mira cómo me aferra!
me lastiman sus manos. ¡Defiéndeme padre!

Atemorizado el padre clava las espuelas a su caballo,
aprieta contra su pecho al lloroso niño,
por fin llega al portal de su casona.
Mira, y en sus brazos el niño está muerto.

1. Erlkönig, transcripción para orquesta y barítono por Hector Berlioz


2. Erlkönig en transcripción para piano por Franz Liszt. Probablemente, una de transcripciones más electrizantes realizadas por el gran compositor húngaro



3. La versión orquestada por Max Reger


4.  Arreglo para violín de Heinrich Wilhelm Ernst


miércoles, 22 de abril de 2009

La Mort d'Ophélie y una visión paralela del infierno

No. La bella canción de Berlioz: La Mort d'Ophélie, no tiene nada de infernal. Lo infernal era la esquina de esta ciudad que me toca padecer. Insolación y grado 27 del astro rey quemante. Smog violador, ruido violador (motores, altavoces, bocinas y el gruñido de los australopithecus renacidos). Lo infernal era todo eso y la portada violadora de los diarios, los restos de comida desperdigados por el suelo, el olor a nada por ser olor de todo al mismo tiempo. Era de la profanación. La violación llevada a sus máximas instancias alegóricas. Lo infernal es la violación integral, hecha totalidad. Y el Síndrome de Estocolmo capturando la vida de millones que ya les "gusta" vivir así.

Paralela a esta visión del séptimo círculo (en sus tres recintos), podía escuchar La Mort d'Ophélie de Hector Berlioz, cantada por Cecilia Bartoli. La canción, como ustedes sabrán, tiene su origen en la Ofelia de Hamlet. Pero elevada a heroína trágica por el romanticismo. Nos sirve para comprender ello, la pintura La Muerte de Ofelia de John Everett Millais, el prerrafaelista.



El culto a la imagen de Ofelia se hizo extensivo en las sucesivas generaciones románticas. La idea de la locura suicida representada en una mujer etéreamente bella, era seductora. Y un romántico como Hector Berlioz no podría sustraerse a tal atracción estética. El texto que sirve a la canción es una traducción que el poeta francés Ernest Legouve hizo del drama de Shakespeare, cuando Gertrudis le narra a Laertes la muerte de Ofelia. Bella melancolía que se desarrolla en una melodía traslúcidamente elaborada, en que la reiteración nunca aparece de la misma forma. En este caso, la interpretación de Cecilia Bartoli, como suele ser en su caso, es una interpretación culta y, por lo tanto, noble. Y esa es la gran diferencia de las versiones de la Bartoli. La mezzosoprano romana une el cultivo de la voz con el cultivo del intelecto. No se trata sólo de ser una gran voz, sino una voz que piensa.
Plenamente inmerso en la contemplación de La Mort d'Ophélie, la visión del infierno ha quedado atrás. Nuevamente el gran arte me ha liberado de la carga de la "época" (merde époque). Desde el cerebro de Berlioz y en la voz de Bartoli, lo importante- al menos para mi- retoma su lugar en la vida.

lunes, 23 de febrero de 2009

De programas

Mahler reestrena su Segunda Sinfonía en 1902. Para esta interpretación, escribe el programa descriptivo, detallando desde la palabra, la sucesión de imágenes y metáforas sonoras que se encuentran en esta enorme obra. Escribe Mahler sobre el primer movimiento Allegro Maestoso:

"Estamos junto al féretro de un hombre amado. Por última vez, pasan ante los ojos de la mente su vida, sus luchas, sus sufrimientos y sus aspiraciones. Y ahora, en este momento solemne y profundamente conmovedor, en que nos liberamos de las mezquinas preocupaciones de la vida cotidiana, atrae la atención de nuestros corazones una voz de temible solemnidad que raramente o nunca oímos por encima del ensordecedor tráfico de los asuntos mundanos. ¿Y ahora qué?, dice ¿Qué es la vida... y qué es la muerte? ?¿Hay una continuación de la existencia? ¿Es todo un vacío sueño? ¿O esta vida nuestra, y nuestra muerte, tienen sentido?"

Sinfonía N. 2 "Resurrección"- Pimer Movimiento Andante Maestoso -Gustav Mahler.Lucerne Festival Orchestra. Dirige Claudio Abbado.




Hector Berlioz fue uno de los iniciadores del programa sinfónico. En 1830 estrena su obra más célebre: Sinfonía Fantástica Op 14, siendo el último de sus movimientos el más conocido: "Sueño de una noche de aquelarre o sueño del sabbat". Intenso y seductor, este momento de la sinfonía de Berlioz es uno de los ejemplos más renombrados de unir la música al texto. El perturbado Berlioz para este movimiento escribió lo sigueinte:

“Se encuentra presenciando un sabbat de brujas, en medio de un espantoso grupo de fantasmas, hechiceros y toda clase de monstruos que se han reunido para sus exequias. Oye ruidos extraños, gemidos, estrepitosas carcajadas, aullidos a los que parecen contestar otros aullidos. Aparece nuevamente la idea fija; pero ha perdido su carácter noble y tímido; se ha convertido en un aire de baile innoble, trivial y grotesco; ve incorporarse a su amada al sabbat de las brujas... rugidos de alegría celebran su llegada. La ve tomar parte en la diabólica orgía... campanas doblan a muerto, en una parodia burlesca del Dies Irae. La danza de las brujas y el Dies Irae se escuchan juntos”.