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| Francesca y Paolo, Rodin. |
Releo "La Psicología del Amor" (2002) del entrañable e inolvidable Leopoldo Chiappo Galli (1924-2010), fino humanista peruano y hombre apasionado por La Comedia de Dante. Y en el capítulo dedicado a los emblemáticos Francesca y Paolo, Chiappo afirma con ingenio y humor: "Todas las historias de amor son tristes. Pero la vida sería más triste sin historias de amor". Ciertamente no todas las historias de amor terminan en una tragedia sobrecogedora. También existen las culminan con un final feliz. O, en todo caso, las que llegan a fructificar; generar en todos la ensoñación o la ilusión de realizarnos en el amor.
La tradición académica ha dado bellos ejemplos de composiciones dedicadas al amor. Ya en el primer barroco, dos de las óperas más importantes giraron alrededor de este emblemático tema: El Orfeo de Monteverdi y Dido y Eneas de Purcell. O las canciones de Dowland y Strozzi. Y, desde éstas, se continuó con una tradición fructífera de composiciones entrañables para las más diversas formas cantadas e instrumentales. Pienso, por ejemplo, en los inigualables Cuatro Instantes de Kaija Saariaho.
Por hoy, como mi costumbre últimamente, dejo la música académica y me sumerjo en los sonidos populares. Y en esas canciones de amor que pueden decir mucho a algunos o no decir nada. Finalmente, como dice la vieja locución latina: De gustibus non est disputandum.
La mujer que yo quiero de Joan Manuel Serrat. Mediterráneo, 1971.
La mujer que yo quiero, no necesita
bañarse cada noche en agua bendita.
Tiene muchos defectos, dice mi madre,
y demasiados huesos, dice mi padre.
Pero ella es más verdad que el pan y la tierra
Mi amor es un amor de antes de la guerra
para saberlo
La mujer que yo quiero, no necesita
deshojar cada noche una margarita.
La mujer que yo quiero es fruta jugosa
prendida en mi alma como si cualquier cosa.
Con ella quieren dármela mis amigos
y se amargan la vida, mis enemigos
porque sin querer tú, te envuelve su arrullo
y contra su calor se pierde el orgullo
y la vergüenza.
La mujer que yo quiero es fruta jugosa
madurando féliz, dulce y vanidosa.
La mujer que yo quiero me ató a su yunta
para sembrar la tierra de punta a punta
de un amor que nos habla con voz de sabio
y tiene de mujer la piel y los labios.
Son todos suyos mis compañeros de antes.
Mi perro, mi scalextric y mis amantes.
Pobre Juanito.
La mujer que yo quiero me ató a su yunta
pero por favor, no se lo digas nunca.
pero por favor, no se lo digas nunca.
At last de Mack Gordon y Harry Warren, 1941. La versión de Etta James es entrañable. "La" versión, sin duda.
At last, my love has come along
My lonely
days are over
And life is
like a song
Oh, yeah,
at last
The skies
above are blue
My heart
was wrapped up in clovers
The night I
looked at you
I found a
dream that I could speak to
A dream
that I can call my own
I found a
thrill to rest my cheek to
A thrill
that I have never known
Oh, yeah
when you smile, you smile
Oh, and
then the spell was cast
And here we
are in heaven
For you are mine
At last
La non demande en mariage de George Bressens, 1947.
Ma mie de grâce ne mettons pas sous la gorge à Cupidon sa propre flèche,
Tant
d'amoureux l'ont essayé qui de leur bonheur ont payé ce sacrilège.
Refrain
J'ai
l'honneur de ne pas te demander ta main,
Ne gravons
pas nos noms au bas d'un parchemin.
Laissons le
champ libre à l'oiseau, nous serons tous les deux prisonniers sur parole,
au diable
les maîtresses queux qui attachent les cœurs aux queues des casseroles !
Refrain
J'ai
l'honneur de ne pas te demander ta main,
Ne gravons pas nos noms au bas d'un parchemin.
Vénus se fait vieille souvent, elle perd son latin devant la
lèchefrite.
A aucun prix, moi je ne veux effeuiller dans le pot-au-feu
la marguerite.
Refrain
J'ai l'honneur de ne pas te demander ta main,
Ne gravons pas nos noms au bas d'un parchemin.
On leur ôte bien des attraits en dévoilant trop les secrets
de Mélusine.
L'encre des billets doux pâlit vite entre les feuilles des
livres de cuisine.
Refrain
J'ai l'honneur de ne pas te demander ta main,
Ne gravons pas nos noms au bas d'un parchemin.
Il peut sembler de tout repos de mettre à l'ombre, au fond
d'un pot de confiture,
La jolie pomme défendue mais elle est cuite, elle a perdu
son goût nature.
Refrain
J'ai l'honneur de ne pas te demander ta main,
Ne gravons pas nos noms au bas d'un parchemin.
De servante n'ai pas besoin, et du ménage et de ses soins je
te dispense.
Qu'en éternelle fiancée, à la dame de mes pensées toujours,
je pense.
Refrain
J'ai l'honneur de ne pas te demander ta main,
Ne gravons pas nos noms au bas d'un parchemin.

1 comentarios:
He entrado por esta web de casualidad, buscando información sobre Messiaen, y ¡qué sorpresa, es un excelente blog! Gracias por compartir.
Saludos
desde España.
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