lunes, 21 de mayo de 2012

Impresiones después de la Sinfonía de Berio

Mark Rothko. Naranja sobre amarillo, 1956. 

Aquí no es la música, ni el extenso y denso collage de citas extraídas de la tradición musical. Aquí es mi impresión en el amanecer de un  nuevo día. Un día nuevo dentro de los miles de días que espero seguir viviendo a pesar de no entender plenamente el mundo en el que transcurro. Y ni siquiera entender el país en el que vivo, ni su gente, ni sus costumbres, ni sus formas de existir. Pero hay un nuevo día en la escala de este mortal, más allá de este mundo, más allá del país en el que le tocó nacer. 

El nuevo día es como la Sinfonía de Berio o mejor, la nueva vida es como la Sinfonía de Berio. Hay trozos de todas mis vidas juntas. Una sobre otras, que se entrecruzan, se carcomen, se engullen. A veces dan muestras de pánico. Otras, muestras de mesura helénica. Con Berio llego al umbral de la nueva vida/día. Y en ese silencio que se prolonga al fin, el amanecer del nuevo hogar. 

Luciano Berio (1925-2003). Sinfonía para ocho voces amplificadas y orquesta sinfónica. Esta composición, de cinco movimientos- fue  compuesta en 1968 y estrenada un año después. Es junto a las Secuencias, la obra más popular de este gran compositor italiano y, también, una de las composiciones esenciales del último medio siglo. 

Sinfonía. Luciano Berio. 1969.

viernes, 11 de mayo de 2012

Hélène Grimaud y el adagio del concierto 23 de Mozart


Busco nuevas versiones de las grandes obras. Internet sirve muy bien para eso. La célebre Deutsche Grammophon ha editado el 2011 un CD + DVD de los conciertos para piano 19 y 23 de Mozart. En este caso, la interpretación cae en las manos, en el corazón y en la mente de Hëlene Grimaud. Lo que me gusta de esta nueva aproximación al gran concierto para piano de Mozart (sin duda, el 23), es que Mozart nos invita siempre recrearlo de forma ilimitada. Y en eso radica la naturaleza de una composición clásica. Cada vez que se interpreta, se vuelve a reinventar. Se enriquece de modo constante. 

He escuchado las versiones de Horowitz, de Pollini, de Barenboim, y quizás un par más que no recuerdo. Pero esta de Grimaud, es justo la que quería oír. Puede resultar algo pretencioso, pero desde hace unas semanas, he estado tarareando el adagio del concierto 23. Imaginaba cómo sonaría si yo tuviese el don de la interpretación. Lamentablemente mi vida no ha sido la del músico. Estoy condenado a amar enormemente a algo (la música) que nunca estará en mi hacer. Sólo me queda imaginar, desde la memoria, como quisiera que sonaran determinas obras de conservo en mi. Por fortuna, la versión de Grimaud, se acerca a la imaginación del sonido de este adagio apasionado, tierno y oscuro. ¡Cuánto de Mozart colinda con esas extrañas y exactas dimensiones!

miércoles, 9 de mayo de 2012

Liberación del proletario académico y el cuarteto para piano N.1 del Op 25



Cuarteto para piano N.1 del Op 25. Obsesivamente lo escucho días de días. Y pienso. Y me viene a la mente. Y lo siento. Y lo disfruto. Y lo siento de nuevo, más y más. Es Brahms, pues sólo Brahms puede hacer eso. Es Brahms y su nombre basta. 

Hoy este proletario académico se rebela. No corregiré la infinidad de comprensiones de texto, ni elaboraré pruebas parciales. Ni pensaré en las minucias que me exigen en un lugar y otro. Hoy seré humano. Estaré con Brahms hasta que recupere mi condición de ser para libertad. Mi cerebro se llenará de aquel constante conflicto entre razón e invención que colma la poética brahmsiana. Sentimientos que conducen a resoluciones abiertas e inteligentes. Pues en la música de Brahms las sombras llevan inmersa la luz solar. Por ejemplo de la melancolía expresa del tercero movimiento, pasamos al poder abrazador del último movimiento. El cuarteto para piano N.1 del Op 25-1, fue estrenado en 1862, con el mismo Brahms en el piano. Consta de cuatro movimientos: 1. Allegro, 2. Intermezzo: Allegro, 3. Andante con moto y 4. Rondo alla Zingarese: Presto. Así comparto este acto de rebeldía interior contra el pensamiento básico de mis compatriotas. 


miércoles, 2 de mayo de 2012

Reimann y Mistral: de la noche oscura a la esperanza



Cuando escuché por primera vez  Lear de Reimann, no pudo conciliar el sueño por noches. Cosas de la experiencia estética y su enorme poder evocador. Pues tuvieron que pasar cuatro siglos para que el gran drama de Shakespeare tenga, al fin,  una representación musical digna de su hondura. Vuelvo a Reimann con la confianza que dan los años, vuelvo a dejarme conducir por su nervio (!qué otra palabra podría usar¡) y vuelvo emprender la lucha frente al sonido del desgarro cuando se están encontrando ciertas luces. 

No conocía que Aribert Reimann (1936) había musicalizado poemas de Gabriela Mistral. Poeta mayor de mi continente y de un país que ha dado tantas voces de primer nivel literario. "Vergüenza" de Gabriela Mistral es sin duda uno de sus poemas más hermosos. Y es en la música de Reimann, en el lieder germánico, donde  la presencia de la palabra de Mistral logra hacerse evidente en todas sus dimensiones. El transcurrir de la noche oscura a la esperanza del amor. ¿No es acaso creer en el amor el mayor signo  de esperanza?

Vergüenza

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje el río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana, al descender al río,
la que besaste llevará hermosura!

Scham (Vergüenza) sobre un poema de Gabriela Mistral de Aribert Reimann, 2006. 

Scham

Wenn du mich anblickst, werd' ich schön,
schön wie das Riedgras unterm Tau.
Wenn ich zum Fluß hinuntersteige,
erkennt das hohe Schilf mein sel'ges Angesicht nicht mehr.

Ich schäme mich des tristen Mundes,
der Stimme, der zerriss'nen, meiner rauhen Knie.
Jetzt, da du mich, herbeigeeilt, betrachtest,
fand ich mich arm, fühlt' ich mich bloß.

Am Wege trafst du keinen Stein,
der nackter wäre in der Morgenröte
als ich, die Frau, auf die du deinen Blick geworfen,
da du sie singen hörtest.

Ich werde schweigen. Keiner soll mein Glück
erschaun, der durch das Flachland schreitet,
den Glanz auf meiner plumpen Stirn nicht einer sehen,
das Zittern nicht von meiner Hand...

Die Nacht ist da. Aufs Riedgras fällt der Tau.
Senk lange deinen Blick auf mich.
Umhüll mich zärtlich durch dein Wort.
Schon morgen wird, wenn sie zum Fluß hinuntersteigt,
die du geküßt, von Schönheit strahlen.


miércoles, 25 de abril de 2012

Nerval y una fantasía más allá de la música


Leer a Gerard de Nerval (1808-1855) es siempre un placer. Aunque el placer no sea un tópico frecuente en su literatura. Lo que hay es tristeza, melancolía y nostalgia. Mucha nostalgia. Un paraíso perdido mitologizado en ensoñaciones de un romántico lejano a sus contemporáneos.

Fantaise es hermosos poema. Uno de los más conocidos del autor. Lo publico porque tiene un bello inicio que hace referencia directa a la música: "Il est un air pour qui je donnerais /Tout Rossini, tout Mozart et tout Weber". Una declaración de principio que le otorga a la música su real dimensión: de encontrarse a casi un paso de las contemplaciones más excelsas. 

Fantaise

Il est un air pour qui je donnerais
Tout Rossini, tout Mozart et tout Weber,
Un air très-vieux, languissant et funèbre,
Qui pour moi seul a des charmes secrets.

Or, chaque fois que je viens à l'entendre,
De deux cents ans mon âme rajeunit :
C'est sous Louis treize; et je crois voir s'étendre
Un coteau vert, que le couchant jaunit,

Puis un château de brique à coins de pierre,
Aux vitraux teints de rougeâtres couleurs,
Ceint de grands parcs, avec une rivière
Baignant ses pieds, qui coule entre des fleurs ;

Puis une dame, à sa haute fenêtre,
Blonde aux yeux noirs, en ses habits anciens,
Que dans une autre existence peut-être,
J'ai déjà vue... et dont je me souviens !



Traducción

Fantasía 


Existe una tonada por la que yo daría
todo Mozart, Rossini y todo Weber,
una vieja tonada, languideciente y fúnebre
que me trae a mí solo sus secretos encantos.

Cada vez que la escucho mi alma se hace
doscientos años - es sobre Luis Trece-
más joven; y creo ver cómo se extiende
una ladera verde que amarillea el ocaso,

luego un alcázar de ladrillo y piedra,
de vidrieras teñidas de colores rojizos
ceñido de amplios parques y a sus pies un arroyo
que entre las flores corre;

luego una dama, en su ventana altísima,
rubia. con ojos negros. de vestimenta antígua,
que en otra vida acaso ya hube visto
y de la cual me acuerdo.


sábado, 21 de abril de 2012

Benedicto XVI y Mozart



A los cristianos se les pide apertura hacia el mundo laico y secular. Se les exige tolerancia ante un mundo cada vez menos religioso. De igual modo, el secular, el laico, debería tener esa misma apertura ante el mundo de los creyentes. El ateo, el agnóstico,  también está llamado a respetar al que cree sinceramente en su Dios. 

Benedicto XVI sin duda es un Papa particularmente inteligente. Un hombre culto que está dirigiendo a una institución mastodónica en el incierto camino del siglo XXI. Donde incluso los mismos clérigos acusan una evidente falta de sensibilidad y cultura humanística fundamental. Y, como todo hombre culto, el Papa Ratzinger es particularmente sensible a la música. La gran música, tan importante en las cuatro grandes iglesias cristianas: la católica, la luterana, la anglicana y la ortodoxa. Pues no podemos entender muchas de las obras maestras sin la presencia del cristianismo como fundamento.

Deseo transcribir el breve un breve discurso de Benedicto XVI  de 2010 sobre el "Requiem" de Mozart. 

Queridos amigos:

Doy las gracias de corazón a la Orquesta de Padua y del Véneto y al coro "Academia de la voz" de Turín, dirigidos por el maestro Claudio Desderi, y a los cuatro solistas por habernos ofrecido este momento de alegría interior y de reflexión espiritual con una intensa interpretación del Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. Junto a ellos, doy las gracias a monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, secretario de la Academia Pontificia de las Ciencias, por las palabras que me ha dirigido, así como a las instituciones que han contribuido a la organización de este acontecimiento. Sabemos bien que Mozart, cuando era muy joven, en sus viajes por Italia con su padre, se detuvo en varias regiones, entre las cuales se encontraban también el Piamonte y el Véneto, pero sobre todo sabemos que pudo aprender de la viva actividad musical italiana, caracterizada por compositores como Hasse, Sammartini, Padre Martini, Piccinni, Jommelli, Paisiello, Cimarosa, por citar a algunos de ellos.

Permitidme, sin embargo, que exprese una vez más el afecto particular que me une, podría decir desde siempre, a este sumo músico. Cada vez que escucho su música no puedo dejar de volver con la memoria a mi iglesia parroquial, donde cuando era un muchacho, en los días de fiesta, resonaba una de sus "misas": en el corazón sentía que me alcanzaba un rayo de la belleza del Cielo , y esta sensación sigo experimentándola también hoy cada vez, escuchando esta gran meditación, dramática y serena, sobre la muerte. En Mozart, todo está en perfecta armonía, cada nota, cada frase musical; es así y no podría ser de otra manera; incluso los opuestos quedan reconciliados es la mozart'sche Heiterkeit, la "serenidad mozartiana" todo lo envuelve, en cada momento. Es un don de la Gracia de Dios, pero es también el fruto de la fe viva de Mozart que, especialmente en la música sacra, logra reflejar la respuesta luminosa del Amor divino, que da esperanza, incluso cuando la vida humana es lacerada por el sufrimiento y la muerte.

En su última carta escrita al padre moribundo, fechada el 4 de abril de 1787, escribe hablando precisamente de la etapa final de la vida sobre la tierra: "...¡desde hace algún año he alcanzado tanta familiaridad con esta amiga sincera y sumamente querida del hombre, [la muerte], que su imagen ya no sólo no tiene nada de aterrador, sino que me parece incluso muy tranquilizante y consoladora! Y doy gracias a mi Dios por haberme concedido la suerte de tener la oportunidad de reconocer en ella la clave de nuestra felicidad. No me acuesto nunca sin pensar que al día siguiente quizá ya no estaré. Y sin embargo nadie que me conozca podrá decir que en compañía yo sea triste o de mal humor. Y por esta suerte doy las gracias cada día a mi Creador y lo deseo de todo corazón a cada uno de mis semejantes".

Este escrito manifiesta una fe profunda y sencilla, que aparece también en la gran oración del Réquiem, y nos lleva, al mismo tiempo, a amar intensamente las vicisitudes de la vida terrena como dones de Dios y a elevarnos por encima de ellas, contemplando serenamente la muerte como una "llave" para atravesar la puerta hacia la felicidad.

El Réquiem de Mozart es una elevada expresión de fe, que reconoce el carácter trágico de la existencia humana y que no oculta sus aspectos dramáticos, y por este motivo es una expresión de fe propiamente cristiana, consciente de que toda la vida del hombre está iluminada por el amor de Dios. Gracias una vez más a todos.


sábado, 14 de abril de 2012

Like a child again: una pequeña romanza nocturna


Aunque es cierto que una bella canción de Dowland o de Schubert, será siempre expresión mayúscula, las buenas canciones se encuentran en todos los géneros. En este blog hemos dado cuenta de ello repetidas veces. En el océano infinito de la música popular, las canciones que suelen conmoverme no son muchas. Ya sea por el texto, por la calidad de la interpretación, por lo arreglos o por lo que logra evocarme, soy, como todos, selectivo. 

Hoy veía un DVD de The Mission UK, una banda inglesa de rock que en su momento fue tildada de "estilo gótico o dark" , aunque la denominación hoy ya no sea necesaria. The Mission UK, surgió tras la partida de dos de los integrantes de la célebre banda The Sister of Mercy: Waney Hussey y Craig Adams. Desde 1987 publicaron con cierta periodicidad álbumes de diverso impacto o calidad. Las subidas y bajadas en la popularidad de The Mission UK , tiene el mismo derrotero de muchas bandas de rock. Pero a pesar de ello, la persistencia de Hussey, vocalista y líder del grupo, ha permitido que The Missión UK siga girando en el cada vez más pequeño mercado de bandas de rock. Tanto así, que no tengo idea cuánta gente puede haber oído hablar de este grupo.

En 1992, The Mission UK publicó Masque, un disco que no tuvo la fortuna de sus predecesores. Sin embargo contenía una bella, para mi gusto, canción: Like a child again. No recuerdo cuando la escuché por primera vez. Pero siempre me gustó el simple estribillo: You can make me happy and I hope you feel the same/ You make me feel just like a child, a child again. Cantada con ánimo tórrido y sin aspavientos por el buen Hussey y dentro de las coordenadas sonoras de los sonidos ingleses de aquellos años, tan influidos por el célebre Achtung Baby de U2. 

Afortunadamente, Hussey tuvo la buena idea de ir recreando esta bella canción con el paso del tiempo, llegando a tener tres versiones que mostraré con el texto en inglés y una aceptable traducción: 

Like a child again

I'm not scared anymore
I'm not scared of the dark when I sleep with you
And I'm feeling alive
And I'm feeling strong again when I'm with you
And it hits me
Just like a runaway train
And it blows me away
Just like a hurricane
You can make me happy and I hope you feel the same
You make me feel just like a child, a child again

I'm not trapped anymore
Between Madonna and the whore when I lay with you
And the days run away
Like wild horses run away when I'm with you
And I'm breathing you in
Just like the morning air
And I'm wrapping you around
Just like a skin to wear

Oh sweet thing
I'm born once again
For you sweet thing
Just like a baby again
You make me happy and I hope you feel the same
And I'm in Heaven and it feels like a gentle rain
You make me happy and I want you to feel the same
You make me feel just like a child
A child again

Like a child again (traducción libre)

No estoy asustado
No temo a la oscuridad cuando duermo junto a ti.
Y me siento vivo
Y me siento fuerte cuando estoy contigo.
Y me doy cuenta
Al igual que un tren descontrolado
Que me saca de quicio
Al igual que un huracán
Que me haces feliz y que espero que sientas lo mismo.
Que me haces sentir como un niño, como un niño otra vez.

Y no estaré atrapado
Entre una Madonna y una puta cuando estoy contigo.
Y los días corren salvajes
Como cuando los caballos corren rápido, cuando estoy contigo.
Y yo te respiro
Al igual que el aire de la mañana.
Y te estoy envolviendo
Con mi propia piel, la que uso todos los días.

Oh dulce pensar:
Nací de nuevo
Para las cosas dulces,
Al igual que un bebé vuelve a nacer.
Tu me haces feliz y espero que sientas lo mismo.
Y estoy en el cielo y se siente como una suave lluvia.
Tu mes haces feliz y quiero que sientas lo mismo.
Me haces sentir como un nińo
como un niño vuelto a nacer.  

Like a child a again en  versiones

1) Original extendida (no tan buena) 1992.



2) Versión con acompañamiento de piano. Intima como debe ser (pienso). 1995.



3) Versión acústica, Hussey en la guitarra.