jueves, 24 de mayo de 2012

Sabrás que canto, sabrás que rio, sabrás que vivo

Los Músicos, Picasso
 La música que hay en mi hoy quiere volar. Volar alto; alzarse sobre la ciudad gris, sobre la ciudad de los millones de ausentes. La música que soy yo, quiere que me vaya de este lugar, quiere que me vaya de todos lo lugares. Pues mi alma se ensombrece cuando mi música  - la que soy yo- no es escuchada, no es percibida; cae en un saco roto de la indiferencia. 

Por eso esta tarde, atrapado por las circunstancias, siento el sonido de la música que hoy soy yo. Me escucho en mi auténtico esplendor, aun cuando a nadie le importe y aunque nadie me escuche. Y aunque nadie reconozca las alturas a las que se eleva mi alma cuando soy música.

¿Qué música soy yo esta tarde? La que estoy acostumbrado a ser desde que soy pequeño. Hoy soy  de Bach, como nunca dejo de serlo. Desde niño.....Sabrás que canto, sabrás que rio, sabrás que vivo.

lunes, 21 de mayo de 2012

Impresiones después de la Sinfonía de Berio

Mark Rothko. Naranja sobre amarillo, 1956. 

Aquí no es la música, ni el extenso y denso collage de citas extraídas de la tradición musical. Aquí es mi impresión en el amanecer de un  nuevo día. Un día nuevo dentro de los miles de días que espero seguir viviendo a pesar de no entender plenamente el mundo en el que transcurro. Y ni siquiera entender el país en el que vivo, ni su gente, ni sus costumbres, ni sus formas de existir. Pero hay un nuevo día en la escala de este mortal, más allá de este mundo, más allá del país en el que le tocó nacer. 

El nuevo día es como la Sinfonía de Berio o mejor, la nueva vida es como la Sinfonía de Berio. Hay trozos de todas mis vidas juntas. Una sobre otras, que se entrecruzan, se carcomen, se engullen. A veces dan muestras de pánico. Otras, muestras de mesura helénica. Con Berio llego al umbral de la nueva vida/día. Y en ese silencio que se prolonga al fin, el amanecer del nuevo hogar. 

Luciano Berio (1925-2003). Sinfonía para ocho voces amplificadas y orquesta sinfónica. Esta composición, de cinco movimientos- fue  compuesta en 1968 y estrenada un año después. Es junto a las Secuencias, la obra más popular de este gran compositor italiano y, también, una de las composiciones esenciales del último medio siglo. 

Sinfonía. Luciano Berio. 1969.

viernes, 11 de mayo de 2012

Hélène Grimaud y el adagio del concierto 23 de Mozart


Busco nuevas versiones de las grandes obras. Internet sirve muy bien para eso. La célebre Deutsche Grammophon ha editado el 2011 un CD + DVD de los conciertos para piano 19 y 23 de Mozart. En este caso, la interpretación cae en las manos, en el corazón y en la mente de Hëlene Grimaud. Lo que me gusta de esta nueva aproximación al gran concierto para piano de Mozart (sin duda, el 23), es que Mozart nos invita siempre recrearlo de forma ilimitada. Y en eso radica la naturaleza de una composición clásica. Cada vez que se interpreta, se vuelve a reinventar. Se enriquece de modo constante. 

He escuchado las versiones de Horowitz, de Pollini, de Barenboim, y quizás un par más que no recuerdo. Pero esta de Grimaud, es justo la que quería oír. Puede resultar algo pretencioso, pero desde hace unas semanas, he estado tarareando el adagio del concierto 23. Imaginaba cómo sonaría si yo tuviese el don de la interpretación. Lamentablemente mi vida no ha sido la del músico. Estoy condenado a amar enormemente a algo (la música) que nunca estará en mi hacer. Sólo me queda imaginar, desde la memoria, como quisiera que sonaran determinas obras de conservo en mi. Por fortuna, la versión de Grimaud, se acerca a la imaginación del sonido de este adagio apasionado, tierno y oscuro. ¡Cuánto de Mozart colinda con esas extrañas y exactas dimensiones!

miércoles, 9 de mayo de 2012

Liberación del proletario académico y el cuarteto para piano N.1 del Op 25



Cuarteto para piano N.1 del Op 25. Obsesivamente lo escucho días de días. Y pienso. Y me viene a la mente. Y lo siento. Y lo disfruto. Y lo siento de nuevo, más y más. Es Brahms, pues sólo Brahms puede hacer eso. Es Brahms y su nombre basta. 

Hoy este proletario académico se rebela. No corregiré la infinidad de comprensiones de texto, ni elaboraré pruebas parciales. Ni pensaré en las minucias que me exigen en un lugar y otro. Hoy seré humano. Estaré con Brahms hasta que recupere mi condición de ser para libertad. Mi cerebro se llenará de aquel constante conflicto entre razón e invención que colma la poética brahmsiana. Sentimientos que conducen a resoluciones abiertas e inteligentes. Pues en la música de Brahms las sombras llevan inmersa la luz solar. Por ejemplo de la melancolía expresa del tercero movimiento, pasamos al poder abrazador del último movimiento. El cuarteto para piano N.1 del Op 25-1, fue estrenado en 1862, con el mismo Brahms en el piano. Consta de cuatro movimientos: 1. Allegro, 2. Intermezzo: Allegro, 3. Andante con moto y 4. Rondo alla Zingarese: Presto. Así comparto este acto de rebeldía interior contra el pensamiento básico de mis compatriotas. 


miércoles, 2 de mayo de 2012

Reimann y Mistral: de la noche oscura a la esperanza



Cuando escuché por primera vez  Lear de Reimann, no pudo conciliar el sueño por noches. Cosas de la experiencia estética y su enorme poder evocador. Pues tuvieron que pasar cuatro siglos para que el gran drama de Shakespeare tenga, al fin,  una representación musical digna de su hondura. Vuelvo a Reimann con la confianza que dan los años, vuelvo a dejarme conducir por su nervio (!qué otra palabra podría usar¡) y vuelvo emprender la lucha frente al sonido del desgarro cuando se están encontrando ciertas luces. 

No conocía que Aribert Reimann (1936) había musicalizado poemas de Gabriela Mistral. Poeta mayor de mi continente y de un país que ha dado tantas voces de primer nivel literario. "Vergüenza" de Gabriela Mistral es sin duda uno de sus poemas más hermosos. Y es en la música de Reimann, en el lieder germánico, donde  la presencia de la palabra de Mistral logra hacerse evidente en todas sus dimensiones. El transcurrir de la noche oscura a la esperanza del amor. ¿No es acaso creer en el amor el mayor signo  de esperanza?

Vergüenza

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje el río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana, al descender al río,
la que besaste llevará hermosura!

Scham (Vergüenza) sobre un poema de Gabriela Mistral de Aribert Reimann, 2006. 

Scham

Wenn du mich anblickst, werd' ich schön,
schön wie das Riedgras unterm Tau.
Wenn ich zum Fluß hinuntersteige,
erkennt das hohe Schilf mein sel'ges Angesicht nicht mehr.

Ich schäme mich des tristen Mundes,
der Stimme, der zerriss'nen, meiner rauhen Knie.
Jetzt, da du mich, herbeigeeilt, betrachtest,
fand ich mich arm, fühlt' ich mich bloß.

Am Wege trafst du keinen Stein,
der nackter wäre in der Morgenröte
als ich, die Frau, auf die du deinen Blick geworfen,
da du sie singen hörtest.

Ich werde schweigen. Keiner soll mein Glück
erschaun, der durch das Flachland schreitet,
den Glanz auf meiner plumpen Stirn nicht einer sehen,
das Zittern nicht von meiner Hand...

Die Nacht ist da. Aufs Riedgras fällt der Tau.
Senk lange deinen Blick auf mich.
Umhüll mich zärtlich durch dein Wort.
Schon morgen wird, wenn sie zum Fluß hinuntersteigt,
die du geküßt, von Schönheit strahlen.