lunes, 25 de junio de 2012

Música antes de la medianoche


Magdalena Penitente. George de la Tour 

I
Trato de conciliar el sueño antes de la medianoche. Repaso el día. Los rostros se suceden de manera indeterminada y las acciones ya son parte de un pasado que se diluye en la nada. No hay música para este ritual. En la nada, nada persiste. Es la música callada por la fuerza del devenir.

II
Mi corazón anhela música, no se de donde sacarla. Trato de pensar en algo que me lleve a la música o que en todo caso me la traiga de vuelta. Pues no puedo determinar si la música me elige o si yo soy el que el que la elige a ella.

III
Mendelssohn, Chopin, Brahms, Bach, Beethoven, Mozart, Shostakovich. ¿Quién se posará en el aire de esta noche? 

IV
Pienso en Mozart. Y recuerdo la Fantasía N. 4 en do menor K 475. Me ha venido a la mente sin mediaciones ¿Qué espíritu la ha traído? ¿Será el mismo Mozart? Pues bien, sea Mozart esta medianoche.



sábado, 23 de junio de 2012

Música interior

Hoy estoy así. Esa es mi música. Así camino por la calle, de ese modo. La existencia tiene esa forma. 

 Allegro ma non troppo-presto. Sonata Appassionata, 

viernes, 15 de junio de 2012

Mis voces, mis cantantes: cinco primeros casos



Cuando digo "mis voces", no estoy pensando ni sugiriendo que soy como el legión bíblico. Más bien, me refiero a las voces del rock que considero las más poderosas y notables. Aquellas que son capaces de abrir el cielo y el infierno de un tirón vocal. Esta selección es arbitraria, pues se trata de una apreciación personal; surgida- sobre todo- de mis gustos antiguos. He aquí esta muestra modesta sin jerarquías. 

Ronnie James Dio (1942-2010). El gran Dio. Enorme voz que nos dejó en mayo del 2010. Dio fue vocalista de ELF, Rainbow y de Black Sabbath, además de su propia banda. "Don`t talk to strangers" del disco Hollly Diver (1983), es una muestra de la calidad vocal de Dio, donde se puede encontrar varias huellas de su pasado musical. Es como si toda la experiencia de Dio se concentrara en una sola gran canción. Dio logra crear varios climas según el tiempo. Una clase maestra de interpretación. 




Bruce Dickinson (1958). Su nombre basta. Vocalista de Samsom hacia 1980, en 1981- tras la salida de Paul Di Anno- Iron Maiden lo hizo suyo. El resultado no pudo ser mejor. Pues Iron Maiden llegó a las alturas que  ha llegado de la mano no sólo de Steve Harris, sino del gran Bruce. Dickinson no sólo canta bien, sino que encanta; posee el poder de mover un océano humano con sólo pararse frente él. Aquí muestro uno de los clásicos de Iron Maiden del disco "The numbers of the beast" (1982): Run to the hills. Soy consciente que mi emoción puede más cualquier otra cosa. Hay un adolescente que sigue vibrando con esta canción.



Robert Plant (1948). El mítico vocalista de Led Zeppelin siempre está dentro de las voces más apreciadas de la historia de la música popular. Plant llevó al blues al hard rock. Y junto con una banda notable abrió rutas hasta ahora apreciadas. Hay tantas canciones de Led Zeppelin donde la voz de Plant resulta impresionante que reducirla a una sólo, es un pecado mortal. Pues voy a pecar esta mañana. Y mostraré una de las canciones en donde la voz de Plant es casi un paradigma de la percepción. Escojo una canción del Led Zeppelin I (1969): Danzed and confused , con Page, Bonhan y Jones en unión mística.



Glenn Hughes (1952). Hughes es un cantante notable. Desde Trapezee, Deep Purple, Black Sabbath e innumerables proyectos, Hughes ha demostrado que no sólo es un gran vocalista, sino un bajista de primera. La voz del gran Hughes esta entre las más grandes, sin duda. "Mistreated" pertenece al álbum Burn (1974) de Deep Purple. Y sólo podría ser cantada por Hughes. 



Ian Gillan (1945). No sebe si Deep Purple es Gillan o si Gillan es Deep Purple. O en todo caso su voz inconfundible es el sello de esta banda gigante por todos lados. "Child in Time", pertenece al disco In Rock (1970), cuando Deep Purple estaba a punto de alcanzar la cima definitiva con Machine Head. Gillan sobrecoge con su voz, su poder, su lamento, su destreza efectista. Un gran cantante. Además fue el único que pudo dominar a un ser moustroso y genial: Ritchie Blackmore.

miércoles, 13 de junio de 2012

Recordando a Oliver Messiaen: a 20 años de su muerte

Oliver Messiaen (1908-1992)

Oliver Messiaen (1908-1992) fue uno de los héroes musicales en mi juventud. Durante años oí con unción el Cuarteto para el fin de los tiempos, acaso una de la obras más conmovedoras del sigo XX y, sin duda, su composición más célebre. Han pasado 20 años de su muerte y su legado todavía está por ser descubierto en su magnitud. Messiaen no sólo fue un gran compositor. Fue un hombre notable. Porque a pesar de los eventos cataclísmicos que vivió, pudo elevarse sobre ellos construyendo una poética musical desde la fe cristiana. Messiaen fue abiertamente cristiano. En un siglo en que el arte optó comprensiblemente por la desacralización de sus contenidos.

La obra de Messiaen es un ejemplo cómo se puede resignificar la experiencia de la fe más allá del ateísmo militante del arte del siglo XX y más allá de los temores antimodernistas de las posturas conservadoras de la vida. Messiaen demuestra que se puede seguir teniendo una perspectiva de la realidad fundada en el ansia por la trascendencia sin dejar de pertenecer a la ciudad secular.  

Transcribo partes de una entrevista que se le hiciera a Messiaen en 1989 y que fue difundida por la Radio 2 de la RNE, dentro del programa "Mundo de la Fonografìa". En la misma, Messiaen habla de cómo se dieron las circunstancias de la composición del "Cuarteto para el fin de los tiempos" y sobre su famosa sinfonía "Turangalila". 

Durante la segunda guerra mundial, usted fue hecho prisionero por los alemanes. ¿Desempeño un papel activo en la contienda? 
"No, fui a la guerra como peón. Es decir, cavaba zanjas. Después me hicieron enfermero. Y luego me hicieron prisionero. Era un momento en que todo el ejercito se había marchado. Yo estaba con mis compañeros en el bosque, y los alemanes nos rodearon... haciéndonos creer que eran miles. Fui trasladado a Silesia, a Góerlitz, una ciudad extrema a la frontera de Polonia. Es una ciudad en un lugar muy frío, hay mucha nieve, y no teníamos nada que comer: sólo teníamos un café por la mañana, y otro por la tarde, eso era todo. Y al mediodía nos daban sopita, pero como si no tomara nada, era puro polvo. Polvos en agua caliente.Pero mientras uno bebe puede vivir. Claro, como no tenía nada que comer estaba muy flaco. Y es ahí donde escribí mi "Cuarteto para el fin de los tiempos" y precisamente esto fue lo que evitó que cayera enfermo, porque estaba ocupado en este trabajo...a parte de los trabajos forzados, me dedicaba a escribir esta obra..."
¿Tuvo usted dificultades con las autoridades del "stalag" para interpretar el cuarteto? 
Lo escribí sin un piano, sin nada; lo escribí así, en mi cabeza, y después no he cambiado ni una nota, lo que prueba que lo oí bien. Nos dieron instrumentos para tocarlo. Se interpretó delante de todo el campo de concentración, delante de miles de personas: puede ser fueran diez mil, no lo se. Pero había mucha gente y, evidentemente, no era gente que entendiese de música. Eran de todas las clases sociales, pero como todos éramos hermanos en el sufrimiento produjo una gran emoción. Fue interpretado juntamente antes de la liberación, en el mismo "stalag", ocho días antes de partir. 
¿Cree usted en el mensaje de alegría y amor de su sinfonía "Turangalilia", sería posible escribirlo de nuevo ahora? ¿Ese mismo mensaje u otro similar? 
Escuche: cuántas más cosas horribles haya en el mundo, ¡con más fuerza enviaría un mensaje de alegría y amor! Creo que es la única forma de luchar contra esas cosas horribles. 

"Cuarteto para el fin de los tiempos". Oliver Messiaen. 1941. En totalidad.




 Sinfonía "Turangalila". Oliver Messiaen. 1949. En totalidad




jueves, 7 de junio de 2012

Cuatro minutos treinta y tres segundos

Cuatro minutos y treinta y tres segundos. John Cage

¿Qué hay detrás de esta música turbada? ¿Qué es la música desde su mayor sonido: el silencio? ¿Cuántas veces he esperado el tiempo transcurrir? ¿Cuántas veces el tiempo es ?

El tiempo: el misterio. El transcurrir. Lo que pasa. El ser que se diluye. Pues todo, a la larga, se diluye; en un no-ser que llega a tener una presencia poética más que ontológica.

Otra vez Cage es la banda sonora de mi alma. Me voy al silencio absoluto. 

Es una presencia más que un intuición. El tiempo atrapado en la nada de cuatro minutos y treinta y tres segundos. Eso es lo que dura mi muerte. Me muero en ese momento. Sin embargo escribo para demostrame que existo esta tarde de junio. 

John Cage llegó al mundo y cifró el límite de la música/realidad. El resto es silencio...el resto es la nada..

miércoles, 6 de junio de 2012

John Cage en la hora azul: sensaciones desde She is Asleep


Justo antes del amanecer, cuando desde el cerebro empieza a emerger la conciencia, no hay nada que pueda aparecer en plenitud. Todo está entre el ser y el no-ser. En ese amanecer me despierta She is Asleep de John Cage. El lado oeste de la ciudad se encuentra sumergido en la niebla. Y no hay autos y no hay luz en las miles de ventanas de los miles de hogares. Es la hora azul, la hora distante a toda catástrofe. La calma que se anhela infinita para no herir al valle de lágrimas. Efímera eternidad que acaricio con los dedos.

 She is Asleep suena mejor que nunca. Pienso que suena mejor que en 1943 (el año en que se compuso). Voz en ensueño y piano percutor. Voz de mujer que camina  sobre el grado mínimo de la sonoridad masculina. El tiempo del mundo se detiene. Imagino la tierra vista desde el espacio con esta canción sin palabras. No hay nada más bello en este momento. Nada más necesario para la realidad que este preciso momento en que una voz se alza sobre el universo.

Quisiera que todo se quede tal como está ahora. Que infinitamente se repita este canto. Que no haya más. ¿Por qué la historia humana no se detiene ahora? ¿Por qué no sólo se vive en las sensaciones estéticas y tenemos que perturbarnos por la historicidad política y social? Felizmente me queda esa eternidad de la hora azul, felizmente me queda el canto concebido por John Cage. Nuevamente, la música es ilusión de la eternidad.

viernes, 1 de junio de 2012

Caminando con John Cage a un siglo de su nacer: Constructions

John Cage (1912-1992)
Camino con John Cage. Camino con las Constructions, mientras avanzo a pasos agitados entre edificios, entre autos, entre miles y miles de seres anónimos. 10`000, 000 somos los que vivimos aquí. 10`000, 000 de narraciones personales, de líneas oblicuas que se tuercen en medio de la vastedad del cemento, del humo, de la humedad y de esa tristeza limeña que se alimenta de falsa alegría popular. 10´000,000 suenan al mismo tiempo en mi interior. Se siento como una caja de resonancia o sistema sonoro que aspira el caos en su infinitud.

Camino con John Cage. Todo suena como John Cage. Se que compuso Constructions entre 1939 y 1942. Y entiendo el tiempo y la profecía. Cage hacía (como el hacer griego) los sonidos del siglo XXI o continuaba lo que Vàrese, como demiurgo primordial, intuía en Ionización. Camino con Cage y estoy en la ciudad vidriada, en la ciudad que ya dejó de ser el transito entre la ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre. No Jerusalem, no Roma. Sino Lima como expresión de los ruidos, de las formas del ruido, de la poética del ruido. 

Llego a casa. Desde mi ventana, se pierde en el horizonte de construcciones el bullicio de los millones. Me quedo con Cage dando vueltas. Y asumo que el sonido de su música ha logrado abstraer el ruido y ha construido el concepto del ruido. Oh, John Cage, cuán grande fuiste. 

Third Construction. 1941. John Cage



First Construction. 1939. John Cage