lunes, 26 de marzo de 2012

La alegría de vivir

La alegría de vivir. Picasso

El rock and roll ES. No hay forma musical más vital, arrolladora, entusiasta, dionisíaca e instintiva. Pero, al mismo tiempo, teniendo ese poder, no deja de ser complejo, rico, cerebral. El rock and roll surgió y se desarrolló en sociedades abiertas para sociedades abiertas. Y por ello es música para mentes abiertas y orejas pensantes. Para siempre será el soundtrack de la mitad del siglo XX, el siglo de la cosmopolis bipolar. Ese mundo ahora aplastado por la hibridismo, la insoportable levedad del hibridismo del siglo XXI. 

Ahora tengo el alma vestida de cuero negro. Esta mañana no sé cuánto durará, pero mientras dure, será maravillosa por la misteriosa forma del tiempo, en clave de Dionisos descarriado. Larga vida al Hard Rock y sus guerreros y guerreras que aun persisten.

Let here be rock, 1977. AC/DC



Born to raise hell, 1993. Motorhead



Rock like a hurricane, 1982. Scorpions




Highway star, 1972. Deep Purple.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Darwin, el arte, la música y el mal

Charles Darwin 

Una de la autobiografías que más recuerdo es la de Charles Darwin. La leí con fruición hace muchos años, no sólo por la relevancia que posee en ilustre científico inglés en el desarrollo de las ciencias naturales, sino por la calidad de sus observaciones, la agudeza de sus juicios y la honestidad con la era capaz de mirarse a si mismo. Cuando terminé de leer su autobiografía, quedé convencido de la grandeza intelectual de este hombre, capaz de haber movido la concepción que el ser humano tenía de si hasta ese momento. La teoría de Darwin nos bajó del caballo y nos demostró que somos, a la larga, un especie más en el tercer planeta. 

Uno de los momentos más interesante de su biografía, es cuando Darwin se refiere a si como un hombre que poco a poco ha ido perdiendo la facultad de emocionarse ante el artístico. Esa pérdida, según el científico inglés, nos conduce a una creciente falta de sensibilidad y, por lo tanto, a ser más proclives a hacer el mal. Las reflexiones que hace Darwin son profundas y las transcribo literalmente: 

He dicho que en un aspecto mi mente ha cambiado durante los últimos veinte o treinta años.  Hasta la edad de treinta, o algo más, muchos tipos de poesía, tales como las obras de Milton,  Gray, Byron, Wordsworth, Colerige y Shelley me procuraban un gran placer, e incluso cuando colegial me deleitaba intensamente con la lectura de Shakespeare, especialmente en las  obras históricas. También he dicho que antaño la pintura me gustaba bastante, y la música  muchísimo. Pero desde hace muchos años no tengo paciencia para leer una línea de poesía;  poco tiempo atrás he intentado leer a Shakespeare y lo he encontrado tan intolerantemente pesado que me dio náuseas.

También he perdido prácticamente mi afición por la pintura o la  música. Por lo general, la música, en lugar de distraerme, me hace pensar demasiado activamente en aquello en lo que he estado trabajando. Conservo un cierto gusto por los bellos paisajes, pero no me causan el exquisito deleite de antaño. Por otra parte, durante años, las novelas, que son obras de la imaginación aunque de no muy alta categoría, han sido para mí un maravilloso descanso y placer, y a menudo bendigo a los novelistas. Me han leído en voz alta  un número sorprendente de novelas, y me gustan todas si son medianamente buenas y no terminan mal —contra éstas debía promulgarse una ley. Para mi gusto, una novela no es de primera categoría a menos que contenga una persona que lo conquiste a uno por completo, y si  es una mujer guapa, mucho mejor.

Esta curiosa y lamentable pérdida de los más elevados gustos estéticos es de lo más extraño,  pues los libros de historia, biografías, viajes (independientemente de los datos científicos que  puedan contener), y los ensayos sobre todo tipo de materias me siguen interesando igual que  antes. Mi mente parece haberse convertido en una máquina que elabora leyes generales a partir de enormes cantidades de datos; pero lo que no puedo concebir es por qué esto ha ocasionado únicamente la atrofia de aquellas partes del cerebro de la que dependen las aficiones más  elevadas. Supongo que una persona de mente mejor organizada o constituida que la mía no habría padecido esto, y si tuviera que vivir de nuevo mi vida, me impondría la obligación de leer  algo de poesía y escuchar algo de música por lo menos una vez a la semana, pues tal vez de  este modo se mantendría activa por el uso la parte de mi cerebro ahora atrofiada. La pérdida  de estas aficiones supone una merma de felicidad y puede ser perjudicial para el intelecto, y  más probablemente para el carácter moral, pues debilita el lado emotivo de nuestra naturaleza.

Asumo como ciertas las honestas observaciones de Darwin. Trato por un momento de pensar en una composición conmovedora, llena de sentimiento; capaz de hacer que nosotros, los seres humanos, nos elevemos desde nuestra pequeñez hacia horizontes infinitos de belleza. Leyendo al gran Darwin no dejo pensar en los trascendentales: bondad, belleza, verdad. Y pienso en una de las más grandes arias y recitativos de la historia: el lamento de Dido,  de la opera Dido y Eneas de Purcell. Eneas abandona Cartago y la reina decide acabar con su vida. No encuentro mejor ejemplo de la música convertida en vehículo de belleza infinita en este momento.  

Recitativo:
Dame tu mano, Belinda; la oscuridad me envuelve.
En tu seno déjame descansar.
Más quisiera, pero la muerte me invade;
La muerte es ahora una bienvenida visita.

Aria:
Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen cuitas a tu pecho;
Recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino;
Recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino. 


jueves, 8 de marzo de 2012

Aria triste en un día de luz

La felicidad siempre viene-en mi caso- con tristeza. El cielo está azul y el alma vive como siempre en sus estados intermedios. Y hoy recuerdo un aria de la Traviata de Verdi, la que se encuentra en el primer acto: È stranno,..!è stranno....!Ah, fors'è lui che l'anima...Sempre libera. Veo y escucho la interpretación de Natalie Dessay, haciendo de Violeta. Por un momento tengo ganas de llorar. Imagino que es por la belleza de esta aria (pues la belleza en su cima nos puede hacer llorar, eso sin duda). Conmoción de lo inexpresable. Pero en esta aria hay de todo. Como todo en la vida: fortuna y desdicha, amor y desamor, derrota y triunfo. La luz y el dolor. Eso es vivir.




È strano! è strano! in core
Scolpiti ho quegli accenti!
Saria per me sventura un serio amore?
Che risolvi, o turbata anima mia?
Null'uomo ancora t'accendeva O gioia
Ch'io non conobbi,
essere amata amando!
E sdegnarla poss'io
Per l'aride follie del viver mio?
Ah, fors'è lui che l'anima
Solinga nè tumulti
Godea sovente pingere
De' suoi colori occulti!
Lui che modesto e vigile
All'egre soglie ascese,
E nuova febbre accese,
Destandomi all'amor.
A quell'amor ch'è palpito
Dell'universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor.
A me fanciulla, un candido
E trepido desire
Questi effigiò dolcissimo
Signor dell'avvenire,
Quando nè cieli il raggio
Di sua beltà vedea,
E tutta me pascea
Di quel divino error.
Sentia che amore è palpito
Dell'universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor!

viernes, 2 de marzo de 2012

Max Weber y la música occidental


Max Weber (1864-1920)

En la introducción a la Ética protestante y el espíritu del capitalismo, Max Weber muestra con razón argumentos que hacen que la música occidental sea, al fin y al cabo, la cima de toda la música creada por la humanidad. Como buen científico social, Weber parte de hechos concretos, de observaciones recogidas por los etnógrafos de su época, para evidenciar la clara superioridad de la música de occidente. Y aquí no hay que caer en relativismos: la gran música humana es la la occidental. De este modo escribe Max Weber: Aparentemente, el oído musical estuvo quizás más finamente desarrollado en otros pueblos que en el nuestro de la actualidad. En todo caso, no fue menos sensible. La polifonía estuvo muy extendida por toda la tierra. Es posible encontrar la cooperación de varios instrumentos y la división en compases en otras partes. Todos nuestros intervalos tónicos racionales se conocieron y se calcularon también en otros lados. Pero una música racionalmente armónica — tanto el contrapunto como la armonía de acordes — la construcción del material sonoro sobre la base de los tres tritonos y la tercera armónica; nuestra cromática y nuestra armonización, entendidas desde el Renacimiento no en cuanto a distancias sino armónicamente y en forma racional; la orquesta actual con su correspondiente cuarteto de cuerdas como núcleo y su organización del conjunto de instrumentos de viento; el bajo básico; el pentagrama (que hace posible en absoluto tanto la composición y la ejercitación de las obras musicales modernas como su conservación a través del tiempo); las sonatas, sinfonías y óperas — a pesar de que siempre hubo música programática y matizados, alteración de tonos y cromáticas como medios de expresión en las más diversas músicas — y por último, como medios para todo lo anterior, nuestros instrumentos fundamentales: el órgano, el piano, el violín — todo esto sólo ha existido en Occidente. 

Quizás para muchos estas observaciones son una manifestación de un eurocentrismo exacerbado. No lo pienso. Creo que sólo es una constatación. Gracias a las características muy bien descritas por Weber, podemos advertir que la música de occidente es la única que puede construirse como un sistema de estructuras abiertas, donde la innovación racional se constituye al modo de una ciencia: ensayo y error. Y partir de esta descripción, sabemos que es un tipo de música que eventualmente dejó de ser parte del culto religioso o político, hasta hacerse de un modo autónomo. Música por la música y, por eso mismo, abierta a una infinidad de interpretaciones. La diversidad y la complejidad de la música occidental hace que ésta sea universal, patrimonio de todos los pueblos. 

Contrapunto del VIII al XIII del Arte de la Fuga BWV 1080 de J. S. Bach. La cima de toda la música de occidente. "Donde las alturas son temerarias y el aire escasea" ( Lang)

lunes, 27 de febrero de 2012

La experiencia de la luz: la vida en música


Words move, music moves
Only in time; but that which is only living
Can only die.
T. S. Eliot

Porque eres como el sol de los ciegos, Poesía,
profunda y terrible luz que adoro diariamente.
Alejandro Romualdo



Sino fuera por ti, música, cuántas melancolías se hubieran materializado en la tiniebla. Porque estás entre nosotros el día atroz puede ser borrado por un instante y la angustia de no ver al que se ama, se torna en secreta esperanza. Por la música Orfeo convenció al innombrable Hades de entrar al inframundo en busca del amor muerto: Euridice. Y fue la música quien inspiró a Shakespeare a sentenciar con abrumadora sabiduría en el acto V del Mercader de Venecia: El hombre que no tiene música en sí mismo, aquel a quien no conmueve la armonía suave de los sonidos, es apto para las traiciones, el robo, las estratagemas y las malignidades; los movimientos de su alma son trises como la noche y sus sentimientos tenebrosos como el Erebo. No os fiéis jamás de un hombre así. Escuchad la música. 

Y es la música la que nos revela el sentido integral del cosmos, pues toda apreciación integral de la realidad -en su mayor extensión- es necesariamente música. Recuerdo la famosa conclusión de Kant al final de La Crítica a la Razón Práctica: Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí.  Aquel "cielo estrellado" es música en el sentido totalizador. Pues el cielo y su teoría es una gran estructura; concebida por el cerebro humano como la articulación integral de todo lo que puede ser existente. 

Pero la música no sólo integra lo real en su mayor amplitud. También la música nos hace mirar lo más pequeño en su grandeza. La uniones en el plano de lo poco visible. Por ejemplo, pienso en el más pequeño de mis amores. Lo pienso y se me viene a la mente el olor de su cabello, sus pies pequeños, nos manos pequeñas, su voz de pequeño. La música unifica la percepción de uno de mis seres más amados: Ignacio. 

Sino no fuera por ti, música, en este momento la nostalgia me habría llevado a cierta zona de la tiniebla. Pero estás aquí para hacerme ver que cargo a mi pequeño dormido esta noche y que siento su peso vivo sobre mi hombro. 

Cuando  hacía dormir a Armonía y a Melodía ¿Se acuerdan?

jueves, 16 de febrero de 2012

Dos sobre Beethoven: Popper y Cioran

Máscara mortuoria de Beethoven


Popper y Cioran. Dos de grandes en su propio pedestal y plaza. Autores que se ubican en las antípodas y que, sin embargo, tuvieron casi los mismos gustos musicales. Releo en estos momentos los Silogismos de la Amargura de Cioran y se me viene a la mente Búsqueda sin término de Popper. En su autobiografía, el filósofo austriaco considera que existen dos formas de concebir la música y el arte en general. La primera como representación y la segunda como autoexpresión. En el primer caso, Popper propone como modelo a Bach y en el segundo a Beethoven. Bach, según Popper, concebía su arte al modo de un artesano; tratando a su música como algo exterior, plausible de ser mejorada a partir de una constante revisión. En este caso, es el músico el que sirve a la música. Con Beethoven, la música sirve al músico como vehículo de expresión subjetiva. El temperamento se hace mucho más evidente. Por ello, la música termina siendo sirviente del músico. 

Algo similar escribió Emil Cioran sobre Beethoven, cuando afirma del músico alemán lo siguiente: Beethoven vició la música: introdujo en ella los cambios de humor, dejó que penetrara en ella la cólera. Es decir, el estado de ánimo personal se hizo mucho más transparente en la música. Haciéndola, bajo una perspectiva, mucho más pobre.  También Popper dijo algo similar, cuando consideró que la influencia de Beethoven era para la historia de la música perniciosa, pues en la autoexpresión se dejaba de lado toda posibilidad crítica. Si se considera que el arte es autoexpresión, el distanciamiento sobre la obra y la posibilidad de corrección se reduce al mínimo. Así la "cólera", nos dejaría sin música de artesanos. 

Andante con moto del concierto para piano en sol mayor Op 58. Mitsuko Uchida, simplemente genial. 




Largo assai ed Espressivo del Trio "Fantasma" en re mayor Op 70-1 . Clásica versión con tres grandes. 




Adagio ma non troppo e molto espressivo del cuarteto de cuerdas número 14 Op 131, "la cosa más triste compuesta por el ser humano" Wagner. En dos versiones, una en cuarteto y la otra en transcripción a orquesta por Bernstein. 





martes, 14 de febrero de 2012

E caddi come corpo morto cade

Y caí como un cuerpo muerto. Así termina el Canto V del Infierno, tras la triste, enorme e intensa historia de Paolo y Francesca. ¿Cómo no sentir la trama trágica de los amantes que hablan al unísono, como si trataran de un sólo ser, unido al amor desmesurado?



Vuelvo a ver los grabados de Doré. !Qué manera de penetrar desde el lenguaje plástico en el lenguaje poético! Un sólo movimiento de dos seres que nos comunican por medio del poeta: 

Amor, que no perdona amar a amado alguno,
me prendó del placer de este tan fuertemente
que, como ves, aún no me abandona.

¿No es, acaso, uno de los momentos más bellos de la literatura universal? ¿Qué sería de las historias de amor, sin la más conmovedora historia de amor? Aun en el infierno están juntos. ¿Por qué no imaginarlos, así, en el paraíso? ¿No es posible en el paraíso la desmesura? Al leer a Dante, al ver a Doré, al comprender la vida como la comprendo ahora, son más las preguntas que las respuestas, que las certezas. 

Après une Lecture du Dante, Années de pèlerinage de Franz Liszt