El poema de George Meredith (1828- 1909) A una alondra, evoca lo siguiente en esta traducción libre:
Alondra,veo tu alegría y quiero evocarte! Tus alas te llevarán al seno de la aurora. Solamente puedo verte, pero al descubrir tu canto es como si el cielo me hablase.
Así eran los díascuando era niño; dulces, mientras yo vivía en ellos; queridos, ahora que se han ido. A pesar de todo, al ver tu vuelo, sigo creyendo que el cielo me habla.
Este poema fue el que inspiró a Ralph Vaughan Williams a componer la hermosa romanza para violín y orquesta The Lark Ascending. Imagino las sensaciones que buscó representar el gran compositor inglés. El vuelo del ave, el símbolo del vuelo hacia la arcadia perdida (pero siempre añorada). La infancia y la poesía. La búsqueda infinita del cielo. Todo ello traducido en melodía ascendente, sencilla y pulcra.
The lark ascending ( El vuelo de la alondra), para Violín y orquesta de Ralph Vaughan Williams.
Dvorak. ¿Quién no lo conoce?. Su sinfonía 9, "Nuevo mundo", debe ser escuchada al día por millones de melómanos y aficionados a la gran música. Al igual que la quinta de Beethoven, la cuarenta de Mozart, la inconclusa de Schubert y otras, se encuentra entre las obras más ejecutadas, queridas y entrañables del repertorio sinfónico. Como varios de los grandes sinfonistas (Beethoven, Schubert, Bruckner, Mahler) compuso nueve sinfonías. Ese número fatal que es parte de la mitología de la música académica.
Expresaré una tautología de contratapa: Dvorak fue un músico notable. En todos los géneros nos dio obras fundamentales. La serie de cuartetos de cuerda es simplemente soberbia. Ni decir de Concierto para Violonchelo (otra obra obligada del repertorio concertante para cuerda). Y su opera celebrada "Rusallka", es siempre bienvenida en tantos teatros. Ah, su música religiosa (Oratorio de Santa Ludmila, Réquiem, Stabat Mater, etc), siempre plena de fervor y dominio sabio de las formas. Tanto que descubrir del gran músico checo.
La sinfonía 8 en sol mayor Op 88, fue estrenada en 1890,cuando el maestro había consolidado una reputación respetable tanto en su país como en otras partes del mundo. Hay, en esta sinfonía, ecos evidentes de la obertura En la naturaleza, en la que el sentido de encuentro con la vida asume una dimensión nacional. Sin embargo, este descubrimiento de la vida-tierra no se queda en una exaltación identitaria y patriotera. Más bien, se presenta como un descubrimiento de la creación -como algo universal- desde la experiencia topográfica. Y, en ese asombro por lo creado, percibimos el sentido profundamente religioso de Dvorak, que se trasluce en su octava sinfonía.
Los movimientos sinfonía 8 de Dvorak son los siguientes. Allegro con brio, Adagio, Allegro grazioso y Allegro ma non troppo. En lo personal, el movimiento que más me conmueve es el adagio. Es un momento de reflexión romántica, atinadamente distante de la "música del futuro" (por la cercanía estética con Brahms y Hanslick). La experiencia de fe se percibe por medio de acordes de cuerda que simulan un coral. El clima de dulzura que se intuye en varios de los primeros pasajes, migra hacia una solemnidad y majestuosidad perdida en el tiempo. Algo de nostalgia por épocas idas. Nostalgia dramática enfundada en la quejumbrosas trompas y cuerdas que nos remiten a Tchaikovsky. En suma, un equilibrio donde el dolor, a pesar de ser protagonista, se eleva una luminosidad liberadora. Gran movimiento de una sinfonía que es imperioso conocer y admirar.
Allegro con brio. Sinfonía 8 en sol mayor Op 88 de Antonin Dvorak
Adagio. Sinfonía 8 en sol mayor Op 88 de Antonin Dvorak. Maravilloso movimiento, para oírlo una y otra vez. ¡Cuánta sabiduría se encuentra en estos temas!
Cuando pienso en Guardini, en Barth, en Bonhoeffer, en de Lubac, en Von Balthasar me digo, cuán necesarios son en nuestros días pensadores de ese calibre, de esa formación, de esa sensibilidad. Es decir, hombres que junto al enorme talento intelectual asumieron y manifestaron sin vergüenzas su fe cristiana en un contexto de radical secularización. Testimonio desde el pensamiento, demostración hodierna que la inteligencia en grado mayor no esta reñida-para nada- con la vivencia religiosa.
Releo por estos días a Hans Urs Von Balthasar (1905-1988). Vuelvo a leerlo con placer, con alegría, con interés, con pasión. Hace años me leí Gloria, su obra consagrada a las relaciones fundamentales entre estética y teología. No llegué a leer los siete volúmenes de esta odisea intelectual de proporciones mayores. Pero si me marcaron varios estudios de la misma. Recuerdo con particular deleite sus observaciones sobre Dante, San Juan de la Cruz, Hopkins, entre otros. Y el epílogo final, bello y sereno, pleno de verdad unida a la fe.
Releo La Verdad es Sinfónica. Aspectos del Pluralismo Religioso. Y en el prólogo de este texto, Von Balthasar escribe lo siguiente: "A través de su revelación, Dios ejecuta una sinfonía, en la que no se sabe qué es más rico, si la armonía de su composición o la orquesta sinfónica de la creación que la interpreta. Antes de que el Verbo de Dios se hiciese hombre, la orquesta que es el universo tocaba más bien sin obedecer a ningún plan u orden preconcebidos: concepciones del mundo, religiones, bosquejos del estado, eran algo así como melodías, aisladas y sin unidad. De alguna manera se vislumbra que este alboroto cacofónico sólo era un ensayar, un ejercitarse: por así decirlo, el "la" resuena a través de todo como una promesa...Entonces vino el Hijo, el heredero universal, por cuya causa había sido reunido toda la orquesta. La pluralidad de instrumentos que la componen adquiere sentido cuando interpreta, bajo la dirección de Cristo, la sinfonía de Dios. La unidad de la composición procede de Dios. Por eso el mundo era y será plural, y seguirá siendo cada vez más...En cuanto oyentes, no son otros que los mismos interpretes: al interpretar la divina sinfonía - cuya composición en modo alguno puede ser comprendida a partir de cada uno de los instrumentos, ni de su totalidad- todos experimentan para qué han sido reunidos. Al principio se sentían extraños los unos a los otros, incluso hostiles. De repente, cuando empieza el concierto, ven con toda claridad cómo sus diferentes voces no se limitan a sonar al unísono, sino que se integran en la superior belleza de la sinfonía"
Más adelante Von Balthasar afirma: "La verdad cristiana es sinfónica...Pero la sinfonía no supone en modo alguno una armonía almibarada y sin tensiones. La música más profunda y sublime es siempre dramática, es acumulación y resolución ( a un nivel más elevado) de tensiones y conflictos. Pero la disonancia no tiene nada que ver con la cacofonía. Tampoco es el único medio para poner en marcha la tensión sinfónica. Mozart da a sus melodías más simples- a menudo se trata de simples repeticiones de escala- una elasticidad, una ligereza, una tensión tales, que la fuerza característica que a los pocos compases nos permite reconocer su música parece brotar de un depósito inagotable de tensión espiritual, lo invade todo y halla resonancia por doquier. El depósito de la Iglesia es la profundad de las riquezas de Dios en Jesucristo, que se halla instalado en medio de ella. Ella deja a este caudal expandirse en medio de una pluralidad inagotable, que fluye inconteniblemente de su unidad"
Así, la unidad que supone la pluralidad se explica en la belleza de la gran sinfonía, belleza sinfónica en la que se puede convertir la realidad si nuestro corazón y mente lo quieren. Pero para ello y palabras del propio Von Balthasar extraídas de Gloria : " El ser que se muestra en lo bello. La naturaleza proclama la gloria de Dios, sin palabras y sin voz. En cada cosa duerme una canción poética, y es el poeta el que con una palabra mágica o encantada hace cantar la naturaleza. Para ello debemos tener ojos capacitados para poder ver esta epifanía en lo cotidiano. Mientras más libre sea el ente, más personal y únicamente se podrá expresar. Ante el ente que se muestra epifánicamente el sujeto reacciona con el asombro". Es decir, dejarse asombrar por la belleza sinfónica de todas las cosas. Un proyecto para la humanidad que así lo desea.
Molto Allegro. Sinfonía 41 "Jupiter" KV 551. Dirige: Karl Böhn.
La unidad de lo plural en la belleza armónica. Voces humanas que hablan de perdón y reconciliación. La dimensión teológica de la Bodas de Figaro de Mozart.
LA CONTESSA
(esce dall'altra nicchia e vuole inginocchiarsi, il Conte nol permette)
Almeno io per loro
perdono otterrò.
BASILIO, IL CONTE e ANTONIO
(Oh cielo, che veggio!
Deliro! Vaneggio!
Che creder non so?)
IL CONTE
Contessa, perdono!
LA CONTESSA
Più docile io sono,
e dico di sì.
TUTTI
Ah, tutti contenti
saremo così.
Questo giorno di tormenti,
di capricci, e di follia,
in contenti e in allegria
solo amor può terminar.
Sposi, amici, al ballo, al gioco,
alle mine date foco!
Ed al suon di lieta marcia
corriam tutti a festeggiar!.
Ah, Tutti contenti. Final del Cuarto Acto. Las Bodas de Figaro. KV 492.
Estrenadas en 1873, antes de la Primera Sinfonía, las Variaciones sobre un tema de Haydn Op 56a evidencia el dominio que Brahms poseía en el arte de recrear obras de otros compositores y darles un sentido propio. Maestro en esta forma, Brahms había elaborado un ciclo de variaciones para piano sobre Schumann. También otros a partir de obras de Haendel y de Paganini. En el caso de las variaciones en cuestión, Brahms utiliza un tema llamado Coral de San Antonio falsamente atribuido a Haydn. En realidad se trataba de un divertimento del siglo XVIII que erróneamente se creía compuesto por el gran compositor austriaco.
¿Qué se valora de esta composición del enorme Brahms? Para unos la orquestación. Para otros, la técnica contrapuntística. En mi caso, ambas cosas. Incluso me encanta la versión que el mismo Brahms hizo para dos pianos de esta obra originalmente sinfónica. Las partes de esta obra son las siguientes:
1. Tema. Chorale St. Antoni. Andante
2. Variación I. Poco più animato (Andante con moto)
3. Variación II. Più vivace (Vivace)
4. Variación III. Con moto
5.Variación IV. Andante con moto (Andante)
6. Variación V. Vivace (Poco presto)
7. Variación VI. Vivace
8. Variación VII. Grazioso
9. Variación VIII. Presto non troppo (Poco presto)
10. Finale. Andante
Variaciones sobre un tema de Haydn Op 56a de Johannes Brahms
Variaciones sobre un tema de Haydn Op 56a, transcripción para dos pianos hecha por el mismo Brahms.
L´Orfeo de Monteverdi-Striggio, siempre presente para el melómano que quiere descubrir a la música como misteriosa forma del tiempo. Historia de Catabasis y Anabasis, descendimiento y ascensión; en clave de mito y símbolo que nos remite a otras formas de ver al vida, otras maneras de relacionarse con el tiempo. El poder del amor transfigurado en travesía y poesía, esos tesoros ocultos. Tengo presente dos momentos de L´Orfeo. Del primer acto, el aria Io non dirò qual sia nel tuo gioire ( yo no sabría decir cuanta alegría), cantada por Euridice tras la bella declaración de amor ofrecida por Orfeo en Rosa del ciel, vita del giorno (rosa del cielo, día del mundo). Hombre y mujer se reconocen en la alegría de saberse uno y el otro. En la versión de Harnomcourt, Philippe Huttenlocher (Orfeo) posa su frente en la de Dietlinde Turban (Euridice).
ORFEO
Rosa del cielo, día del mundo y
digno descendiente
de aquel que rige el universo,
sol, tú, que todo lo rodeas y
que todo lo ves, dime:
¿has visto alguna vez,
en tu carrera entre las estrellas,
un amante más alegre y feliz que yo?
Fue muy feliz, el día, amor mío,
en que te vi por primera vez,
y más feliz la hora
en la que suspiraba por ti,
porque tus suspiros
respondieron a los míos.
Fue muy feliz el momento
en que tú me tendiste
tu blanca mano
como prenda de la pureza de tu fe.
Si hubiese tenido tantos corazones
como ojos tiene el cielo eterno y
vegetación esas amables colinas
en el verde mes de mayo,
todos hubieran sido colmados y
desbordados por el placer
que me proporcionó, ese día,
la felicidad.
EURÍDICE
Yo no sabría decir
cuánta alegría,
Orfeo, me has proporcionado,
pues mi corazón no está conmigo,
sino contigo,
en compañía del amor.
Pregúntale, pues,
si quieres saber lo feliz que es y
cuánto te ama.
Versión de Jordi Savall. Orfeo: Furio Zanasi. Euridice: Arianna Savall
De otro modo, en el cuarto acto, Orfeo comete la imprudencia de mirar Euridice una vez que logra liberarla del infierno. En la versión de Harnoncourt, los amantes son separados por una tela negra, como metáfora del límite entre los vivos y los muertos. El amor es vencido por el exceso de amor. Ante ello, Euridice le reclama a Orfeo: Ahi, vista troppo dolce e troppo amara, Così per troppo amor dunque mi perdi ?( Ay, qué visión tan dulce y tan amarga, ¿me has perdido por exceso de amor? ). Poesía, verdad y belleza.
Entre la razón y la invención, la lucha. Lo que supone el conflicto entre la libertad creadora y el marco de creación de todo arte. Pero las reglas se han configurado a partir de la invención; reglas construidas desde las tradiciones. De ahí que la invención no era ruptura, sino continuidad desde una base o fundamento tradicional.
El impresionante Il cimento dell'armonia e dell'inventione Op 8 de Antonio Vivaldi es tensión dinámica, esencial, entre las reglas escrupulosamente elaboradas por la tradición y la necesidad en inventar nuevas posibilidades desde el margen que otorga la libertad humana. Las célebres Cuatro Estaciones son parte del Op 8. Pero también La Tempesta di mare (RV 253). "Grandes olas que se amontonan cada vez más cerradas", se evidencia en el allegro, calma en el largo y, en el presto, silencios y enervados cambios de tiempo. Tempestad que inaugura nuevos días y noches. Con Vivaldi nada vuelve a ser igual.
La tempesta di mare- Il cimento dell´armonia e dell´invenzione Op 8. Antonio Vivaldi
Allegro-largo-presto
Día solar. Vivaldi. Deseo de estar en la playa, siempre en la visión, en mi visión, del Océano Pacífico. Respirar el olor marino, colmando mis pulmones y, de ahí., la sangre, el corazón, la corteza cerebral, los huesos. Nuevamente Vivaldi. Y, de ser posible, en el atardecer, una cerveza fría y un cigarrillo fumado pausadamente.
Patria es pertenencia. No se si es mi caso. No veo las cosas en clave gregaria (me repele la tribu). Sin embargo, algo me dice que tarde o temprano estaré de forma indefinida en este lugar. Una casa, lejos, muy lejos de todos y de todo. Libros, música, un piano. El cielo gigante, sin límites y el océano azul-verde, símbolo de todas mis esperanzas.
Concierto para cuatro violines en si menor RV 580. L'estro Armonico, Op.3, Concerto No. 10. Antonio Vivaldi (obra que le cambió los límites a Bach) Movimientos: Allegro- Largo e spiccato-Allegro.