viernes, 28 de marzo de 2014

Tres visiones íntimas de Für Alina de Arvo Pärt.



I.
La primera vez fue de modo casual, tal como aparecen los instantes sonoros que constituyen Für Alina. Lo que suena, aparece y desparece. Hay música en las ausencias repetidas que la construyen. Música callada desde la ausencia y desde la presencia. La primera vez fue de modo casual, casualmente llegó a mi, Für Alina, para instalarse a modo de "banda sonora" de innumerables horas de existencia vigilante. 

II
Escucho Für Alina mientras el auto me lleva de un extremo a otro de la ciudad. Für Alina ha ocultado la realidad sonora de la urbe que padezco; las calles ahora suenan de la manera cómo oigo Für Alina ; las calles transportan a gente que aparece y desaparece. La gente y los autos, la gente y más gente transitan del ser al no ser. El tiempo modifica su movimiento habitual, el tiempo se sacrifica en función de Alina y deja de atormentar a la realidad en si. Für Alina ha vencido al movimiento y al tiempo. El arte triunfa frente a la vida. Estamos instalados en la región supralunar, hemos abolido el principio de causalidad y la metafísica que la soporta. Transportado a la velocidad de Für Alina percibo al tiempo en su fractalidad y al ser diluirse entre los individuales. 

III
Mi vida es Für Alina. Sintetiza mi búsqueda sonora; la búsqueda sin termino de hallar "la obra". Y está un peldaño arriba de la "Resurrección" de Mahler y dialoga con el Arte de la Fuga de Bach.  Für Alina resume mi existencia al frente del Arte de la Fuga; ambas están en mi corazón rehecho de pliegues y laberintos innumerables. Pero yo soy Für Alina y mi espejo, al modo del mundo de las sombras platónico, es el Arte de la Fuga. Tras la vida y tras la muerte,  aparece y desaparece las diversas maneras de existir.

Arvo Pärt contando el proceso de Für Alina.



Für Alina. 1976. Arvo Pärt.

viernes, 21 de marzo de 2014

Wiittgenstein y la música. Digresiones


I
Wittgenstein afirmó con una claridad digna de su envergadura filosófica lo siguiente sobre la música: "Pienso a menudo que lo máximo que me gustaría conseguir sería componer una melodía...Por eso esta idea me ronda la cabeza como un ideal tan alto; porque entonces podría sintetizar mi vida, por decirlo así; y podría tenerla ahí, cristalizada" (Movimiento del pensar. Diarios). 

II
La familia Wittgenstein amaba la música. El padre del filósofo tocaba el violonchelo y la madre el violín. El hermano de Ludwig, Paul, fue un famoso pianista en la primera mitad del siglo XX. Paul Wittgenstein perdió la mano durante la Primera Guerra Mundial y fue Ravel quien compuso para este instrumentista el famoso Concierto para la mano izquierda en re mayor. Paul Wittgenstein y Ravel nunca se llegaron a poner de acuerdo cómo debía sonar esta obra.

III
"De lo que no se puede hablar es mejor callarse". Así termina su Tratactus Ludwig Wittgenstein. ¿Cesaría la música? ¿El silencio del pensar da paso a la música? ¿Hay música callada como planteó con rigor metafísico el gran Mompou? ¿La música se muere?

IV
Confiesa  Wittgenstein sobre nuestro admirado Brahms: "La música llega a un alto total con Brahms; e incluso en Brahms puedo comenzar a percibir el ruido de la maquinaria" (Conversaciones con Wittgenstein). Si así lo dice un  ser humano de la talla intelectual como Wittgenstein, hay que prestar atención. Argumentum ad verecundiam. 

Concierto para piano para la mano izquierda en re mayor de Maurice Ravel

jueves, 13 de marzo de 2014

Alturas temerarias: cinco complejidades para piano



Componer música es, también,  probar y probarse. Exigir y exigirse. Pues también los grandes compositores, muchos de ellos, fueron grandes interpretes. Sabían tanto cómo componer y , al mismo tiempo, cómo ejecutar. El resultado de ambas dotaciones, es que el compositor podía y sabía los modos de conmoción más eficaces. Sabía la manera de conducir nuestra experiencia sensorial, transformándola en experiencia estética, elevándonos a alturas y bajuras insospechadas. Pero también sabía, sí sabía, cómo dejarnos mudos con su talento. Las composiciones virtuosas, de alguna manera, nos dicen: soy capaz de concebir esto. 

Hace tiempo quería escribir sobre las piezas para piano que, a mi juicio, son las más complejas; entendiendo complejidad como la relación entre virtuosismo y coherencia formal. No sólo de simple pirotecnia. Es más bien, la excelencia, el areté de las grandes obras para piano. Hermoso e insuperable repertorio.  

1. Sonata para piano n.º 29 en Si bemol mayor Op. 106, subtitulada Hammerklavier, fue compuesta en el otoño de 1818 en cuatro movimientos al modo de la sonata clásica. El último movimiento, Largo - Allegro risoluto, posee uno de los momentos más grandes de la literatura musical no sólo por la complejidad de la obra, sino porque el sentido de lo inefable brota en cada momento de la fuga enigmática que se pronuncia en dos eternos minutos. 



2. Scarbo de Gaspard de la  Nuit de Ravel. Gaspard de la Nuit debe ser una de las obras más complejas de todo el repertorio. Estrenada en 1909, esta obra posee tres movimientos. Siendo el último, Scarbo, el más célebre.



3. Mazzepa. Estudio Trascendental. N. 4 en re menor de Liszt. De los doce estudios, todos ellos de extrema dificultad, Mazzepa es, sin duda, el que exige más al pianista. Inspirado en un poema de Victor Hugo y estrenado en 1840, Mazzepa es sin duda una de las cimas del arte de sorprender. 



4. Variaciones a un tema de Paganini op 35 de Johannes Brahms. Alguna vez Clara Schumann dijo de las variaciones de Brahms: variaciones para ser tocadas por una bruja, observando lo difícil que le había resultado tocar esta obra. La varaciones fueron compuesta hacia 1863 y se basa en Capricho 24 en La menor para violín del gran Paganini.



5. Allegro Bárbaro de Charles Valentin Alkan. No se si es la pieza más compleja de Alkan pero si es, sin duda, una de las más complejas obras que compuso el gran pianista francés. Parte de los 12 Estudios para piano el Allegro Bárbaro fue compuesto hacia 1847.

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jueves, 6 de marzo de 2014

40 años de Phaedra de Tangerine Dream



Han pasado 40 años y Phaedra (Virgin Records, 1974) de Tangerine Dream sigue estando intacto. Suena como si ayer Edgar Froese  lo hubiera estado concibiendo. Los alemanes fueron unas de las bandas de Krautrock emblemáticas de la primera mitad de los años setenta. Y evidencia el nivel conceptualización a los puede llegar la música popular cuando tiene su origen en sociedades extensamente ilustradas.

En una entrevista le preguntan a Froese lo siguiente: Sabemos que usted es una persona muy filosófica, ¿cómo usted utiliza su música para revelar ese interés por la filosofía? ¿Qué temas le importan de la filosofía?

La filosofía es más una prioridad para mí más que la música, porque la música simplemente refleja todo su ser. Es su ser, es su forma de pensar, es tu conciencia o la excavación en el inconsciente - que se convierte cada vez más importante en su vida. Todo lo demás que haces es simplemente un resultado de la misma. Y así, la música es una forma de enviar mensajes acerca de su propio estado de conciencia. Un artista siempre envía mensajes ya sea que esté escribiendo o pintura o cualquier forma de arte que utiliza para expresarse. Todo lo que una persona hace, necesariamente, refleja su estado de ánimo. Eso es muy lógico. Pero la música no es sólo para el negocio de la música o para entretener a la gente. La música  envía una especie de mensaje que no es para una persona específica o para un grupo de personas. La música  es para todos; es el reflejo y la reacción  de emociones, de experiencias intelectuales o también sólo se escucha música sin ninguna idea preconcebida. En este última caso, hay pros y contras. Es decir, escuchar música sin conciencia de los prejuicios musicales.  
Pues bien escuchemos íntegramente Phaedra, una de las mayores muestras de krautrock y sin duda una de los grandes discos de la década del setenta. 

jueves, 27 de febrero de 2014

La música de la primera guerra mundial: 1914. Una primera entrega.

Batalla de Somme
El término "vanguardia" proviene del léxico militar. Y resulta significativo que hacia 1914, cuando empezó "la gran guerra", el arte de las llamadas "vanguardias" se encontraba en pleno nacimiento. En 1914 todavía no hay rastros de la guerra en la música, sus efectos se hallarán hacia el final de la misma. Pero es evidente que muchos de los grandes compositores de inicios del siglo XX estuvieron grandemente influenciados por la guerra de  los imperios tras la misma, pues la reflexión estética irá incorporando estos eventos a su praxis creadora. Algunos optarán por la evasión, otros por el compromiso militante. La Gran Guerra llovió sobre todos.

Como decíamos, este conflicto dejó huella en muchos ámbitos y fue el preámbulo histórico de un siglo extraño y contradictorio. Un gran siglo, inmenso a pesar de su brevedad, y que quizás sea estudiado con admiración en el futuro. 

En 1914, varios de los compositores de la generación anterior y algunos de los nuevos, están produciendo obras de enorme interés. Por ejemplo, Ravel compuso su trio en La menor, Reger sus varaciones y fuga sobre un tema de Mozart, Delius la sonata 1 para violín, Charles Ives su tercera  sonata para violín, Enescu su segunda sinfonía en La op 17, Prokofiev su primer concierto para violín en Re mayor, Webern la sonata para violonchelo, Vaughan Willians la sinfonía Londres y Satie su Sports et divertissements, entre otras obras.

Vamos a realizar un breve paseo por algunas obras compuestas en 1914, una primera entrega acerca del efecto de la guerra sobre las artes. 

1. Trio para piano en La mayor de Maurice Ravel  en cuatro movimientos: Modéré, Pantoum (Assez vif), Passacaille (Très large) y Final (Animé).



2. Variaciones y  fuga sobre un tema de Mozart, sobre la sonata en la KV 331 en diez movimientos de Max Reger. Tema. Andante grazioso, Variation 1. L'istesso tempo, quasi un poco più lento, Variation 2. Poco agitato, Variation 3. Con moto, Variation 4. Vivace, Variation 5. Quasi presto, Variation 6. Sostenuto (quasi adagietto), Variation 7. Andante grazioso, Variation 8. Molto sostenuto y Fugue. Allegretto grazioso.



3. Concierto para violín n. 1 en Re mayor op 19 de Sergei Prokofiev. En tres movimientos: Andantino, Scherzo: Vivacissimo y Moderato - Andante.



4. Sonata para violonchelo y piano de Anton Webern.

  

5. Sinfonía n. 2 Londres de Vaughan Willians. Lento. Adagio risoluto, Lento, Scherzo (Nocturno). Allegro vivace y Andante con moto. Maestoso allamarcia. Allegro. Maestoso all marcia. Lento.

viernes, 21 de febrero de 2014

Stabat Mater de Karol Szymanowski

Karol Szymanowski

Karol Szymanowski (1882-1937), compositor polaco de una relevancia cada vez más manifiesta, compuso entre 1925 y 1926, uno de los Stabat Mater más conmovedores del siglo XX: Basándose en el texto originario de Jacopone Da Todi, Szymanowski optó por una traducción al polaco. Logrando, con ello una sonoridad increíble gracias a la fonética de la lengua polaca. Este oratorio mantiene deuda notables con Reger y con Bruckner, sobre todo el modo conciso y espacial de organizar la masa sonora. Pero al mismo tiempo, el toque sutilmente impresionista impregna toda la composición. 

Esta obra es nueva para mi. Sabía de su existencia, pero recién la he empezado a escucharla con detenimiento respetuoso y con admiración. Ese mismo fervor generado por el Stabat Mater de Szymanowski quiero compartir. 

Stabat Mater. Oratorio en polaco  para soprano, contralto, barítono, coro mixto y orquesta M60 op 53 de Karol Szymanowski.

viernes, 14 de febrero de 2014

La muerte de Gabriel Axel

(1918-2014)
Todos los que hemos tenido la fortuna de ver El Festín de Babette (1987), film del danés Gabriel Axel (basado en una novela breve de Karem Blixen), llegamos a saber algo más del arte y de la vida, del arte y de la vida cuando ambos son guiadas por el amor. Esta película me enseñó mucho de mi, mucho de lo que quería ser y muchísimo de mi utopía vital. La vida como creación, la vida como poeisis y tekné dirigida a llenar la vida del otro, del prójimo que se ve andar, que se escucha respirar, que se aprende a disentir. 

Gracias a mi querido amigo José Francisco Navarro, artista plástico y sacerdote jesuita, es que pude ver El Festín de Babette cuando en el curso de Arte, Literatura y Religión que él conducía en la UARM, nos hizo uno de los mejores regalos de nuestra vida: ver El Festín de Babette. 

Gabriel Axel ha muerto esta semana de febrero a los 95 años. Aun cuando en esta parte del mundo no sepamos mucho de su producción, nos queda en la memoria la hermosa historia de Babette, de las hermanas Filipa y Martina, del general Lorens Löwenhielm, del catante Papin, en fin, maravillosos personajes. 

Al final de la película, el General le dice a Martina una de los momentos más hermosos de la historia del cine: 

"La piedad y la verdad se han encontrado. La justicia y la dicha deben abrazarse entre sí. El hombre, con su debilidad y falta de visión cree que debe elegir su vida. Tiembla ante los riesgos que afronta. Sabemos qué es el miedo.  ¡Pero no! Nuestra elección no tiene importancia. Llega el momento en que nuestros ojos son abiertos y nos damos cuenta que la piedad es infinita. Sólo debemos aguardarla con confianza y recibirla con gratitud. La piedad no impone condiciones. Todo lo que hemos elegido nos es concedido. Y todo lo que hemos rechazado también nos ha sido concedido. Recibimos hasta lo que hemos rechazado. Cada noche me sentaré, si no corporalmente, lo que no significa nada, sí de manera espiritual, que lo es todo, a cenar contigo, exactamente igual que esta noche. Esta noche comprendí que en este mundo hermoso, todo es posible."