viernes, 23 de enero de 2015

Galería de Grandes Compositores



Imaginemos que entramos a una muestra fotográfica. El tema: Retratos de Grandes Compositores. Y ahí, de pronto, los rostros visibles que hizo posible la música invisible se hace presente. 

Por un momento, al mirar esos rostros y al hurgar en sus ojos, la presencia de estos muertos se hace patente. Sin embargo, sabemos que están muertos. Impresiona verlos. Los admiramos más. 

Robert Schumann (1810-1856)
Daguerrotipo sin autor.




F. Chopin (1810-1849)
Daguerrotipo de 1849, por L. A. Bisson.


Richard Wagner (1813-1883)
Fotografía sin referencia



Franz Liszt (1811-1886)
Daguerrotipo de H. Biow.


Johannes Brahms (1833-1897)
Fotografía de Shape

P. I. Tchaikovsky (1844-1893)
Fotografía de A. Fedecki


Hector Berlioz (1803-1869)
Fotografía de F. Nadar

Gustav Mahler (1860-1911)










lunes, 12 de enero de 2015

10 obras instrumentales ( esenciales) de Mozart. Un modesto atrevimiento



Las listas son injustas; muchas veces nefastas. Sin embargo, las buscamos por las razones más diversas. En muchas ocasiones he realizado este ejercicio de autocomplacencia y, sin duda, algo narcisista: elaborar una lista de las obras que consideramos esenciales de algún compositor. 

En ese caso, más que una modesta opinión (como en el caso de Brahms), se trata de un "brutal atrevimiento" ¿Quién osaría en realizar una lista sobre Mozart? Pues bien, lo haremos bajo todos los riesgos posibles. Eso si. Se trata de una modesta opinión, 

Sin orden de preferencia: 

1. Cuarteto para cuerdas n. 19 en do mayor K. 465
2. Seis preludio y fugas para trío de cuerdas K 404a
3. Quinteto para piano y vientos en mi bemol mayor K 452
4. Adagio y fuga  para cuerdas en do menor K 546
5. Sinfonía concertante para violín y viola en mi bemol mayor K 364/320b
6. Sinfonía n, 41 en do menor "Jupiter" K 551
7. Concierto para piano n. 23 en la mayor K 488
8. Quinteto para clarinete y cuerdas en la mayor K 581
9. Concierto para clarinete en la mayor K 622
10. Cuarteto para oboe y cuerdas en fa mayor K 370

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Música pensada, pensar en música




I

El mayor es Bach. Bach pensó desde la música todo lo que puede ser pensado. De ahí que gran parte de su obra pueda ser tomada como un grado de abstracción superior, capaz de comprender  lo real en su multiplicidad. La Ofrenda Músical y El Arte de la Fuga, son la cima de la música como pensamiento. Sólo algunos escritos filosóficos están a su altura. Sobrecogen el espíritu de la  misma manera que una serie de argumentos encadenados, como los que vemos en Descartes, en Hobbes, en Leibniz, en Kant. 

El mayor es Bach. Su obra emociona como la liturgia cristiana bellamente concebida, como un paisaje cósmico visto desde el Hubble. Se toma en cuenta lo individual y, desde ahí, hacia lo universal. Contemplación en el amor. 

II

Mozart es un cuerpo pensado. No es un cuerpo natural. De ahí que su música siempre se eleva desde algún punto, sobre todo en los movimientos lentos. Como cuerpo pensado, su música puede transcurrir entre la tierra y el cielo con gran facilidad. Mozart es asequible, pero hay algo siempre que se nos escapa. Es el misterio de un cuerpo que nunca ha sido hallado.  

III

Beethoven es secular. Se distancia del Dios, se distancia de las costumbres y de los hábitos; crea su propio universo, sus propias deidades, sus propios humanos. Beethoven ensambla la historia humana a su manera. Beethoven inventa nuestros sentimientos. Beethoven seculariza nuestro mundo desde su inmenso mundo personal. 

IV

Brahms es la conciencia del tiempo y de la historicidad. De ahí que amó a la tradición y quiso mantener su legado. De ahí que puso las semillas, incipientes, de la revolución serial. Brahms se sabe parte de la historia y ese regalo, gran Johannes, se agradece.

martes, 16 de diciembre de 2014

En esta inmensidad se anega el pensamiento

El llanto del monje, Caspar David Friedrich


El penúltimo verso de El Infinito de Leopardi dice así: En esta inmensidad se anega el pensamiento. En este momento estoy ante algo asi. Estoy ante la noche oscura delante del océano pacífico. No es una noche estrellada como la que ponderaba Kant en su segunda crítica. Más bien, es una noche oscura sin estrellas, sin luna; sólo el negro profundo del mar y el sonido insesante de las olas. Si avanzo hasta la orilla, me encuentro ante cierta experiencia de la nada. O es como situarse ante la materia oscura, aquella forma de materia incomprensible pero extensa en el cosmos. 

Estando aquí, soy. No como el ser práctico que estoy obligado a ser. Sino como el contemplativo que soy en esencia. Me encanta contemplar y, tras contemplar, pensar. Contemplar y pensar, esos dos tesoros ocultos. 

Materia oscura y mar. Eso es lo que ahora percibo. Esta inmensidad me abruma y me sobrepasa. ¿A qué parte del mundo iré a girar después de darme cuanta qué soy? Lamentablemente, la contingencia despiadada se encargará, en algunos días , de llenar mi vida de datalles prácticos y contables. La inmensidad de esta noche de materia oscura, será derruída por otras leyes. 

Pero la música se encargará de hacerme recordar que esta experiencia fue real. Será con Brahms. Así será. 


lunes, 8 de diciembre de 2014

Yaybahar, obra de Gorkem Sen

Gorken Sen y su creación


Escucho en estos momentos una de las manifestaciones sonoras más impresionantes de los últimos años: Yaybahar; instrumento creado por el músico turco Gorkem Sen. Los sonidos que logra producir este instrumento acústico de cuerdas, lograr asemejarse a los de un sintetizador. Y la música nos lleva a lo más complejo de la postvanguradia, a la experimentación radical de hace unos años. 

Deseo compartir con ustedes mi asombro, el asombro que no cesa: El asombro que nos hace situarnos siempre en la inmensa posibilidad de lo nuevo, gracias a ti, mi Adriana.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Música alemana por León Felipe

León Felipe (1884-1868)

Texto filoso, agudo, mordaz; lleno de reminiscencias que muy poco, ahora, tenemos presentes. León Felipe sabía de música; sabía más de lo que nosotros pensamos. También del peso de la historia y de las cosas que ella trae sin querer. Por eso, hay que saber leer un poema de este alcance notable. Pero claro. Ni Bach, ni Händel, ni Beethoven, ni Schumann, ni Mendelssohm, ni Brahms ( y otros), tuvieron la "culpa" del holocausto. Por ello el redentor último verso: "¿Qué tiene que hacer aquí la música alemana?" 



Música alemana

¡Cómo me gusta a mí la música alemana!
¡Esos grandes directores!
¡Y esas orquestas!
¡Tan numerosas!
¡Tan afinadas!
Y las óperas... ¡Oh, las óperas!
¡esas óperas...!
Aquella ópera famosa de
AUSCHWITZ
acompañada de la Novena Sinfonía.
¡Qué espectáculo!
¡Pueblo maravilloso éste,
que ha inventado la música,
y el infierno!
Y tú ¿qué opinas, amigo?
¿que vale más Wagner que aquel niño judío
que estaba en Auschwitz solo,
aguardando a que se abriesen
los hornos crematorios
bajo la música infinita y armoniosa
de las estrellas impasibles?
¡Oh, esta música de las estrellas!
¿Qué tiene que hacer aquí la música alemana?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cuando Kant, sin querer, escribió un poema

Inmanuel Kant (1724-1804)


Vuelvo a leer la Conclusión a La Crítica a la Razón Práctica de I. Kant. La leo inspirado, como muchos deben haber leído este célebre pasaje kantiano. Hoy no se lee mucho a Kant. Sin embargo, si nuestra estética es proclive a cierta ética profunda (como la de Kant), entonces veremos el vuelo poético que esconde la filosofía; sobre el asombro sigue siendo el mismo. 

Transcribo, traicionando a Kant, la conclusión a la Crítica a la Razón Práctica a modo de poema, en verso libre. Disculpe maestro Kant, disculpen poetas, disculpen filósofos...


Conclusión a La Crítica de la Razón Práctica

Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,

Jorge Luis Borges, El otro poema de los dones


Dos cosas llenan mi ánimo de creciente admiración y 
respeto a medida que 
pienso y profundizo en ellas:
el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro 
de mí. 
Son cosas ambas que no debo buscar fuera de mi círculo visual
y 
limitarme a conjeturarlas como si estuvieran envueltas en tinieblas o se 
hallaran en lo trascendente;
las veo ante mí y las enlazo directamente con la 
conciencia de mi existencia.
La primera arranca del sitio que yo ocupo en el 
mundo sensible externo,
y ensancha el enlace en que yo estoy hacia lo 
inmensamente grande con mundos 
y más mundos y sistemas de sistemas,
y 
además su principio y duración hacia los tiempos ilimitados de su movimiento 
periódico.
La segunda arranca de mi yo invisible,
de mi personalidad y me 
expone en un mundo que tiene verdadera infinidad, 
pero sólo es captable por 
el entendimiento,
y con el cual (y, en consecuencia, al mismo tiempo también 
con todos los demás mundos visibles)
me reconozco enlazado no de modo 
puramente contingente como aquél, sino universal y necesario. 
La primera 
visión de una innumerable multitud de mundo aniquila,
por así decir,
mi 
importancia como siendo criatura animal que debe devolver al planeta
(sólo un punto en el universo)
la materia de donde salió después de haber estado 
provisto por breve tiempo de energía vital (no se sabe cómo).
La segunda, en 
cambio, eleva mi valor como inteligencia infinitamente, 
en virtud de mi 
personalidad,
en la cual la ley moral me revela una vida independiente de la 
animalidad  
y aun de todo el mundo sensible, 
por lo menos en la medida en 
que pueda inferirse de la destinación finalista de mi existencia en virtud de 
esta ley, 
destinación que no está limitada a las condiciones y límites de esta 
vida. 

¿Qué música se podría escuchar tras esta lectura? ¿Qué visión? ¿Esta? 


Aquí una música probable: