miércoles, 11 de julio de 2012

Cuando una canción respira como cuando respiras


Fleetwood Mac, donde todo respira

Una buena/bella canción respira. Toma aire y lo exhala. Permite a la melodía expandirse por la estructura armónica. En una buena canción, todos los elementos están a favor de la canción. Nada sobra, no hay nada de más. Una buena canción se encuentra en el corazón. Es decir, sigue el latido del corazón. Y el corazón y la respiración están unidos. Como esta unido, en un sólo vaivén, la ola del mar que se forma al llegar a la orilla y luego regresa de manera repetida. Entonces, el mar respira.




También respiran las estrellas. ¿No es el cintilar de las estrellas también una forma de respiro? ¿Y el ciclo que va del solsticio al equinoccio no es una forma de respiración? Quizás toda la realidad respira.Y es en la música donde la respiración del universo se hace más evidente.



Como decía, las buenas canciones respiran y dejan respirar. El corazón humano late de forma libre, sin angustia, sin presión. El caos es intranquilidad, impaciencia. La mala canción, la canción fea, es aquella que nos llena de horror, de angustia, de impaciencia.

Por cierto, ¿cuál es la mejor canción? ¿cuál es la más bella? Ayer en la noche, cuando dormías, respirabas de este a oeste. Respirabas bonito, como la buenas/bellas canciones.

Presento algunas canciones que respiran. Como siempre me dejaré llevar por mis impresiones.

1. Sara de Fleetwood Mac, del álbum Tusk de 1979. Tras el famoso Rumors, Fleetwood Mac tenía la ardua tarea de superar a aquel disco enorme. Tusk fue la respuesta. Sara fue compuesta por Stevie Nicks y la canta de esa manera que sólo ella puede cantar: haciendonos creer que está cantando para nosotros, frente a frente. Todo aquí respira, desde el inicio al fin. Voz, letra, instrumentos. ¿Cómo no emocionarse en paz cuando Stevie Nicks empieza con: Wait a minute baby/ Stay with me awhile / Said you'd give me light /But you never told me about the fire?





2. I can`t tell you why de Eagles, del álbum The Long Run de 1979. Nuevamente la presión de tener que superar el disco anterior. Eagles habían llegado a la cima de todo lo que podía llegar con Hotel California de 1976. Tres años después graban lo que sería su último gran disco. En The Long Run destaca esta hermosa canción, donde el estribillo I can´t tell you why, cantado por Thimothy B. Schmith, sobrecoge por su tenue altura. Los elementos se articulan entre sin ningún desenfreno. No hay maquillaje que oculte  su sencillez cálida. Parece una canción hecha por dos amigos en medio de la noche y un par de copas invernales sin tonterías lloronas.



3. She is gone de Hall & Oates, del álbum Abandoned Luncheonette de 1973. Con arreglos a lo Phil Spector, con texturas propia del soul y toda la intensidad de dos grandes voces, She is gone es una canción que puede ser escuchada una y otra vez y, una y otra vez, se puede percibir su agradable respiro. La canción es triste, la letra es muy triste, pero qué importa. El aire aquí es el protagonista. El inicio de la canción es soberbio: El coro al centro de gravedad y Hall y Oates aun más abajo, tratando de ir subiendo en el momento oportuno. Incluso la grandilocuencia final puede ser permitida  gracias a su gran inicio. Bella canción por todos lados. Ese inicio preciso: Everybody's high on consolation /Everybody's trying to tell me what's right for me

viernes, 6 de julio de 2012

Al amor de Bach




En el amor de Bach no hay miedo. No hay salto al vacío ni tampoco desmesura. Se está en la certeza sin que se nos obligue a amar o a perder. Se puede estar en el amor de Bach sin miedo, caminar sobre tierra firme, sin el temor a la caída inminente del cielo. Con Bach y su amor, todo alcanza su perfecta enunciación. La realidad es evocada para ser eterna sin altisonancias. En Bach el amor existe tanto en el clamor como en el perdón. No hay castigo, se cree que el Dios si entiende lo que uno es capaz de ser y hacer.

Escucho el Kyrie de la Gran Misa en si menor, BWV 232. Y sólo pienso en el perdón, en el amor, en el clamor. Señor te piedad, Cristo ten piedad, Señor ten piedad. No hay mayor ejemplo de un gran amor confiado en el perdón.

lunes, 2 de julio de 2012

BACH: tras la contemplación BWV 21






Ya lo dijo Mozart una vez que se quedó mirando las partituras del Creador/Maestro: "Por fin algo de quién aprender". Sólo Mozart podría haberlo dicho. Pues, ¿quién más sino Mozart?. Mozart fue el único que podía admirar como se debía al Creador/Maestro. El Hijo reconocía la sabiduría suprema del Padre. En cambio yo, como criatura menor,  no sólo debo reconocer la sabiduría superior del Creador/Maestro, sino sus alturas ante mis bajuras inmensas.

Ya el aire escasea. Me da vértigo la altura. El corazón palpita. La razón pura y práctica son superadas largamente. La conmoción va más allá de si misma. Estoy  en otra región. He sido llevado a otro mundo. El Creador/Maestro me ha dado forma nueva y nueva geografía. ¿Dónde estoy? ¿Dónde habito? Bach, Bach, Bach. Te invoco desde  mi interior, desde un espacio que nunca supe que existía.


Quiero que el aire escasee  y que las alturas sean temerarias. Quiero quedarme en silencio y ver la OBRA en su acepción mayor. Deslumbrarme sin palabras de respuesta. Quiero volver al Padre de las cosas, para observar la creación como algo integral. Quiero ver cómo la materia vuelve a reconstituirse una vez que es atravesada por aquel que le dió al cosmos sonoro su verdadera y perfecta justificación. Quiero pensar en la infinidad de veces que ha sido interpretada la OBRA y cómo la OBRA no podrá ser reemplazada por otra cosa, pues la OBRA existe por si misma y no necesita de nosotros.





TUVE MUCHA AFLICCIÓN BWV. 21

PRIMERA PARTE

1. Sinfonía

2. Coro
Tuve mucha aflicción en mi corazón;
pero tus consuelos recrean mi alma.

3. Aria (Soprano)
Lamentos, lágrimas, tristeza, miseria,
anhelo temeroso, temor y muerte
corroen mi corazón oprimido,
siento desolación, dolor.

4. Recitativo (Tenor)
¿Cómo me has abandonado, 
Dios mío,
en mi miseria, en mi temor y miedo?
¡Ah! ¿no conoces a tu hijo?
¡Ah! ¿no oyes la lamentación
de aquellos que
con alianza y lealtad
están a Ti unidos?
Tú eras mi alegría
y te has hecho cruel.
Te busco en todas partes,
llamo y gimo tras de Ti,
¡abandonado a mi pena y dolor!
Parece como si Te fuera desconocido.

5. Aria (Tenor)
Chorros de lágrimas saladas,
torrentes siempre corriendo.
Tempestades y olas me hieren,
y este mar lleno de tribulaciones
quiere debilitar mi espíritu y mi vida.
Mástil y ancla quieren romperse,
aquí me hundo en la tierra,
allí contemplo la profundidad del averno.

6. Coro
¿Qué te aflige alma mía
y qué te inquieta dentro de mí?
Confía en Dios; yo le daré gracias,
pues Él es mi Dios y mi ayuda.


SEGUNDA PARTE


7. Recitativo (Soprano, Bajo)

Soprano (Alma)
Oh  Jesús, mi sosiego,
mi luz, ¿dónde moras?

Bajo (Jesús)
¡Oh alma mira! aquí estoy junto a ti.

Soprano (Alma)
¿Junto a mí?
Aquí es noche cerrada.

Bajo (Jesús)
Soy tu amigo fiel,
que también vigila en la oscuridad,
donde habitan los ruines.

Soprano (Alma)
Irrumpe con tu resplandor y luz consoladora.

Bajo (Jesús)
Se aproxima la hora,
en que la corona de tu lucha
será para ti un dulce consuelo.

8. Aria (Dúo) (Soprano, Bajo)

Soprano (Alma)
Ven, Jesús mío,
alivia y alegra con tu mirada,
esta alma,
que debe morir
y no vivir
en el abismo de desgracia
y perecer completamente.
Debo siempre flotar en la aflicción.
¡Sí, oh sí, estoy perdido!
¡No, oh no, Tú me aborreces!
¡Oh, Jesús, dulcifica mi alma y corazón!
¡Ven, Jesús mío, y alíviame
con tu mirada protectora!

Bajo (Jesús)
Sí, ya llego y te alivio
con mi mirada protectora.
Tu alma que debe vivir
y no morir,
aquí, fuera de ese abismo de heridas.
Debes alcanzar la salvación
¡por medio del jugo
de las uvas!
¡No, oh no, tú eres elegido!
¡Sí, oh sí, Yo te quiero!
¡Arrojad vuestras preocupaciones,
que desaparedca el dolor!
Sí, vengo y te alivio
con mi mirada protectora.

9. Coro
Alégrate alma mía pues el Señor
te hace el bien.

Tenor
¿Qué nos consulean las preocupaciones,
qué nos consuelan la aflicción y lamentación?
¿Qué nos consuela que todas las mañanas
suspiremos por nuestras desgracias?
Únicamente hacemos mayor nuestra cruz y pena
por causa de la tristeza.

Soprano
No pienses en el ardor de tu tormento
porque fueras abandonado por Dios.
Que aquél que Dios sienta en su seno,
ése se alimenta de constante felicidad.
El tiempo que transcurre altera las cosas
y dispone a cada uno su fin.

10. Aria (Tenor)
¡Alégrate alma, alégrate corazón,
escapa ahora, aflicción, desaparece dolor!
Lamentación, ¡transfórmate en puro vino!
¡Mi lamentación será ahora un grito de júbilo!
Se quema y arde  la vela más pura del amor y consuelo
en el alma y en el pecho,
porque Jesús me conforta con gozo celestial.

11. Coro
El Cordero degollado, es digno de recibir
el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, el loor y la alabanza.
¡Alabanza, honor, loor y dominio
sean para nuestro Dios por los siglos de los siglos.
Amén. ¡Aleluya!

jueves, 28 de junio de 2012

Carta íntima por todas las cosas

 


 En este momento, cuando busco en mi las palabras precisas para iniciar esta carta, me encuentro escuchando el Unplugged in Sweden de Criss Cornell, quien fuera el magnifico vocalista de Soundgarden. Trato de buscar palabras, pues las palabras se buscan, no se encuentran. No caen del cielo, ni provienen del espíritu de la época. Las coyunturas sociales y culturales no crean palabras, sino, más bien, son  las palabras las que realizan el universo, las que edifican la realidad. Por eso es tan dificil encontrar las palabras. Sobre todo cuado es tanto lo que se necesita decir. 

Desde hace un rato escucho a Criss Cornell. Por ejemplo, oigo su versión de Billie Jean, canción original de Michael Jackson. Y me sorprende cuánto una canción mediocre puede transformarse en una gran canción cuando es cantada por una voz sobrenatural como la de Cornell. No debería sorpenderme. Es la grandeza del arte, la apertura del arte; esa puerta abierta que siempre es el arte. Pues la apertura del arte hace que este se recree incesantemente. Una canción prescindible de un cantante prescindible, llega ser una bella canción por la voz de un artista dotado (como es el caso evidente de Cornell).




Y es gracias a esta canción que puedo entender lo que quería decir. Y trataré de decirlo del modo más claro y sincero posible, aun cuando mi sinceridad le importe muy poco a muchos. Ültimamente me siento muy cansado, no sólo por las labores singulares que se deben realizar para poder vivir, sino cansado de ver la parte del mundo que me ha tocado vivir desde que nací. Gracias a Sendero Luminoso y al autoritarismo de los noventa  mi visión del mundo se fue desencantando paulatinamente. Y menciono a Sendero Luminoso y a la autocracia como extremos, pues entre ambos polos, varias cosas me fueron tirando abajo: la crisis económica de los años ochenta y sus repercuciones en la vida familiar, el infantilismo genital de la izquierda peruana y la matonería ignorante de la derecha peruana. Los guías de la burguesía y del proletariado, a la distancia, me parecen igualmente de vomitivos. Todo eso es, ciertamente, a la distancia.

Pero lo que hoy veo es trágicamente peor. No lo puedo evitar, llevo un cochebomba  en el corazón. Y quienes llevamos un cochebomba adentro saben a lo que me refiero. Es decir, ya tenemos la visión del mundo torneada por un estallido y cadáveres, que al tiempo, siguen ardiendo. Pues de verdad siguen ardiendo. Todo sigue ardiendo por dentro. El cochebomba me hizo ver el mundo en escala de grises, me llenó de sospechas; agudizó mi instinto de supervivencia. El cochebomba me enseñó lo que me debía enseñar: que no hay más allá y que se debe pensar más al mundo antes de querer transformarlo. Los filósofos tovadía no han pensado suficientemente el mundo. Marx se equivocó.

No se cómo explicarlo con claridad, pues en tiempos de corrección discursiva, pensar desde los extremos puede ser mal interpretado. Trataré de hacerlo bajo riesgo. Empezaba con una reflexión mínima sobre la apertura del arte, sobre las características particularmente abiertas del arte. Esa apertura de los objetos artísticos me llevan a plantear una cuestión de fondo: lo que en el arte resulta abierto, en el discurso social se presenta cerrado. La estética supera a la ideología política y científicosocial.  La comprensión científicosocial ha enervado nuestra percepción de la realidad. La ha endurecido, la ha hecho inflexible. Peor es cuando esa perspectiva se llena de ideología, sobre todo de ideología cultural. Antropologismos que innundan la política y se unen a la ausencia de crítica, de lectura variada, de observación serena de la realidad. Lo peor es eso. En el antropologismo no hay razón que se discuta. Se impone el criterio de excepción cultural. Por ello, en el antropologismo ideológico, en el culturalismo, se encuentran los gérmenes de los nuevos fascismos. Lo que pasa en el Perú, sobre todo, en los individuos que se denominan a si mismos "antimineros" , percibo una manera muy clara de las nuevas formas de fascismo. No importa el daño que se le pueda hacer al estado-nación por una década en términos de crecimiento económico. Los individuos "antimineros"  ponen en riesgo el porvenir inmediato de los jovenes. Parar todo. Acabar con los beneficios potenciales que puede traer el crecimiento económico para los ciudadanos, tanto de las regiones involucradas como del resto del país.

La negación de la realidad, el temor a lo nuevo. Todo ello es nihilismo en su más grande expresión. A eso nos ha llevado el culturalismo. ¿Pero cómo? Ello es una demostración cómo la bondad sin inteligencia genera la políca de lo peor. El culturalismo apareció para cuestionar al eurocentrismo y las prácticas nefastas del mismo. Pero no se percibió que al negar al eurocentrismo, se estaba cuestionando a todo occidente y los valores que occidente hizo universales gracias a la razón pura y a la razón práctica. El desprecio al diálogo en nombre de criterios culturales es una manifestación fascista. Mitologizar la percepción de la realidad, afirmar la perpetua mitología es condenar a la gente a nunca asumirse como individuos autónomos. Se me podría decir que en este momento estoy asumiendo una perspectiva occidentalista. Es posible. Pero soy conciente que la poseo. Por ello, la relativizo. La asumo como una más dentro de un diálogo de comprensiones del mundo. Defiendo una razón que es abierta a la crítica, que cuestiona y que se cuestiona; que se enriquece del debate, de los argumentos y de la ciencia en su función explicativa e instrumental. Y defiendo una razón que se nutre de la experiencia sensorial, que se torna en goce, en disfrute. Una razón que se asombra y maravilla por lo nuevo. Como intelectual, mi asombro nunca cesa. Y eso se lo debo a mi experiencia estética. ¡Cómo se libera el pensamiento de certezas absolutas gracias al arte¡

Empezaba este texto con Criss Cornell y lo termino escuchando la célebre Shadowboxer de Fiona Apple. Hay una conexión muy clara no sólo por la belleza de estas voces. Sino por la percepción dialogante que me sugieren. Ars longa et vita brevis. Sin duda el arte me libera de tanto desconsuelo acumulado. Le da alas a mi razón y raíces a mi corazón. Cómo quisiera convencer a alguien con estas palabras.